Un microbio terrestre crece en un «Marte» de laboratorio y ofrece pistas para buscar vida bajo su superficie

Sin oxígeno, a baja presión y en un medio siete veces más salado que el mar, una arquea ha mostrado crecimiento en un ensayo de laboratorio que ha durado cinco meses. El hallazgo ayuda a explorar si las hipotéticas salmueras del subsuelo marciano podrían albergar vida en la actualidad.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Micrografía electrónica de barrido coloreada de Haloferax volcanii, la arquea que creció en condiciones simuladas de Marte.

Micrografía electrónica de barrido coloreada de Haloferax volcanii, la arquea que creció en condiciones simuladas de Marte. Cortesía: Biobabel / Color por Gemini

Para buscar vida en Marte quizá haya que pensar menos en su paisaje desértico y más en un refugio: una pequeña cavidad en un mineral salino donde el agua pudiera permanecer líquida.

La superficie del planeta rojo combina radiación intensa, sequedad y una atmósfera tenue. Pero bajo ella, algunos microambientes podrían ofrecer condiciones más favorables para que la vida se mantenga activa.

Un experimento con un microorganismo terrestre aporta ahora una pista sobre esa posibilidad: al combinar varias de las condiciones adversas que podrían darse en esos refugios marcianos, los investigadores observaron crecimiento y actividad metabólica.

Qué es Haloferax volcanii y por qué sirve para estudiar Marte

El protagonista del ensayo es la Haloferax volcanii, una arquea, un microorganismo unicelular perteneciente a un grupo distinto de las bacterias. Está adaptada a ambientes muy salinos y se utiliza como modelo para estudiar los límites de la vida. El equipo, encabezado por Adam Robinson, astrobiólogo de la Universidad de Florida, y codirigido por Scott Perl, astrobiólogo del Museo de Historia Natural de Los Ángeles y el Blue Marble Space Institute of Science, publica los resultados en la revista Applied and Environmental Microbiology.

Su adaptación a vivir con mucha sal, en concentraciones que la mayoría de los seres vivos no toleraría, sitúa a Haloferax volcanii en el selecto club de los extremófilos, organismos adaptados a vivir y reproducirse en ambientes que resultarían inhabitables para muchas otras criaturas de la Tierra.

Esa preferencia de la arquea por la sal resulta útil para estudiar las hipotéticas salmueras marcianas, pequeñas acumulaciones de agua con una elevada concentración de sales disueltas que podrían quedar atrapadas en poros y cavidades de los minerales del subsuelo del planeta rojo. Las sales reducen la temperatura de congelación del agua y, en determinadas condiciones, limitan su evaporación. Así, podrían ayudar a mantenerla líquida por debajo de los cero grados y bajo presiones muy inferiores a la terrestre.

Estos posibles refugios interesan a los astrobiólogos porque el agua líquida es esencial para la vida conocida. Pero que una salmuera permanezca líquida no garantiza que sea habitable: el frío y la elevada salinidad pueden dificultar el metabolismo, y las sales reducen la disponibilidad del agua para las células. Además, las bolsas de salmuera que intenta representar este experimento todavía no se han confirmado en Marte.

Así se simuló un posible refugio del subsuelo marciano

Los investigadores mantuvieron los cultivos de estas arqueas halófilas durante 160 días, algo más de cinco meses, en una atmósfera dominada por dióxido de carbono y sin oxígeno disponible para sostener la respiración. En líneas generales, estas fueron las condiciones de vida a las que se sometió a una cepa de Haloferax volcanii:

✅ Presión de 24 milibares: alrededor del 2,4% de la terrestre al nivel del mar, aunque superior a la habitual en la superficie marciana.

✅ Atmósfera rica en dióxido de carbono y sin oxígeno, diseñada para estudiar el crecimiento anaerobio.

✅ Medio hipersalino: formulado con 225 gramos de cloruro de sodio por litro, además de otras sales.

✅ Nitrato o perclorato: añadidos por separado como alternativas al oxígeno en la respiración.

✅ Temperatura constante de 21 °C y nutrientes suministrados por el equipo.

La Universidad de Florida describe el medio como unas siete veces más salado que el agua marina. Tanto la presión como la composición intentan representar un microambiente hipotético del subsuelo somero, no reproducir toda la diversidad ambiental de Marte.

Cómo obtiene energía un microbio sin oxígeno

Durante la respiración celular, los organismos transfieren electrones mediante reacciones que permiten obtener energía. En ausencia de oxígeno, algunos microorganismos pueden emplear otros compuestos como aceptores de esos electrones.

En este ensayo, el nitrato y el perclorato permitieron sostener el crecimiento de la arquea. La comparación divulgativa con respirar lejía necesita un matiz: el perclorato no es lejía doméstica, aunque el comunicado emitido por la Universidad de Florida recurra a esa imagen para explicar la química del experimento.

Scott Perl junto a un microscopio Raman adaptado para investigaciones de geobiología en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.

Scott Perl junto a un microscopio Raman adaptado para investigaciones de geobiología en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. Cortesía: Howard Frank / JPL

La comprobación de que hubo crecimiento y actividad metabólica

La diferencia entre resistir y crecer es el núcleo del trabajo. Un microbio puede sobrevivir a una exposición extrema y recuperar su actividad cuando mejoran las condiciones. Demostrar que su población aumenta mientras continúa sometida a esas dificultades plantea una cuestión diferente: si el entorno permite sostener procesos biológicos.

«Muchos menos han conseguido combinar estas condiciones y demostrar que los microorganismos pueden crecer activamente», explica Robinson.

El equipo de Robinson observó que los cultivos con nitrato o perclorato se habían vuelto más turbios, una señal indirecta de que había aumentado la biomasa. Al mismo tiempo, había disminuido la concentración de esos compuestos, lo que apuntaba a que los microorganismos los estaban utilizando en su metabolismo. Ese descenso no se produjo de forma significativa en los controles sin células, un resultado que refuerza la explicación biológica.

En cambio, los microorganismos que no recibieron nitrato ni perclorato no mostraron crecimiento medible durante la simulación, aunque permanecieron vivos. Los investigadores comprobaron su supervivencia al trasladarlos después a condiciones favorables, en las que recuperaron la capacidad de multiplicarse.

Cada condición se ensayó en tres cultivos independientes. A baja presión, los microorganismos crecieron significativamente menos que a presión atmosférica terrestre, pese a disponer de un medio de composición química semejante. También influyó el compuesto empleado para respirar: los cultivos con nitrato crecieron más que los que recibieron perclorato.

Para cuantificar mejor ese crecimiento, los autores proponen incorporar recuentos directos de células en futuros experimentos. La turbidez permite estimar la acumulación de biomasa, pero no determinar con precisión cuánto ha aumentado la población.

Qué señales podrían orientar la búsqueda de vida en Marte

Biopelículas que podrían ayudar a conservar agua

En los cultivos que crecieron a baja presión, las arqueas formaron densas biopelículas, esto es, comunidades de microorganismos envueltos en una matriz de sustancias que ellos mismos producen. Esa especie de malla mantiene unidas las células y puede protegerlas frente a las condiciones del entorno.

El equipo plantea que esta envoltura pudo ayudar a retener agua y reducir la evaporación. Durante los cinco meses del ensayo, todos los tratamientos perdieron menos del 4% del líquido, y la pérdida fue todavía menor en los cultivos que mostraron crecimiento. La propia salmuera favoreció esa conservación; ahora falta determinar hasta qué punto contribuyeron las biopelículas, cuya composición y función deberán estudiarse con más detalle.

Pigmentos que persistieron tras la incubación

Mediante espectroscopia Raman, una técnica que analiza características moleculares a partir de la interacción con la luz, los científicos detectaron pigmentos carotenoides de las arqueas después del experimento.

Esos compuestos son posibles biofirmas, señales asociadas a procesos biológicos. Sin embargo, los pigmentos pueden persistir después de la muerte celular. Detectarlos no bastaría para demostrar la presencia de organismos vivos: harían falta evidencias complementarias y contexto.

Marte, cuyo subsuelo podría albergar pequeños refugios con condiciones favorables para la vida microbiana, una posibilidad aún por confirmar.

Marte, cuyo subsuelo podría albergar pequeños refugios con condiciones favorables para la vida microbiana, una posibilidad aún por confirmar. Cortesía: ESA

Los límites: temperatura, nutrientes y salmueras sin confirmar

Una de las principales limitaciones del ensayo es la temperatura: los cultivos permanecieron a 21 °C, mientras que gran parte del subsuelo marciano es mucho más frío. Tampoco se reprodujeron los ciclos diarios y estacionales de congelación y deshielo ni el conjunto de radiaciones y condiciones químicas del planeta.

Además, los científicos aportaron fuentes de carbono y nutrientes, entre ellos extracto de levadura. Su disponibilidad en un refugio marciano no puede darse por supuesta.

«El entorno que estamos imitando en este experimento no se ha observado en Marte, pero se teoriza que existe», advierte Robinson. Las bolsas de salmuera que representa el montaje siguen siendo hipotéticas. Su existencia, estabilidad y capacidad para sostener vida son preguntas abiertas.

Qué cambia para las futuras misiones a Marte

El trabajo ayuda a diseñar búsquedas que contemplen tanto vestigios antiguos como actividad biológica actual. También muestra que las condiciones de cultivo importan: un medio adecuado para unos microorganismos podría impedir crecer a otros.

«Lo que es hostil para nosotros no tiene por qué serlo para esos microbios», señala Perl. Se refiere a organismos hipotéticos que habrían dispuesto de miles de millones de años para adaptarse al ambiente marciano.

El estudio también resulta relevante para la protección planetaria, que incluye prevenir la contaminación de Marte con microorganismos terrestres. Conocer sus capacidades ayuda a proteger los lugares de exploración y a interpretar futuros hallazgos.

Los siguientes ensayos incorporarán frío, congelación y deshielo, materiales que imiten el suelo marciano y nutrientes más representativos. «Estamos sumando evidencia que sugiere que deberíamos considerar la posibilidad de vida en Marte en la actualidad», afirma Robinson. Comprobar si el planeta reúne hoy agua, energía y nutrientes suficientes sigue siendo el desafío.▪️(5 de noviembre de 2026)

Vida en Marte: cuatro preguntas clave

Qué demuestra el experimento, qué condiciones se reprodujeron y por qué el subsuelo interesa a quienes buscan vida en el planeta rojo. Pulsa en cada pregunta para descubrir la respuesta.

¿Se ha descubierto vida en Marte con este estudio?

No. El experimento utilizó un microorganismo terrestre en el laboratorio. Demuestra crecimiento bajo una combinación seleccionada de condiciones relevantes para Marte, pero no detecta organismos marcianos.

¿Haloferax volcanii es una bacteria?

No. Es una arquea halófila. Las arqueas son microorganismos unicelulares pertenecientes a un grupo distinto de las bacterias; «halófila» indica su adaptación a ambientes muy salinos.

¿Se reprodujeron todas las condiciones de Marte?

No. Se combinaron baja presión, elevada salinidad, ausencia de oxígeno y compuestos relevantes para la química marciana. Se mantuvieron 21 °C y se añadieron nutrientes, sin reproducir todos los factores ambientales del planeta.

¿Por qué interesa buscar vida bajo la superficie marciana?

El subsuelo podría ofrecer protección frente a las condiciones de la superficie. Algunos modelos plantean microambientes con salmueras, aunque los refugios concretos representados en este experimento no se han confirmado.

  • Información facilitada por la Universidad de Florida

  • Fuente: Scott M. Perl, Adam Robinson, Shannon McQuaig-Ulrich, Tyler Dondero, Aaron Celestian. Cultivation of halophilic archaea in shallow subsurface Martian conditions has implications for extant life on Mars. Applied and Environmental Microbiology (2026). DOI: https://doi.org/10.1128/aem.01749-26

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