Andrómeda XXXVI: el descubrimiento de una galaxia enana ultradébil que desafía lo que sabemos del universo
Una galaxia casi invisible, perdida en el halo de Andrómeda, está obligando a los astrónomos a replantearse cómo nacieron las primeras estructuras del cosmos. El hallazgo de Andrómeda XXXVI revela que el universo cercano aún esconde reliquias primitivas capaces de cambiar lo que creíamos saber sobre las galaxias y la materia oscura.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Recreación artística de Andrómeda XXXVI: una galaxia enana ultradébil apenas visible como una tenue concentración de estrellas en el halo de Andrómeda, uno de los entornos más ricos en materia oscura del universo cercano. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
¿Qué es Andrómeda XXXVI?
La historia de las galaxias más pequeñas del universo es discreta: son débiles, escurridizas y, durante décadas, han permanecido ocultas en los márgenes de las grandes estructuras cósmicas. Pero cada nuevo hallazgo en este territorio apenas explorado reconfigura nuestra comprensión de cómo se formaron las primeras galaxias y de cómo actúa la materia oscura a pequeña escala.
El último ejemplo llega desde el entorno de Andrómeda (M31), la gran galaxia espiral más cercana a la Vía Láctea, situada a unos 2,5 millones de años luz: un equipo internacional de astrónomos ha anunciado el descubrimiento de Andrómeda XXXVI, una galaxia enana ultradébil que amplía el censo de satélites galácticos conocidos y abre nuevas preguntas sobre la evolución del universo temprano. Esta es la etapa inicial del cosmos, poco después del big bang, cuando se formaron las primeras partículas, átomos, estrellas y galaxias.
A simple vista, Andrómeda XXXVI —abreviada como And XXXVI— no impresiona. De hecho, durante años pasó completamente desapercibida incluso en grandes cartografiados del cielo. Su brillo es tan tenue que apenas se distingue como una ligera concentración de estrellas en imágenes profundas. Pero precisamente ahí reside su valor científico: estas galaxias diminutas representan el extremo más bajo de la formación galáctica, auténticos fósiles cósmicos que podrían conservar información sobre los primeros cientos de millones de años tras la gran explosión.
Cómo se descubrió esta galaxia invisible
El hallazgo es fruto de una combinación cada vez más habitual en astronomía: el análisis sistemático de grandes bases de datos y la paciencia del ojo humano.
La galaxia fue identificada inicialmente por el astrónomo aficionado Giuseppe Donatiello al examinar imágenes del proyecto Pan-Andromeda Archaeological Survey (PAndAS), un ambicioso cartografiado del halo de Andrómeda, la enorme región difusa que rodea a la galaxia, formada por estrellas antiguas, gas y mucha materia oscura. Este tipo de búsquedas visuales, lejos de haber quedado obsoletas en la era de los algoritmos, siguen siendo sorprendentemente eficaces para detectar estructuras difusas que escapan a los métodos automáticos.
Una vez localizada la posible candidata, el siguiente paso fue confirmar que no se trataba de una simple ilusión estadística —una agrupación casual de estrellas—, sino de una galaxia real. Para ello, el equipo utilizó el Gran Telescopio Canarias (GTC), en España, uno de los mayores telescopios ópticos del mundo. Con observaciones profundas en diferentes bandas de luz, lograron resolver individualmente las estrellas que componen el sistema y detectar una estructura coherente: una pequeña galaxia con una población estelar antigua y pobre en metales.
Imagen de Andrómeda XXXVI obtenida con el instrumento OSIRIS+ del Gran Telescopio Canarias: la tenue galaxia enana aparece como una ligera sobredensidad de estrellas entre dos brillantes estrellas en primer plano; el recuadro muestra un zoom en negativo que permite distinguir mejor su débil estructura. Cortesía: Joanna Sakowska et al
Una población de estrellas envejecida y parca en metales
Ese detalle no es moco de pavo. Las estrellas de And XXXVI parecen tener unos 12.500 millones de años, lo que las sitúa entre las más antiguas conocidas del firmamento. Además, su bajo contenido en elementos pesados, lo que los astrónomos denominan metalicidad, indica que se formaron cuando el universo aún no había tenido tiempo de enriquecer el gas con generaciones sucesivas de estrellas.
En otras palabras, esta galaxia es un vestigio de una época primitiva del cosmos.
La nueva galaxia se encuentra a unos 776.000 años luz de la Tierra, aproximadamente a la misma distancia que Andrómeda, y a unos 119.000 años luz de esta en proyección. Esa cercanía sugiere que forma parte del sistema de satélites de Andrómeda, es decir, que orbita alrededor de la gran galaxia espiral, de forma similar a como lo hacen las galaxias enanas que rodean la Vía Láctea.
¿Dónde termina una galaxia y empieza un cúmulo?
Sin embargo, And XXXVI destaca incluso dentro de esta categoría. Su magnitud absoluta —una medida de brillo intrínseco— es de unos −6, lo que la sitúa entre las galaxias más débiles conocidas. Para hacerse una idea, es millones de veces menos luminosa que la Vía Láctea. Además, su tamaño es extremadamente reducido: su radio efectivo es de apenas unas decenas de años luz.
Esto la convierte en una de las galaxias enanas ultradébiles más compactas detectadas hasta la fecha, según Joanna D. Sakowska, astrofísica del Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC) y autora principal del estudio, que ha sido publicado en el archivo en línea para prepublicaciones de artículos científicos arXiv.
Este tipo de objetos plantea un desafío conceptual interesante. A medida que se descubren galaxias cada vez más pequeñas y débiles, la frontera entre galaxias y cúmulos estelares se vuelve difusa. ¿Dónde termina una galaxia y empieza un cúmulo?
La respuesta suele depender de factores como la presencia de materia oscura o la historia de formación estelar, pero en casos extremos como el de And XXXVI se necesitan observaciones adicionales, como mediciones de velocidad de las estrellas, para aclararlo.
Por qué Andrómeda XXXVI es importante
Más allá de su clasificación, el interés de estas galaxias reside en lo que pueden aportar datos insólitos sobre procesos fundamentales del universo. Las galaxias enanas ultradébiles son especialmente sensibles a fenómenos como la retroalimentación estelar o la reionización, un episodio temprano en el que la radiación de las primeras estrellas ionizó el gas del cosmos.
Debido a su escasa masa, estos sistemas cósmicos pueden haber dejado de formar estrellas muy pronto, convirtiéndose en cápsulas del tiempo que conservan las condiciones del universo primitivo.
De hecho, una de las hipótesis más sugerentes es que And XXXVI podría ser un fósil de reionización: una galaxia que formó la mayor parte de sus estrellas antes de ese evento y que posteriormente quedó apagada. Confirmarlo requerirá reconstruir su historia de formación estelar con mayor precisión, algo que solo será posible con observaciones más profundas, tal vez desde telescopios espaciales.
Mapa del entorno de Andrómeda en el sondeo PAndAS que muestra la posición de Andrómeda XXXVI (en rojo), situada a unos 119.000 años luz de la galaxia; también se señalan otros satélites débiles descubiertos con técnicas similares, como Peg V y Psc VII. Cortesía: Joanna Sakowska et al
El contexto: las galaxias satélite de Andrómeda
El descubrimiento también tiene implicaciones para la cosmología. Los modelos actuales predicen que galaxias como Andrómeda deberían albergar decenas o incluso cientos de pequeñas galaxias satélite. Sin embargo, el número observado sigue siendo menor de lo esperado, lo que ha dado lugar al llamado problema de los satélites perdidos.
Cada nuevo hallazgo, como And XXXVI, contribuye a cerrar esa brecha entre teoría y observación .
👉 En este caso, las estimaciones sugieren que el sistema de Andrómeda podría albergar hasta unas noventa galaxias enanas, mientras que actualmente se conocen poco más de cuarenta. Esto implica que aún queda una población significativa por descubrir, especialmente en el extremo más tenue del espectro luminoso.
Paradójicamente, los grandes proyectos futuros de cartografiado del cielo, como el telescopio Vera Rubin o la misión espacial Euclid, no observarán en detalle la región de Andrómeda. Esto significa que el avance en este campo seguirá dependiendo, en buena medida, de la explotación de datos existentes y de observaciones específicas con grandes telescopios terrestres o espaciales.
Pequeñas galaxias, grandes preguntas
El hallazgo de And XXXVI subraya, además, la importancia de combinar distintas estrategias de búsqueda. Los algoritmos de detección automática, cada vez más sofisticados, son esenciales para analizar enormes volúmenes de datos. Pero la inspección visual, especialmente en el caso de objetos difusos o parcialmente resueltos, sigue siendo una herramienta valiosa. En cierto modo, la astronomía contemporánea sigue necesitando tanto de máquinas como de la intuición humana.
En última instancia, descubrimientos como este nos recuerdan que el universo aún guarda secretos incluso en nuestro vecindario cósmico más cercano. A menos de un millón de años luz, en la periferia de una galaxia bien estudiada, se esconden sistemas diminutos que apenas empiezan a salir a la luz. Cada uno de ellos añade una pieza al rompecabezas de cómo se formaron las galaxias, cómo evolucionó la materia oscura y cómo el cosmos pasó de ser una sopa primordial a la compleja estructura que observamos hoy.
Andrómeda XXXVI no cambiará por sí sola nuestra visión del universo. Pero, como tantas veces en ciencia, su importancia no radica en su tamaño o su brillo, sino en las preguntas que plantea. Y en un campo donde lo invisible es a menudo lo más revelador, incluso la galaxia más tenue puede iluminar grandes misterios.▪️(8-abril-2026)
ASTRONOMÍA Y ESPACIO
PREGUNTAS&RESPUESTAS: Galaxias enana y Andrómeda XXXVI
🌌 ¿Qué es una galaxia enana ultradébil?
Es un tipo de galaxia extremadamente pequeña y poco luminosa, formada por pocas estrellas y dominada por materia oscura.
🌌 ¿Dónde está Andrómeda XXXVI?
Se encuentra en el halo de la galaxia de Andrómeda, a unos 776.000 años luz de la Tierra.
🌌 ¿Por qué es importante este descubrimiento?
Porque ayuda a entender cómo se formaron las primeras galaxias y cómo se distribuye la materia oscura.
🌌 ¿Cuántas galaxias como esta existen?
Los modelos sugieren que podría haber muchas más de las que conocemos, especialmente alrededor de Andrómeda.
🌌 ¿Puede cambiar nuestra visión del universo?
No por sí sola, pero contribuye a resolver grandes problemas cosmológicos como el número de galaxias satélite.
Fuente: Joanna Sakowska et al. Andromeda XXXVI: discovery of a new ultra-faint dwarf galaxy towards M31. arXiv (2026). DOI: https://doi.org/10.48550/arXiv.2603.28492

