Los refrescos de la infancia dejan huella: un estudio de 25 años los relaciona con un mayor riesgo de hipertensión
Los hábitos que se adquieren en la infancia pueden influir en la salud décadas después. Un seguimiento de más de 25.000 personas advierte de que el consumo habitual de refrescos azucarados y zumos podría aumentar el riesgo de desarrollar hipertensión en la edad adulta.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Un niño sostiene una bebida azucarada, un hábito cotidiano que, según un estudio con más de 25.000 participantes seguidos durante veinticinco años, podría aumentar el riesgo de desarrollar hipertensión arterial en la edad adulta. Foto: RDNE Stock project
Los refrescos de la infancia dejan huella en la salud cardiovascular
Los especialistas en nutrición insisten en concienciarnos de que los hábitos alimentarios adquiridos durante la infancia pueden acompañarnos toda la vida. Para bien y para mal. Ahora, un estudio que ha seguido a más de 25.000 personas durante un cuarto de siglo aporta nuevas evidencias de que lo que los niños beben hoy podría influir en su salud cardiovascular décadas después.
La investigación, publicada en la revista Circulation, concluye que los niños y los adolescentes que consumen habitualmente refrescos azucarados y grandes cantidades de zumo de fruta presentan un mayor riesgo de desarrollar hipertensión arterial cuando alcanzan la edad adulta.
Por el contrario, sustituir estas bebidas por fruta entera, agua o leche se asocia con una reducción significativa de ese riesgo.
¿Por qué preocupa tanto la hipertensión arterial?
La hipertensión es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular del mundo. Más de mil millones de personas la padecen y está implicada en millones de muertes cada año por infartos, ictus y otras enfermedades cardiovasculares.
Lo preocupante es que cada vez aparece a edades más tempranas, incluso entre adolescentes y adultos jóvenes.
🗣️ «Los hábitos alimentarios en las primeras etapas de la vida pueden tener consecuencias duraderas para la salud —explica Vasanti Malik, profesora de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Toronto (Canadá) y autora principal del trabajo. Y añade—: La hipertensión también está apareciendo antes en la vida, con tasas crecientes en adultos jóvenes, niños y adolescentes, lo que subraya la importancia de la detección precoz y la prevención».
Un seguimiento excepcional: de los 9 a los 36 años
El estudio se basa en los datos del proyecto estadounidense Growing Up Today Study (GUTS), una de las investigaciones de seguimiento nutricional más extensas realizadas hasta la fecha.
Los investigadores analizaron la evolución de 25.749 participantes que tenían entre nueve y dieciséis años cuando comenzó el estudio. A lo largo de los siguientes veinticinco años, los voluntarios rellenaron de forma periódica cuestionarios detallados sobre alimentación, actividad física, tabaquismo, peso corporal y otros hábitos de vida. Al finalizar el seguimiento, la edad media de los participantes rondaba los 36 años.
Durante ese periodo, 1.625 personas desarrollaron hipertensión arterial, lo que permitió comparar qué patrones dietéticos durante la infancia y la adolescencia estaban asociados con un mayor o menor riesgo futuro.
Los científicos analizaron especialmente tres fuentes habituales de fructosa:
✅ Los refrescos.
✅ Las bebidas azucaradas,
✅ Los zumos de fruta y la fruta entera.
Aunque tradicionalmente se han considerado una opción saludable, los zumos de fruta contienen altas concentraciones de azúcares libres y poca fibra. Foto: Andrea Piacquadio
La clave no parece ser la fructosa, sino el alimento que la contiene
Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que la cantidad total de fructosa consumida no se relacionó con un aumento del riesgo de hipertensión. Lo que sí importó fue el alimento o bebida que la contenía.
En otras palabras, no todas las fuentes de azúcar actúan igual.
Los participantes que consumían dos o más raciones diarias de bebidas azucaradas tenían un 52 % más riesgo de desarrollar hipertensión que quienes apenas las tomaban —menos de tres veces por semana—.
Qué pasa con las bebidas deportivas
Cuando los investigadores analizaron los distintos tipos de bebidas, observaron que cada ración diaria adicional de refresco se asociaba con un incremento del 23 % en el riesgo de hipertensión. En las bebidas deportivas, la relación era todavía más fuerte: un 36 % más riesgo por cada ración diaria consumida.
El hallazgo sobre las bebidas deportivas resulta especialmente llamativo porque muchas de ellas continúan comercializándose como productos asociados a la salud y al rendimiento físico.
🗣️ «Los refrescos azucarados y las bebidas deportivas, que a menudo se promocionan como si fueran relativamente saludables, deberían limitarse», afirma Malik.
Según los autores, estas bebidas aportan grandes cantidades de azúcares libres que se absorben rápidamente y pueden favorecer alteraciones metabólicas relacionadas con la presión arterial.
¿Son saludables los zumos de fruta?
Los resultados más sorprendentes afectan quizá a los zumos de fruta.
Tradicionalmente se han percibido como una alternativa saludable a los refrescos, pero el nuevo estudio sugiere que esa imagen puede ser excesivamente optimista.
Los participantes que bebían una media de una ración y media o más de zumo al día presentaban un 35 % más de riesgo de desarrollar hipertensión que quienes apenas lo consumían.
Los investigadores observaron además una posible relación dosis-respuesta: pequeñas cantidades de zumo no parecían problemáticas e incluso podrían aportar algunos beneficios gracias a sus vitaminas y compuestos antioxidantes, pero las cantidades elevadas se asociaban con efectos adversos.
La explicación más probable es que, aunque los zumos conservan parte de los nutrientes de la fruta, pierden prácticamente toda su fibra. Esa fibra ralentiza la absorción de los azúcares naturales y modifica la respuesta metabólica del organismo.
Amit Khera, cardiólogo preventivo de la Universidad de Texas Southwestern y experto de la Asociación Americana del Corazón que no participó directamente en la investigación, considera que este trabajo ayuda a desmontar algunas ideas muy extendidas:
🗣️ «Existe la percepción de que la fructosa es perjudicial independientemente de su origen y de que los zumos de fruta son beneficiosos para la salud. Este estudio muestra que ninguna de esas dos afirmaciones parece ser correcta»
La fruta entera aporta fibra, vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes que ayudan a modular la absorción de los azúcares naturales. El estudio concluye que sustituir refrescos y zumos por piezas de fruta podría reducir significativamente el riesgo de hipertensión a largo plazo. Foto: FURKAN GÜNEŞ
La fruta entera sale reforzada
La otra cara de la moneda la representa la fruta entera consumida en su forma natural.
Los investigadores no encontraron ninguna asociación entre una mayor ingesta de fruta entera y el desarrollo de hipertensión. De hecho, los análisis apuntan a una tendencia protectora, aunque estadísticamente no alcanzó significación suficiente en todos los modelos utilizados.
Más revelador aún fue el análisis de sustitución realizado por el equipo.
Cuando los científicos modelizaron qué ocurriría si una persona reemplazara diariamente una ración de bebida azucarada por otros alimentos o bebidas, observaron reducciones notables del riesgo.
Cambiar una ración diaria de refresco por fruta entera se asoció con un 22 % menos riesgo de hipertensión. Sustituirla por leche reducía el riesgo un 13 %, mientras que reemplazarla por agua lo disminuía un 9 %.
El efecto también apareció en los zumos: cambiar una ración diaria de zumo por fruta entera se relacionó con una reducción del 19% del riesgo de hipertensión.
🗣️ «Debe priorizarse la fruta entera frente a las bebidas azucaradas —resume Malik—. Los zumos pueden ser inocuos en cantidades bajas, pero potencialmente perjudiciales cuando se consumen en exceso».
Una ventana de prevención que comienza en la infancia
Uno de los aspectos más relevantes del trabajo es que sigue a los participantes desde la niñez hasta la edad adulta.
La mayoría de las investigaciones anteriores habían evaluado solo a adultos o habían realizado seguimientos relativamente cortos. Este estudio permite observar cómo los hábitos adquiridos en etapas tempranas pueden influir sobre la salud cardiovascular décadas después.
Para Khera, el mensaje principal es precisamente ese: «Pone el foco en la infancia y en la importancia de los comportamientos saludables durante esos años para prevenir factores de riesgo en la edad adulta».
Los resultados encajan además con las recomendaciones recientes de la Asociación Estadounidense del Corazón, que aconseja reducir al mínimo posible los azúcares añadidos presentes en bebidas y alimentos.
Las bebidas azucaradas forman parte del entorno cotidiano de millones de niños en todo el mundo. Los expertos insisten en que fomentar desde edades tempranas opciones más saludables, como el agua y la fruta entera, puede contribuir a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares en la vida adulta. Foto: kike yao
Las limitaciones del estudio
Como ocurre con cualquier investigación observacional, los autores recuerdan que los resultados no demuestran una relación directa de causa y efecto.
Los datos alimentarios se obtuvieron mediante cuestionarios y los diagnósticos de hipertensión fueron comunicados por los propios participantes. Además, es posible que existan otros factores no medidos que influyan parcialmente en los resultados.
Otra limitación importante es que el 96 % de los participantes eran personas blancas no hispanas, por lo que los hallazgos podrían no extrapolarse exactamente a todas las poblaciones.
Aun así, la duración excepcional del seguimiento, el gran tamaño de la muestra y la consistencia de los resultados convierten este trabajo en una de las evidencias más sólidas hasta la fecha sobre la relación entre las bebidas azucaradas consumidas desde la infancia y la salud cardiovascular futura.
La conclusión es sencilla y probablemente poco sorprendente: cuando se trata de proteger el corazón a largo plazo, una pieza de fruta parece seguir siendo una apuesta mucho más segura que un refresco, una bebida deportiva o incluso un vaso de zumo.▪️(22-junio-2026).
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Refrescos y Salud Infantil
🥤¿Los refrescos aumentan el riesgo de hipertensión?
Sí. Este estudio encontró que las personas que consumían dos o más refrescos o bebidas azucaradas al día tenían un 52% más riesgo de desarrollar hipertensión arterial.
🥤¿El zumo de fruta es tan saludable como la fruta entera?
No exactamente. Aunque conserva vitaminas y antioxidantes, pierde gran parte de la fibra, un componente clave para regular la absorción de los azúcares naturales.
🥤¿La fructosa es mala para la salud?
Los resultados sugieren que no depende solo de la fructosa, sino del alimento que la contiene. La fructosa presente en la fruta entera no mostró asociaciones negativas, mientras que la procedente de refrescos y zumos sí se relacionó con un mayor riesgo.
🥤¿Qué bebida recomiendan los expertos para los niños?
Las principales guías de salud cardiovascular recomiendan priorizar el agua y limitar las bebidas azucaradas.
LO MÁS IMPORTANTE DE LA NOTICIA, EN 30 SEGUNDOS
Un estudio que siguió a más de 25.000 personas durante 25 años ha encontrado que el consumo habitual de refrescos azucarados, bebidas deportivas y grandes cantidades de zumo de fruta durante la infancia y la adolescencia se asocia con un mayor riesgo de desarrollar hipertensión arterial en la edad adulta.
Los participantes que tomaban dos o más refrescos al día presentaban un 52% más riesgo de hipertensión.
Sustituir una ración diaria de bebida azucarada por fruta entera, agua o leche se relacionó con una reducción significativa del riesgo.
Los resultados sugieren que la fuente de la fructosa importa más que la cantidad total consumida.
La investigación se ha publicado en la revista científica Circulation.
Información facilitada por la Asociación Estadounidense del Corazón
Fuente: Michelle Nguyen et al. Consumption of Fructose-Containing Food and Beverage Sources in Childhood Through to Adulthood and Risk of Hypertension: A Prospective Cohort Study. Circulation (2026). DOI: https://doi.org/10.1161/CIRCULATIONAHA.125.077666

