Cómo evolucionó la mano humana: la muñeca de nuestros antepasados apunta a un origen inesperado

La anatomía de nuestra muñeca conserva rasgos heredados de antiguos simios africanos que caminaban sobre los nudillos, según un nuevo estudio. La investigación revela que la mano humana evolucionó mucho más tarde y de forma más compleja de lo que se pensaba.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Una mano humana moderna conserva en la muñeca huellas anatómicas heredadas de antiguos simios africanos, según un nuevo estudio sobre la evolución de nuestros antepasados.

Una mano humana moderna conserva en la muñeca huellas anatómicas heredadas de antiguos simios africanos, según un nuevo estudio sobre la evolución de nuestros antepasados. Foto:  Nsey Benajah

Una de los grandes interrogantes de la paleoantropología moderna es cómo pasamos de ser primates que utilizaban las manos para desplazarse por los árboles y el suelo a convertirlas en el instrumento más sofisticado de manipulación del reino animal. Equipada con veintisiete huesos, más de treinta articulaciones y numerosos músculos, tendones y ligamentos, nuestra mano tiene la capacidad de ejecutar 58 movimientos diferentes, precisos y potentes.

Un nuevo estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B reabre ahora un debate que trae cola: ¿desciende la mano humana de antepasados que caminaban apoyando los nudillos, como hacen hoy los chimpancés y los gorilas?

La investigación, dirigida por Laura E. Hunter, bióloga de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, sostiene que sí. Tras analizar con técnicas tridimensionales de alta precisión los huesos de la muñeca de humanos modernos, grandes simios, monos y varias especies fósiles de homininos, los autores concluyen que nuestra muñeca conserva rasgos heredados de un ancestro africano parecido a los actuales simios cuadrúpedos, como gorilas, chimpancés y bonobos. Y, además, que las adaptaciones anatómicas necesarias para fabricar herramientas complejas aparecieron mucho más tarde de lo que se pensaba.

Un trabajo con mucha mano

El trabajo se centra en el carpo, el conjunto de pequeños huesos, ocho en total, que forman nuestra muñeca. Aunque diminutos, estas piezas óseas contienen pistas fundamentales sobre cómo se movían y manipulaban objetos nuestros ancestros.

➡️ «La mano humana moderna es esencialmente una muñeca de gran simio africano modificada en su lado radial», escriben los autores. El lado radial es un término anatómico que se refiere al lado de la muñeca y de la mano donde está el radio, uno de los dos huesos del antebrazo. En los seres humanos, corresponde al lado del pulgar.

Para llegar a esa conclusión, el equipo analizó más de 2.000 huesos carpianos de primates actuales y 55 fósiles de homininos, entre ellos, Australopithecus afarensis —la especie de Lucy—, Homo naledi, Homo floresiensis y neandertales (Homo neanderthalensis). Utilizaron una técnica matemática llamada SPHARM, basada en armónicos esféricos —funciones matemáticas que permiten describir y modelar superficies tridimensionales complejas, de forma parecida a cómo las ondas describen una esfera— y que es capaz de reconstruir digitalmente formas anatómicas muy complejas y comparar sus variaciones con enorme precisión.

Reconstrucción digital mediante la técnica SPHARM de varios huesos de la muñeca en seres humanos, grandes simios y monos.

Reconstrucción digital mediante la técnica SPHARM de varios huesos de la muñeca en seres humanos, grandes simios y monos. La fila superior muestra los huesos originales y la inferior sus modelos tridimensionales reconstruidos para comparar con precisión sus diferencias anatómicas. Cortesía: Laura E. Hunter et al.

Qué descubrió el estudio sobre la evolución de la mano humana

Los resultados muestran que los seres humanos compartimos con los chimpancés y los gorilas varias características de la muñeca que con toda seguridad evolucionaron para soportar la locomoción sobre los nudillos. En especial, dos huesos —el semilunar y el piramidal— son extraordinariamente similares entre el Homo sapiens y los grandes simios africanos. Según los investigadores, esto sugiere que esos rasgos ya estaban presentes en el ancestro común de los seres humanos y los chimpancés.

Recordemoas que la rama evolutiva que dio lugar al género Homo y la que condujo a los chimpancés se separaron hace aproximadamente entre 6 y 7 millones de años, aunque algunos estudios amplían la horquilla hasta unos 8 millones. Ese momento marca la divergencia entre la línea de los homininos (que acabaría incluyendo, por ejemplo, a Australopithecus, Homo habilis, Homo erectus y Homo sapiens), y la línea de los Pan, el género al que pertenecen los chimpancés y los bonobos.

«Cuando observamos la muñeca dentro del conjunto de los primates, las diferencias entre la nuestra y la de los grandes simios son menores de lo que se pensaba —explica Hunter en el estudio— En realidad, las similitudes anatómicas pesan más que las diferencias».

La anatomía de las manos de los gorilas, adaptada a la locomoción sobre nudillos, podría conservar rasgos compartidos con los antepasados de los humanos modernos, según el nuevo estudio.

La anatomía de las manos de los gorilas, adaptada a la locomoción sobre nudillos, podría conservar rasgos compartidos con los antepasados de los humanos modernos, según el nuevo estudio. Cortesía:  Bob Brewer

Cómo es la locomoción de los «knuckle walkers»

La cuestión no es menor. Desde hace años, los paleoantropólogos discuten si el último ancestro común entre nosotros y los chimpancés caminaba sobre los nudillos o si, por el contrario, se desplazaba trepando con cautela por las ramas, de manera parecida a algunos monos arborícolas actuales.

El hallazgo en Etipía en 1994 de Ardipithecus ramidus, un hominino de 4,4 millones de años, había reforzado la hipótesis de que nuestros antepasados nunca fueron knuckle walkers, es decir, que marchaban sobre nudillos, como hacen hoy los gorilas y los chimpancés.

Sin embargo, el nuevo estudio vuelve a inclinar la balanza hacia el otro lado. Los investigadores identifican un conjunto de rasgos compartidos entre El Homo sapiens y los simios africanos que podrían estar relacionados con un mecanismo biomecánico específico de la marcha sobre nudillos: una especie de cerrojo óseo que estabiliza la muñeca cuando soporta el peso del cuerpo.

«Actualmente, la mejor explicación funcional para estas similitudes sigue siendo la locomoción sobre nudillos», sostienen los autores.

La aportación de «Homo naledi»

Eso no significa que los primeros homininos caminaran exactamente como los chimpancés modernos. De hecho, uno de los resultados más interesantes del trabajo es que la evolución de la mano humana fue extremadamente gradual y en mosaico. Algunas especies conservaban rasgos primitivos mientras desarrollaban otros claramente relacionados con la manipulación avanzada.

El caso más llamativo es el de Homo naledi, la enigmática especie sudafricana descubierta en 2013 por el arqueólogo y paleoantropólogo Lee Rogers Berger. Sus muñecas muestran una mezcla desconcertante de rasgos modernos y arcaicos. Algunos individuos poseen características muy parecidas a las humanas; otros conservan formas más próximas a las de los grandes simios.

Esa variabilidad sugiere, según los investigadores, que la selección natural todavía no había fijado una muñeca plenamente humana. En otras palabras: durante millones de años, nuestros antepasados no dependieron de manera intensiva ni de la locomoción arbórea ni de la fabricación sofisticada de herramientas.

➡️ «Parece que hubo un largo periodo experimental en la evolución humana, en el que los homininos no especializaron completamente la mano ni para desplazarse ni para manipular», resume el estudio.

¿Una mano moderna para manejar herramientas antiguas?

La investigación también cuestiona una idea muy extendida: que la aparición temprana de herramientas de piedra implicó automáticamente manos modernas. Los autores creen que muchas de las adaptaciones anatómicas necesarias para el uso intensivo de herramientas surgieron bastante tarde, posiblemente solo en fases avanzadas del género Homo.

Entre esas adaptaciones destacan varias modificaciones en la parte radial de la muñeca —la zona cercana al pulgar— que mejoran de menera simultánea la estabilidad y la movilidad necesarias para realizar agarres de precisión.

Algunos huesos se expandieron lateralmente y cambiaron de posición para permitir movimientos más finos y resistentes durante la manipulación de objetos y la talla de piedra.

Otra opción: caminar con las palmas de las manos

Paradójicamente, esas innovaciones solo pudieron aparecer gracias a estructuras heredadas de un ancestro parecido a los grandes simios africanos. Es decir, la biomecánica asociada originalmente a la locomoción sobre nudillos habría proporcionado la base anatómica sobre la que evolucionó después la extraordinaria destreza manual humana.

«En términos simples, la morfología heredada de un antepasado similar a un gran simio africano facilitó la evolución de la muñeca humana moderna», afirman los investigadores.

El estudio también ofrece una explicación para otro misterio paleoantropológico. Algunos huesos fósiles de los Australopithecus y otros homininos antiguos se parecían sorprendentemente a los de ciertos monos que caminan apoyando toda la palma de la mano. Durante años, eso se interpretó como prueba de que nuestros ancestros nunca practicaron la locomoción sobre nudillos.

Los chimpancés se desplazan apoyando el peso del cuerpo sobre los nudillos, una forma de locomoción que podría haber dejado huellas anatómicas en la evolución de la muñeca humana.

Los chimpancés se desplazan apoyando el peso del cuerpo sobre los nudillos, una forma de locomoción que podría haber dejado huellas anatómicas en la evolución de la muñeca humana. Image by slawrence50 from Pixabay

La evolución «en mosaico» de la mano humana

Pero el nuevo análisis propone otra posibilidad: esos rasgos no serían señales primitivas conservadas, sino el resultado de una evolución en mosaico. Al perder adaptaciones para la suspensión arbórea y no haber desarrollado todavía una muñeca plenamente especializada para fabricar herramientas, esos homininos acabaron convergiendo anatómicamente con algunos monos cuadrúpedos.

Los autores describen este proceso como una evolución en mosaico, en la que distintos rasgos anatómicos aparecen y desaparecen a velocidades diferentes.

Aun así, el trabajo no cierra definitivamente el debate. Los propios investigadores reconocen que todavía faltan fósiles clave, especialmente de Homo habilis y Homo erectus, dos especies fundamentales para entender cuándo surgieron realmente las capacidades manuales modernas. Además, admiten que algunos rasgos podrían estar influidos por factores como el tamaño corporal o la deriva genética.

Comparación estadística de los huesos de la muñeca en humanos, grandes simios, monos y homininos fósiles.

Comparación estadística de los huesos de la muñeca en humanos, grandes simios, monos y homininos fósiles. Los gráficos muestran que algunos huesos del carpo humano, como el semilunar y el piramidal, conservan similitudes con los de chimpancés y gorilas, mientras otros evolucionaron hacia formas más especializadas relacionadas con la manipulación y el uso de herramientas. Cortesía: Laura E. Hunter et al.

Por qué este estudio es importante para entender la evolución humana

También queda abierta otra posibilidad: que algunas de las características compartidas entre nosotros y los grandes simios no evolucionaran por la marcha sobre nudillos, sino por otros comportamientos, como la escalada vertical o el uso intenso del pulgar en agarres potentes.

Pese a esas cautelas, el estudio aporta una de las reconstrucciones más completas realizadas hasta ahora sobre la evolución de la muñeca humana. Y dibuja una historia menos lineal y más ambigua de lo que suele imaginarse: la mano humana no apareció de repente como una herramienta perfecta, sino que surgió lentamente a partir de estructuras heredadas de primates que todavía utilizaban las extremidades anteriores para desplazarse.

Qué aporta esta investigación

1️⃣ Reinterpreta el origen anatómico de la mano humana. El estudio sugiere que la base estructural de nuestra muñeca procede de antepasados similares a los grandes simios africanos.

2️⃣ Cuestiona ideas previas sobre las herramientas. La presencia de herramientas de piedra no implica necesariamente una mano anatómicamente moderna.

3️⃣ Refuerza la complejidad de la evolución humana. La transición desde la locomoción hasta la manipulación avanzada fue lenta y experimental.

4️⃣ Abre nuevas preguntas científicas. Los autores reconocen que aún faltan fósiles clave de especies como Homo habilisy Homo erectus, fundamentales para comprender cuándo surgieron realmente las capacidades manuales modernas.

La gran revolución tecnológica humana, según sugiere este trabajo, no comenzó cuando nuestros antepasados bajaron de los árboles, sino mucho después. Primero existió una larga fase de transición anatómica y funcional. Solo al final de ese proceso apareció la muñeca capaz de sostener con precisión un bifaz, tensar una cuerda o escribir una ecuación.

Y quizá, escondidos en los huesos de nuestra muñeca, todavía permanezcan las huellas de aquellos antiguos simios que caminaban sobre los nudillos hace millones de años.▪️(22-mayo-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Evolución Humana y Manos

🖐️ ¿La mano humana evolucionó a partir de la de los chimpancés?

No exactamente. Los seres humanos y los chimpancés comparten un ancestro común. El estudio sugiere que ese ancestro poseía rasgos anatómicos similares a los de los grandes simios africanos actuales.

🖐️ ¿Qué es la locomoción sobre nudillos?

Es una forma de desplazamiento cuadrúpedo en la que el animal apoya el peso del cuerpo sobre los nudillos de las manos. Hoy la practican chimpancés y gorilas, que se les conoce como knuckle walkers.

🖐️ ¿Cuándo apareció la mano humana moderna?

Según este estudio, muchas características anatómicas modernas aparecieron relativamente tarde, probablemente en especies avanzadas del género Homo.

🖐️‍ ‍¿Qué es el carpo?

El carpo es el conjunto de ocho pequeños huesos que forman la muñeca y conectan la mano con el antebrazo.

🖐️‍ ‍¿Qué significa evolución en mosaico?

Significa que distintos rasgos anatómicos evolucionan a ritmos diferentes, combinando características primitivas y modernas durante largos periodos.

  • Fuente: Laura E. Hunter, Matthew W. Tocheri, Caley M. Orr, Biren A. Patel, Zeresenay Alemseged. Did modern human carpal morphology evolve from knuckle walking traits? Proceedings of the Royal Society B (2026). DOI: https://doi.org/10.1098/rspb.2026.0556

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