Durante miles de años nuestros ancestros enterraron a sus muertos en casa: por qué desapareció esta costumbre
Hoy nos parece impensable, pero a lo largo de miles de años millones de personas convivieron con sus antepasados bajo el mismo techo. Un estudio internacional desvela por qué los entierros en las viviendas fueron una práctica común en todo el mundo y qué factores acabaron provocando su desaparición.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Reconstrucción artística de una vivienda neolítica donde la vida cotidiana transcurre sobre una sepultura intramuros. Crédito: IA-Gemini / RexMolón Producciones
Hubo un tiempo en el que los muertos nunca se marchaban del todo.
No era una metáfora ni una creencia espiritual. Permanecían literalmente bajo el suelo de la vivienda, junto al hogar donde se cocinaba, donde crecían los hijos y donde transcurría la vida cotidiana. Durante miles de años, en comunidades repartidas por Europa, Asia, África, Oceanía y América, convivir con los antepasados fue una práctica tan habitual como construir una casa o cultivar un campo.
Hoy la idea de enterramientos intramuros resulta inquietante para la mayoría de las sociedades occidentales. La muerte se ha desplazado a hospitales, tanatorios y cementerios alejados de las viviendas. Sin embargo, un nuevo estudio internacional nos descubre que esa separación entre vivos y muertos es relativamente reciente en la historia de la humanidad y que, durante buena parte de nuestro pasado, el hogar era también el lugar donde descansaban los seres queridos.
La investigación, publicada en la revista American Antiquity, compara por primera vez registros arqueológicos y etnográficos de todo el planeta para intentar responder a una pregunta que llevaba décadas intrigando a los antropólogos: ¿por qué tantas sociedades enterraban a sus familiares dentro o junto a sus casas y por qué esa costumbre terminó desapareciendo?
La respuesta ha resultado ser mucho más compleja de lo que se pensaba.
Qué son los enterramientos domésticos y por qué eran tan frecuentes
Los investigadores analizaron dos grandes bases de datos internacionales. La primera reunía información etnográfica de sesenta sociedades documentadas por antropólogos durante los últimos siglos. La segunda incluía 49 culturas antiguas conocidas únicamente a través de la arqueología, algunas con miles de años de antigüedad.
La diferencia fue sorprendente.
Mientras que solo alrededor del 21 % de las sociedades históricas estudiadas practicaban enterramientos en las viviendas, en los registros arqueológicos la proporción ascendía hasta el 43 %, prácticamente el doble. En otras palabras, cuanto más atrás viajan los arqueólogos en el tiempo, más frecuente resulta encontrar personas enterradas bajo el suelo de las casas, en patios, junto a los muros o en espacios domésticos.
"En el pasado profundo, los asentamientos eran lugares donde convivían tanto los vivos como los muertos, y ambos se sentían en casa", resume la arqueóloga Sabina Cveček, autora principal del estudio.
Los ejemplos aparecen repartidos por medio mundo: desde Anatolia durante el Neolítico hasta la civilización maya, pasando por comunidades de los Andes, Mesoamérica, Tailandia y las islas del Pacífico.
La arqueóloga Sabina Cveček posa en el yacimiento neolítico de Lepenski Vir (Serbia), uno de los enclaves prehistóricos más importantes de Europa. Este asentamiento, situado a orillas del Danubio, ha proporcionado valiosas evidencias sobre la convivencia entre los vivos y sus antepasados en las primeras comunidades agrícolas. Cortesía: Sabina Cveček
Por qué muchas culturas enterraban a sus muertos dentro de casa
Para los investigadores, estos enterramientos intramuros no respondían solo a una cuestión práctica.
Depositar a los difuntos bajo el suelo de la vivienda convertía a los antepasados en miembros permanentes de la comunidad. Seguían presentes en la vida cotidiana y reforzaban la continuidad entre generaciones.
🗣️ «La forma en que las personas entierran a sus seres queridos ofrece a los arqueólogos una ventana extraordinaria para comprender cómo estaban organizadas sus sociedades», explica William A. Parkinson, codirector del estudio e investigador del Centro de Investigación Integrativa de Negaunee, en el Museo Field de Historia Natural de Chicago.
La ubicación de las tumbas ayudaba además a consolidar relaciones familiares, derechos de herencia, memoria colectiva y vínculos con la tierra.
En muchas culturas, la casa no pertenecía solo a quienes vivían en ella, sino también a quienes la habían fundado generaciones antes.
El estudio desmonta una de las grandes teorías de la antropología
Durante décadas, numerosos antropólogos habían defendido una explicación aparentemente lógica.
Cuando los grupos humanos abandonaron el nomadismo y comenzaron a establecer aldeas permanentes, habrían empezado también a enterrar a sus muertos junto a las viviendas para dejar claro qué tierras pertenecían a cada familia.
Era una hipótesis elegante.
Y resultó ser falsa.
El equipo comparó el grado de sedentarismo de cada sociedad con sus costumbres funerarias y no encontró ninguna relación estadísticamente significativa. Las comunidades más estables no enterraban a sus muertos en casa con mayor frecuencia que las más nómadas.
🗣️ «Descubrimos que no existía una relación sólida entre el carácter permanente o itinerante de una sociedad y la probabilidad de practicar enterramientos domésticos», señala Sabina Cveček, arqueóloga, becaria posdoctoral en el Field Museum de Chicago y autora principal del estudio.
El hallazgo desmonta una de las principales explicaciones antropológicas sobre el origen de esta costumbre y obliga a buscar otras causas.
Excavación de un entierro intramuros bajo el suelo de una vivienda prehistórica en Çatalhöyük —un antiguo asentamiento de los períodos neolítico y calcolítico, en Turquía—, junto a un muro preexistente. Cortesía: Dr._Colleen_Morgan
Por qué dejaron de enterrar a sus muertos en casa
Entonces, ¿qué ocurrió para que una tradición tan extendida desapareciera?
La pista apareció al revisar cuidadosamente los relatos de los antropólogos que trabajaron durante los siglos XIX y XX. En numerosos casos describían sociedades que habían enterrado siguiendo la tradición a sus familiares junto a las viviendas, pero que habían abandonado esa práctica tras la llegada de los colonizadores europeos o con la expansión de grandes religiones organizadas.
«En muchos registros etnográficos se indica que una comunidad enterraba antes a sus muertos en casa, pero dejó de hacerlo cuando llegaron el cristianismo, el hinduismo u otras religiones», confirma Cveček.
Donde antes existían enterramientos familiares comenzaron a construirse cementerios comunitarios o se adoptó la cremación.
Según la investigadora, la colonización transformó profundamente las costumbres funerarias en buena parte del planeta durante los últimos cuatro siglos y esa influencia explica, al menos en parte, por qué los enterramientos en el hogar apenas aparecen ya en las sociedades actuales.
Mucho más que una cuestión religiosa
El estudio recuerda, sin embargo, que el abandono de estas prácticas no siempre estuvo relacionado con la religión.
Gary Feinman, otro de los autores, que también trabaja en el museo de Chicago, subraya que incluso antes de la expansión colonial algunas comunidades ya habían modificado sus costumbres funerarias.
🗣️ «Este estudio demuestra que incluso una práctica tan íntima y significativa como decidir cómo y dónde enterramos a nuestros muertos puede transformarse con el paso del tiempo —dice Feinman—. Y añade—: La cultura humana está en constante evolución y, de hecho, algunas de las prácticas funerarias que analizamos comenzaron a cambiar mucho antes de la era colonial».
En otras palabras, ninguna tradición permanece inmutable. Las sociedades evolucionan sin parar, incluso en aspectos que parecen profundamente ligados a su identidad.
«Al revisar las etnografías, observé que muchos antropólogos describían sociedades que antiguamente enterraban a sus muertos dentro o junto a las viviendas, pero que abandonaron esa costumbre con la llegada de las grandes religiones organizadas y la colonización», insiste Cveček. Y continúa—: En algunos casos, esos pueblos pasaron a utilizar cementerios cristianos situados fuera del asentamiento; en otros, la expansión del hinduismo llevó a sustituir los entierros por la cremación. Todo apunta a que la colonización transformó profundamente las prácticas funerarias en buena parte del mundo durante los últimos cuatro siglos, lo que ayuda a explicar por qué hoy los entierros en las viviendas apenas aparecen en los registros etnográficos».
Restos de una tumba subterránea situada bajo una vivienda del asentamiento de El Palmillo (Oaxaca, México), datada entre los años 700 y 850 d. C. El acceso a la sepultura se realizaba desde el patio de la casa. Cortesía: Linda M. Nicholas, Field Museum
Cómo la colonización cambió las prácticas funerarias
Los investigadores recuerdan además que decidir dónde reposan los muertos puede tener consecuencias económicas y políticas. Un ejemplo especialmente revelador procede de la antigua Costa de Oro, en la actual Ghana. Durante la época colonial británica, las autoridades obligaron a los nativos a que abandonaran de forma progresiva los enterramientos intramuros dentro de las propiedades para trasladarlos a cementerios públicos.
No se trataba únicamente de una cuestión sanitaria. En efecto, al eliminar las tumbas familiares de las viviendas resultaba mucho más sencillo convertir las tierras en propiedades susceptibles de comprarse, venderse o expropiarse.
Los lugares donde descansaban los antepasados actuaban como un poderoso vínculo emocional con el territorio. Y mover a los muertos significaba también transformar la relación de las personas con la tierra.
Qué implicaciones tiene el hallazgo para la arqueología
Los resultados tienen además importantes implicaciones para la arqueología.
Durante décadas, los investigadores han utilizado sociedades tradicionales actuales para interpretar cómo vivían las poblaciones prehistóricas.
Pero este estudio demuestra que algunas costumbres contemporáneas ya estaban profundamente transformadas por la colonización, la globalización y los cambios religiosos.
Eso significa que los arqueólogos deben ser prudentes al utilizar las sociedades modernas como espejo del pasado. En realidad, el registro arqueológico conserva una diversidad de comportamientos funerarios mucho mayor que la visible en el mundo actual.
Vista del yacimiento neolítico de Lepenski Vir (Serbia), ocupado entre 6300 y 6000 a. C., donde las excavaciones han revelado viviendas de planta trapezoidal con numerosos enterramientos infantiles junto a sus muros. Cortesía: Sabina Cveček
Los muertos seguían bajo el techo familiar
Quizá la conclusión más sugerente del estudio no sea estadística, sino profundamente humana.
Las formas de despedir a los seres queridos han cambiado de forma radical a lo largo de la historia, pero todas ellas hablan de la necesidad de mantener algún tipo de vínculo con quienes ya no están.
🗣️ «Creo que el mensaje más hermoso de este estudio es que existen muchísimas maneras diferentes de afrontar el duelo —reflexiona Cveček. Y concluye—: Pero mantener a los muertos cerca del hogar fue una práctica presente en todo el mundo durante gran parte de la historia humana».
Esa idea obliga a replantearnos nuestra propia visión de la muerte.
Hoy consideramos natural que los cementerios estén separados de las ciudades y que los fallecidos descansen lejos de las casas. Sin embargo, durante miles de generaciones ocurrió exactamente lo contrario. Para nuestros antepasados, el hogar no era solo el lugar donde se nacía, se trabajaba y se criaban los hijos. También era el lugar donde seguían viviendo, de otra manera, quienes habían construido la historia de la familia.▪️
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- Los enterramientos residenciales fueron habituales durante miles de años.
- Aparecen documentados en todos los continentes.
- Son mucho más frecuentes en el registro arqueológico que en las sociedades recientes.
- El sedentarismo no explica esta práctica.
- La colonización, el cristianismo, el hinduismo y otros cambios culturales favorecieron su desaparición.
- El estudio ayuda a comprender mejor cómo evolucionaron las sociedades humanas.
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Enterramientos Intramuros y Tradición
⚰️ ¿Qué es un enterramiento intramuro?
Es la práctica de enterrar a los fallecidos dentro o junto a la vivienda familiar.
⚰️ ¿Por qué antiguamente se enterraba a los muertos en casa?
Los investigadores creen que ayudaba a mantener los vínculos familiares, la memoria de los antepasados y la continuidad de la comunidad.
⚰️ ¿Por qué dejó de hacerse?
El estudio indica que la expansión de las grandes religiones, la colonización y otros cambios culturales sustituyeron progresivamente estos enterramientos por cementerios o la cremación.
⚰️ ¿En qué revista se publicó el estudio?
En American Antiquity.
Información facilitada por el Museo Field de Historia Natural
Fuente: Cveček S., Earle T., Ember C. R., Feinman G. M., Parkinson W. A. Funerary Placement in the Past and Present: Uses of Ethnographic Analogy for Archaeological Interpretation. American Antiquity (2026). DOI: 10.1017/aaq.2026.10208

