Confirmado: las ballenas jorobadas recorren más de 15.000 km para buscar pareja

Dos ballenas jorobadas han sido fotografiadas en Australia y años después en Brasil, separados por más de 15.000 kilómetros de océano abierto. El hallazgo revela una migración inédita entre dos poblaciones del Atlántico y el Pacífico Sur y obliga a replantear lo que la ciencia sabía sobre las rutas de estos cetáceos hasta sus zonas de reproducción.

Por Enrique Coperías, periodista científico

«El viaje imposible de las ballenas jorobadas»
Con Google NotebookLM / RexMolón, la ciencia en acción
Una ballena jorobada emerge frente a la costa australiana durante una de las migraciones más largas jamás documentadas entre dos zonas de reproducción separadas por océanos distintos.

Una ballena jorobada emerge frente a la costa australiana durante una de las migraciones más largas jamás documentadas entre dos zonas de reproducción separadas por océanos distintos. Foto: Todd Cravens

Las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), también llamadas ballenas yubarta, llevan décadas fascinando a los biólogos marinos por sus migraciones oceánicas casi imposibles. Cada año, estos cetáceos, de una longitud de entre 12 y 16 metros y un peso aproximado de 36 toneladas, recorren miles de kilómetros desde las aguas heladas de la Antártida hasta regiones tropicales donde se aparean y crían a sus ballenatos.

Pero incluso para una especie acostumbrada a las grandes travesías, lo que acaba de documentar un grupo internacional de investigadores resulta extraordinario: dos ejemplares de yubarta han sido identificados tanto en las costas de Australia Oriental como en Brasil, dos áreas de reproducción separadas por más de ¡15.000 kilómetros de océano abierto!

El descubrimiento, publicado en la revista Royal Society Open Science, constituye la primera prueba de un intercambio bidireccional entre ambas poblaciones. Es decir, una ballena fue fotografiada primero en Australia y años después en Brasil; y otra fue sorprendida haciendo el viaje inverso. Nunca antes se había documentado un intercambio de este tipo entre dos regiones reproductivas tan alejadas del hemisferio sur.

🗣️ «Descubrimientos como este solo son posibles gracias a la inversión en programas de investigación a largo plazo, desarrollados durante décadas, y a la colaboración internacional —afirma Stephanie Stack, doctoranda de la Universidad Griffith (Australia) y coautora del estudio. Y añade—: Estas ballenas fueron fotografiadas con décadas de diferencia, por personas distintas, en extremos opuestos del mundo y separadas por dos océanos diferentes, y aun así hemos podido reconstruir su viaje».

Cómo identifican los biólogos a una ballena jorobada

La aleta caudal funciona como una huella dactilar

La investigación se basa en algo aparentemente sencillo: fotografías de las aletas de las ballenas. La parte inferior de la aleta caudal —la aleta ubicada en el extremo posterior del cuerpode cada yubarta tiene manchas, cicatrices y patrones de pigmentación únicos, equivalentes a una huella dactilar.

Gracias a ello, los científicos pueden reconocer individuos concretos incluso décadas después. Durante años, investigadores y observadores ciudadanos han alimentado enormes catálogos internacionales con estas imágenes. El estudio reunió más de 19.000 fotografías tomadas entre los años 1984 y 2025 en Brasil y Australia. Entre todas ellas aparecieron dos coincidencias sorprendentes:

1️⃣ La primera ballena fue fotografiada en 2007 y 2013 en Hervey Bay, en Queensland, uno de los principales corredores migratorios de Australia Oriental. Seis años después volvió a aparecer, esta vez frente a São Paulo, en Brasil. Entre ambos puntos existe una distancia mínima en línea recta de unos 14.200 kilómetros.

El desplazamiento más largo jamás documentado entre dos zonas de reproducción

2️⃣ La segunda historia es todavía más asombrosa. Un ejemplar fotografiado en 2003 en Abrolhos, una famosa área de reproducción de las ballenas jorobadas brasileñas, reapareció en 2025 en Australia. La separación mínima entre ambos avistamientos asciende a 15.100 kilómetros, el récord más largo documentado hasta ahora para esta especie entre dos zonas reproductivas distintas.

Investigadores han documentado por primera vez ballenas jorobadas viajando entre Australia y Brasil, cruzando más de 14.000 kilómetros de océano abierto.

Investigadores han documentado por primera vez ballenas jorobadas viajando entre Australia y Brasil, cruzando más de 14.000 kilómetros de océano abierto. Foto: Pacific Whale Foundation.

El recorrido exacto de las dos ballenas sigue siendo un enigma

Los investigadores insisten en que esas cifras representan únicamente la distancia entre los lugares donde fueron vistas las ballenas, no el trayecto real. El recorrido exacto sigue siendo un misterio. Ninguna siguió una línea recta entre Sudamérica y Oceanía. Lo más probable es que ambas completaran múltiples migraciones entre la Antártida y los trópicos durante esos años antes de aparecer en la otra cuenca oceánica.

Pero incluso así, el descubrimiento cambia la percepción que se tenía sobre la fidelidad migratoria de estos animales.

Hasta ahora, la idea dominante era que las ballenas jorobadas mantenían rutas muy estables aprendidas de sus madres. Cada población parecía fiel a sus zonas de alimentación y reproducción. Las ballenas jorobadas que crían frente a Brasil suelen desplazarse hacia áreas de alimentación cercanas a Georgia del Sur y las islas Sándwich del Sur, mientras que las australianas viajan hacia sectores antárticos completamente diferentes.

Qué significa este descubrimiento para la ciencia

Sin embargo, el nuevo trabajo demuestra que, aunque no sea la norma, algunas ballenas jorobadas rompen esas fronteras invisibles dibujadas por los biólogos marinos.

➡️ «El océano Austral podría funcionar como una gigantesca autopista de intercambio», sugieren los autores en su artículo científico.

Hay que decir que la hipótesis no es nueva, pero este estudio la refuerza. Diversas investigaciones ya habían mostrado que ejemplares de distintas poblaciones de cetáceos coinciden en zonas antárticas de alimentación.

Cambio climático, kril y nuevas rutas migratorias

Allí, compartiendo bancos de kril —un pequeño crustáceo parecido a un camarón que vive en enormes bancos en las aguas frías de la Antártida y que constituye la principal fuente de alimento de muchos animales marinos— en aguas cada vez más alteradas por el cambio climático, podrían producirse encuentros inesperados que terminan modificando las rutas migratorias de ciertos individuos.

El contexto ecológico resulta clave. Las poblaciones de ballenas jorobadas del hemisferio sur estuvieron al borde del colapso tras décadas de caza comercial en el siglo XX. En los años sesenta apenas quedaba entre un 3 % y un 5 % de la población original en la costa brasileña. Desde la prohibición de la caza nallenera, sin embargo, la recuperación ha sido espectacular. Algunas poblaciones crecen a ritmos cercanos al 10 % anual.

Ese aumento de ejemplares podría estar favoreciendo contactos más frecuentes entre grupos históricamente separados. Además, el calentamiento global está transformando rápidamente la Antártida. La reducción del hielo marino y los cambios en la distribución del kril podrían empujar a ciertos individuos a explorar nuevas áreas de alimentación. Y una vez alterada la ruta, el cambio de destino reproductivo podría convertirse en una posibilidad.

La cola de esta ballena jorobada fue fotografiada en Australia en 2007 y volvió a identificarse en Brasil en 2019, confirmando un viaje de más de 14.200 kilómetros entre dos océanos.

La aleta caudal de esta ballena jorobada fue fotografiada en 2007 en Hervey Bay, Australia, y volvió a identificarse en Brasil en 2019 gracias a la plataforma Happywhale, lo que confirmó un viaje de más de 14.200 kilómetros entre dos zonas de reproducción separadas por océanos distintos. Foto: Pacific Whale Foundation.

El papel de la ciencia ciudadana

🗣️ «Este tipo de investigación pone de relieve el valor de la ciencia ciudadana —señala la investigadora principal, la doctora Cristina Castro, de la Pacific Whale Foundation. Y añade—: Cada fotografía contribuye a ampliar nuestro conocimiento sobre la biología de las ballenas y, en este caso, ayudó a descubrir uno de los desplazamientos más extremos jamás registrados».

Los científicos creen que este tipo de intercambios, aunque extremadamente raros, pueden tener consecuencias evolutivas importantes. No porque miles de ballenas estén cruzando de un océano a otro, sino precisamente porque basta con unos pocos individuos para transportar genes, comportamientos o incluso canciones.

Intercambio cultural a través de los cantos

Las yubartas son célebres por sus complejos cantos, secuencias sonoras que cambian constantemente y se propagan de población en población como auténticas modas culturales submarinas.

Estudios anteriores ya habían mostrado cómo ciertas melodías aparecen primero en Australia y, años después, terminan siendo adoptadas en otros puntos del Pacífico Sur. Un macho que cambie de población podría actuar como transmisor cultural entre océanos.

🗣️ «A pesar de su rareza, estos intercambios son importantes para la salud a largo plazo de las poblaciones de ballenas —explica Stack. Y continúa—: El movimiento ocasional de individuos entre zonas de reproducción muy distantes puede ayudar a mantener la diversidad genética entre poblaciones e incluso transportar nuevos estilos de canto de una región a otra. Se sabe que las canciones de las ballenas jorobadas se transmiten culturalmente entre cuencas oceánicas, de forma muy parecida a cómo se propagan las tendencias musicales entre las poblaciones humanas».

La investigadora Stephanie Stack fotografía ballenas jorobadas en Australia para el proyecto internacional de identificación mediante imágenes.

La investigadora Stephanie Stack fotografía ballenas jorobadas en Australia para el proyecto internacional de identificación mediante imágenes. Cortesía: Pacific Whale Foundation

Un fenómeno extremadamente raro

Aun así, los autores llaman a la prudencia. Entre más de 19.000 ballenas identificadas solo encontraron dos casos. Eso equivale a una tasa de intercambio del 0,01 %. Demasiado baja para alterar la estructura general de las poblaciones.

Pero la importancia del hallazgo reside en otra parte: revela hasta qué punto conocemos todavía de forma incompleta la vida de los grandes cetáceos.

Durante siglos, las migraciones de las ballenas fueron un enigma. Hoy, gracias a los satélites, la genética y la fotografía digital, los investigadores empiezan a reconstruir algunos de esos itinerarios oceánicos. Plataformas colaborativas comoHappywhale —una base de datos mundial que utiliza inteligencia artificial para reconocer aletas de ballena— han transformado la escala de este seguimiento. Un turista que sube una foto tomada desde un barco en Brasil puede terminar ayudando a identificar un animal visto años antes en Australia.

Ese componente ciudadano, como ya se ha mencionado, ha sido fundamental en el estudio. Muchas de las imágenes procedían de operadores turísticos y aficionados al avistamiento de cetáceos. El océano es demasiado vasto para que la ciencia profesional lo vigile sola.

Por qué estos megaviajes son importantes para las poblaciones de ballenas

La historia de estas dos ballenas jorobadas también encierra una paradoja temporal. Una de ellas desapareció durante veintidós años antes de reaparecer al otro lado del planeta. Nadie sabe dónde estuvo durante ese tiempo, cuántas veces cruzó el océano Austral ni si volvió alguna vez a su población original. La foto de su aleta funciona como una especie de mensaje lanzado al mar y recuperado décadas después.

En un momento en que el cambio climático está alterando las grandes migraciones animales, estos descubrimientos adquieren un valor añadido. Las rutas de las ballenas, aparentemente fijas e inmutables, podrían ser más flexibles de lo que se creía. Y esa flexibilidad quizá sea precisamente una de las claves de su supervivencia.

Porque detrás de las cifras récord y de los mapas con líneas imposibles hay una idea más profunda: incluso los animales más estudiados del planeta siguen guardando secretos en la inmensidad del océano.▪️(20-mayo-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Ballenas Jorobadas y Migraciones

🐋 ¿Cuántos kilómetros puede recorrer una ballena jorobada?

Las migraciones habituales de las ballenas jorobadas o yubartas ya superan varios miles de kilómetros al año, pero este estudio ha documentado desplazamientos de hasta 15.100 kilómetros entre Australia y Brasil, el récord conocido entre dos zonas reproductivas.

🐋 ¿Cómo reconocen los científicos a una ballena concreta?

Cada ballena jorobada tiene patrones únicos en la parte inferior de la aleta. Los investigadores utilizan fotografías de esas colas para identificar individuos concretos, igual que una huella dactilar humana.

🐋 ¿Por qué cambian sus rutas migratorias?

Los científicos creen que factores como el cambio climático, las alteraciones en la distribución del kril y la recuperación de las poblaciones podrían favorecer movimientos excepcionales entre distintas regiones oceánicas.

🐋 ¿Qué es Happywhale?

Happywhale es una plataforma internacional que utiliza inteligencia artificial y ciencia ciudadana para identificar ballenas a partir de fotografías enviadas por investigadores, turistas y aficionados al avistamiento de cetáceos.

  • Información facilitada por la Universidad Griffith

  • Fuente: Cristina Castro Ayala, Stephanie H. Stack, Milton C. C. Marcondes, Julio Cardoso, Ted Cheeseman, Jens J. Currie, Arlaine Francisco, Marilia Olio, Bianca Righi, Silke Stuckenbrock, Renata S. Sousa-Lima. First evidence of bidirectional exchange between distant humpback whale breeding populations in eastern Australia and Brazil.Royal Society Open Science (2026). DOI: https://doi.org/10.1098/rsos.260251

Anterior
Anterior

Por fin sabemos por qué dinosaurios como el «Tyrannosaurus rex» desarrollaron brazos diminutos

Siguiente
Siguiente

Un espray de melaza reduce el mal aliento de los perros y las bacterias asociadas a la halitosis canina