Una sonda flexible como un cabello permite monitorizar la salud fetal en tiempo real durante cirugías intrauterinas

Operar a un feto antes de nacer implica decisiones críticas con información limitada. Un nuevo dispositivo, tan fino como un cabello humano, permite por primera vez vigilar en tiempo real las constantes vitales del feto dentro del útero, un avance que promete hacer estas cirugías más seguras.

Por Enrique Coperías, periodista científico

La nueva sonda desarrollada por la Universidad Northwestern tiene un grosor equivalente a solo tres veces el diámetro de un cabello humano y permite monitorizar en tiempo real las constantes vitales de un feto durante una cirugía intrauterina.

La nueva sonda desarrollada por la Universidad Northwestern tiene un grosor equivalente a solo tres veces el diámetro de un cabello humano y permite monitorizar en tiempo real las constantes vitales de un feto durante una cirugía intrauterina. Cortesía: John A. Rogers / Northwestern University.

Una sonda flexible, tan fina como un cabello humano, podría cambiar de forma radical la manera en que los cirujanos vigilan la salud fetal durante una intervención quirúrgica dentro del útero.

Investigadores de la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, han desarrollado el primer dispositivo capaz de monitorizar de forma continua y en tiempo real las constantes vitales de un feto mientras se le opera antes de nacer, algo que hasta ahora no era posible.

El avance ha sido recogido por la revista Nature Biomedical Engineering y, según sus autores, representa la plataforma más pequeña creada hasta la fecha con capacidad para medir parámetros clínicos esenciales con precisión.

Un vacío histórico en la monitorización fetal durante la cirugía

La cirugía fetal se reserva para casos raros y complejos, en los que intervenir antes del nacimiento puede evitar daños irreversibles o incluso salvar la vida del futuro bebé.

La cirugía prenatal comenzó a desarrollarse a finales del siglo XX, con las primeras intervenciones experimentales en la década de 1980 y su consolidación clínica en los años noventa, cuando distintos equipos demostraron que operar al feto antes del nacimiento podía mejorar de forma decisiva el pronóstico de determinadas malformaciones congénitas.

Desde entonces, se aplica solo en casos muy seleccionados, cuando los beneficios potenciales superan los riesgos para la madre y el feto. Entre las doencias más frecuentes se encuentran la espina bífida, las hernias diafragmáticas congénitas graves, las obstrucciones del tracto urinario, algunos tumores fetales y el síndrome de transfusión feto-fetal en embarazos gemelares. En las últimas dos décadas, el campo ha evolucionado hacia técnicas cada vez menos invasivas, como la fetoscopia, que reducen complicaciones maternas pero plantean nuevos retos, entre ellos la monitorización continua y fiable del estado del feto durante la intervención.

Sin embargo, durante estas operaciones los médicos han trabajado prácticamente a ciegas. En la actualidad, el estado del feto se evalúa de manera intermitente, sobre todo mediante ecografías externas para comprobar el ritmo cardíaco. «Ahora mismo, los clínicos solo tienen una imagen parcial de cómo se encuentra el feto a lo largo de la cirugía», explica John A. Rogers, pionero en Bioelectrónica y director del desarrollo del nuevo dispositivo.

Ilustración del recorrido de la sonda flexible, que se introduce a través del conducto quirúrgico utilizado en la cirugía fetal mínimamente invasiva para alcanzar al feto dentro del útero y monitorizar sus constantes vitales en tiempo real.

Ilustración del recorrido de la sonda flexible, que se introduce a través del conducto quirúrgico utilizado en la cirugía fetal mínimamente invasiva para alcanzar al feto dentro del útero y monitorizar sus constantes vitales en tiempo real. Ilustración: John A. Rogers / Northwestern University.

Cómo funciona la sonda flexible intrauterina

La nueva sonda, blanda y robótica, se introduce a través del mismo conducto quirúrgico muy estrecho que ya se utiliza en las cirugías fetales mínimamente invasivas, sin necesidad de realizar incisiones adicionales ni de perturbar tejidos extremadamente delicados.

Una vez dentro del útero, el dispositivo mantiene un contacto suave pero estable con el feto, lo que permite medir de forma fiable el ritmo cardíaco, la variabilidad del latido, los niveles de oxígeno en sangre y la temperatura corporal, incluso mientras el útero y el feto se mueven durante la intervención.

🗣️ «Al principio, el doctor Shaaban contactó con nuestro laboratorio para preguntarnos si podíamos adaptar nuestros sistemas de monitorización de constantes vitales para bebés prematuros y aplicarlos a fetos durante la cirugía —relata Rogers—. Y añade—: Se nos planteó el reto de diseñar una tecnología que pudiera monitorizar las constantes vitales a lo largo de todo el proceso quirúrgico sin crear un acceso invasivo ni molestar a tejidos delicados. Nuestra sonda flexible, similar a un cabello, entra por un puerto que ya se utiliza en procedimientos fetales mínimamente invasivos y proporciona una monitorización continua y completa sin añadir riesgo».

Cirugía fetal: avances quirúrgicos frente a límites clínicos

Rogers se refiere al cirujano fetal Aimen Shaaban, del hospital infantil Ann & Robert H. Lurie de Chicago y codesarrollador del dispositivo, que subraya la magnitud del cambio: «Realizar cirugía fetal con este sensor arroja luz sobre un área que ha permanecido en la oscuridad durante mucho tiempo —. Y añade—. Cuando operamos a un bebé después del nacimiento, monitorizamos una gran variedad de parámetros, como la presión arterial, los niveles de oxígeno y dióxido de carbono, el ritmo cardíaco y la respiración. Pero en el caso de un feto, que es más sensible que un bebé, estamos muy limitados. No sabemos cuáles son sus constantes vitales».

Esa falta de información puede tener consecuencias graves. «A veces, el ritmo cardíaco fetal cae durante el procedimiento, lo que indica niveles bajos de oxígeno o un pH sanguíneo bajo —explica Shaaba—. Una bradicardia fetal puede desarrollarse de forma abrupta e incluso presentarse como una parada cardíaca completa. Nuestra capacidad para monitorizar al feto no ha cambiado en cuarenta años. Las herramientas simplemente no existían».

El cirujano confía en que la nueva sonda permita una monitorización continua y multiparamétrica, «lo que haría posibles llevar a cabo ajustes correctivos precoces para garantizar el bienestar fetal durante todo el procedimiento y evitar cualquier inestabilidad».

El nuevo dispositivo, con el pequeño cojín inflable activado (arriba), junto a su modelo computacional (abajo). El sistema permite mantener la sonda en contacto estable y suave con el feto sin causarle daño durante la monitorización intrauterina.

El nuevo dispositivo, con el pequeño cojín inflable activado (arriba), junto a su modelo computacional (abajo). El sistema permite mantener la sonda en contacto estable y suave con el feto sin causarle daño durante la monitorización intrauterina. Cortesía: John A. Rogers / Northwestern University.

Diseño bioelectrónico y materiales blandos

El dispositivo es fruto de una ingeniería avanzada concentrada en un filamento de apenas tres veces el diámetro de un cabello humano. Está fabricado con materiales blandos y flexibles y puede pasar por los tubos estándar utilizados en cirugía fetoscópica.

Pequeños actuadores robóticos permiten al cirujano guiarlo y colocarlo con precisión, mientras que un diminuto cojín inflable, diseñado por el equipo de Rogers, se expande suavemente para mantener la sonda en contacto estable con el cuerpo del feto.

🗣️ «El dispositivo necesita presionar suavemente el tejido para crear el acoplamiento necesario para medir las constantes vitales —detalla Rogers. Y añade—: Los globos miniaturizados integrados en la sonda permiten este acoplamiento de una manera mínimamente invasiva. Nuestros diseños también utilizan un mecanismo similar para permitir que el filamento se doble o gire, de modo que los cirujanos puedan posicionarlo de forma robótica en el lugar deseado».

El diseño mecánico se optimizó mediante modelos computacionales desarrollados por el ingeniero Yonggang Huang y su entonces estudiante Xiuyuan Li.

Un avance con impacto médico y humano

La sonda integra varios sensores miniaturizados que miden de manera simultánea el ritmo cardíaco fetal, la saturación de oxígeno en sangre y la temperatura, y transmite los datos de forma inalámbrica a un monitor situado fuera del cuerpo.

En pruebas realizadas en un modelo animal de gran tamaño, el sistema proporcionó mediciones precisas y de calidad clínica incluso en condiciones de movimiento.

Más allá del impacto técnico, los investigadores subrayan el valor humano del avance. La monitorización continua permitiría a los cirujanos intervenir antes o incluso detener una operación si el feto muestra signos de sufrimiento, y podría aportar una mayor tranquilidad a las familias.

«Cuando una mujer embarazada necesita una operación fetal, deposita una enorme confianza en sus médicos para que todo sea seguro —dice Shaaban.Y concluye—: Si podemos darle más confianza en que su bebé estará bien, eso es mejor para todos. Todo lo que podamos hacer para que las operaciones sean más seguras para la madre y para el bebé es una gran victoria». ▪️(27-enero-2026)

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