El Niño ya está en marcha: los satélites detectan señales de un posible episodio climático de gran intensidad

Las observaciones del Sentinel-6 advierten de una acumulación excepcional de calor en el Pacífico ecuatorial que podría anticipar uno de los eventos de El Niño más importantes de los últimos años.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Mapa global de las anomalías de altura de la superficie del mar registrado el 8 de junio de 2026 por el satélite Sentinel-6 Michael Freilich.

Mapa global de las anomalías de altura de la superficie del mar registrado el 8 de junio de 2026 por el satélite Sentinel-6 Michael Freilich. Las zonas en rojo indican niveles del mar superiores a lo normal, una señal de la acumulación de aguas cálidas en el Pacífico ecuatorial asociada al desarrollo de El Niño. Cortesía: NASA Earth Observatory / Lauren Dauphin, a partir de datos del Sentinel-6 Michael Freilich y del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA.

El fenómeno climático de El Niño ha regresado oficialmente. Tras varios meses de señales cada vez más claras en el océano Pacífico ecuatorial, las observaciones realizadas por satélite muestran que el episodio iniciado en junio de 2026 continúa fortaleciéndose y podría evolucionar hacia un evento de gran magnitud, con consecuencias potencialmente importantes para el clima de numerosas regiones del planeta.

La confirmación llegó el pasado 11 de junio, cuando la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) declaró oficialmente el inicio de El Niño después de constatar que las temperaturas superficiales del mar en amplias zonas del Pacífico central y oriental se habían mantenido al menos 0,5 grados Celsius por encima de la media durante varios meses consecutivos.

Pero la temperatura superficial del mar no es la única pista que siguen los científicos. Investigadores de la NASA están observando otra señal igualmente reveladora: el aumento de la altura de la superficie oceánica. Cuando el agua se calienta, se expande y ocupa más volumen, provocando una elevación del nivel del mar. Por ello, las variaciones en la altura de la superficie marina constituyen un indicador muy fiable de la cantidad de calor almacenado en el océano.

¿Qué es El Niño y por qué preocupa a los científicos?

El Niño es la fase cálida de un fenómeno climático conocido como oscilación del Sur-El Niño (ENSO). Este se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental.

En condiciones normales, los vientos alisios empujan las aguas cálidas hacia el oeste del Pacífico, permitiendo que aguas más frías emerjan cerca de las costas de América. Sin embargo, cuando esos vientos se debilitan o cambian temporalmente de dirección, el agua cálida se desplaza hacia el este y altera el equilibrio térmico del océano.

Este cambio aparentemente local tiene repercusiones globales porque el océano y la atmósfera funcionan como un sistema conectado. Una modificación en la distribución del calor oceánico puede alterar la circulación atmosférica a escala planetaria.

➡️ Las últimas mediciones realizadas por el satélite Sentinel-6 Michael Freilich muestran amplias zonas del Pacífico central y oriental donde el nivel del mar se encuentra por encima de lo habitual, una característica típica de los episodios de El Niño. El satélite, lanzado en 2020 por la NASA y liderado por la Agencia Espacial Europea (ESA), permite monitorizar con gran precisión estas anomalías y seguir la evolución del fenómeno prácticamente en tiempo real.

Las ondas Kelvin: la primera señal de alarma

Los datos recogidos el 8 de junio revelan extensas áreas con niveles marinos superiores a la media, reflejo de la acumulación de aguas cálidas en la región. Para facilitar el análisis, los investigadores han eliminado de los registros los efectos asociados a los ciclos estacionales y a las tendencias climáticas de largo plazo, dejando así al descubierto solo las anomalías oceánicas relacionadas con fenómenos naturales de corta duración como El Niño.

Las señales de que algo importante estaba gestándose aparecieron ya durante la primavera. El Sentinel-6 comenzó a detectar enormes masas de agua cálida, algunas de cientos de kilómetros de anchura, desplazándose desde el Pacífico occidental hacia el Pacífico oriental. Estas estructuras, conocidas como ondas Kelvin, suelen actuar como precursoras del fenómeno.

Su formación está relacionada con cambios en los vientos alisios del Pacífico ecuatorial. Cuando estos vientos se debilitan o incluso invierten temporalmente su dirección, el agua cálida acumulada en el oeste del océano se desplaza hacia el este. Como consecuencia, se profundiza la capa superficial cálida y disminuye el afloramiento de aguas frías que normalmente refresca las costas americanas del Pacífico.

Cómo se forman las ondas Kelvin

Cuando los vientos alisios se debilitan o se invierten temporalmente:

✅ El agua cálida acumulada en el Pacífico occidental comienza a desplazarse hacia el este.

✅ La capa superficial cálida se vuelve más profunda.

✅ Desciende la termoclina, la frontera que separa las aguas cálidas superficiales de las aguas frías profundas.

✅ Se reduce el afloramiento de aguas frías frente a las costas americanas.

El resultado es una acumulación progresiva de calor en el Pacífico oriental, una de las características fundamentales de El Niño.

Esquema del funcionamiento de El Niño en comparación con las condiciones normales del Pacífico ecuatorial. En circunstancias habituales, los vientos alisios empujan las aguas cálidas hacia Indonesia y Australia, mientras que aguas frías emergen frente a Sudamérica. Durante un episodio de El Niño, esos vientos se debilitan, el calor oceánico se desplaza hacia el este y altera los patrones de lluvias, vientos y temperaturas en todo el planeta. Cortesía: Met Office / Adaptación científica sobre la circulación atmosférica y oceánica asociada a El Niño.

Los satélites observan una señal aún más reveladora: el aumento del nivel del mar

Precisamente esta acumulación de calor bajo la superficie del océano es uno de los aspectos que mejor captan las observaciones de altura del mar. Según explican los investigadores, estas mediciones aportan una información que va más allá de la temperatura superficial.

No solo muestran si el océano está más caliente, sino también cuánta energía térmica permanece almacenada en profundidad.

La diferencia es importante. Una fina capa de agua cálida en superficie puede tener efectos limitados sobre el clima global. Sin embargo, una enorme reserva de calor acumulada bajo el océano tiene capacidad para alimentar durante meses la evolución del fenómeno y amplificar sus consecuencias meteorológicas.

Comparaciones con 1997: el fantasma de un episodio histórico

Las comparaciones con episodios históricos empiezan a llamar la atención de los especialistas. Según la oceanógrafa Séverine Fournier, investigadora del nivel del mar en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA y científica adjunta del proyecto Sentinel-6 Michael Freilich, las condiciones observadas en el Pacífico occidental el pasado 8 de junio recuerdan notablemente a las registradas en 1997, año en el que se desarrolló uno de los episodios de El Niño más intensos jamás documentados.

Sin embargo, Fournier subraya en un comunicado de la NASA que existen diferencias importantes. Mientras que el Pacífico occidental muestra similitudes con aquel histórico evento, las condiciones cálidas en el Pacífico oriental avanzan con cierto retraso respecto a las observadas en 1997. Además, hasta ahora se han acumulado menos ondas Kelvin que en aquel mismo momento del año.

Aun así, los científicos observan nuevas masas de agua cálida aproximándose al Pacífico oriental, una señal de que el fenómeno continúa ganando fuerza. La gran incógnita es si llegará a alcanzar la intensidad del episodio de finales de los años noventa.

Qué efectos puede tener El Niño en el clima mundial

«Por ahora, parece que va a ser uno grande, más de lo que habría dicho la semana pasada —afirma Fournier. No obstante, la investigadora pide cautela antes de extraer conclusiones definitivas: «Todavía necesitamos más observaciones para saber qué va a ocurrir».

1️⃣ En América:

✅ Aumento de las precipitaciones en algunas regiones del sur y oeste de Estados Unidos.

✅ Mayor riesgo de inundaciones en determinadas zonas de América del Sur.

✅ Alteraciones en los ecosistemas marinos debido al calentamiento del océano.

2️⃣ En Asia y Oceanía:

✅ Incremento del riesgo de sequías en Indonesia.

✅ Condiciones más secas de lo habitual en Australia.

✅ Mayor probabilidad de incendios forestales en algunas regiones.

3️⃣ A escala global:

✅ Incremento temporal de la temperatura media del planeta.

✅ Alteraciones en los patrones de circulación atmosférica.

✅ Cambios en la frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos.

Los científicos seguirán observando atentamente la evolución del océano durante las próximas semanas, conscientes de que buena parte del clima mundial podría depender de lo que suceda bajo las aguas del Pacífico ecuatorial.▪️(22-junio-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: El Niño y 2026

🌎 ¿Qué es El Niño?

Es un fenómeno climático natural caracterizado por un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental.

🌎 ¿Cómo detectan los científicos su llegada?

Mediante observaciones de temperatura oceánica, altura de la superficie del mar, vientos alisios y desplazamiento de ondas Kelvin.

🌎 ¿Por qué la altura del mar ayuda a identificar El Niño?

Porque el agua caliente se expande y ocupa más volumen, elevando la superficie oceánica. Cuanto mayor es la anomalía de altura, mayor suele ser la cantidad de calor almacenada.

🌎 ¿Puede afectar al clima mundial?

Sí. El Niño altera la circulación atmosférica global y puede modificar las lluvias, las temperaturas y la frecuencia de fenómenos extremos en numerosos países.

🌎 ¿Será tan fuerte como el de 1997?

Todavía es pronto para saberlo. Aunque algunas señales recuerdan a aquel episodio histórico, los científicos necesitan más observaciones para determinar su evolución definitiva.

LO MÁS IMPORTANTE DE LA NOTICIA, EN 30 SEGUNDOS

  • El Niño ha sido declarado oficialmente por la NOAA en junio de 2026.

  • Los satélites detectan una acumulación creciente de calor en el Pacífico ecuatorial.

  • Las observaciones de altura del mar confirman que el fenómeno continúa fortaleciéndose.

  • Las ondas Kelvin están transportando grandes cantidades de agua cálida hacia el Pacífico oriental.

  • Algunas condiciones recuerdan al potente episodio de 1997.

  • Los científicos creen que podría tratarse de un evento importante, aunque aún es pronto para conocer su intensidad final.

  • Información facilitada por la NASA

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