Adicción a TikTok: cómo la dificultad para identificar emociones y la falta de atención aumentan el riesgo
La adicción a TikTok no depende solo de su algoritmo: puede estar ligada a cómo gestionamos nuestras emociones y atención. Un equipo de investigadores chinos ha descubierto que no saber identificar lo que sentimos y concentrarnos peor puede aumentar el riesgo de engancharnos a los vídeos cortos.
Por Enrique Coperías, periodista científico
El consumo continuo de vídeos cortos en el móvil puede afectar a la atención y favorecer patrones de uso adictivo entre jóvenes. Foto de www.kaboompics.com
Por fuera, parece una escena cotidiana: una joven desliza el dedo sobre la pantalla del móvil mientras encadena vídeo tras vídeo en TikTok. Por dentro, sin embargo, puede estar ocurriendo algo más complejo. No se trata solo de entretenimiento ni de falta de voluntad.
Según una investigación reciente publicada en la revista Frontiers in Psychology, la dificultad para concentrarse y, sobre todo, para identificar las propias emociones podría aumentar la vulnerabilidad a la adicción a los vídeos cortos, como los que ofrecen TikTok, Instagram Reels y YouTube Shorts.
El estudio, realizado con más de trescientos estudiantes universitarios en China, apunta a un mecanismo psicológico más profundo de lo que suele asumirse en el debate público. La clave no estaría únicamente en los algoritmos diseñados para captar la atención, sino también en cómo las personas gestionan —o no consiguen gestionar— su mundo interno.
Qué es la adicción a TikTok
Las plataformas de vídeo corto como TikTok han redefinido el consumo digital. Su fórmula combina contenidos breves, altamente estimulantes, personalizados por algoritmos y reforzados por recompensas inmediatas —likes, comentarios, visualizaciones—. Este cóctel activa los circuitos de recompensa del cerebro y favorece la liberación de dopamina, el neurotransmisor del placer, lo que genera placer rápido y repetible.
Pero esa misma lógica tiene una cara menos visible: el riesgo del uso descontrolado. Los investigadores hablan ya de adicción a vídeos cortos, un patrón de comportamiento que se caracteriza por:
✅ La incapacidad para regular el tiempo de uso.
✅ La tendencia a recurrir a estos contenidos para evadirse.
✅ El deterioro de otras áreas de la vida, como los estudios y el descanso.
En el caso de los jóvenes, este fenómeno es especialmente relevante. Algunas estimaciones sitúan su prevalencia en torno al 27 % en población universitaria, lo que lo convierte en un problema emergente de salud mental.
TikTok se ha convertido en una de las principales plataformas de vídeos cortos, cuyo uso puede estar vinculado a factores emocionales y cognitivos. Foto de MART PRODUCTION
Más allá del algoritmo: los tres factores psicológicos
1️⃣ Ansiedad de apego
La novedad del estudio chino no está en describir el problema, sino en explicar por qué algunas personas son más vulnerables que otras. Para ello, los autores han recurrido a la teoría del apego, un marco clásico de la psicología que sostiene que nuestras primeras relaciones —especialmente con los cuidadores— moldean la forma en que regulamos emociones y atención a lo largo de la vida.
Uno de los factores analizados es la llamada ansiedad de apego: la tendencia a temer el abandono, buscar validación constante y experimentar inseguridad en las relaciones. Según los datos del estudio, las personas con mayor ansiedad de apego presentan también mayores niveles de uso problemático de vídeos cortos.
🗣️ «Mostramos que niveles más altos de ansiedad de apego están asociados con un mayor riesgo de adicción a los vídeos cortos. Un peor control atencional —es decir, la capacidad de decidir en qué centrarse o qué ignorar—, así como las dificultades para procesar las propias emociones o las de los demás, pueden explicar en parte esta relación» señala Haodong Su, investigador de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Anhui y primer autor del estudio.
Sin embargo, esta relación no es directa. Entre ambos extremos —la inseguridad emocional y la adicción digital— aparecen dos variables clave: el control atencional y la alexitimia.
2️⃣ Control atencional (concentración)
El control atencional es la capacidad de dirigir la atención de forma deliberada, ignorar distracciones y centrarse en tareas relevantes. En un mundo saturado de estímulos, esta habilidad funciona como un filtro esencial.
El estudio muestra que las personas con mayor ansiedad de apego tienden a tener peor control atencional. La explicación es sencilla: la preocupación constante por posibles rechazos o amenazas interpersonales consume recursos cognitivos. La mente queda atrapada en un estado de vigilancia permanente, lo que dificulta concentrarse en otras tareas.
En ese contexto, los vídeos cortos se convierten en una trampa perfecta. Su diseño está pensado precisamente para captar y retener la atención. Para alguien con dificultades para desconectarse de estímulos atractivos, abandonar la aplicación resulta especialmente difícil.
Se genera así un círculo vicioso: cuanto más se consumen estos contenidos, más se deteriora la capacidad de atención, lo que a su vez facilita seguir consumiéndolos.
3️⃣Alexitimia: no saber lo que sentimos
Pero quizá el hallazgo más interesante del estudio está relacionado con la alexitimia, un término poco conocido fuera de la psicología. Este describe la dificultad para identificar, comprender y expresar las propias emociones.
Las personas con alexitimia no carecen de emociones, pero tienen problemas para interpretarlas. Sus estados internos resultan confusos, difusos o incluso incómodos. En lugar de procesarlos, tienden a centrarse en estímulos externos.
Aquí es donde los vídeos cortos vuelven a entrar en escena.
👉 Según la investigación, la alexitimia está fuertemente asociada con el uso problemático de estas plataformas. Cuando alguien no puede gestionar su malestar emocional mediante estrategias internas —reflexión, comunicación, regulación—, es más probable que busque alivio en estímulos externos intensos y distractores.
«Las personas con síntomas más graves de alexitimia mostraron niveles significativamente más altos de adicción a los vídeos cortos, lo que indica que tener dificultades para identificar y expresar las emociones puede aumentar la dependencia de estos vídeos como forma de escape emocional», explica Su.
Los vídeos cortos ofrecen precisamente eso: una vía de escape rápida, accesible y eficaz. Durante unos minutos, la atención se desplaza del mundo interior —confuso y desagradable— a un flujo constante de estímulos externos.
El problema es que ese alivio es temporal. Y, como ocurre en otras conductas adictivas, puede convertirse en la única estrategia disponible.
Cómo se conecta todo: el modelo psicológico
El estudio propone un modelo en cadena que conecta todos estos elementos:
✅ Primero, la ansiedad de apego debilita el control atencional.
✅ Después, esa dificultad para gestionar la atención favorece la aparición de alexitimia.
✅ Finalmente, la combinación de ambos factores incrementa la probabilidad de desarrollar adicción a los vídeos cortos.
Es decir: no se trata solo de distracción o de falta de disciplina. El problema puede empezar mucho antes, en la forma en que una persona aprende —o no aprende— a relacionarse con sus emociones.
Este enfoque integrador ayuda a entender por qué las soluciones simplistas, como limitar el tiempo de pantalla, suelen ser insuficientes. Si el uso de TikTok cumple una función emocional, eliminarlo sin abordar esa función puede generar más malestar.
El papel de la cultura y el contexto
Aunque el estudio se realizó en China, los autores sugieren que el contexto cultural también puede influir en estos patrones. En sociedades donde se valora la contención emocional o la armonía social, las personas pueden tener menos oportunidades para expresar y procesar sus emociones de forma directa.
En ese escenario, recurrir a formas de distracción digital puede convertirse en una estrategia socialmente aceptada para manejar el malestar.
Sin embargo, los investigadores advierten de que la cultura no es una causa directa, sino un factor que modula cómo se manifiestan estos procesos.
El contenido breve, estimulante y personalizado de los vídeos cortos activa el sistema de recompensa del cerebro y dificulta dejar de consumirlos. Cortesía: Big Sea
¿Se puede prevenir la adicción a Tik Tok?
La buena noticia es que los mismos factores que aumentan la vulnerabilidad pueden convertirse en puntos de intervención. El estudio sugiere dos líneas principales:
Entrenamiento del control atencional: ejercicios cognitivos que mejoran la capacidad de concentración, inhibición y cambio de foco.
Educación emocional: programas que enseñan a identificar, nombrar y regular las emociones, como el mindfulness o la terapia centrada en las emociones.
«Los jóvenes que son más capaces de regular y mantener su atención tienen menos probabilidades de desarrollar patrones adictivos de uso de vídeos cortos, incluso cuando experimentan dificultades emocionales como la ansiedad de apego», apunta Su.
Este enfoque dual —cognitivo y emocional— podría ser más eficaz que las estrategias centradas únicamente en limitar el uso de dispositivos.
«El control atencional no es una capacidad fija y puede mejorarse con la práctica. Estrategias como el entrenamiento en mindfulness, reducir la multitarea y programar de forma deliberada periodos de actividad concentrada pueden ayudar a fortalecer la regulación de la atención y reducir el riesgo de adicción a los vídeos cortos», explica Su.
Un problema que va más allá de TikTok
En última instancia, la investigación plantea una cuestión más amplia: qué ocurre cuando una generación crece en un entorno donde la estimulación constante convive con dificultades para conectar con el mundo interno.
Los vídeos cortos no crean por sí solos la adicción, pero pueden amplificar vulnerabilidades preexistentes. En ese sentido, funcionan más como síntoma que como causa.
Comprender esa diferencia es clave para abordar el problema sin caer en alarmismos ni simplificaciones. Porque detrás de cada dedo que desliza la pantalla puede haber algo más que aburrimiento: puede haber una emoción sin nombre, una atención dispersa o una forma de escapar de uno mismo.
«Nuetros hallazgos muestran que reforzar el control atencional y la conciencia emocional, en lugar de limitarse únicamente a restringir el uso de la tecnología, puede ser eficaz para prevenir la adicción a los vídeos cortos —explica Su. Y concluye—: La adicción a los vídeos cortos no trata solo del tiempo frente a la pantalla, sino también de la regulación emocional y cognitiva».▪️(26-marzo-2026)
SALUS MENTAL Y REDES SOCIALES
PREGUNTAS&RESPUESTAS: TokTok y Adiciones
📲 ¿Por qué TikTok resulta tan adictivo?
Porque combina recompensas inmediatas, contenido breve y personalización algorítmica que estimula el cerebro.
📲 ¿Qué es la alexitimia?
Es la dificultad para identificar y expresar emociones, lo que puede aumentar la dependencia de estímulos externos como los vídeos.
📲 ¿Se puede prevenir la adicción a los vídeos cortos?
Sí. Mejorando el control atencional y la regulación emocional mediante prácticas como mindfulness o reducción de distracciones.
📲 ¿La adicción a TikTok es solo falta de disciplina?
No. Está relacionada con factores psicológicos profundos como la ansiedad de apego, la atención y la gestión emocional.
Información facilitada por Frontiers
Fuente: Su H., Luo D, Wang H, Li X. and He Y. From attachment anxiety to short video addiction: the roles of attentional control and alexithymia. Frontiers in Psychology (2026). DOI: 10.3389/fpsyg.2026.1764536

