El paracetamol durante el embarazo no aumenta el riesgo de autismo ni TDAH, según el mayor estudio hasta la fecha

Una revisión de 43 estudios publicada en The Lancet descarta la relación entre el uso prenatal del analgésico y trastornos del neurodesarrollo infantil, y refuerza las recomendaciones médicas actuales.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Un metaanálisis que revisa más de cuarenta estudios científicos descarta que el paracetamol tomado durante el embarazo aumente el riesgo de autismo, TDAH o discapacidad intelectual en los hijos, y refuerza su uso como analgésico de referencia en gestación. Foto de danilo.alvesd en Unsplash‍ ‍

Desde el otoño de 2025, tras la reactivación del debate público en Estados Unidos, una duda incómoda ha planeado sobre millones de embarazos en todo el mundo: ¿es seguro tomar paracetamol durante el embarazo?

El analgésico más utilizado en el planeta, recomendado desde hace décadas para aliviar el dolor y bajar la fiebre en mujeres embarazadas, se vio de pronto en el centro de una tormenta política y mediática. Algunos estudios científicos observacionales y declaraciones alarmistas llegaron a sugerir que su consumo podría aumentar el riesgo de autismo, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y discapacidad intelectual en los hijos.

El miedo se instaló en consultas médicas y hogares. Ahora, la evidencia científica más completa hasta la fecha aporta una respuesta clara y tranquilizadora: no hay indicios sólidos de que el paracetamol, también conocido como acetaminofén o acetaminofeno, cause estos trastornos del neurodesarrollo cuando se usa de forma adecuada durante la gestación.

La conclusión procede de una amplia revisión sistemática y metaanálisis publicados en la revista The Lancet Obstetrics, Gynaecology & Women’s Health, que ha analizado críticamente más de cuatro décadas de investigación sobre el tema. El trabajo, liderado por un equipo internacional de expertos en medicina fetal, obstetricia y epidemiología, ha evaluado 43 estudios de cohortes y ha integrado los datos más fiables de diecisiete de ellos, con millones de embarazos y seguimientos prolongados de los niños. El resultado es consistente: el paracetamol no aumenta el riesgo de autismo, TDAH ni discapacidad intelectual.

La polémica del analgésico «inseguro»

El paracetamol ocupa un lugar central en la práctica clínica obstétrica. A diferencia de los antiinflamatorios no esteroideos o los opioides, su perfil de seguridad lo ha convertido en el fármaco de primera línea para tratar la fiebre y el dolor durante el embarazo. Sin embargo, en los últimos años, varios estudios observacionales detectaron asociaciones débiles entre su consumo prenatal y determinados problemas de comportamiento infantil.

El debate estalló definitivamente en 2025, cuando desde Estados Unidos se insinuó públicamente que el paracetamol podría estar relacionado con el autismo, a partir de revisiones científicas parciales. Aunque las principales sociedades médicas rechazaron esas conclusiones, el mensaje caló. Muchas mujeres embarazadas comenzaron a evitar el medicamento por miedo a dañar a sus futuros hijos, incluso en situaciones de fiebre alta o dolor intenso.

«El problema es que confundir asociación con causalidad puede tener consecuencias muy graves», señalan los autores del nuevo estudio. Y la epidemiología moderna les da la razón.

Separar el ruido de la evidencia

Uno de los grandes avances de este trabajo es el criterio utilizado para jerarquizar la calidad de las pruebas científicas. No todos los estudios observacionales son iguales. Muchos de los análisis previos que sugerían riesgos se basaban en cuestionarios retrospectivos, sin ajustar adecuadamente por factores clave como la genética familiar, las enfermedades maternas o el contexto socioeconómico.

El nuevo metaanálisis ha puesto el foco en los estudios más robustos, especialmente aquellos que utilizan comparaciones entre hermanos. Este diseño, poco intuitivo pero muy poderoso, permite comparar a niños de la misma familia en los que la madre tomó paracetamol en el embarazo en un caso, pero no en otro. De este modo, se controlan automáticamente muchos factores compartidos: genes, entorno familiar, nivel educativo y estilo de crianza.

Cuando se analizan exclusivamente estos estudios —considerados el patrón oro en este campo— el supuesto riesgo desaparece por completo. La probabilidad de que un niño desarrolle autismo, TDAH o discapacidad intelectual es prácticamente idéntica haya habido o no exposición prenatal al paracetamol.

🗣️ En palabras de la investigadora principal, la profesora Asma Khalil, catedrática de Obstetricia y Medicina Materno-Fetal en el City St George’s. de la Universidad de Londres, «nuestros resultados sugieren que los vínculos descritos anteriormente probablemente se explican por una predisposición genética u otros factores maternos, como la fiebre o el dolor subyacente, más que por un efecto directo del propio paracetamol».

Tras meses de polémica y alarma pública, la mayor revisión científica publicada hasta ahora concluye que el paracetamol durante el embarazo no está relacionado con trastornos del neurodesarrollo infantil.

Tras meses de polémica y alarma pública, la mayor revisión científica publicada hasta ahora concluye que el paracetamol durante el embarazo no está relacionado con trastornos del neurodesarrollo infantil. Foto de Kelly Sikkema en Unsplash‍ ‍

Números que tranquilizan

Los resultados son contundentes. En los análisis basados en comparaciones entre hermanos, la exposición al paracetamol durante el embarazo no se asocia con un mayor riesgo de autismo (odds ratio 0,98), TDAH (0,95) ni discapacidad intelectual (0,93). En epidemiología, cifras tan cercanas a 1 indican ausencia de efecto.

La conclusión se mantiene incluso cuando se amplía el análisis a estudios con bajo riesgo de sesgo o a aquellos con seguimientos superiores a cinco años, una etapa clave para detectar diagnósticos del neurodesarrollo. Tampoco se observan diferencias relevantes según el sexo del bebé ni según la duración del seguimiento.

«Los pequeños aumentos de riesgo descritos en estudios anteriores probablemente reflejan factores de confusión, no un efecto del fármaco», explican los investigadores. Entre esos factores destacan la fiebre, el dolor crónico o las infecciones durante el embarazo, todos ellos relacionados por sí mismos con peores resultados perinatales y neurológicos.

El peligro de no tratar la fiebre

Uno de los mensajes más importantes del estudio va más allá del paracetamol. Evitarlo sin una alternativa segura puede ser perjudicial. La fiebre materna no tratada se ha asociado con un mayor riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro, malformaciones congénitas y alteraciones del neurodesarrollo. El dolor intenso también genera estrés fisiológico que afecta al embarazo.

👉 «Retirar un medicamento seguro por miedo infundado puede causar más daño que beneficio» advierten los autores. No es una afirmación teórica: en muchos países, el paracetamol es el único analgésico seguro en el embarazo.

En este sentido, Khalil subraya que «el mensaje es claro: el paracetamol sigue siendo una opción segura durante el embarazo cuando se toma según las indicaciones. Esto es importante porque el paracetamol es el medicamento de primera línea que recomendamos a las mujeres embarazadas con dolor o fiebre, por lo que pueden sentirse tranquilas sabiendo que siguen teniendo una opción segura para aliviar sus síntomas».

¿Y los mecanismos biológicos?

Parte de la alarma se apoyó en hipótesis biológicas procedentes de estudios en animales o cultivos celulares. Se sugirió que el paracetamol podría interferir en el sistema endocrino, generar estrés oxidativo o alterar señales inflamatorias importantes para el desarrollo cerebral.

Aunque plausibles desde el punto de vista biológico, estas hipótesis nunca se han confirmado en humanos.

El nuevo análisis recuerda una regla básica de la ciencia: un mecanismo hipotético no es prueba de un daño clínico real. Si existiera un efecto relevante en humanos, debería manifestarse de forma consistente en estudios poblacionales bien diseñados. Y no es el caso.

Asma Khalil, catedrática de Obstetricia y Medicina Materno-Fetal en City St George’s, Universidad de Londres, ha liderado el metaanálisis que descarta una relación entre el uso de paracetamol durante el embarazo

Asma Khalil, catedrática de Obstetricia y Medicina Materno-Fetal en City St George’s, Universidad de Londres, ha liderado el metaanálisis que descarta una relación entre el uso de paracetamol durante el embarazo y el riesgo de autismo, TDAH o discapacidad intelectual en la infancia. Cortesía: Professor Asma Khalil

El peso de la genética y la familia

El trabajo también subraya un aspecto crucial: los trastornos del neurodesarrollo tienen una fuerte base genética y familiar. El autismo y el TDAH tienden a concentrarse en determinadas familias, independientemente de exposiciones concretas durante el embarazo.

Ignorar este hecho conduce a interpretaciones erróneas.

Los estudios que no controlan adecuadamente estos factores pueden atribuir al paracetamol lo que en realidad corresponde a la herencia genética o al contexto familiar. Las comparaciones entre hermanos permiten desenmascarar este sesgo.

Las conclusiones del metaanálisis refuerzan las recomendaciones de las principales autoridades sanitarias del mundo, desde el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos hasta la Agencia Europea del Medicamento. Todas coinciden en que el paracetamol sigue siendo el tratamiento de primera línea para el dolor y la fiebre durante el embarazo, siempre a la dosis mínima eficaz y durante el menor tiempo necesario.

«No hay base científica para cambiar las guías clínicas actuales», resume el estudio.

Una lección sobre ciencia y miedo

Más allá del caso concreto del paracetamol en el embarazo, este episodio ilustra cómo la ciencia puede ser distorsionada cuando resultados preliminares se sacan de contexto. La epidemiología moderna dispone de herramientas sofisticadas para aproximarse a la causalidad, pero requiere paciencia, rigor y una lectura crítica de los datos.

El nuevo metaanálisis no cierra definitivamente la investigación —los propios autores reclaman mejores medidas de exposición y más estudios con biomarcadores—, pero sí ofrece el mensaje más sólido posible con la evidencia científica actual: las mujeres embarazadas no deben temer al paracetamol cuando lo necesitan.

En tiempos de desinformación acelerada, la ciencia avanza más despacio, pero también con más fiabilidad. Y, en este caso, trae una noticia tranquilizadora para millones de familias. ▪️

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