El color de los excrementos de los pingüinos revela desde el espacio cómo el cambio climático está transformando la Antártida

Un estudio basado en imágenes del guano de los pingüinos de Adelia, tomadas por los satélites Landsat, demuestra que el calentamiento global está modificando la dieta de estas aves y amenazando el equilibrio de todo el ecosistema antártico.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Colonia de pingüinos de Adelia en la isla Rey Jorge (Antártida). El color de sus excrementos, observado desde satélites, se ha convertido en un valioso indicador de cómo el cambio climático está alterando la cadena alimentaria del continente blanco.

Colonia de pingüinos de Adelia en la isla Rey Jorge (Antártida). El color de sus excrementos, observado desde satélites, se ha convertido en un valioso indicador de cómo el cambio climático está alterando la cadena alimentaria del continente blanco. Cortesía: Michael Polito / UC Santa Cruz

Durante tres décadas, los satélites Landsat de la NASA han fotografiado la superficie helada de la Antártida con un objetivo muy distinto al que ahora les han encontrado un grupo de investigadores. Nadie imaginó que esas imágenes acabarían convirtiéndose en una herramienta para analizar el color de los excrementos de los pingüinos y, a partir de ellos, reconstruir la historia de uno de los cambios ecológicos más preocupantes que está provocando el calentamiento global en el continente blanco.

El estudio, publicado en la revista Current Biology, demuestra por primera vez que es posible seguir la evolución de la dieta de prácticamente todas las colonias de pingüino de Adelia (Pygoscelis adeliae) repartidas por la Antártida durante un periodo de tres décadas, entre 1984 y 2013. El resultado revela una tendencia inquietante: allí donde el hielo marino o banquisa ha disminuido, estas aves dependen cada vez más del kril y menos de los peces, un cambio alimentario que se asocia con el declive de numerosas poblaciones.

El pingüino de Adelia es, junto al pingüino emperador, uno de los grandes símbolos de la Antártida. Adaptado a vivir en algunos de los ambientes más extremos del planeta, depende estrechamente del hielo marino para encontrar alimento y criar a sus polluelos. Esa estrecha relación lo convierte en una auténtica especie centinela: cualquier alteración del hielo causada por el calentamiento global se refleja rápidamente en su comportamiento, su alimentación y la evolución de sus poblaciones, lo que lo convierte en un excelente indicador de la salud del ecosistema antártico.

Un pingüino de Adelia protege su huevo en un nido de piedras mientras el polluelo comienza a romper el cascarón. La disponibilidad de peces durante la cría resulta clave para el desarrollo de los polluelos.

Un pingüino de Adelia protege su huevo en un nido de piedras mientras el polluelo comienza a romper el cascarón. La disponibilidad de peces durante la cría resulta clave para el desarrollo de los polluelos, y el cambio climático está alterando esa fuente de alimento al reducir el hielo marino antártico. Cortesía: Matt Pauza / Australian Antartic Program

Por qué el color del guano permite saber qué comen los pingüinos

La investigación, liderada por la Universidad Clemson y en la que han participado científicos de la Universidad de California en Santa Cruz, la Universidad de Stony Brook, la NASA y otras instituciones, aprovecha una característica poco conocida del guano de los pingüinos. Su color varía según lo que hayan comido.

Esa diferencia, imperceptible para el ojo humano a gran escala, sí puede detectarse mediante la firma espectral registrada por los satélites, es decir, el patrón con el que el material refleja la luz visible y la radiación infrarroja.

Para convertir esa información en una herramienta científica, los investigadores recogieron muestras de guano —deposiciones de aves que viven en colonias numerosas— en diferentes colonias antárticas y analizaron tanto sus propiedades espectrales como su composición química. Posteriormente desarrollaron un modelo capaz de relacionar el color del guano con la proporción de peces y kril en la dieta. Una vez validado, aplicaron ese modelo a miles de imágenes históricas captadas por la misión Landsat.

🗣️ «La Antártida ha experimentado rápidos cambios ambientales en las últimas décadas y este enfoque nos proporciona una herramienta nueva y muy potente para comprender cómo han afectado a los pingüinos», explica Michael Polito, profesor de Ciencias Oceánicas de la Universidad de California en Santa Cruz y uno de los autores del trabajo.

El investigador Casey Youngflesh prepara muestras de guano de pingüino para su análisis en el laboratorio.

El investigador Casey Youngflesh prepara muestras de guano de pingüino para su análisis en el laboratorio. Cortesía: Casey Youngflesh

Cómo el calentamiento global está cambiando la dieta de los pingüinos

El científico resume con humor una investigación tan insólita como sofisticada: «Es exactamente lo que parece. Espiamos a los pingüinos desde el espacio utilizando imágenes de satélite para averiguar qué comen en toda la Antártida y así entender mejor cómo han respondido su dieta y sus poblaciones al cambio climático reciente».

Los resultados muestran una relación muy clara entre el hielo marino y la alimentación. En las regiones y los años en los que abundaba el hielo, los pingüinos consumían una mayor proporción de peces, especialmente el pez plateado antártico o diablillo antártico (Pleuragramma antarcticum). En cambio, cuando el hielo disminuía, el kril pasaba a convertirse en el componente dominante de la dieta.

A primera vista podría parecer un cambio menor, ya que ambas especies forman parte de la alimentación habitual de los pingüinos de Adelia durante la época de reproducción. Sin embargo, las consecuencias son importantes. Investigaciones anteriores habían demostrado que los polluelos alimentados principalmente con peces crecen más, alcanzan un mayor tamaño y tienen más probabilidades de sobrevivir que aquellos cuya dieta depende sobre todo del kril.

Menos peces, más kril y colonias en retroceso

Los autores comprobaron además que las colonias cuya alimentación estaba dominada por el kril presentaban una mayor probabilidad de disminuir con el paso de los años que aquellas donde predominaban los peces. Todo apunta a que la pérdida de hielo marino está alterando la disponibilidad de las presas más nutritivas y obligando a estas aves a recurrir a un alimento de menor calidad.

La situación resulta aún más preocupante porque el propio kril tampoco atraviesa su mejor momento. Según explica Polito, las poblaciones de este pequeño crustáceo, fundamental para el ecosistema antártico, también están menguando en algunas regiones, debido al calentamiento del océano y al aumento del consumo por parte de poblaciones de focas y ballenas que se están recuperando tras décadas de sobreexplotación.

Hasta ahora, estudiar estos procesos a escala continental era prácticamente imposible. La Antártida es inmensa, remota y extremadamente difícil de recorrer. Aunque los científicos pueden visitar algunas colonias para recoger muestras y realizar censos, repetir esas campañas durante décadas en cientos de enclaves repartidos por todo el continente resulta inviable desde el punto de vista logístico.

El color del guano, analizado mediante tres décadas de imágenes de los satélites Landsat, permitió reconstruir la dieta de más de un centenar de colonias de pingüinos de Adelia

El color del guano, analizado mediante tres décadas de imágenes de los satélites Landsat, permitió reconstruir la dieta de más de un centenar de colonias de pingüinos de Adelia y demostrar que la pérdida de hielo marino favorece una alimentación basada en kril, asociada a un menor crecimiento de sus poblaciones. Cortesía: Casey Youngflesh / Clemson University

Espiar pingüinos desde el espacio

Precisamente ahí reside la principal innovación del estudio.

«Los satélites nos permitieron hacer algo que, de otro modo, habría sido imposible —afirma Casey Youngflesh, profesor de Ciencias Biológicas de la Universidad de Clemson y primer autor del trabajo. Y añadw—: La innovación no fue la tecnología satelital en sí, sino la posibilidad de combinar décadas de imágenes con modernas herramientas geoquímicas, estadísticas y computacionales. Nadie diseñó estos satélites para estudiar pingüinos, pero ahora podemos utilizarlos de formas completamente nuevas».

Según los investigadores, esta es la primera vez que observaciones realizadas desde el espacio permiten seguir la dinámica de una red trófica a escala continental y durante varias décadas. El método abre la puerta a utilizar archivos históricos de imágenes de satélite para vigilar la evolución de muchas otras especies sin necesidad de realizar campañas de campo continuas.

Los pingüinos de Adelia, un termómetro del cambio climático

Los pingüinos de Adelia ocupan una posición privilegiada para actuar como centinelas del cambio climático. Están ampliamente distribuidos por toda la costa antártica, forman colonias fácilmente identificables desde el espacio y dependen de un número reducido de presas muy sensibles a las condiciones del hielo marino. Por eso, cualquier modificación en su dieta refleja transformaciones que afectan al conjunto del ecosistema.

Además, el panorama podría agravarse. Desde que finaliza el periodo analizado por este estudio, en 2013, la Antártida ha registrado mínimos históricos de extensión de hielo marino. Si esa tendencia continúa, los autores advierten de que una parte cada vez mayor de la población de pingüinos de Adelia podría verse obligada a depender casi exclusivamente del kril.

«Los pingüinos de Adelia son una especie emblemática que se reproduce por toda la Antártida —dice Polito. Y concluye—: Actúan como el proverbial canario en la mina de carbón y nuestro estudio muestra cómo el calentamiento reciente ha alterado la red trófica marina antártica de la que dependen, en perjuicio de muchas de sus poblaciones».▪️(12-julio-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Pingüinos y Excrementos

🐧 ¿Por qué cambia el color de los excrementos de los pingüinos?

Porque depende de la proporción de peces y kril que forman parte de su dieta. Esa diferencia en el guano puede medirse mediante sensores satelitales.

🐧 ¿Qué comen los pingüinos de Adelia?

Durante la reproducción se alimentan principalmente de pez plateado antártico y kril antártico.

🐧 ¿Por qué el kril es un problema?

Aunque es un alimento fundamental del ecosistema antártico, aporta menos energía que los peces y también está disminuyendo en algunas zonas debido al cambio climático y a la recuperación de poblaciones de grandes depredadores.

🐧 ¿Qué demuestra este estudio?

Que el calentamiento global está modificando la dieta de los pingüinos de Adelia a escala continental y que esos cambios se asocian con el declive de numerosas colonias.

🐧 ¿Por qué los pingüinos son indicadores del cambio climático?

Porque responden rápidamente a las alteraciones del hielo marino y de la disponibilidad de alimento, reflejando el estado de salud de todo el ecosistema antártico.

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Los satélites Landsat permiten identificar la dieta de los pingüinos analizando el color de sus excrementos.

  • La pérdida de hielo marino obliga a los pingüinos de Adelia a sustituir peces por kril.

  • Las colonias cuya dieta depende más del kril presentan un mayor riesgo de declive poblacional.

  • El estudio analiza casi toda la distribución de la especie durante 30 años (1984-2013).

  • Los investigadores consideran a los pingüinos de Adelia un excelente indicador del estado de salud del ecosistema antártico.

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