El ADN influye en nuestra personalidad: 1.260 variantes genéticas ayudan a moldear cómo somos

La curiosidad, la amabilidad o la tendencia a preocuparnos no nacen únicamente de nuestras experiencias. Un macroestudio con más de un millón de personas desvela la sutil huella que miles de variantes del ADN dejan en nuestra forma de ser.

Por Enrique Coperías, periodista científico

La personalidad surge de una compleja interacción entre miles de variantes genéticas y las experiencias acumuladas a lo largo de la vida. Cada individuo posee una combinación única de predisposiciones, pero el ADN no determina su forma de ser.

La personalidad surge de una compleja interacción entre miles de variantes genéticas y las experiencias acumuladas a lo largo de la vida. Cada individuo posee una combinación única de predisposiciones, pero el ADN no determina su forma de ser. Fotografía de Ron Lach / Pexels

El mayor estudio genético sobre la personalidad

¿Por qué algunas personas buscan constantemente experiencias nuevas mientras otras prefieren la seguridad de lo conocido? ¿Qué hace que alguien sea sociable y confiado, meticuloso y responsable o especialmente vulnerable a la preocupación? La educación, la cultura y las peripecias de la vida cuentan. Pero la personalidad también empieza a tomar forma mucho antes de que pronunciemos la primera palabra: en la combinación de variantes de ADN que recibimos de nuestros padres.

El mayor estudio genético realizado hasta ahora sobre la personalidad humana ha identificado 1.260 variantes en el genoma asociadas con cinco grandes dimensiones de nuestra forma de ser, desde el carácter amable hasta la propensión a vivir nuevas experiencias. El trabajo, publicado en la revista Nature, ha reunido datos de 46 cohortes y entre 611.037 y 1,14 millones de participantes, dependiendo del rasgo analizado.

Los resultados no permiten leer el carácter de una persona en su genoma ni respaldan la idea de un destino escrito al nacer. Revelan algo más sutil: miles de diferencias genéticas minúsculas inclinan ligeramente la probabilidad de desarrollar ciertas disposiciones psicológicas.

Incluso las variantes genéticas con mayor efecto modifican muy poco un rasgo determinado. En el caso de la extraversión, la variante típica entre las identificadas desplazaría teóricamente a una persona del percentil 50 —justo en la mitad de la población— al 50,35.

Dicho de otro modo, en un grupo de mil personas ordenadas de menor a mayor extraversión, equivaldría a adelantar apenas a tres o cuatro. El efecto individual es prácticamente inapreciable, pero la suma de miles de variantes puede generar una influencia estadísticamente detectable.

Los cinco grandes rasgos de la personalidad

El equipo del consorcio internacional Revived Genomics of Personality examinó los llamados cinco grandes rasgos de la personalidad, también conocidos como Big Five u OCEAN. Este sistema no clasifica a las personas en tipos cerrados, sino que sitúa a cada individuo en un continuo para cinco dimensiones principales:

1️⃣ Extraversión: sociabilidad, energía, entusiasmo y asertividad.

2️⃣ Amabilidad: confianza, cooperación, respeto y compasión hacia los demás.

3️⃣ Responsabilidad o escrupulosidad: organización, disciplina, productividad y capacidad de planificación.

4️⃣ Neuroticismo: tendencia a experimentar preocupación, ansiedad, tristeza o inestabilidad emocional.

5️⃣ Apertura a la experiencia: curiosidad, imaginación, interés intelectual y sensibilidad estética.

No hay que olvidar que, según los psicólogos, una persona posee una combinación particular de estos cinco rasgos. Alguien puede ser muy abierto a nuevas experiencias, moderadamente extravertido y poco propenso al neuroticismo, por ejemplo. Esa mezcla contribuye a configurar su forma habitual de relacionarse consigo mismo y con el mundo.

Los cinco grandes rasgos —extraversión, amabilidad, responsabilidad, neuroticismo y apertura a la experiencia— permiten describir distintas dimensiones de la personalidad, pero no encasillan a las personas en categorías cerradas.

Los cinco grandes rasgos —extraversión, amabilidad, responsabilidad, neuroticismo y apertura a la experiencia— permiten describir distintas dimensiones de la personalidad, pero no encasillan a las personas en categorías cerradas. Fotografía de Ron Lach / Pexels

Las 1.260 variantes genéticas asociadas con la personalidad

Los científicos utilizaron estudios de asociación del genoma completo, conocidos como GWAS. Esta técnica recorre millones de posiciones del ADN en busca de variantes de una sola letra genética —los denominados polimorfismos de nucleótido único (SNP por sus siglas en inglés)— que aparezcan con mayor frecuencia en las personas que puntúan más alto o más bajo en un rasgo.

La GWAS no localiza necesariamente la causa biológica ni equivale a descubrir un gen responsable. Señala regiones del genoma que merecen ser investigadas.

¿Qué encontró el macroestudio?

El salto respecto a estudios anteriores es considerable. El análisis permitió detectar:

✅ 706 variantes principales asociadas con el neuroticismo.

✅ 258 variantes vinculadas con la extraversión.

✅ 131 variantes relacionadas con la responsabilidad.

✅ 126 variantes asociadas con la apertura a la experiencia.

✅ 39 variantes vinculadas con la amabilidad.

De las 1.260 asociaciones detectadas, 824 eran nuevas para el rasgo correspondiente. Además, los cálculos indican que alrededor de 16.000 variantes comunes podrían contribuir a cada dimensión de la personalidad.

No existe un gen para ser curioso, amable o extrovertido

Esta dispersión explica por qué ha sido necesario analizar a más de un millón de personas. No hay interruptores genéticos que conviertan a alguien en curioso, amable o introvertido, sino una multitud de pequeños reguladores cuyos efectos se entrecruzan con el desarrollo cerebral y con el ambiente.

«No existe un único gen de la personalidad», recalca Ted Schwaba, psicólogo de la Universidad Estatal de Míchigan, en Estados Unidos, y primer autor del estudio.

Algunas señales aparecieron cerca de genes como el FOXP2, el TCF4,el NEGR1, el ARNTL, el CRHR1 y el MAPT, implicados en procesos neuronales y del desarrollo. Cuatro de los cinco rasgos mostraron un enriquecimiento de asociaciones en genes activos en la corteza prefrontal, una región relacionada con la planificación, el control de la conducta y la regulación emocional.

La biología, sin embargo, se resiste a los relatos sencillos. El análisis no confirmó las teorías que vinculan de forma directa la extraversión y la apertura con la dopamina, o el neuroticismo y la amabilidad con la serotonina. Las señales genéticas se distribuyen entre numerosos sistemas moleculares y tipos de neuronas. La personalidad no parece estar gobernada por un neurotransmisor dominante, sino emerger de una red biológica de enorme complejidad.

El macroestudio identifica 1.260 variantes del ADN asociadas con la personalidad. Cada una ejerce un efecto minúsculo y solo su acción conjunta permite detectar tendencias en poblaciones numerosas.

El macroestudio identifica 1.260 variantes del ADN asociadas con la personalidad. Cada una ejerce un efecto minúsculo y solo su acción conjunta permite detectar tendencias en poblaciones numerosas. Fotografía de Ron Lach / Pexels

¿La personalidad se hereda?

Los estudios clásicos con gemelos y familias sitúan la heredabilidad de la personalidad entre el 40 % y el 60 %. Esto no significa que el 60 % de la personalidad de una persona proceda de sus genes.

La heredabilidad es una medida estadística aplicada a una población concreta. Expresa qué proporción de las diferencias observadas entre sus integrantes está relacionada con diferencias genéticas en unas condiciones ambientales determinadas.

El nuevo estudio calcula que las variantes comunes detectables mediante GWAS explican entre el 4,8 % y el 9,3 % de la variación. La distancia respecto a los estudios de gemelos puede deberse a que estos últimos también captan variantes raras, interacciones entre genes y otros componentes que los análisis convencionales no detectan bien.

Por tanto, heredabilidad no significa inevitabilidad. Un rasgo puede poseer un componente genético importante y, al mismo tiempo, cambiar como consecuencia del aprendizaje, la edad, las relaciones o los acontecimientos vitales.

El ambiente familiar influye menos de lo esperado en las asociaciones genéticas

Uno de los resultados más relevantes de este ambicioso proyecto procede precisamente de las comparaciones familiares. Una asociación genética observada en la población puede ser engañosa. Los padres transmiten ADN, pero también dinero, hábitos, barrios, expectativas y oportunidades.

Además, las personas no eligen pareja completamente al azar, y determinados grupos de población comparten tanto variantes genéticas como circunstancias sociales. Todo ello puede hacer que un efecto ambiental parezca genético.

Para separar esas influencias, los científicos analizaron hasta 50.725 personas pertenecientes a una misma familia y compararon las puntuaciones poligénicas de gemelos, hermanos y parejas de progenitores e hijos. Entre gemelos criados en el mismo hogar, aquel que había recibido una combinación genética más asociada con un rasgo tendía a puntuar algo más alto en él. La capacidad predictiva dentro de las familias conservó, en promedio, el 96% de la observada en la población general.

En los análisis de progenitores e hijos, los efectos directos de las variantes transmitidas explicaron el 96,2% de la predicción poligénica. Dicho de forma sencilla: casi toda la relación detectada entre el ADN y la personalidad se debía a las variantes heredadas por los hijos, y no a que padres e hijos compartieran hogar, educación o condiciones sociales.

Lo que el estudio no demuestra

Esto no significa que la familia apenas influya en la personalidad. Significa algo más preciso: el ambiente compartido por los familiares no explica la mayor parte de las asociaciones concretas encontradas entre el ADN y la personalidad.

Las experiencias individuales, las amistades, la escuela, las enfermedades, los acontecimientos vitales y la manera en que cada persona reacciona a su entorno siguen siendo fundamentales. Incluso dos hermanos criados juntos habitan mundos psicológicos parcialmente distintos. Los autores del estudio señalan que siguen siendo fundamentales factores como los que se detallan a contunuación:

✅ Las experiencias que los hermanos no comparten.

✅ Las amistades y relaciones afectivas.

✅ La educación y el entorno escolar.

✅ La cultura y las condiciones económicas.

✅ Las enfermedades y acontecimientos traumáticos.

✅ Las decisiones personales y los cambios asociados con la edad.

Dos hermanos criados bajo el mismo techo pueden vivir experiencias psicológicas muy diferentes. Además, una predisposición genética puede llevar a una persona a buscar determinados ambientes, que después refuerzan o modifican esa inclinación.

Las diferencias de personalidad no dependen únicamente de la herencia genética. La educación, la cultura, las relaciones sociales y las experiencias individuales también contribuyen decisivamente a moldear cómo pensamos, sentimos y actuamos.

Las diferencias de personalidad no dependen únicamente de la herencia genética. La educación, la cultura, las relaciones sociales y las experiencias individuales también contribuyen decisivamente a moldear cómo pensamos, sentimos y actuamos. Fotografía de Ron Lach / Pexels

Genes y ambiente se moldean mutuamente

La división entre naturaleza y crianza resulta demasiado simple. Los genes influyen en la manera en que buscamos, interpretamos y modificamos nuestro entorno; ese entorno, a su vez, puede reforzar o amortiguar las predisposiciones iniciales.

El estudio encontró que las personas con puntuaciones poligénicas relacionadas con una mayor apertura a la experiencia presentaban más probabilidades de trasladarse a barrios cosmopolitas y profesionales. Las puntuaciones asociadas con la responsabilidad se relacionaron con una mayor tendencia a establecerse en zonas suburbanas acomodadas.

El ADN no decide dónde vivirá alguien. Puede influir ligeramente en intereses y preferencias que, combinados con la educación, los ingresos, el trabajo y las oportunidades disponibles, terminan interviniendo en esa decisión.

Personalidad, comportamiento y salud mental

Los investigadores también encontraron solapamientos genéticos entre los rasgos de personalidad y diferentes comportamientos o resultados vitales.

Las variantes asociadas con una mayor responsabilidad coincidieron parcialmente con:

✅ Menor consumo de sustancias.

✅ Más actividad física durante el día.

✅ Menor índice de masa corporal.

✅ Menos ingresos hospitalarios.

✅ Un envejecimiento más saludable.

El neuroticismo compartió parte de su arquitectura genética con diferentes formas de psicopatología, especialmente con los trastornos internalizantes, entre los que se encuentran la ansiedad y la depresión. La amabilidad presentó asociaciones generales en sentido protector.

Estas relaciones no permiten afirmar que un rasgo cause directamente una enfermedad o una conducta. Una correlación genética puede reflejar mecanismos biológicos compartidos, relaciones causales indirectas o efectos que operan en ambas direcciones.

Los propios autores recalcan que las puntuaciones poligénicas tienen una capacidad predictiva reducida. No permiten anticipar de manera fiable el comportamiento, la salud mental o el futuro de una persona concreta.

Otros estudios recientes sobre ADN y conducta

El trabajo amplía notablemente un estudio publicado en 2024 en Nature Human Behaviour, que reunió hasta 682.688 participantes. Aquel estudio reunió hasta 682.688 participantes e identificó 208 regiones genómicas asociadas con el neuroticismo, catorce con la extraversión y solo unas pocas con los otros tres rasgos. También encontró un importante solapamiento genético entre neuroticismo, depresión y ansiedad.

La nueva muestra ha multiplicado entre tres y 43 veces el número de asociaciones significativas, sobre todo para la responsabilidad, la apertura a la experiencia y la amabilidad, que estaban mucho menos estudiadas.

Otra investigación reciente sobre la impulsividad, publicada en The American Journal of Psychiatry, analizó datos genéticos de hasta 133.517 personas y encontró 18 regiones genómicas y 93 genes asociados con ocho formas de conducta impulsiva. Sus autores concluyeron que la impulsividad tampoco constituye una entidad biológica única: las variantes pueden producir efectos distintos sobre la planificación, la urgencia emocional o la búsqueda de sensaciones, y sus consecuencias cambian a lo largo del desarrollo. El estudio refuerza la imagen de un comportamiento humano profundamente poligénico y heterogéneo.

A esa nueva visión contribuyen los diseños familiares. Un trabajo publicado en agosto de 2026 en Nature, basado en la cohorte noruega MoBa, mostró que ajustar los análisis por el genoma de los padres puede modificar las asociaciones relacionadas con el rendimiento educativo, el sueño o los síntomas depresivos. En estos casos, parte de lo que parecía un efecto directo del ADN reflejaba influencias parentales y sociales. La comparación subraya lo llamativo del nuevo estudio sobre personalidad: sus señales genéticas se debilitan mucho menos cuando se examinan dentro de las familias.

Los genes y el ambiente se influyen mutuamente: ciertas predisposiciones pueden orientar nuestras elecciones y relaciones, mientras que esas experiencias refuerzan, amortiguan o transforman nuestra forma de ser.

Los genes y el ambiente se influyen mutuamente: ciertas predisposiciones pueden orientar nuestras elecciones y relaciones, mientras que esas experiencias refuerzan, amortiguan o transforman nuestra forma de ser. Fotografía de Ron Lach / Pexels

Los límites del estudio

Aunque el tamaño del macroestudio es excepcional, sus resultados presentan varias limitaciones.

La mayoría de los participantes posee genomas similares a los de poblaciones europeas. Las muestras de ascendencia africana fueron mucho menores, por lo que las puntuaciones poligénicas resultan menos precisas fuera de las poblaciones predominantes en los datos.

La amabilidad fue también el rasgo menos estable entre países, cuestionarios y cohortes. Su expresión puede depender especialmente del contexto cultural y de la manera en que cada sociedad define la cooperación, el respeto o la confianza.

Además, un GWAS detecta asociaciones, no necesariamente los mecanismos moleculares que las originan. Harán falta investigaciones experimentales y muestras más diversas para saber cómo actúan las variantes y en qué etapas del desarrollo ejercen sus efectos.

«Las variantes estudiadas representan solo una parte de la diversidad existente en el ADN y que estos análisis no captan adecuadamente las interacciones entre genes. Por eso, aunque los índices poligénicos poseen un notable interés científico, su capacidad para anticipar la personalidad de una persona concreta es muy limitada y carece por ahora de verdadera utilidad práctica», señala Juan R. Ordoñana, profesor de Psicobiología de la Universidad de Murcia (España), en una valoración para Science Media Centre España.

Una predisposición no es un destino

«Sería claramente erróneo interpretar estos resultados como un respaldo a modelos biológicos deterministas», señala el pofesor Ordoñana.

El ADN no contiene un retrato psicológico terminado. Se parece más a un conjunto de inclinaciones iniciales que interactúan con el cerebro, el cuerpo, la familia, la cultura y toda una vida de experiencias.

La genética ayuda a explicar por qué las personas no parten exactamente del mismo lugar. Pero no permite saber quién será amable, creativo, responsable o emocionalmente vulnerable, ni establece el destino al que cada individuo terminará llegando. ▪️(3-septiembre-2026)

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • El mayor análisis hasta ahora: reúne 46 cohortes y datos de entre 611.037 y 1,14 millones de personas.
  • Más de 1.200 asociaciones genéticas: identifica identifica 1.260 variantes del ADN relacionadas con los cinco grandes rasgos de la personalidad, 824 de ellas nuevas.
  • No existe un «gen de la personalidad»: miles de variantes contribuyen a cada rasgo y cada una ejerce un efecto diminuto.
  • Cinco dimensiones analizadas: extraversversión, amabilidad, responsabilidad, neuroticismo y apertura a la experiencia.
  • Los genes influyen, pero no determinan: las variantes comunes explican aproximadamente entre el 4,8 % y el 9,3 % de las diferencias observadas en la personalidad.
  • La crianza compartida no explica las asociaciones: los análisis familiares indican que casi toda la relación detectada procede de las variantes heredadas, no simplemente de crecer en el mismo hogar.
  • Genes y ambiente se influyen mutuamente: las predisposiciones pueden orientar nuestras elecciones y experiencias, mientras que esas experiencias también contribuyen a moldear nuestra forma de ser.
  • No permite predecir cómo será una persona: las puntuaciones poligénicas son útiles para estudiar grandes poblaciones, pero no para anticipar el carácter ni el comportamiento individual.

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Genética y Personalidad

🎭 ¿Existe un gen de la personalidad?

No. La personalidad es poligénica y está asociada con miles de variantes, cada una con un efecto extremadamente pequeño.

🎭 ¿Cuántas variantes genéticas se han relacionado con la personalidad?

El nuevo estudio identifica 1.260 variantes principales asociadas con los Cinco Grandes rasgos. De ellas, 824 no se habían vinculado anteriormente con el rasgo correspondiente.

🎭 ¿Qué porcentaje de la personalidad depende del ADN?

Las variantes comunes analizadas explican entre el 4,8% y el 9,3% de las diferencias observadas, o hasta aproximadamente el 13,3% al corregir el error de medición. Los estudios de gemelos estiman una heredabilidad total mayor, situada generalmente entre el 40% y el 60%.

🎭 ¿La crianza familiar determina la personalidad?

La familia influye, pero el estudio indica que el ambiente compartido explica poco de las asociaciones concretas entre ADN y personalidad. Las experiencias individuales y la interacción entre genes y ambiente continúan siendo decisivas.

🎭 ¿Puede una prueba genética predecir cómo es una persona?

No de manera fiable. Las puntuaciones poligénicas permiten estudiar tendencias en poblaciones numerosas, pero tienen una capacidad predictiva demasiado reducida para describir el carácter o anticipar la conducta de un individuo.

🎭 ¿Los genes relacionados con la personalidad influyen también en la salud?

Algunas variantes asociadas con determinados rasgos coinciden con variantes relacionadas con la salud física, la salud mental y ciertos comportamientos. Ese solapamiento no demuestra por sí solo una relación causal directa.

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