Así se destruye una colonia de termitas desde dentro: la química que las lleva al colapso
Un cambio invisible en la química interna puede desencadenar el colapso de toda una colonia de termitas. Un equipo de biólogos japoneses ha descubierto cómo el exceso de ácido úrico debilita su sistema inmunitario y abre la puerta a infecciones letales capaces de aniquilar el termitero.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Colonia de Reticulitermes speratus, con individuos de distintas castas —incluidas termitas reproductoras más oscuras— rodeados de obreras, en una sociedad altamente organizada cuyo equilibrio químico interno resulta clave para su supervivencia. Cortesía: Takao Konishi
Las sociedades de insectos fascinan a los entomólogos por su asombrosa complejidad organizativa y su capacidad para funcionar como un único superorganismo. Hormigas, abejas o termitas funcionan como auténticos sistemas supercomplejos en los que miles e incluso millones de individuos cooperan como si fueran un solo cuerpo. Pero incluso estas estructuras aparentemente indestructibles acaban colapsando. La pregunta de fondo ha intrigado a los biólogos durante décadas: ¿qué mata realmente a una sociedad?
Un nuevo estudio, publicado en Proceedings of The Royal Society B: Biological Sciences, aporta una respuesta inesperada. No es un depredador, ni el clima, ni siquiera una gran epidemia externa. A veces, el colapso empieza desde dentro, con un cambio sutil en la química interna del propio grupo.
La investigación, centrada en la termita subterránea japonesa Reticulitermes speratus, revela que la acumulación de ácido úrico —una sustancia clave en el metabolismo del nitrógeno— puede debilitar el sistema inmunitario colectivo del termitero y abrir la puerta a infecciones letales. En otras palabras, el equilibrio químico interno de la sociedad es tan importante como su organización social.
Un sistema social perfecto… hasta que deja de serlo
Las termitas, insectos xilófagos que se alimentan de celulosa, capaces de causar graves daños estructurales en madera, libros y muebles, representan uno de los ejemplos más sofisticados de organización biológica. Sus colonias se estructuran en castas:
✅ Los reyes y reinas, encargados de la reproducción.
✅ Las obreras y soldados, que mantienen el funcionamiento diario.
Esta división del trabajo imprime una eficiencia extraordinaria. En algunas especies, una reina puede poner decenas de miles de huevos al día.
Durante mucho tiempo, los biólogos estuvieron convencidos de que estos termiteros parecían casi inmortales. Si un individuo muere, otro ocupa su lugar. Si se pierde una reina, puede surgir otra. Sin embargo, la realidad es más compleja: todas las colonias terminan desapareciendo.
Hasta ahora, los científicos habían identificado amenazas externas, caso de parásitos, agentes patógenos y cambios ambientales, como factores clave en el declive. Pero el nuevo estudio apunta a un mecanismo interno que puede desencadenar ese proceso.
El papel del rey en el termitero
En las termitas de las especie Reticulitermes speratus, la sucesión del poder sigue reglas particulares. Mientras que la reina puede clonarse y dar lugar a nuevas reinas sin necesidad de reproducción sexual, el rey no tiene esa capacidad. Cuando el rey original desaparece, es reemplazado por un descendiente —un rey secundario—, lo que introduce cambios profundos en la dinámica de la colonia.
El equipo de investigación, dirigido por Takao Konishi, del Departamento de Entomología Forestal, Instituto de Investigación Forestal y de Productos Forestales, en Tsukuba, observó que este relevo, aparentemente funcional, está asociado al inicio del declive. Pero ¿por qué?
La clave está en la circulación de nutrientes dentro del termitero, especialmente del nitrógeno, un recurso escaso en la dieta de las termitas, basada en madera. En lugar de desperdiciarlo, las termitas almacenan el nitrógeno en forma de ácido úrico dentro de sus cuerpos. Este compuesto no es simplemente un residuo, ya que actúa como una reserva valiosa que puede reutilizarse.
👉 Aquí entra en juego el papel del rey (y la reina). Son las únicas castas capaces de descomponer el ácido úrico y aprovecharlo para la reproducción. Las obreras actúan, en cierto modo, como proveedoras: acumulan ácido úrico y lo transfieren a los reproductores.
Cuando el rey desaparece, este flujo se altera.
Dos termitas de Reticulitermes speratus interactúan en el sustrato: un soldado (derecha), con mandíbulas desarrolladas para la defensa, y una obrera (izquierda), encargado de las tareas de mantenimiento y alimentación dentro del termitero. Cortesía: Meghan Cassidy
Cómo mata el exceso de ácido úrico
El estudio muestra que, tras el reemplazo del rey, las obreras comienzan a acumular ácido úrico en cantidades significativamente mayores. Las imágenes microscópicas de los tejidos —descritas en el trabajo— revelan un aumento de cristales de urato en sus cuerpos.
A primera vista, esto podría parecer beneficioso. El ácido úrico tiene propiedades antioxidantes: ayuda a neutralizar las especies reactivas de oxígeno (ROS), moléculas que pueden dañar células y tejidos.
Pero aquí aparece la paradoja.
Las ROS no son solo perjudiciales. En niveles adecuados, desempeñan un papel esencial en el sistema inmunitario: ayudan a combatir patógenos y a activar respuestas defensivas. Al reducir excesivamente estas moléculas, el ácido úrico debilita la capacidad del organismo para defenderse.
El resultado es un sistema inmunitario comprometido.
Por qué aumenta el riesgo de infecciones
Para comprobar esta hipótesis, Konishi y su equipo realizaron experimentos en laboratorio. Alimentaron a termitas con dietas enriquecidas en ácido úrico y luego midieron sus niveles de ROS. Como se esperaba, cuanto más ácido úrico acumulaban, menor era la cantidad de especies reactivas de oxígeno en sus cuerpos.
Después, expusieron a estas termitas a una bacteria oportunista, Serratia marcescens, habitual en los entornos de estos insectos. Esta bacteria no suele afectar a individuos sanos, pero sí a aquellos con defensas debilitadas.
Los resultados fueron claros: las termitas con altos niveles de ácido úrico morían en mayor proporción que las demás.
Para reforzar la conclusión, los científicos repitieron el experimento con otro antioxidante, la vitamina C. El efecto fue el mismo: reducción de ROS y mayor susceptibilidad a la infección.
El mensaje es contundente: no es el ácido úrico en sí el que mata, sino el desequilibrio que provoca en el sistema inmunitario.
La inmunidad como fenómeno social
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que conecta la fisiología individual con la dinámica colectiva. En las sociedades de insectos, la inmunidad no es solo una cuestión individual, sino también social.
Las termitas practican comportamientos como el acicalamiento mutuo y el enterramiento de cadáveres para limitar la propagación de agentes patógenos. Este conjunto de estrategias se conoce como inmunidad social.
👉 La nueva investigación añade una dimensión adicional: la regulación química interna de la colonia también forma parte de ese sistema. El equilibrio entre oxidantes y antioxidantes no depende únicamente de cada individuo, sino de las interacciones entre ellos.
Cuando ese equilibrio se rompe —por ejemplo, tras la pérdida del rey—, todo el termitero se vuelve vulnerable.
Un colapso desde dentro
El hallazgo sugiere que el colapso de una colonia no es necesariamente un evento repentino causado por un agente externo. Puede ser el resultado de un proceso gradual, en el que cambios internos debilitan poco a poco la resiliencia del sistema.
En este caso, la secuencia sería la siguiente:
👉 Pérdida del rey → alteración del flujo de nutrientes → acumulación de ácido úrico en las obrebas → reducción de ROS → debilitamiento inmunitario → aumento de infecciones → colapso del termitero.
Es un ejemplo de cómo pequeñas perturbaciones en sistemas complejos pueden tener consecuencias desproporcionadas.
Las termitas trabajadoras que acumulan ácido úrico presentan mayor riesgo de morir tras una infección por patógenos, un proceso clave en el colapso de la colonia. Cortesía: Takao Konishi.
Implicaciones más amplias
Aunque el estudio se centra en una especie concreta, sus implicaciones podrían ser más amplias. Otros insectos sociales, como las hormigas y las abejas, también dependen de equilibrios metabólicos delicados y de interacciones complejas entre individuos.
De hecho, investigaciones previas han mostrado que cambios en la dieta o en el metabolismo del nitrógeno pueden afectar a la supervivencia de colonias de abejas y hormigas. Este nuevo trabajo refuerza la idea de que la fisiología colectiva es un factor clave en la estabilidad de estas sociedades.
El descubrimiento también tiene posibles aplicaciones en el control de plagas. Las termitas causan daños económicos enormes en todo el mundo, estimados en decenas de miles de millones de dólares al año.
Si se puede inducir artificialmente un desequilibrio en su sistema antioxidante —por ejemplo, mediante la administración de compuestos que reduzcan su inmunidad—, podría abrirse una vía alternativa a los pesticidas tradicionales.
No se trataría de matar directamente a las termitas, sino de hacerlas más vulnerables a infecciones naturales.
El equilibrio que sostiene la vida
En última instancia, el estudio pone de relieve una idea fundamental de la biología: la importancia del equilibrio. Ni demasiado oxidante ni demasiado antioxidante. Ni demasiado aislamiento ni demasiada interacción. Las sociedades, como los organismos, sobreviven gracias a un delicado ajuste de fuerzas opuestas.
Cuando ese equilibrio se rompe, incluso el sistema más eficiente puede desmoronarse.
En las termitas, ese colapso comienza con algo tan aparentemente inofensivo como la acumulación de una molécula. Un recordatorio de que, en la naturaleza, las causas más profundas de los grandes fenómenos suelen ser invisibles.▪️(23-marzo-2026)
PREGUNTAS&RESPUESTAS: Termitas y Ácido Úrico
🐜 ¿Por qué el ácido úrico es perjudicial si es antioxidante?
Porque reduce en exceso las especies reactivas de oxígeno (ROS), que son necesarias para combatir infecciones.
🐜 ¿Qué desencadena el problema en las termitas?
Principalmente la pérdida o reemplazo del rey, que altera el equilibrio metabólico de la colonia.
🐜 ¿El ácido úrico mata directamente a las termitas?
No. No es tóxico por sí mismo, pero debilita el sistema inmunitario.
🐜 ¿Este fenómeno ocurre en otros insectos?
Es probable, aunque se necesita más investigación en otras especies sociales.
🐜 ¿Se puede usar este conocimiento para eliminar termitas?
Sí, podría servir para desarrollar métodos que debiliten su inmunidad en lugar de usar venenos.
Fuente: Takao Konishi et al. What kills a society: accumulation of uric acid increases infectious disease risk in termites.Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences (2026). DOI: 10.1098/rspb.2025.2438.

