Los artistas no solo ven el mundo de otra manera: su cerebro también es diferente
¿Qué distingue realmente a un gran artista del resto? Un innovador estudio de neuroimagen muestra que años de creación no solo transforman su forma de mirar el mundo: también dejan una huella medible en la estructura y el funcionamiento de su cerebro.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Años de práctica artística no solo perfeccionan la técnica: también parecen remodelar las redes cerebrales implicadas en la imaginación, la percepción visual y la coordinación entre pensamiento y movimiento, según el nuevo estudio. Foto de Frankie Cordoba en Unsplash
La creatividad suele describirse como un don misterioso, un talento casi imposible de explicar. Pero ¿qué ocurre realmente en el cerebro de quienes dedican su vida a crear arte? ¿Existe una huella biológica que distinga a un artista visual profesional de alguien que nunca ha empuñado un pincel?
Un nuevo estudio de neurociencia aporta ahora una de las respuestas más completas hasta la fecha. Utilizando una innovadora combinación de técnicas de imagen cerebral y herramientas de inteligencia artificial (IA), un equipo internacional de investigadores, dirigido por Nicola De Pisapia, del Departamento de Psicología y Ciencias Cognitivas de Trento, en la Universidad de Trento (Italia), ha identificado un conjunto de cambios coordinados en el cerebro que parecen caracterizar a los artistas visuales profesionales.
Lejos de señalar a un supuesto gen del artista, los resultados de este trabajo apuntan en otra dirección: son años de entrenamiento, observación, experimentación y práctica los que dejan una profunda impronta en la arquitectura encefálica. El trabajo, publicado en la revista Psychology of Aesthetics, Creativity, and the Arts, ofrece una visión inédita de cómo el cerebro puede reorganizarse para sostener una actividad tan compleja como la creación artística.
Qué es la creatividad
Durante décadas, la neurociencia ha tratado de comprender qué hace posible la creatividad, que según la psicología y las ciencias cognitiva, es la capacidad de generar ideas, soluciones o productos que sean al mismo tiempo originales y útiles o valiosos dentro de un contexto determinado.
En el caso del arte, la creatividad va más allá de tener una ocurrencia brillante. Los investigadores la describen como un proceso dinámico que combina imaginación, conocimientos, experiencia, capacidad técnica, pensamiento crítico y evaluación continua. Un artista no solo genera ideas: las desarrolla, las modifica, descarta unas, perfecciona otras y las convierte finalmente en una obra capaz de comunicar algo al espectador.
En resumen, para la ciencia la creatividad no consiste simplemente en tener imaginación, sino en transformar una idea original en algo valioso mediante la combinación de imaginación, conocimiento, experiencia y capacidad de ejecución. Esta definición es la que mejor refleja el consenso científico actual.
La mayoría de los estudios sobre las raíces de la creatividad se habían centrado en tareas sencillas, como resolver problemas de pensamiento divergente o inventar usos alternativos para objetos cotidianos. Sin embargo, crear una obra de arte supone un desafío mucho mayor. Un artista debe imaginar una composición antes de ejecutarla, evaluar continuamente el resultado, corregir errores, controlar con enorme precisión los movimientos de la mano y transformar una idea abstracta en una imagen tangible.
🗣️ «El proceso creativo de un artista profesional no consiste únicamente en tener buenas ideas», explican los investigadores. Implica una interacción constante entre la imaginación, la percepción visual, la memoria, el control motor y la capacidad crítica para revisar cada decisión tomada durante la creación de la obra. Esa extraordinaria coordinación era precisamente lo que pretendía capturar este estudio.
Cómo se llevó a cabo este estudio
Para responder a la pregunta, los investigadores reclutaron a veinticuatro voluntarios: doce artistas visuales profesionales —creadores que utilizan diversos medios —como pintura, fotografía, video o instalaciones para representar conceptos y narrativas— reconocidos por el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Trento (Italia) y doce personas sin formación artística. Todos ellos fueron cuidadosamente emparejados por edad y sexo y todos fueron sometidos a tres tipos diferentes de resonancia magnética cerebral:
✅ La primera permitió medir el volumen de la materia gris, donde se concentran los cuerpos de las neuronas.
✅ La segunda analizó la materia blanca, es decir, las fibras nerviosas que conectan unas regiones cerebrales con otras.
✅ La tercera examinó la actividad espontánea del cerebro en reposo, y evaluó hasta qué punto las neuronas de una misma región funcionan de forma sincronizada.
Lo verdaderamente novedoso fue la forma de analizar toda esa información.
En lugar de estudiar cada técnica por separado, el equipo empleó un algoritmo de aprendizaje automático denominado Joint Independent Component Analysis (jICA). Este es capaz de integrar simultáneamente los tres tipos de imágenes cerebrales para detectar patrones compartidos imposibles de apreciar mediante análisis convencionales. Según los autores, esta aproximación ofrece una fotografía mucho más realista del funcionamiento cerebral, ya que el cerebro nunca trabaja mediante regiones aisladas, sino a través de redes neuronales distribuidas que cooperan entre sí.
La creación de una obra de arte exige integrar imaginación, memoria, planificación y precisión manual. Los investigadores identificaron una firma cerebral que distingue a los artistas visuales profesionales del resto de la población. Foto de Tima Miroshnichenko
La firma cerebral de los artistas
El algoritmo encontró un único patrón que diferenciaba claramente a los artistas de las personas sin experiencia artística. Y ese patrón combinaba tres características:
1️⃣ Un mayor volumen de materia gris en regiones relacionadas con la atención visual, la planificación, la memoria, el reconocimiento de objetos, la percepción espacial y la integración de información sensorial. Entre ellas destacaban áreas de los lóbulos parietal, temporal y frontal, además del córtex cingulado posterior, una pieza fundamental de la denominada red por defecto, implicada en la imaginación, la introspección y la generación espontánea de ideas.
2️⃣ Una mayor integridad de diversas autopistas de materia blanca que conectan regiones alejadas del cerebro. Estas conexiones facilitan el intercambio rápido de información entre áreas implicadas en el control ejecutivo, la visión y el movimiento, algo especialmente importante cuando un artista debe traducir una imagen mental en un gesto preciso sobre el lienzo.
3️⃣ Una actividad más coordinada en estructuras profundas del encéfalo, como los ganglios basales y varias regiones del cerebelo.
Este último hallazgo resulta especialmente interesante.
El cerebelo: mucho más que equilibrio
Durante mucho tiempo el cerebelo fue considerado un órgano dedicado casi exclusivamente al equilibrio y la coordinación motora. Sin embargo, numerosos trabajos recientes han demostrado que también participa en funciones cognitivas, como la planificación, la predicción de acciones futuras o la manipulación de ideas. Este estudio refuerza esa nueva visión, al mostrar que el cerebelo parece formar parte del entramado neuronal que sostiene la creatividad artística profesional.
La imaginación visual parece ser una pieza clave
Uno de los resultados más llamativos apareció cuando los científicos compararon las imágenes cerebrales con un cuestionario sobre imaginación visual.
Los artistas no solo obtenían puntuaciones significativamente mejores que los controles, sino que el patrón cerebral identificado por el algoritmo estaba estrechamente relacionado con la capacidad para generar imágenes mentales vívidas.
En otras palabras, cuanto más intensa era la firma cerebral del artista, mayor era también la facilidad para visualizar escenas, rostros u objetos con enorme claridad incluso con los ojos cerrados.
Los autores consideran que esta asociación tiene pleno sentido. Gran parte del trabajo artístico comienza mucho antes de tocar el pincel o el carboncillo. Primero hay que construir la obra dentro de la mente, recorrerla visualmente, modificarla y anticipar el resultado antes de trasladarla al soporte físico. Esa extraordinaria capacidad de visualización mental podría ser una de las herramientas cognitivas fundamentales del artista profesional.
Los investigadores combinaron tres tipos de imágenes cerebrales —materia gris (GM), actividad funcional en reposo (ReHo) y materia blanca (FA)— mediante un algoritmo de inteligencia artificial (jICA), lo que permitió identificar una firma cerebral capaz de diferenciar a los artistas visuales profesionales de las personas sin formación artística. Cortesía: Psychology of Aesthetics, Creativity, and the Arts
El cerebro del artista va mucho más allá de la creatividad
El estudio también cuestiona una idea muy extendida en la investigación sobre creatividad.
Tradicionalmente se asumía que bastaba con estudiar los circuitos cerebrales asociados al pensamiento divergente, es decir, la capacidad de generar muchas ideas distintas para un mismo problema.
Pero los autores sostienen que el arte profesional va mucho más allá. Crear una pintura exige coordinar procesos perceptivos, motores, emocionales y ejecutivos durante horas o incluso semanas. Por ello, el cerebro del artista no depende únicamente de las redes clásicas de la creatividad, sino también de sistemas relacionados con la coordinación motora, el aprendizaje sensorial, la memoria visual y la comunicación entre ambos hemisferios cerebrales.
En palabras de los investigadores, sus resultados muestran que la experiencia artística prolongada parece remodelar simultáneamente la estructura, las conexiones y el funcionamiento del cerebro, formando una organización integrada que no puede comprenderse analizando cada modalidad de imagen cerebral por separado.
La práctica puede remodelar el cerebro
Aunque el trabajo no permite demostrar qué fue antes —si esas diferencias existían previamente o aparecieron como consecuencia del entrenamiento artístico—, los científicos consideran que la explicación más probable es que miles de horas de práctica artística hayan contribuido a reorganizar estas redes neuronales.
La plasticidad cerebral, la capacidad del cerebro para modificarse con la experiencia, está ampliamente demostrada. Músicos profesionales, taxistas, ajedrecistas o deportistas de élite muestran adaptaciones específicas en distintas regiones cerebrales relacionadas con su actividad.
Este estudio sugiere que los artistas visuales podrían representar otro ejemplo de esa extraordinaria capacidad de adaptación del sistema nervioso.
Redes neuronales y la fuente de la creatividad
Los propios autores piden prudencia a la hora de interpretar los resultados de la investigación.
El trabajo solo incluye veinticuatro participantes, una muestra reducida que obliga a interpretar los resultados con cautela. Además, el estudio compara artistas visuales profesionales ya consolidados con personas sin formación artística, por lo que no puede determinar si estas diferencias aparecen progresivamente durante el aprendizaje o si algunas ya estaban presentes antes de comenzar la carrera profesional.
Por ello, los investigadores consideran imprescindible repetir el trabajo con grupos mucho más numerosos y seguir a estudiantes de Bellas Artes durante varios años para observar cómo evoluciona su cerebro conforme desarrollan su talento. También proponen extender este enfoque a otras disciplinas, como la música, la danza o la escultura, para averiguar si todas las formas de creatividad dejan huellas similares o si cada una desarrolla una firma cerebral propia.
Aun así, el estudio constituye uno de los análisis más completos realizados hasta ahora sobre el cerebro de los artistas visuales. Más que buscar un inexistente centro de la creatividad, revela que el arte nace de la colaboración de numerosas redes neuronales distribuidas por todo el cerebro. Y sugiere que la creatividad no reside en una única región, sino en la capacidad del cerebro para integrar percepción, memoria, imaginación, emoción y movimiento hasta convertir una idea en una obra de arte capaz de emocionar a los demás.▪️(4-julio-2026)
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Artistas y Cerebro
👨🎤 ¿Existe un cerebro de artista?
No exactamente. El estudio no identifica una región exclusiva del cerebro responsable del arte, sino un conjunto de diferencias distribuidas en varias redes neuronales relacionadas con la imaginación, la percepción, el movimiento y la creatividad.
👨🎤 ¿Los artistas nacen con un cerebro diferente?
Este trabajo no puede responder a esa pregunta. Los autores consideran que muchas de las diferencias observadas podrían ser consecuencia de años de entrenamiento y práctica artística.
👨🎤 ¿Qué técnica utilizaron los investigadores?
Combinaron tres modalidades de resonancia magnética cerebral mediante un algoritmo de inteligencia artificial denominado Joint Independent Component Analysis (jICA).
👨🎤 ¿Qué descubrieron?
Que los artistas presentan una firma cerebral caracterizada por cambios coordinados en la materia gris, la materia blanca y la actividad funcional del cerebro, asociada además a una imaginación visual más intensa.
👨🎤 ¿Por qué es importante este descubrimiento?
Porque ayuda a comprender cómo el aprendizaje artístico prolongado puede remodelar el cerebro y ofrece nuevas pistas sobre los mecanismos neuronales que hacen posible la creatividad humana.
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
Un estudio comparó el cerebro de 12 artistas visuales profesionales con el de 12 personas sin formación artística.
Los científicos combinaron tres técnicas distintas de resonancia magnética mediante un algoritmo de aprendizaje automático.
Los artistas presentaban diferencias coordinadas en la materia gris, la materia blanca y la actividad funcional cerebral.
Esas diferencias estaban asociadas a una mayor capacidad de imaginación visual.
Los autores creen que el entrenamiento artístico prolongado puede remodelar determinadas redes neuronales.
Fuente: Taskiran, Erdem Bacci, Francesca Melcher, David Grecucci, Alessandro De Pisapia, Nicola. The artists’ brain: A data fusion approach to characterize the neural bases of professional visual artists. Psychology of Aesthetics, Creativity, and the Arts (2026). DOI: https://doi.org/10.1037/aca0000818

