Cómo relinchan los caballos: el hallazgo científico que demuestra que cantan y silban al mismo tiempo
El relincho del caballo esconde un secreto acústico que la ciencia acaba de descifrar: en cada llamada, estos animales producen dos sonidos distintos a la vez. Un estudio revela que los caballos combinan canto y silbido en un sistema vocal único en la naturaleza que multiplica su capacidad de comunicación.
Por Enrique Coperías, periodista científico
El relincho de un caballo es uno de los sonidos más reconocibles del mundo rural. Largo, vibrante, capaz de atravesar las praderas y las cuadras, parece una sola voz que sube y baja con intensidad.
Sin embargo, bajo esa apariencia familiar se esconde un fenómeno acústico extraordinario: cuando un caballo relincha, en realidad está produciendo dos sonidos fundamentales al mismo tiempo. Está, literalmente, cantando y silbando a la vez.
Un estudio publicado en la revista Current Biology desvela ahora que esa nota aguda y penetrante que caracteriza al relinchido no procede, como cabría esperar, de la vibración de las cuerdas vocales, sino de un mecanismo aerodinámico similar al de un silbido. El hallazgo no solo resuelve un enigma biomecánico, sino que amplía el catálogo de estrategias vocales en mamíferos y obliga a repensar la relación entre tamaño corporal y frecuencia de la voz.
🗣️ «Ahora por fin sabemos cómo producen los caballos las dos frecuencias fundamentales que componen un relincho. En el pasado descubrimos que estas dos frecuencias son importantes para los caballos, ya que transmiten distintos mensajes sobre sus emociones. Ahora tenemos pruebas convincentes de que también se producen mediante mecanismos diferentes», explica la investigadora Elodie Briefer, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), y coautora del estudio.
Un sonido imposible: por qué el relincho del caballo desafía la biología
En biología existe una regla bastante robusta conocida como alometría acústica: cuanto mayor es el animal, más grave suele ser su voz. El motivo es sencillo. La frecuencia fundamental —el tono básico de un sonido— depende en gran medida del tamaño de la laringe y de la longitud de las cuerdas vocales. Un mamífero de 500 kilos debería emitir sonidos con frecuencias bajas, por debajo de los 100 hercios.
El caballo doméstico, que ronda precisamente ese peso, desafía esa predicción. Sus relinchos contienen dos frecuencias fundamentales simultáneas: una grave, en torno a los 200 hercios y 400 hercios, que encaja con lo esperado para su tamaño; y otra sorprendentemente aguda, que puede superar los 1.000 hercios e incluso alcanzar los 3.000.
Esa componente alta convierte al relincho en un caso claro de bifonación: la producción simultánea de dos frecuencias no armónicas, es decir, no relacionadas entre sí como múltiplos exactos.
El hallazgo clave: los caballos silban con la laringe
La bifonación no es completamente desconocida en el reino animal, pero suele aparecer de forma esporádica, asociada a estados de fuerte excitación o a inestabilidades del sistema vocal. En los caballos —y también en el wapití o ciervo canadiense (Cervus canadensis)— es sistemática. Cada relincho combina ambas voces de manera estable.
La pregunta era evidente: ¿cómo puede un animal tan grande producir un tono tan agudo sin violar las leyes físicas que vinculan tamaño y frecuencia?
Para responderla, el equipo investigador, dirigido por Romain Adrien Lefèvre, del Departamento de Biología, en la University de Copenhage, combinó varias aproximaciones: experimentos con laringes extraídas, escáneres de tomografía computarizada (TC), endoscopias en caballos vivos y análisis de animales con una neuropatía laríngea que afecta al movimiento de las cuerdas vocales.
«Resolver este rompecabezas biomecánico requirió combinar enfoques que van desde la medicina veterinaria hasta la física acústica», resume Lefèvre.
El experimento decisivo: helio y laringes de caballo
En el laboratorio, seis laringes equinas fueron montadas en un dispositivo que permitía hacer pasar aire a presión para generar sonidos. Los investigadores lograron reproducir tanto las frecuencias graves (equivalentes a la parte baja del relincho) como las agudas.
La clave del experimento fue sustituir el aire por helio. El helio es menos denso, y en él el sonido viaja más rápido. Cuando un sonido depende de resonancias aerodinámicas, como ocurre en un silbido, su frecuencia cambia en función de la densidad del gas. En cambio, si se origina por la vibración de un tejido, como las cuerdas vocales, la frecuencia fundamental apenas se altera.
El resultado fue inequívoco: las frecuencias graves no cambiaron al usar helio. Las agudas sí se desplazaron significativamente hacia arriba. Es exactamente lo que predice la teoría para un silbido aerodinámico. La conclusión era difícil de eludir: la parte alta del relincho no la generan las cuerdas vocales, sino un chorro de aire que produce turbulencias y resonancias dentro de la laringe del caballo.
🗣️ «Cuando hicimos pasar helio por las laringes por primera vez, el cambio de frecuencia fue inmediatamente evidente y supimos que habíamos resuelto el misterio. ¡Estábamos entusiasmados!», recuerda el biólogo evolutivo William Tecumseh Fitch, de la Universidad de Viena, en Austria.
Lo que dicen las imágenes
La anatomía respaldaba la hipótesis. Las tomografías mostraron que la longitud media de las cuerdas vocales del caballo —unos 24 milímetros— no podría, ni siquiera sometida a tensiones extremas, generar frecuencias cercanas a los 1.500 hercios sin superar los límites fisiológicos conocidos para los tejidos.
En cambio, los escáneres revelaron detalles sugerentes en la arquitectura interna de la laringe: ventrículos laterales asimétricos y una pequeña cavidad anterior —una especie de bulla— situada por encima de la glotis. Estas estructuras podrían actuar como cámaras de resonancia que estabilizan el silbido, de forma análoga a como la cavidad bucal modula el silbido humano.
Las endoscopias en caballos vivos completaron el cuadro. Al inicio del relincho, cuando solo se oye la componente aguda, los cartílagos aritenoides se aproximan y estrechan la glotis, creando una rendija por la que el aire pasa a gran velocidad. Esa constricción favorece la aparición de turbulencias: el ingrediente esencial de un silbido. Más tarde, durante el clímax del relincho, se activa también la vibración de las cuerdas vocales, añadiendo la frecuencia grave. Ambas fuentes funcionan de manera parcialmente independiente.
La prueba clínica
Un argumento adicional provino de caballos afectados por neuropatía laríngea recurrente, una patología relativamente frecuente que paraliza parcialmente una de las cuerdas vocales.
Si la componente aguda dependiera de la vibración del tejido, debería verse alterada en estos animales.
No fue así. En los caballos enfermos, la frecuencia grave aparecía fragmentada o incluso ausente en un porcentaje significativo de relinchos. La aguda, en cambio, permanecía intacta. La enfermedad desacoplaba ambas voces, confirmando que se originan en mecanismos distintos.
Los científicos han demostrado que la parte aguda del relincho no procede de las cuerdas vocales: se genera por un chorro de aire que crea turbulencias y resonancias dentro de la laringe del caballo, produciendo un silbido interno. Cortesía: Elodie Briefer
Un fenómeno único entre los grandes mamíferos
El hallazgo tiene implicaciones que van más allá de la curiosidad acústica. Por un lado, amplía el repertorio de estrategias vocales en mamíferos. Los roedores ya habían mostrado mecanismos aerodinámicos para producir ultrasonidos, pero en grandes mamíferos no se había demostrado experimentalmente un silbido laríngeo.
Por otro, aporta una explicación funcional plausible. La combinación de una frecuencia grave —que puede transmitir información sobre el tamaño corporal— con otra aguda —más direccional y saliente— podría aumentar la complejidad y la eficacia comunicativa del relincho. La bifonación en caballos permitiría codificar distintos tipos de información en canales separados: identidad, estado emocional, urgencia.
🗣️ «Comprender cómo y por qué ha evolucionado la bifonación es un paso importante para esclarecer los orígenes de la asombrosa diversidad vocal del comportamiento vocal de los mamíferos», señala David Reby, investigador de la Universidad de Lyon/Saint-Étienne (Francia) y coautor del trabajo.
Los autores sugieren además que los sonidos agudos podrían tener ventajas en ciertos entornos, como áreas abiertas o montañosas, donde un silbido penetra mejor el ruido ambiental. El paralelismo con el wapití, cuyos bramidos también combinan tonos graves y agudos, apunta a una posible evolución convergente impulsada por presiones comunicativas similares.
BIOLOGÍA ANIMAL
Qué nos enseña el relincho sobre la evolución de la voz
Tradicionalmente, la laringe de los mamíferos se ha considerado un instrumento relativamente conservador, basado en la vibración de las cuerdas vocales y modulado por las cavidades supralaríngeas.
El caballo demuestra que esa visión es incompleta. Dentro del mismo órgano pueden coexistir dos fuentes acústicas distintas: una basada en tejido vibrante y otra en aerodinámica pura.
Que un animal de gran tamaño pueda cantar y silbar simultáneamente subraya la plasticidad evolutiva del sistema vocal. Y recuerda que incluso sonidos tan familiares como un relincho pueden ocultar soluciones biomecánicas sofisticadas.
La próxima vez que un caballo rompa el silencio del campo con su voz inconfundible, no estará emitiendo una sola nota, sino dos. Una que vibra en la carne, y otra que nace del aire.▪️(24-febrero-2026)
Fuente: Lefèvre, Romain Adrien et al. The high fundamental frequency in horse whinnies is generated by an aerodynamic whistle. Current Biology (2026). DOI: 10.1016/j.cub.2026.01.004

