El tesoro genético: los supercentenarios de Brasil esconden los secretos de la longevidad humana extrema
Brasil se ha convertido en un laboratorio natural de la longevidad extrema. Un estudio con supercentenarios —incluido el hombre vivo más anciano del mundo— muestra cómo la diversidad genética y la resiliencia biológica permiten desafiar los límites del envejecimiento humano.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Brasil cuenta actualmente con diecisiete supercentenarios vivos con edades confirmadas, según el Atlas LongeviQuest, una cifra inferior a la de países como Japón o Estados Unidos, pero de gran interés científico por su excepcional diversidad genética. Foto: Vinicius "amnx" Amano
Brasil guarda uno de los mayores tesoros genéticos del planeta y, paradójicamente, sigue siendo uno de los menos explorados por la ciencia de la longevidad.
Así lo sostienen la genetista Mayana Zatz y su equipo del Centro de Investigación del Genoma Humano y Células Madre de la Universidad de São Paulo (Brasil) en un artículo de análisis publicado en la revista Genomic Psychiatry, donde presentan los avances de un estudio sin precedentes sobre supercentenarios brasileños.
Hablamos de personas que, casi rompiendo los límites de la biología humana, han superado los 110 años de vida y que desafían, con su mera existencia, los límites conocidos del envejecimiento en nuestra especie.
Qué son los supercentenarios y por qué son clave para la ciencia
Pero ¿por qué algunos seres humanos alcanzan edades extremas mientras la mayoría apenas se aproxima al siglo de vida? La pregunta ha obsesionado a la biomedicina durante décadas, pero las respuestas siguen siendo parciales.
Según los autores de este trabajo, una de las razones es estructural: la investigación genética sobre la longevidad se ha centrado casi exclusivamente en poblaciones homogéneas, y ha dejando fuera a millones de personas con historias de mestizaje genético complejo.
🗣️ «Esta laguna es especialmente limitante en la investigación sobre longevidad, donde los supercentenarios de poblaciones mestizas pueden albergar variantes protectoras únicas, invisibles en poblaciones genéticamente más homogéneas» explica Mateus Vidigal de Castro, primer autor del trabajo e investigador del centro paulista.
Brasil constituye un experimento biológico irrepetible. Desde la colonización portuguesa en 1500, pasando por la llegada forzada de cerca de cuatro millones de esclavos africanos y las posteriores oleadas migratorias europeas y japonesas, el país ha configurado lo que los autores describen como la mayor diversidad genética del mundo.
Una cohorte única: más de 160 centenarios y récords mundiales de edad
Un primer estudio genómico en más de mil brasileños mayores de sesenta años ya reveló dos millones de variantes genéticas desconocidas, más de 2.000 inserciones de elementos móviles y más de 140 alelos HLA—variantes de genes del sistema inmunitario que ayudan al organismo a reconocer y defenderse de virus, bacterias y otras amenazas, y que influyen en cómo responde cada persona a infecciones, enfermedades autoinmunes y trasplantes— ausentes de las bases de datos genómicas globales.
Investigaciones posteriores elevaron esa cifra a más de ocho millones de variantes no descritas, de las cuales más de 36.000 eran potencialmente perjudiciales.
Sobre ese telón de fondo, el equipo de Zatz ha reunido una cohorte excepcional: más de 160 centenarios, entre ellos 20 supercentenarios validados, procedentes de distintas regiones del país y con trayectorias sociales, culturales y ambientales muy diversas. Entre los participantes estuvo la monja Inah Canabarro Lucas, reconocida como la persona más longeva del mundo hasta su fallecimiento el 30 de abril de 2025 a los 116 años. El estudio también ha incluido a los dos hombres más ancianos del planeta: uno falleció en noviembre pasado a los 112 años y el otro tiene actualmente 113.
La hermana Inah Canabarro, una mujer brasileña que era la persona más anciana del mundo, falleció en abril de 2025 a pocas semanas de cumplir los 117 años. Cortesía: AP
Familias longevas y herencia genética extrema
Lo extraordinario de esta población no se limita a la edad. Cuando los investigadores contactaron con ellos, algunos de estos supercentenarios brasileños conservaban lucidez y autonomía funcional para actividades básicas de la vida diaria.
Además, muchos de estos ancianos crecieron y envejecieron en regiones desfavorecidas, con acceso limitado a la medicina moderna, lo que ofrece una oportunidad única para estudiar mecanismos de resiliencia biológica más allá de la intervención sanitaria.
En algunos casos, la longevidad extrema se concentra en familias enteras. Destaca el de una mujer de 110 años cuyas sobrinas tienen hoy 100, 104 y 106 años. La mayor, con 106, fue campeona de natación a los 100.
🗣️ «Investigar estos raros conglomerados familiares ofrece una ventana excepcional a la herencia poligénica de la resiliencia y puede ayudar a separar las contribuciones genéticas y epigenéticas a la longevidad extrema», señala De Castro.
No es un fenómeno aislado: estudios previos muestran que los hermanos de centenarios tienen entre cinco y 17 veces más probabilidades de alcanzar también los cien años.
La biología para sobrevivir más de 110 años
El artículo sintetiza además los avances recientes sobre la biología de los supercentenarios:
✅ Sus linfocitos mantienen una actividad proteasomal similar a la de personas mucho más jóvenes.
✅ Los mecanismos de autofagia celular siguen activos y eficaces, lo que permte eliminar proteínas dañadas
✅ Los análisis transcriptómicos de célula única revelan una expansión inusual de linfocitos CD4+ citotóxicos que adoptan funciones típicas de los CD8+, un perfil prácticamente inexistente en individuos jóvenes.
Por otro lado, estudios multiómicos en una supercentenaria de 116 años de origen estadounidense-español identificaron variantes raras en genes clave del sistema inmunitario, como el HLA-DQB1, el HLA-DRB5 y el IL7R, además de genes implicados en la estabilidad genómica y el mantenimiento proteico.
Sistema inmunitario, autofagia y resiliencia celular
Para los autores del estudio, el envejecimiento inmunitario en estas personas no es un simple declive, sino una adaptación diferencial: resiliencia funcional más que deterioro. A diferencia de aquella mujer, que seguía una dieta mediterránea, los supercentenarios brasileños no refieren restricciones alimentarias específicas.
Supercentenarios frente al covid antes de las vacunas
La pandemia de covid ofreció una prueba extrema de esa resiliencia. Tres supercentenarios de la cohorte brasileña superaron la infección en 2020, antes de la llegada de las vacunas. Los análisis inmunológicos mostraron niveles robustos de anticuerpos IgG y anticuerpos neutralizantes frente al SARS-CoV-2, junto con proteínas y metabolitos plasmáticos asociados a la respuesta inmune innata.
Pero ¿cómo pudieron personas de más de 110 años responder eficazmente a un patógeno emergente que mató a millones de individuos más jóvenes?
La respuesta apunta a la convergencia de un sistema inmunitario funcional, mecanismos celulares conservados y una integridad fisiológica poco común.
Brasil en el mapa mundial de la longevidad extrema
Brasil ocupa además una posición singular en el mapa mundial de la longevidad. Tres de los diez hombres supercentenarios validados más longevos del mundo son brasileños, incluido el hombre vivo más viejo del mundo, que vino al mundo el 5 de octubre de 1912, año en el que Grecia declaró la guerra al Imperio otomano.
Un dato especialmente relevante si se tiene en cuenta que la longevidad extrema masculina es mucho menos frecuente que la femenina, debido a una mayor carga de enfermedades cardiovasculares y diferencias hormonales e inmunológicas.
Entre las mujeres, Brasil también destaca: sus supercentenarias figuran entre las quince más longevas del planeta, y supera a países más poblados y desarrollados como Estados Unidos.
Qué busca ahora la investigación genética de la longevidad
El programa de investigación va más allá de la secuenciación del genoma completo. El equipo está generando líneas celulares a partir de algunos participantes para realizar análisis funcionales y estudios multiómicos, y colaborará con el grupo de la inmunóloga Ana Maria Caetano de Faria, de la Universidad Federal de Minas Gerais, para profundizar en el perfil inmunológico de la cohorte.
El objetivo no es solo confirmar hallazgos de poblaciones no mestizas, sino descubrir variantes protectoras y mecanismos biológicos propios de la población brasileña, con potencial para una medicina de precisión más equitativa y global.
El mensaje final es también una llamada a la comunidad científica internacional.
🗣️ «Los consorcios internacionales de longevidad y genómica deberían ampliar el reclutamiento para incluir poblaciones ancestrales diversas y mestizas, como la de Brasil, o proporcionar apoyo financiero para estudios genómicos, inmunológicos y longitudinales que profundicen el conocimiento científico y refuercen la equidad en la investigación en salud global»”, afirma Zatz.
Para los autores, los supercentenarios no son solo una curiosidad estadística. Representan resistencia, adaptación y resiliencia: las claves que la biomedicina del envejecimiento debe descifrar si quiere no solo alargar la vida, sino mejorar la calidad de vida en la vejez. En sus genes y en su biología se esconden pistas decisivas sobre cómo algunos seres humanos logran alcanzar longevidades extraordinarias sin dejar de ser funcionales y resilientes.▪️
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Información facilitada por Genomic Press

