El perro más antiguo del mundo: un cachorro de hace 16.000 años que ya convivía con seres humanos
Un análisis genético revela que los primeros perros ya vivían, comían y eran enterrados junto a humanos en plena Edad de Hielo. El hallazgo de un cachorro de hace 16.000 años en Turquía reescribe el origen de la domesticación y la historia de nuestra relación con los animales.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Recreación artística de un grupo humano del Paleolítico compartiendo alimento con un cachorro, en una escena que ilustra cómo los primeros perros ya convivían estrechamente con las personas hace más de 16.000 años. Crédito: IA-DALL-E_Rexmolón Producciones
En algún lugar de lo que hoy es Turquía, hace unos 16.000 años, un cachorro mordisqueaba restos de pescado junto a un grupo de humanos del Paleolítico. No era un lobo salvaje. Tampoco un animal cualquiera. Era, según revela ahora un ambicioso análisis genético, uno de los primeros perros de la historia.
Y no estaba solo: su existencia forma parte de una relación mucho más antigua, íntima y compleja entre humanos y canes de lo que se pensaba.
El hallazgo, publicado en la revista Nature y basado en el análisis de más de doscientos restos de cánidos antiguos, no solo retrata a ese cachorro, uno de los más antiguos identificados hasta la fecha, sino que reescribe la historia de la domesticación del perro y su vínculo con nuestra especie.
Domesticación mucho antes de la agricultura
Durante décadas, los científicos han debatido sobre cuándo y dónde comenzó la domesticación del perro. Se sabía que este cánido fue el primer animal domesticado por el ser humano, y que ocurrió incluso antes de la agricultura. Sin embargo, la falta de datos genéticos fiables rescatados de ejemplares antiguos había dejado muchos interrogantes en el aire.
Ahora, el nuevo trabajo aporta una pieza clave del puzle: el análisis del ADN de restos de perros y lobos que vivieron entre hace 46.000 y 5.000 años. Entre ellos destaca un individuo hallado en el yacimiento suizo de Kesslerloch. Está datado en unos 14.200 años y se le consideraba, hasta ahora, uno de los peludos más antiguos confirmados genéticamente.
Pero el caso más llamativo procede de Anatolia, quecomprende la mayor parte de la Turquía moderna y es una de las regiones habitadas continuamente más antiguas en el mundo. Allí los investigadores han identificado restos de un perro aún más antiguo —un cachorro— que vivió hace unos 16.000 años y cuya dieta incluía pescado. Este detalle no es menor: sugiere que estos animales ya dependían en parte de los recursos humanos, lo que apunta a una convivencia estrecha entre nuestros ancestros y nuestro mejor amigo.
Cómo se diferencian perros y lobos en el registro fósil
Una de las dificultades históricas en este campo ha sido distinguir entre lobos y perros en los registros paleontológicos. La forma de los huesos no siempre basta para diferenciar una especie de la otra. El nuevo estudio resuelve en gran parte ese problema gracias al análisis genómico.
El equipo de investigación, formado por unos setenta expertos, desarrolló una técnica capaz de diferenciar con claridad la ascendencia de perros y lobos incluso en restos muy degradados. El resultado: de los 216 restos analizados, pudieron identificar con certeza cuáles pertenecían a perros y cuáles a lobos en 141 casos.
Esto permitió descartar algunas ideas previas. Por ejemplo, algunos restos que se creían correspondían a perros resultaron ser de lobos. Y, al mismo tiempo, se confirmó que los perros ya existían como una población diferenciada hace más de 14.000 años.
Como explica Anders Bergström, profesor de la Facultad de Ciencias Biológicas, en la Universidad de East Anglia (Reino Unido) y primer autor del estudio, «sin el uso de estas herramientas genéticas avanzadas, no podríamos distinguir con seguridad entre perros y lobos basándonos únicamente en restos óseos».
Mandíbula de perro de hace 14.300 años hallada en la cueva de Gough, cerca de Bristol, en el Reino Unido. Cortesía: Trustees of the Natural History Museum
Una relación estrecha… y simbólica
Más allá de la genética, los hallazgos arqueológicos ofrecen pistas sobre la relación entre los seres humanos y los perros. En al menos dos yacimientos, estos cánidos fueron enterrados de forma similar a los humanos, lo que sugiere un vínculo emocional o simbólico.
No se trataba solo de animales útiles para la caza o la vigilancia. Eran compañeros.
El hecho de que algunos de estos perros compartieran asentamientos humanos, comieran alimentos similares, como pescado, y recibieran cuidadosos enterramientos, apunta a una integración profunda en las comunidades humanas.
Un origen común, pero complejo
Uno de los resultados más relevantes del estudio es que todos estos perros antiguos comparten un origen común con los perros actuales. Esto descarta la hipótesis de múltiples domesticaciones independientes en diferentes lugares.
En cambio, los datos apoyan un modelo más complejo: los perros descienden de poblaciones de lobos que ya estaban diferenciadas entre sí. En particular, los análisis muestran que los primeros perros europeos tenían mayor afinidad genética con lobos de Eurasia Oriental que con los lobos europeos contemporáneos.
Esto implica que la domesticación no fue un evento simple ni localizado, sino un proceso largo, con intercambios y mezclas entre poblaciones.
El propio Bergström subraya la profundidad temporal del proceso:
🗣️ «Dado que el perro de Kesslerloch, con 14.200 años de antigüedad, ya era más parecido a los perros europeos posteriores que a los asiáticos, los perros debieron de domesticarse mucho antes, lo suficiente como para que surgieran esas diferencias genéticas».
Recreación de una escena frente a la cueva de Kesslerloch, en Thayngen (Suiza). Cortesía: © Servicio Arqueológico Cantonal de Schaffhausen (KASH) / Katharina Schäppi
Perros y humanos: historias paralelas
El nuevo trabajo también revela paralelismos sorprendentes entre la historia de los perros y la de los humanos.
Por ejemplo, durante el Neolítico, cuando los agricultores se expandieron desde Oriente Próximo hacia Europa, nuestros antepasados experimentaron grandes cambios genéticos debido a migraciones masivas. En los perros, también se detecta una influencia de estas poblaciones, pero mucho menor.
En otras palabras: los nuevos grupos humanos no sustituyeron a los perros locales, sino que estos se mezclaron con los que ya existían.
Este detalle sugiere que los perros de los cazadores-recolectores europeos sobrevivieron y continuaron siendo importantes incluso tras la llegada de la agricultura. Pontus Skoglund, investigador del Laboratorio de Genómica Antigua, en el Instituto Francis Crick de Londres (Reino Unido), lo resume así:
🗣️ «Los perros fueron el único animal domesticado antes de la agricultura, por lo que su evolución puede ayudarnos a entender cómo un gran cambio en el modo de vida moldeó nuestra propia historia. Es fascinante que los perros que vivieron antes de la era agrícola contribuyeran de forma sustancial a la genética de los perros de las sociedades agrícolas y de los actuales en Europa».
El legado de los primeros perros
Hoy, miles de años después, los perros europeos modernos todavía conservan parte de ese legado antiguo. Según los investigadores, aproximadamente la mitad de su ascendencia podría remontarse a aquellos perros prehistóricos que vivían con humanos antes de la agricultura.
Esto convierte a esos primeros perros —incluido aquel cachorro que comía pescado en Anatolia— en auténticos antepasados de los animales que hoy nos acompañan en nuestras casas.
Skoglund apunta también al papel social de estos animales en la expansión humana: «Está claro que los perros eran importantes para nuestros antepasados, ya que los primeros agricultores parecen haber incorporado a sus grupos a los perros de cazadores-recolectores a medida que se expandían por Europa».
Reconstrucción de una mandíbula de perro de hace 14.300 años hallada en la cueva de Gough. Cortesía: Tom Anders & Longleat
Un vínculo que viene de lejos
El estudio no resuelve todas las incógnitas sobre los orígenes de la relación de los peludos con nosotros. Aún no está claro dónde se domesticaron por primera vez los perros ni cuántas veces ocurrió ese proceso. Pero sí aporta una certeza: la relación entre humanos y perros es mucho más antigua, profunda y compleja de lo que imaginábamos.
Hace al menos 16.000 años, en plena Edad de Hielo, ya existía algo parecido a lo que hoy llamamos amistad entre especies.
Un cachorro junto al fuego. Restos de pescado compartidos. Y, quizá, los primeros pasos de una alianza que cambiaría para siempre la historia de ambos. Como concluye Bergström, «aun así, quedan muchas preguntas abiertas: seguimos investigando dónde y cómo se expandieron los perros por Europa tras su probable domesticación en algún lugar de Asia. Cada nueva evidencia es un paso más en este camino».▪️(26-marzo-2026)
PREGUNTAS&RESPUESTAS: Perros y Humanos
🐕 ¿Cuál es el perro más antiguo del mundo?
Un perro de unos 14.200 años hallado en Suiza (Kesslerloch), junto a evidencias de un cachorro aún más antiguo (~16.000 años en Turquía).
🐺 ¿Cómo se sabe que no eran lobos?
Gracias a análisis genéticos avanzados que distinguen claramente entre ambas especies.
🧬 ¿Dónde se domesticaron los perros?
Aún no se sabe con certeza, pero los datos apuntan a un origen en Eurasia, probablemente en Asia.
👥 ¿Vivían los perros con humanos en el Paleolítico?
Sí. Hay evidencias de convivencia, dieta compartida y enterramientos rituales.
🌾 ¿Los agricultores trajeron nuevos perros a Europa?
Sí, pero no sustituyeron a los existentes: se mezclaron con ellos.
Información facilitada por el Instituto Francis Crick
Fuente: Bergström, A., Furtwängler, A., Johnston, S. et al.Genomic history of early dogs in Europe. Nature (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41586-026-10112-7

