El origen de la vida podría estar en los asteroides: descubren las cinco «letras del ADN» en Ryugu

Un asteroide traído a la Tierra contiene por primera vez las cinco letras o bases del ADN, las moléculas que hacen posible la vida. El hallazgo refuerza la idea de que sus ingredientes fundamentales pudieron llegar del espacio.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Granos oscuros del asteroide Ryugu, recogidos a 300 millones de kilómetros de la Tierra: partículas aparentemente corrientes que contienen algunos de los componentes fundamentales de la vida.

Granos oscuros del asteroide Ryugu, recogidos a 300 millones de kilómetros de la Tierra: partículas aparentemente corrientes que contienen algunos de los componentes fundamentales de la vida. Cortesía: JAXA/AFP/File

En algún momento, hace más de 4.000 millones de años, la Tierra primitiva era un mundo inhóspito, golpeado por meteoritos y sin rastro de vida. Sin embargo, en medio de ese caos, comenzaron a ensamblarse las primeras moléculas capaces de almacenar información. Hoy, un hallazgo procedente de una roca espacial sugiere que parte de ese proceso pudo haber llegado literalmente del cielo.

Un equipo internacional de investigadores ha detectado por primera vez las cinco bases fundamentales del código genéticoadenina, guanina, citosina, timina y uracilo— en muestras del asteroide Ryugu, que fueron traídas a la Tierra por la misión japonesa Hayabusa2. Este descubrimiento no solo completa un rompecabezas químico largamente buscado, sino que refuerza una idea que lleva décadas intrigando a la ciencia: que los ingredientes esenciales para la vida podrían ser comunes en el universo.

Las cinco bases detectadas son los ladrillos básicos del ADN y el ARN, las moléculas que almacenan y transmiten la información genética en todos los seres vivos. Hasta ahora, algunas de estas piezas se habían encontrado en meteoritos, pero nunca el conjunto completo en una muestra prístina de asteroide, libre de contaminación terrestre. El hallazgo convierte a Ryugu en una especie de cápsula del tiempo químico, una ventana a los procesos que precedieron a la vida.

Qué tiene de especial el asteroide Ryugu

Ryugu es un asteroide de tipo carbonáceo, rico en compuestos orgánicos, que se formó en las primeras etapas del Sistema Solar. A diferencia de los meteoritos que caen a la Tierra, sus muestras fueron recogidas directamente en el espacio y selladas antes de entrar en contacto con la atmósfera, lo que garantiza su pureza. Esa característica no es un asunto baladí, ya que permite estudiar la química extraterrestre sin interferencias terrestres.

En estas muestras, los científicos han identificado no solo las cinco bases nucleicas, sino también otras moléculas orgánicas relacionadas, como aminoácidos, urea y derivados de vitaminas. En conjunto, forman un cóctel químico sorprendentemente complejo, que recuerda a los ingredientes necesarios para la vida tal y como la conocemos.

La presencia de estas moléculas no es anecdótica. Según los autores del estudio, su detección «demuestra su amplia distribución en el Sistema Solar» y refuerza la hipótesis de que los asteroides pudieron aportar a la Tierra primitiva parte del inventario molecular necesario para el surgimiento de la vida.

Las letras del código de la vida

Para entender la importancia del hallazgo, conviene recordar qué son estas bases o nucleobases. La adenina y la guanina pertenecen al grupo de las purinas; y la citosina, la timina y el uracilo son pirimidinas. Estas moléculas se combinan en secuencias para formar el ADN y el ARN, que actúan como un lenguaje químico capaz de codificar instrucciones biológicas.

Además de su papel en la genética, estas bases participan en procesos esenciales, como el metabolismo energético. El adenosín trifosfato o ATP, la molécula que funciona como moneda energética de las células, contiene adenina. Esto sugiere que estas estructuras químicas no son un accidente evolutivo, sino una solución especialmente eficiente que pudo surgir en distintos entornos.

El hecho de que todas ellas aparezcan juntas en Ryugu indica que los procesos que las generan pueden darse fuera de la Tierra y en condiciones muy distintas a las biológicas.

El asteroide Ryugu, un cuerpo primitivo rico en compuestos orgánicos, viajando por el espacio: una cápsula del tiempo que conserva las moléculas que pudieron dar origen a la vida en la Tierra.

Recreación artística del asteroide Ryugu, un cuerpo primitivo rico en compuestos orgánicos, viajando por el espacio: una cápsula del tiempo que conserva las moléculas que pudieron dar origen a la vida en la Tierra. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones

Una química sin vida

Uno de los aspectos más reveladores del estudio es que las proporciones en las que aparecen estas moléculas no siguen las reglas de la biología.

En los organismos vivos, las bases nitrogenadas se organizan en proporciones específicas, como la conocida regla de Chargaff, que establece que en el ADN la cantidad de adenina (A) es igual a la de timina (T) y la de guanina (G) es igual a la de citosina (C). En Ryugu, sin embargo, esas proporciones son diferentes, lo que confirma su origen no biológico.

Esto es crucial, pues demuestra que estas moléculas pueden formarse mediante procesos puramente químicos, sin intervención de la vida. En otras palabras, los ingredientes del código genético pueden surgir de manera espontánea en entornos planetarios o incluso en el espacio interestelar.

Diferentes caminos para una misma química

Los autores de este trabajo también han comparado Ryugu con otros cuerpos del Sistema Solar, como el asteroide Bennu o meteoritos como Murchison. Las diferencias en la abundancia relativa de purinas y pirimidinas sugieren que no existe un único camino para producir estas moléculas, sino varios, y que dependen de las condiciones químicas del entorno.

Por ejemplo, en algunos meteoritos predominan las purinas, lo que apunta a reacciones basadas en cianuro de hidrógeno. En otros, como Bennu, abundan las pirimidinas, posiblemente relacionadas con procesos en hielos interestelares.

En el caso de Ryugu, las proporciones son intermedias, lo que sugiere un entorno químico particular que podría estar influenciado por factores como la presencia de amoníaco. De hecho, los investigadores han encontrado una correlación entre la cantidad de amoníaco y la proporción de estas bases, lo que apunta a que este compuesto pudo desempeñar un papel clave en su formación.

Un origen extraterrestre para la vida

La idea de que la vida tiene un origen parcialmente extraterrestre no es nueva. Desde hace décadas, los científicos han propuesto que meteoritos y cometas pudieron haber transportado moléculas orgánicas a la Tierra primitiva. Este proceso, conocido como panspermia química, no implica que la vida llegue ya formada, sino que sus ingredientes básicos se distribuyen por el cosmos.

El nuevo estudio refuerza esta hipótesis al demostrar que incluso las moléculas más fundamentales del código genético pueden formarse fuera de nuestro planeta. Y no solo eso: sugiere que estos procesos podrían ser comunes, afirma Toshiki Koga, autor principal de este estudio e investigador del Centro de Investigación de Biogeoquímica (BGC), en la Agencia Japonesa para la Ciencia y Tecnología Marina y Terrestre (JAMSTEC).

Si las bases del ADN y del ARN pueden generarse en asteroides, entonces es plausible que ocurran en muchos otros lugares del universo. Esto amplía enormemente el escenario en el que podría surgir la vida.

Esquema que muestra cómo la combinación de distintas moléculas y la cantidad de amoníaco (NH₃) puede influir en la formación de los componentes básicos del ADN en asteroides

Esquema que muestra cómo la combinación de distintas moléculas y la cantidad de amoníaco (NH₃) puede influir en la formación de los componentes básicos del ADN en asteroides: más amoníaco favorecería unas moléculas (pirimidinas) y menos, otras (purinas), lo que explica las diferencias observadas en Ryugu, Bennu y Orgueil. Cortesía: Koga, T., Oba, Y., Takano, Y. et al.

El papel de la radiación y el hielo

Los investigadores también apuntan a posibles mecanismos de formación. Entre ellos, destacan las reacciones en hielos interestelares, donde la radiación ultravioleta puede desencadenar procesos químicos complejos, y la irradiación de moléculas simples como la urea y el formamida en cuerpos planetarios.

Estas condiciones, lejos de ser excepcionales, son habituales en el espacio. Las nubes moleculares, los discos protoplanetarios y los asteroides contienen hielo, radiación y compuestos ricos en carbono y nitrógeno, ingredientes suficientes para iniciar esta química prebiótica.

A pesar de la importancia del hallazgo, los científicos subrayan que aún quedan muchas preguntas abiertas. Detectar las bases nucleicas es un paso fundamental, pero la vida requiere también otros componentes, como azúcares y fosfatos, y, sobre todo, la capacidad de organizarse en sistemas autorreplicantes.

Sin embargo, cada descubrimiento como este acerca un poco más la respuesta a una de las grandes preguntas de la humanidad: cómo comenzó la vida.

El análisis de Ryugu muestra que la frontera entre la química y la biología es más difusa de lo que se pensaba. Las moléculas que hoy consideramos exclusivas de los seres vivos pueden tener un origen mucho más antiguo, forjado en el frío y la oscuridad del espacio.

Un universo fértil

Quizá la conclusión más sugerente del estudio no sea solo que los ingredientes de la vida existen fuera de la Tierra, sino que parecen ser abundantes. Lejos de ser una rareza, la química que conduce a la vida podría ser una consecuencia natural de la evolución del universo.

Si eso es cierto, la pregunta ya no es si estamos solos, sino cuántas veces ha ocurrido algo parecido en otros lugares.

Porque, como sugiere esta pequeña roca traída desde millones de kilómetros de distancia, las letras del código de la vida no son patrimonio exclusivo de nuestro planeta. Estaban ahí mucho antes de que existiera la Tierra. Y, probablemente, siguen escribiéndose en muchos otros rincones del cosmos.▪️(23-marzo-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Asteriode Ryugu y Vida

🪨 ¿Se ha encontrado vida en el asteroide Ryugu?

No. Se han encontrado moléculas orgánicas fundamentales, pero no organismos vivos.

🪨 ¿Qué bases del ADN se han descubierto?

Las cinco: adenina, guanina, citosina, timina y uracilo.

🪨 ¿Por qué es importante este hallazgo?

Porque demuestra que los componentes del código genético pueden formarse en el espacio.

🪨 ¿Puede la vida venir de los asteroides?

No directamente, pero los asteroides pueden haber aportado los ingredientes necesarios para su origen.

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