La Antártida alberga microbios que no se han encontrado en ningún otro lugar de la Tierra
Bajo el hielo y los suelos aparentemente estériles de la Antártida se esconde una biodiversidad microscópica única. Un estudio revela que el 90 % de las cepas bacterianas analizadas en el continente no se ha detectado en ningún otro lugar del planeta.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Una singular comunidad de bacterias antárticas, representada en esta ilustración, reúne microorganismos adaptados al frío extremo, la sequedad y la falta de nutrientes. Crédito: IA-DALL-E / RexMolón Producciones
En un puñado de suelo antártico apenas hay raíces, insectos o restos vegetales. A primera vista, solo polvo mineral, pequeñas piedras y una humedad casi inexistente. Pero bajo esa apariencia estéril se oculta una comunidad biológica tan antigua como singular. Una investigación internacional ha encontrado pruebas de que numerosas bacterias de la Antártida no aparecen en ningún otro lugar del planeta.
Son organismos que han quedado aislados y han seguido su propio camino evolutivo, como si el continente helado fuera también una remota isla microscópica.
El descubrimiento obliga a revisar una de las ideas más arraigadas en microbiología: la máxima de que «todo está en todas partes». A diferencia de un pingüino, una planta o un mamífero, una bacteria puede recorrer enormes distancias. Puede elevarse adherida a una partícula de polvo, permanecer suspendida en la atmósfera, viajar impulsada por el viento o cruzar océanos transportada por las corrientes.
La Antártida, un continente hostil
De ahí que durante décadas se haya supuesto que las barreras geográficas importaban menos para los microorganismos que para los animales y las plantas.
La Antártida, sin embargo, parece desafiar esa regla. Su aislamiento, el frío extremo, la sequedad, la radiación ultravioleta y la escasez de nutrientes forman un filtro ambiental difícil de superar. Aunque suele imaginarse como un inmenso depósito de hielo, el continente es también un desierto: recibe muy pocas precipitaciones, con precipitaciones anuales de solo 200 mm en la zona costera y mucho menos tierra adentro; y contiene algunos de los suelos más secos de la Tierra.
Solo alrededor del 0,44% de su superficie terrestre permanece libre de hielo, pero en esos pequeños territorios los microorganismos sostienen buena parte de los ciclos de nutrientes y del funcionamiento ecológico.
➡️ «Si realmente estamos buscando microorganismos endémicos, un buen punto de partida es la Antártida, ya que se trata de un continente entero geográficamente aislado —afirma Noah Fierer, ecólogo microbiano del Instituto Cooperativo de Investigación en Ciencias Ambientales (CIRES) y director del Centro de Exploración Microbiana. Y añade—: Además, presenta condiciones únicas que no suelen darse en otros entornos edáficos. El frío es la más evidente, pero también es extremadamente seco; la Antártida es un desierto».
Noah Fierer recoge muestras de suelo cerca del glaciar Shackleton, junto a la plataforma de hielo de Ross, para estudiar la diversidad microbiana de la Antártida. Foto: Byron Adams.
Una bacteria extendida por el mundo, pero con cepas antárticas únicas
El nuevo estudio, dirigido por Nicholas Dragone, biólogo de la Universidad de Colorado en Boulder y del CIRES, se ha publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Los investigadores se concentraron en las bacterias del género Arthrobacter, habituales en suelos de todo el mundo.
Estos microorganismos Gram-positivas, aerobios y con forma de bacilo durante la fase de crecimiento exponencial y de coco en la fase estacionaria, pueden encontrarse en los suelos tanto d eregiones tropicales como d leas montañas de Colorado o de los desiertos polares, y, además, algunas de ellos se dejan cultivar con relativa facilidad en el laboratorio.
Precisamente por su distribución aparentemente cosmopolita, Arthrobacter constituía un buen candidato para poner a prueba la hipótesis. Si incluso dentro de este grupo tan extendido aparecían linajes exclusivos de la Antártida, significaría que la capacidad de dispersión de los microbios no basta para borrar todas las fronteras biogeográficas.
El 90 % de las cepas antárticas no apareció en otros continentes
Dragone y sus colegas analizaron más de un centenar de cepas antárticas y las comparó con cerca de quinientas procedentes de otras regiones del mundo. Entre ellas había muestras de ambientes que comparten algunos rasgos con el continente austral, como la meseta tibetana, el archipiélago ártico de Svalbard y el desierto de Atacama, en Chile.
Hay que señalar que la investigación fue posible gracias a una colección de suelos reunida durante décadas por diferentes expediciones científicas en lugares muy alejados entre sí.
Tras secuenciar los genomas y rastrear conjuntos de datos metagenómicos de suelos de todo el planeta, los científicos comprobaron que aproximadamente el 90 % de las cepas antárticas estudiadas no aparecía fuera del continente.
Dicho con precisión, el resultado no demuestra que sea imposible encontrarlas algún día en otro lugar, pero sí que no fueron detectadas en ninguna de las numerosas muestras mundiales empleadas en la comparación. La probabilidad de que muchas de ellas sean verdaderamente endémicas es, por tanto, elevada.
🗣️ «Existe desde hace mucho tiempo la suposición de que, en microbiología, todo está en todas partes —explica Dragone. Y añade—: La Antártida se ha considerado a menudo una posible excepción, y nuestros resultados respaldan esa idea».
El género Arthrobacter puede estar repartido por todo el mundo, añade el biólogo Byron Adams, de la Universidad Brigham Young (Estados Unidos), pero, cuando se examinan sus integrantes con mayor resolución, «la Antártida muestra claramente su propia historia biológica».
Y Fierer añade: «Hasta ahora solo se habían encontrado unos pocos microbios endémicos en entornos muy concretos. El hallazgo de organismos exclusivos de la Antártida sugiere que podría haber otros en distintos lugares; investigar si otros grupos microbianos muestran estos patrones es una buena línea de investigación».
Imagen microscópica coloreada de bacterias del género Arthrobacter, un grupo presente en suelos de todo el mundo, aunque muchas de las cepas antárticas analizadas no se han encontrado en ningún otro lugar de la Tierra.
Bacterias que crecen despacio para resistir mejor
La secuencia de ADN contaba solo una parte de esa historia. Para averiguar si las bacterias eran también diferentes en su forma de vivir, los investigadores cultivaron cepas antárticas y no antárticas en placas de laboratorio y las sometieron a condiciones de frío y desecación.
¿Y qué pasó? Pues que las primeras crecían generalmente más despacio, pero resistían mejor el ambiente hostil que las no antárticas. No eran microorganismos corrientes llegados recientemente desde otros continentes: sus genomas y su fisiología conservaban las señales de una adaptación prolongada al desierto polar.
Crecer lentamente puede parecer una desventaja, pero en la Antártida representa una estrategia prudente. El agua líquida aparece durante periodos muy breves, los nutrientes son escasos y la actividad biológica debe reducirse al mínimo durante largos meses. Una célula que consume rápido sus reservas tiene pocas posibilidades de sobrevivir.
Estos microbios viven con un presupuesto energético diminuto, reparan los daños causados por el frío y la radiación y esperan, a veces durante periodos prolongados, a que regresen unas condiciones algo menos adversas.
El suelo antártico contiene una biodiversidad casi desconocida
Un estudio publicado en 2025 por parte del mismo equipo analizó 200 suelos recogidos en cuatro grandes regiones antárticas. Los científicos descubrieron que los terrenos más fríos, secos y salinos contenían comunidades bacterianas y fúngicas menos diversas, pero también mucho más diferentes de las presentes en lugares relativamente benignos.
La investigación mostró además la enorme distancia existente entre los microorganismos cuyo ADN puede detectarse y aquellos que se consiguen cultivar.
Muchas de las bacterias más abundantes en las muestras se negaron a crecer en el laboratorio. La biodiversidad conocida podría ser, por tanto, solo una pequeña fracción de la real. Los resultados se publicaron en la revista Polar Biology.
Microbios capaces de vivir del aire
La supervivencia antártica tampoco depende solo de soportar el frío. Algunas bacterias han desarrollado la extraordinaria capacidad de vivir del aire. Como suena: Estos microorganismos captan las cantidades ínfimas de hidrógeno y monóxido de carbono presentes en la atmósfera y las utilizan como fuente energética. El proceso, conocido como aerotrofia, les permite sobrevivir cuando faltan la luz, el agua líquida y la materia orgánica.
En agosto de 2026, una investigación publicada en la revista Nature Communications analizó los genomas de 676 especies microbianas antárticas y encontró indicios de transferencia horizontal de genes en cerca del 98% de ellas. Este mecanismo permite que los microorganismos intercambien ADN con células que no son sus descendientes ni tienen por qué estar estrechamente emparentadas.
Entre los genes transferidos con mayor frecuencia se encontraban los necesarios para captar energía de los gases atmosféricos. En la Antártida, compartir herramientas genéticas puede marcar la diferencia entre sobrevivir y desaparecer.
Las investigadoras argentinas Mariela Torres y Nathalie Bernard toman muestras de suelo antártico para estudiar microorganismos autóctonos capaces de degradar la contaminación por combustibles y, potencialmente, por plásticos. Foto: Reuters
Una guerra microscópica contra los virus
La aparente quietud del suelo esconde, además, una intensa guerra evolutiva. Las bacterias antárticas sufren el ataque de virus llamados bacteriófagos, capaces de introducir su material genético en las células. Para reconocerlos y defenderse de nuevas infecciones, algunos microorganismos conservan fragmentos del ADN viral en una especie de archivo molecular: el sistema CRISPR-Cas.
Una investigación publicada en 2025 en la revista Scientific Reports encontró en suelos vírgenes de la Antártida oriental una gran diversidad de virus, infecciones latentes y variantes potencialmente desconocidas de este mecanismo de inmunidad adaptativa bacteriana, que permite identificar y cortar el material genético de antiguos invasores y que, millones de años después de surgir en la naturaleza, inspiró las actuales herramientas de edición genética.
Algunas de esas defensas podrían guardar la memoria de enfrentamientos producidos hace muchísimo tiempo.
Los microbios sostienen el ecosistema antártico
Otros microorganismos realizan tareas esenciales para el ecosistema. En las colinas Larsemann, una de las mayores áreas libres de hielo de la Antártida oriental, se ha comprobado que unas bacterias del género Nitrospira pueden completar por sí mismas la nitrificación: transforman el amonio en nitrato, una forma de nitrógeno aprovechable por otros seres vivos.
Este proceso ayuda a mantener la fertilidad de unos suelos extremadamente pobres y demuestra que la actividad microbiana, por discreta que parezca, organiza la circulación de los elementos químicos en el continente, según un estudio en la revista Nature Communications
¿Por qué hay que proteger los microbios de la Antártida?
Todos estos hallazgos cambian la imagen de la Antártida como un escenario casi vacío. Bajo las piedras, dentro de los poros del suelo y en las diminutas películas de agua que se forman durante el deshielo existe un mosaico de ecosistemas con historias evolutivas propias.
Su fragilidad es especialmente preocupante ante el calentamiento climático, el aumento de la actividad humana y la llegada accidental de microorganismos de otros continentes. Una bota, una herramienta o unos gramos de tierra transportados sin querer pueden introducir competidores en comunidades que han permanecido aisladas durante miles o quizá millones de años.
🗣️«Tendemos a pensar en la biodiversidad antártica en términos de pingüinos, focas y ballenas», recuerda Adams.
Pero algunas de sus especies más distintivas son invisibles a simple vista. Proteger la Antártida significa, por ello, mucho más que conservar sus grandes animales o sus paisajes de hielo. También exige preservar la historia biológica contenida en un puñado de suelo: un archivo viviente, diminuto y todavía casi desconocido, que no existe en ninguna otra parte de la Tierra. ▪️(1-septiembre-2026)
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- Los investigadores compararon más de 100 cepas antárticas de Arthrobacter con cerca de 500 procedentes de otras regiones.
- Aproximadamente el 90% de las cepas detectadas en la Antártida no apareció en ningún otro suelo analizado.
- Estas bacterias no solo son genéticamente diferentes: también crecen lentamente y resisten mejor el frío y la desecación.
- Otros microorganismos antárticos sobreviven obteniendo energía del aire, intercambiando genes o utilizando sistemas defensivos similares a CRISPR-Cas.
- El calentamiento, la actividad humana y la llegada de especies foráneas pueden amenazar esta biodiversidad microbiana exclusiva.
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Microorganismos Y Antártida
🦠 ¿Qué microorganismos exclusivos se han encontrado en la Antártida?
El estudio identificó numerosas cepas antárticas del grupo bacteriano Arthrobacter que no aparecieron en suelos de ninguna otra región analizada. Alrededor del 90% de las cepas antárticas estudiadas podrían ser endémicas.
🦠 ¿Significa esto que esas bacterias no existen en ningún otro lugar?
No puede afirmarse de manera absoluta. Los investigadores demostraron que no aparecían en el amplio conjunto de muestras y bases de datos mundiales consultado. Es posible que alguna sea detectada en el futuro fuera de la Antártida, aunque los resultados respaldan claramente la existencia de endemismo microbiano.
🦠 ¿Cómo sobreviven los microbios al frío antártico?
Reducen su metabolismo, crecen lentamente, soportan largos periodos de desecación y aprovechan las breves apariciones de agua líquida. Algunas bacterias obtienen energía del hidrógeno y el monóxido de carbono de la atmósfera.
🦠 ¿Por qué son importantes las bacterias antárticas?
Sostienen los ciclos del carbono, el nitrógeno y otros nutrientes. También permiten estudiar los límites de la vida, la adaptación a ambientes extremos y posibles mecanismos biológicos útiles en biotecnología, medicina y astrobiología.
🦠 ¿Qué relación tienen estos microorganismos con la búsqueda de vida extraterrestre?
Las estrategias que permiten sobrevivir con frío extremo, poca agua, radiación intensa y nutrientes escasos sirven como modelos para investigar si la vida podría persistir en Marte o en mundos helados como Europa y Encélado.
🦠 ¿Qué amenaza a la biodiversidad microbiana de la Antártida?
Las principales amenazas son el calentamiento climático, la transformación de los suelos, el aumento de la presencia humana y la introducción accidental de microorganismos procedentes de otros continentes.
GEOLOGÍA Y PLANETA TIERRA
Información facilitada por la Universidad de Colorado en Boulder
Fuente: Nicholas B. Dragone et al. Evidence for endemism and local adaptation in Antarctic soil bacteria”, Proceedings of the National Academy of Sciences (2026). DOI: https://doi.org/10.1073/pnas.2611373123

