El neandertal que murió atravesado por una lanza hace 75.000 años: sus huesos confirman que esta especie también cuidaban de los heridos y de sus muertos

Una herida mortal, un diente roto que revela años de supervivencia y una cueva convertida en lugar de descanso para los muertos. Un extraordinario hallazgo en Irak nos descubre el lado más violento y, a la vez, más humano de nuestros parientes evolutivos.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Recreación artística de un grupo de neandertales atendiendo a un compañero herido. El hallazgo de Shanidar A, en Irak, aporta nuevos indicios de que estos humanos prehistóricos cuidaban de quienes sufrían lesiones graves.

Hace unos 75.000 años, un neandertal sufrió una herida terrible. Un objeto puntiagudo le atravesó el pecho por el lado izquierdo con suficiente fuerza como para perforarle el omóplato. Si alcanzó los pulmones o alguno de los grandes vasos sanguíneos, como sospechan los investigadores, la muerte debió de llegar rápidamente.

No sabemos quién empuñaba el arma, si hubo una pelea o si todo ocurrió durante una cacería. Pero aquel episodio violento dejó una huella que ha sobrevivido hasta nuestros días: un agujero casi perfectamente circular de 15 milímetros de diámetro en un hueso extraordinariamente bien conservado.

La víctima tenía alrededor de 45 años, una edad avanzada para los estándares de su especie. Sus restos han aparecido en la cueva de Shanidar, en las montañas del Kurdistán iraquí, uno de los lugares que más han contribuido a desmontar la vieja imagen de los neandertales (Homo neanderthalensis) como seres primitivos y brutales. Y su historia encierra una paradoja: el mismo individuo que quizá murió atravesado por una lanza había sobrevivido años antes a una lesión facial tan grave que pudo necesitar la ayuda de sus compañeros para seguir alimentándose.

El hallazgo, publicado en la revista científica Scientific Reports, es fruto de una investigación internacional dirigida por la Universidad de Cambridge en la que han participado las científicas Nohemi Sala y Ana Pantoja, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), en Burgos. El estudio proporciona una de las escasas evidencias fósiles de heridas penetrantes potencialmente mortales entre los neandertales y abre una ventana excepcional a sus relaciones sociales, su tecnología y su manera de tratar a los muertos.

🗣️ «Lo único que podemos saber sobre el final de la vida de este neandertal es que fue violento y que se produjo por el impacto de una lanza de madera», señala el arqueólogo Graeme Barker, profesor de la Universidad de Cambridge y director de las excavaciones, en un comunicado difundido por el CENIEH.

Vistas ventral (izquierda) y dorsal (derecha) de la escápula de Shanidar A, el neandertal de hace 75.000 años. La perforación circular de 15 milímetros pudo ser causada por una lanza de madera que le provocó una herida mortal.

⏱️ LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Una muerte violenta hace 75.000 años: los restos de un neandertal hallado en la cueva de Shanidar, en Irak, presentan una perforación de 15 milímetros en el omóplato, compatible con una herida mortal.
  • El arma pudo ser una lanza de madera: la forma circular del agujero sugiere que fue causado por una punta de madera afilada, y no por una punta de piedra. Podría ser una de las evidencias más antiguas de su uso letal contra otro ser humano.
  • ¿Asesinato o accidente? La herida atravesó probablemente el tórax y pudo dañar órganos vitales. Los científicos no pueden determinar si fue una agresión intencionada o un accidente de caza.
  • Sobrevivió a una grave lesión facial: uno de sus incisivos estaba partido y presentaba abundante sarro, lo que indica que siguió viviendo al menos un año, posiblemente más, después del traumatismo.
  • Los neandertales podían cuidar de sus heridos: sobrevivir a una lesión tan grave pudo requerir ayuda de otros miembros del grupo, especialmente para alimentarse. Es un indicio de cooperación y cuidados, aunque no una prueba directa.
  • Un lugar reservado para los muertos: Shanidar A apareció junto a los restos de otros cuatro neandertales depositados en diferentes momentos en un espacio muy reducido de la cueva.
  • Una especie mucho más compleja de lo que imaginábamos: el estudio, publicado en Scientific Reports y con participación del CENIEH, reúne evidencias de violencia, posibles cuidados comunitarios y comportamientos funerarios deliberados.

Cómo falleció el neandertal de Shanidar hace 75.000 años

Los científicos han bautizado al individuo como Shanidar A. De su esqueleto apenas se conservan una mano derecha casi completa, varias costillas, una escápula izquierda y un pequeño conjunto de dientes. Los restos aparecieron a unos siete metros y medio de profundidad, entre sedimentos acumulados durante milenios. La escápula, un hueso plano y relativamente delgado que forma parte del hombro, constituye la pieza más reveladora.

«Es extraordinario encontrar una escápula de hace 75.000 años tan bien conservada. Son huesos tan finos que a menudo ni siquiera se recuperan escápulas completas en enterramientos actuales», explica Emma Pomeroy, investigadora de Cambridge y primera autora del estudio.

El hueso presentaba una perforación circular de aproximadamente centímetro y medio, acompañada de pequeñas fracturas radiales. Pero lo que permitió reconstruir el episodio fue el hallazgo de diminutos fragmentos óseos incrustados en el sedimento situado bajo el agujero.

Mediante microtomografía computarizada, una técnica que permite observar el interior de los materiales en tres dimensiones, los investigadores comprobaron que al menos uno de aquellos fragmentos encajaba en la perforación. Su desplazamiento y la forma de los bordes indicaban que un objeto había penetrado desde la parte anterior del tórax y había salido a través del omóplato.

La participación española resultó especialmente importante para distinguir una lesión sufrida en vida de los daños ocasionados durante los miles de años posteriores al fallecimiento.

🗣️ «Cuando estudiamos una lesión en un fósil de esta antigüedad, uno de los principales retos es distinguir los traumatismos que sufrió el individuo de las alteraciones que el hueso pudo experimentar después de su muerte», comenta Sala.

Según la investigadora, el análisis de las superficies óseas y las fracturas demuestra que la perforación se produjo alrededor del momento del fallecimiento, no como consecuencia de alteraciones posteriores.

La ausencia de señales de cicatrización refuerza esa interpretación. Shanidar A no sobrevivió el tiempo suficiente para que su organismo reparase la herida.

El arma de madera habría sido similar a las lanzas arrojadizas, de tipo jabalina, descubiertas en 1995 en Schöningen, Baja Sajonia (Alemania), con una antigüedad de entre 200.000 y 300.000 años.

Por qué los científicos creen que fue una lanza de madera

La forma del agujero ofrece otra pista sorprendente. Las puntas de piedra, como las utilizadas habitualmente por los neandertales, tienden a producir perforaciones ovaladas, alargadas o angulosas. En cambio, una punta de madera afilada y de sección redondeada puede dejar un orificio circular, muy parecido al observado en Shanidar A.

Los investigadores han comparado la lesión con resultados de experimentos realizados con armas prehistóricas. Las semejanzas apuntan a una lanza de madera sin punta de piedra.

🗣️ «Las perforaciones que dejan las réplicas de las lanzas de Schöningen encajan muy bien con la que encontramos en la escápula del neanderta —explica Pomeroy—. Esa tecnología tan antigua es perfectamente capaz de causar una lesión así».

La referencia a Schöningen, en Alemania, es importante. Allí se encontraron varias armas de madera de unos 200.000 años de antigüedad. Y en Clacton-on-Sea, en la costa británica, apareció una punta de madera trabajada que supera los 400.000 años.

Estos hallazgos demuestran que los antepasados de los neandertales conocían desde mucho antes las propiedades de la madera para fabricar armas capaces de penetrar en el cuerpo de grandes animales.

La herida de Shanidar A podría constituir una de las evidencias indirectas más antiguas del posible uso letal de una lanza de madera contra otro ser humano, aunque el estudio no demuestra que el arma fuera utilizada intencionadamente para atacar a una persona.

El problema es que la madera se descompone con facilidad. A diferencia de la piedra, rara vez sobrevive cientos de miles de años. Por eso, las marcas que estos objetos dejaron sobre los huesos pueden constituir una prueba indirecta de tecnologías desaparecidas.

¿Fue Shanidar A víctima de un asesinato? La respuesta sigue siendo incierta

Pomeroy considera que la posición de la lesión y la fuerza necesaria para atravesar el tórax son compatibles con un golpe dirigido deliberadamente hacia el corazón. Sin embargo, los autores reconocen en el artículo científico que no es posible distinguir con seguridad entre una agresión interpersonal y un accidente de caza.

Los neandertales cazaban grandes animales a corta distancia, una actividad peligrosa en la que también podían resultar heridos. Tampoco existen pruebas para identificar al responsable ni para implicar a nuestra especie, Homo sapiens.

Lo que sí revela el fósil es que un arma penetró profundamente en el tórax de aquel individuo, probablemente dañando órganos vitales.

Distintas vistas de uno de los incisivos de Shanidar A, partido longitudinalmente, tal vez por un fuerte golpe en la cara. La acumulación de sarro revela que el neandertal sobrevivió durante un tiempo prolongado a la lesión. Cortesía: Emma Pomeroy

Una herida anterior que necesitó tiempo para curarse

La escápula cuenta cómo pudo morir Shanidar A. Sus dientes permiten imaginar una parte de su vida.

Entre los restos recuperados destaca un incisivo inferior partido longitudinalmente. Había perdido aproximadamente la mitad de su estructura y los dientes vecinos presentaban una posición anómala. Los investigadores creen que el individuo sufrió un golpe muy fuerte en la boca o en la parte anterior de la mandíbula. Pudo deberse a una caída, un accidente o una agresión.

Sin embargo, lo más significativo no es la fractura, sino lo que sucedió después.

La superficie rota acumulaba abundante sarro, incluso en zonas de la raíz que normalmente permanecen protegidas. Además, el desgaste demuestra que aquel diente continuó utilizándose después del traumatismo. Es decir, Shanidar A no murió justo después de recibir el golpe, sino que sobrevivió durante un periodo prolongado.

Según la interpretación de Pomeroy recogida por el CENIEH, pudo vivir al menos un año, quizá más, después de sufrir la lesión.

🗣️ «Sobrevivir a un golpe capaz de partir un diente de esta manera y seguir viviendo y alimentándose durante al menos un año, quizá más, habría requerido cuidados y apoyo de otros neandertales», sostiene la investigadora.

Una posibilidad es que sus compañeros le proporcionaran alimentos blandos o facilitaran su recuperación cuando masticar resultaba especialmente doloroso. Los investigadores también contemplan que la lesión afectara a su capacidad para comunicarse y alimentarse.

No obstante, los huesos no permiten saber qué ayuda recibió exactamente. La atención de otros miembros del grupo es una interpretación plausible, no una conducta observada directamente.

La supervivencia de Shanidar A se suma a otros ejemplos de neandertales que vivieron durante años con importantes limitaciones físicas. El más famoso procede precisamente de esta cueva.

La cueva que cambió nuestra imagen de los neandertales

A mediados del siglo XX, el arqueólogo estadounidense Ralph Solecki excavó la cueva de Shanidar y encontró restos de varios neandertales que transformaron el debate sobre sus capacidades sociales.

Uno de ellos, conocido como Shanidar 1, sobrevivió hasta una edad relativamente avanzada pese a padecer graves problemas físicos, entre ellos lesiones en un brazo, alteraciones articulares y posibles discapacidades sensoriales. Su supervivencia se ha interpretado como un indicio de que recibió ayuda de otros miembros de su comunidad.

Un entierro con flores

Otro descubrimiento se convirtió en uno de los episodios más célebres y controvertidos de la arqueología: el supuesto entierro de las flores.

Solecki encontró restos de un individuo, Shanidar 4, asociados a concentraciones de polen. Propuso que otros neandertales habían depositado flores junto al cadáver, un gesto que sugeriría afecto y comportamiento ritual.

Décadas después, esa interpretación fue cuestionada. El polen pudo llegar por procesos naturales o por la actividad de animales, y la hipótesis de las flores como ofrenda funeraria no ha resistido posteriores análisis.

Pero la historia de Shanidar no terminó ahí.

Las nuevas excavaciones, iniciadas en 2015, han revelado algo posiblemente más importante: una concentración de cuerpos depositados en un espacio extraordinariamente reducido y en momentos diferentes.

El estudio de Shanidar A eleva a cinco el número mínimo de individuos identificados en ese conjunto, formado por cuatro adultos y un bebé. Todos se encontraban en una zona de aproximadamente metro y medio de largo, un metro de ancho y un metro de profundidad.

No parece una acumulación accidental.

Vista exterior de la cueva de Shanidar, en las montañas del Kurdistán iraquí, donde se han descubierto restos de varios neandertales de hace unos 75.000 años.

Vista exterior de la cueva de Shanidar, en las montañas del Kurdistán iraquí, donde se han descubierto restos de varios neandertales de hace unos 75.000 años. Cortesía: CENIEH

Un lugar al que regresaban para dejar a sus muertos

Los cuerpos aparecieron detrás de una gran roca vertical que sobresalía del suelo de la cueva y pudo servir como referencia reconocible. Los distintos individuos estaban separados por capas de sedimento, lo que indica que no murieron juntos.

Algunos fueron depositados cuando los restos anteriores todavía no se habían descompuesto por completo. Eso sugiere que los neandertales regresaban al mismo lugar durante años o décadas para dejar allí a sus muertos.

Shanidar A es probablemente el individuo más antiguo de esa secuencia. Su cuerpo habría sido colocado boca arriba, con la cabeza orientada hacia el este. Más tarde, una crecida repentina arrastró buena parte de su esqueleto, aunque algunos huesos quedaron protegidos por los sedimentos y la gran roca.

«La explicación más plausible es un comportamiento funerario intencional y simbólico», dice Pomeroy, en declaraciones recogidas por el CENIEH.

Los investigadores no pueden demostrar qué creían aquellos neandertales acerca de la muerte, ni si experimentaban el duelo de una forma comparable a nosotros. Tampoco se ha identificado una tumba excavada específicamente para Shanidar A. Sin embargo, la repetición de depósitos en un mismo espacio, durante distintas generaciones, constituye un argumento sólido a favor de una conducta funeraria deliberada.

La historia de Shanidar A reúne así tres dimensiones fundamentales de la experiencia humana: la violencia, la supervivencia gracias a posibles cuidados y la atención prestada a los muertos.

🗣️ «Por un lado, tenemos pruebas de un final terriblemente violento. Por otro, está claro que fue un individuo que recibió cuidados durante su vida», resume Pomeroy.

Durante demasiado tiempo, los neandertales fueron representados como seres torpes, incapaces de pensamientos complejos y dominados por sus instintos. La arqueología ha ido desmontando esa caricatura con evidencias de habilidades técnicas, cooperación y comportamientos sociales sofisticados.

Una existencia marcada por lesiones

Shanidar A añade una historia especialmente conmovedora a ese proceso. No demuestra que los neandertales fueran pacíficos ni que todos cuidaran de sus enfermos. Tampoco permite reconstruir los sentimientos de quienes depositaron aquel cuerpo en la cueva.

Pero sus huesos conservan algo extraordinario: las señales de una vida marcada por las lesiones, una muerte probablemente rápida y violenta y un lugar que otros miembros de su especie eligieron repetidamente para sus difuntos.

Hace 75.000 años, mucho antes de que existieran las primeras ciudades, alguien murió en Shanidar. Y quienes sobrevivieron parecen haber tenido razones para regresar al lugar donde descansaban sus muertos.▪️(16-octubre-2026)

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