Un atlas del cuerpo estriado abre nuevas vías en la lucha contra el Huntington, las adicciones y la esquizofrenia
En lo más profundo del cerebro, una compleja red de neuronas gobierna nuestros movimientos, decisiones, hábitos y recompensas. El atlas más detallado del cuerpo estriado confeccionado hasta la fecha señala posibles dianas farmacológicas para tratar la esquizofrenia, la depresión y la adicción a los opioides.
Por Enrique Coperías, periodista científico
El cuerpo estriado interviene en el movimiento, la toma de decisiones y la recompensa, pero también desempeña un papel clave en el Huntington, las adicciones y la esquizofrenia. Un nuevo atlas del MIT identifica 31 poblaciones de neuronas en esta región cerebral. Cortesía: Christine Daniloff/MIT; iStock; Allen Institute.
En lo más profundo del encéfalo existe una estructura que interviene cada vez que decidimos iniciar un movimiento, repetimos una conducta hasta convertirla en hábito o sentimos que algo merece la pena. Se llama cuerpo estriado y funciona como una especie de centro de selección de acciones: recibe información de la corteza cerebral, el hipocampo, el tálamo y distintas regiones del mesencéfalo, la sopesa y contribuye a decidir qué comportamiento debe ejecutarse y cuál conviene frenar.
La actividad del también conocido como núcleo estriado resulta indispensable para caminar, aprender una secuencia de movimientos o valorar una recompensa, pero también puede quedar atrapada en los mecanismos de la adicción. Además, el cuerpo estriado está profundamente alterado en enfermedades como el Huntington y participa en trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia y la depresión.
La gran familia neuronal del cuerpo estriado
Pese a esa importancia, los científicos todavía no disponían de un catálogo suficientemente detallado de las neuronas humanas que lo componen.
A grandes rasgos, entre el 90 % y el 95 % de las neuronas del estriado son neuronas espinosas medianas o de proyección, células inhibitorias cubiertas de pequeñas espinas dendríticas que reciben señales de la corteza, el tálamo y los sistemas dopaminérgicos.
El resto corresponde a una minoría muy diversa de interneuronas que regulan la actividad local: grandes interneuronas colinérgicas, productoras de acetilcolina y relacionadas con el aprendizaje y la recompensa, y varias clases de interneuronas GABAérgicas identificadas por marcadores como la parvalbúmina, la somatostatina, la calretinina o el neuropéptido Y.
Aunque son mucho menos numerosas, estas células actúan como moduladores de precisión y controlan el ritmo, la intensidad y la coordinación de los circuitos estriatales.
Un mapa de 31 poblaciones neuronales
Un equipo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), junto con investigadores del Instituto Broad, el Instituto Oncológico Dana-Farber, el Brigham and Women’s Hospital y la Universidad de Harvard, ha tratado de llenar ese vacío del puzle neuronal. El resultado, publicado en la revista Cell, es un atlas molecular y espacial del estriado humano que distingue 31 subpoblaciones neuronales según los genes que mantienen activos.
Nueve de ellas corresponden a las llamadas neuronas espinosas medianas, las células más abundantes de esta región y unas de las principales víctimas de la enfermedad de Huntington.
«No podíamos avanzar sin una hoja de ruta de lo que hay allí», dice Myriam Heiman, directora del Instituto Picower para el Aprendizaje y la Memoria del MIT y una de las responsables del estudio, en un comunicado del MIT News.
El atlas no constituye por sí mismo un tratamiento. Ofrece, sin embargo, algo imprescindible para diseñar futuras terapias: una relación detallada de los tipos de neuronas sobre los que debería actuar un medicamento y de las diferencias moleculares que podrían determinar su eficacia o sus efectos secundarios.
Resonancias magnéticas coloreadas del cerebro a la altura del cuerpo estriado. Las puntas de flecha señalan un infarto subagudo o crónico en el putamen izquierdo. Cortesía: Ruei-Je Tsai et al. / Coloreado: Grok
Qué es el cuerpo estriado y para qué sirve
Antes de seguir, conviene situar esta estructura en el mapa cerebral y entender por qué desempeña tantas funciones. El cuerpo estriado es una región subcortical del cerebro que participa en el control del movimiento, la toma de decisiones, la formación de hábitos, la motivación y el procesamiento de las recompensas. Forma parte de los ganglios basales y se divide, a grandes rasgos, en una zona dorsal y otra ventral:
✅ El estriado dorsal, que está formado principalmente por el núcleo caudado y el putamen, desempeña un papel destacado en el control motor, el aprendizaje de habilidades y la selección de acciones.
✅ El estriado ventral, que incluye el núcleo accumbens, está especialmente relacionado con la motivación, el placer, la recompensa y la adicción.
Cuál es el papel de las neuronas espinosas medianas
Las células más abundantes de esta estructura son las neuronas espinosas medianas, también llamadas neuronas espinosas de proyección. Hablamos de células inhibitorias que emplean el neurotransmisor GABA y reciben una intensa modulación de la dopamina.
Tradicionalmente se han dividido en dos grandes familias:
✅ Neuronas D1: expresan el receptor de dopamina D1 y participan principalmente en la llamada vía directa, relacionada con la promoción de movimientos y acciones.
✅ Neuronas D2: poseen el receptor de dopamina D2 y forman parte de la vía indirecta, que ayuda a frenar movimientos o respuestas inoportunas.
Estas dos vías suelen compararse con el acelerador y el freno de los ganglios basales. La analogía resulta útil, pero simplifica demasiado una organización neuronal mucho más compleja.
Bancos de cerebros como fuente de material
Dentro de esas dos grandes ramas existen poblaciones con identidades moleculares, localizaciones y, probablemente, funciones diferentes. Algunos estudios anteriores ya habían detectado esa diversidad, pero normalmente examinaban regiones concretas o se apoyaban en modelos animales. Faltaba una visión panorámica del estriado humano que permitiera comparar sus zonas dorsal y ventral bajo unos mismos criterios.
Para construirla, los investigadores recurrieron a bancos de cerebros de Estados Unidos y Canadá, que proporcionaron muestras post mortem procedentes de distintas áreas del estriado. Sobre ellas aplicaron tres técnicas complementarias:
1️⃣ La secuenciación de ARN de células individuales reveló qué genes estaban activos en cada neurona.
2️⃣ La hibridación fluorescente múltiple permitió localizar determinados ARN dentro del tejido.
3️⃣ La transcriptómica espacial conservó la información sobre el lugar que ocupaba cada perfil celular.
Ahora bien, no bastaba con saber qué genes expresaba una neurona: también era necesario conocer quiénes eran sus vecinas y en qué parte del mapa se encontraba.
Neurona del cuerpo estriado de una rata adulta, cuyas dendritas aparecen densamente cubiertas de espinas, pequeñas prolongaciones que reciben señales de otras células nerviosas. Crédito: Stephanie Huang / Universidad Victoria de Wellington / Nikon Small World
Neuronas relacionadas con la adicción, la depresión y la esquizofrenia
Entre las nueve clases de neuronas espinosas medianas aparecieron dos grupos especialmente singulares, bautizados como neuronas atípicas o outliers D1 y D2. Las primeras expresaban con intensidad genes relacionados con la adicción y los trastornos por consumo de sustancias, en particular algunos implicados en la respuesta a los opioides.
Las segundas mostraban una mayor actividad de genes sensibles a los antidepresivos.
Ambas poblaciones presentaban, además, señales moleculares asociadas a la acción de la clozapina, uno de los antipsicóticos más eficaces frente a la esquizofrenia resistente al tratamiento. El medicamento puede mejorar síntomas que no responden a otros fármacos, pero su utilización exige controles sanguíneos debido al riesgo poco frecuente de agranulocitosis, una caída peligrosa de determinados glóbulos blancos.
Una población sensible a los opioides
Conocer con mayor precisión qué neuronas estriatales responden a la clozapina podría ayudar a separar sus efectos terapéuticos de algunas de sus acciones indeseadas.
La idea sería diseñar compuestos capaces de actuar sobre las dianas relevantes de esas poblaciones sin reproducir toda la actividad farmacológica de una molécula que interactúa con numerosos receptores.
No será sencillo: un estudio de 2025 sobre tejido cerebral de personas tratadas con clozapina encontró también una señal asociada a los astrocitos de la corteza prefrontal. El efecto del antipsicótico, por tanto, tal vez no depende de una sola célula ni de una única región, sino de varias piezas de un circuito distribuido.
Por qué el Huntington destruye unas neuronas antes que otras
El nuevo atlas ofrece una pista aún más directa para comprender el Huntington. Esta enfermedad hereditaria, que se manifiesta por movimiento exagerado de las extremidades (movimientos coreicos) y la aparición de muecas repentinas, está causada por una expansión de tripletes CAG —una secuencia genética formada por las bases nitrogenadas o letras químicas citosina (C), adenina (A) y guanina (G)— dentro del gen HTT.
Cuantas más repeticiones se acumulan, mayor es la probabilidad de que se produzcan alteraciones celulares graves. Sin embargo, la mutación heredada no permanece necesariamente estable durante toda la vida. En ciertas células, el fragmento repetido continúa alargándose, un fenómeno conocido como expansión somática.
Los investigadores del MIT comprobaron que las neuronas espinosas medianas de la parte dorsal del estriado expresan niveles relativamente elevados de los genes MSH2 y MSH3. Estos forman parte del sistema que repara errores del ADN, pero en el contexto del corea de Huntington pueden producir un resultado paradójico: en lugar de corregir las repeticiones CAG, favorecen que sigan aumentando.
Esa actividad ayudaría a explicar por qué el estriado dorsal resulta especialmente vulnerable.
La neuróloga Erin Furr Stimming examina a un paciente en el Centro de Excelencia para la Enfermedad de Huntington de UTHealth Houston Neurosciences. Cortesía: Maricruz Kwon / UTHealth Houston.
Las repeticiones CAG pueden crecer hasta niveles tóxicos
La observación encaja con varias investigaciones recientes. Un trabajo publicado en Nature Genetics en 2024 ya había relacionado la elevada presencia de MSH2 y MSH3 con la expansión de los tripletes CAG en neuronas espinosas humanas.
Otro estudio, aparecido en Cell en 2025, analizó células individuales de cerebros afectados y observó que alelos heredados con menos de cincuenta repeticiones podían crecer dentro de algunas neuronas hasta alcanzar entre cien y más de quinientos.
Los resultados de este último apuntaban a que, al superar aproximadamente las 150 repeticiones, las células entraban en una fase de deterioro rápido. No todas alcanzaban ese umbral al mismo tiempo, lo que podría explicar por qué la neurodegeneración avanza de manera gradual durante años.
MSH3 emerge como posible diana terapéutica
El nuevo mapa añade una comparación reveladora. En el estriado ventral existe una población poco frecuente de neuronas espinosas que forma pequeñas estructuras semejantes a islas y parece resistir mejor la acumulación de repeticiones. Averiguar qué genes activa, cuáles mantiene apagados o cómo gestiona la reparación del ADN podría inspirar estrategias para conferir esa resistencia a las neuronas más frágiles.
En este sentido, el gen MSH3, que fabrica una proteína del mismo nombre codifica una esencial para la reparación del ADN y el mantenimiento de la estabilidad genómica, se perfila así como una diana terapéutica especialmente atractiva. En 2025, científicos del University College de Londres, en el Reino Unido, demostraron que un oligonucleótido antisentido —una pequeña secuencia diseñada para bloquear un ARN concreto— podía reducir los niveles de MSH3 en neuronas estriatales derivadas de células de pacientes.
Una disminución del 41 % redujo a la mitad la velocidad de expansión de los tripletes CAG y una del 83 % llegó a detenerla en ese modelo celular. El tratamiento todavía no se ha probado como terapia en personas, pero mostró que el proceso podría ser farmacológicamente modificable.
Y en agosto de 2026, otro estudio en Science Translational Medicine dio un paso adicional en ratones: combinó el silenciamiento del gen MSH3, para bloquear la expansión, con la reducción de la huntingtina —una proteína esencial para el funcionamiento y la supervivencia de las neuronas; su forma mutada causa la enfermedad de Huntington— mediante interferencia de ARN.
El ataque conjunto eliminó gran parte de las inclusiones de proteína mutada y restauró perfiles de expresión génica con mayor eficacia que cada intervención por separado. Es un resultado preclínico, pero refuerza la idea de que quizá sea necesario actuar simultáneamente sobre la mutación que continúa creciendo y sobre sus productos tóxicos.
Los ratones no reproducen toda la biología humana de la adicción
Por otro lado, el trabajo del MIT también lanza una advertencia sobre los modelos animales. El gen OPRM1, que dirige la síntesis del receptor opioide mu —la principal puerta molecular utilizada por la morfina, la heroína y otros opioides para colarse en la célula— aparecía muy expresado en las neuronas atípicas D1 humanas, pero no en su supuesto equivalente en el ratón.
Esto significa que algunos roedores pueden reproducir bien ciertos aspectos de la adicción y, al mismo tiempo, pasar por alto una característica celular decisiva de nuestra especie.
La solución no consiste en abandonar los ratones de laboratorio, sino en utilizarlos con mayor precisión: reservarlos para estudiar mecanismos conservados o modificarlos para que reproduzcan la expresión humana de determinados receptores.
El atlas funciona, en ese sentido, como una guía para saber qué preguntas puede responder un modelo y en cuáles corre el riesgo de engañar.
Qué puede aportar este atlas a los nuevos medicamentos
El mapa del estriado podría facilitar varias líneas de investigación:
Identificar las neuronas más vulnerables a la enfermedad de Huntington.
✅ Descubrir genes capaces de aumentar la resistencia celular.
✅ Diseñar tratamientos dirigidos contra MSH3 y la expansión somática de CAG.
✅ Precisar las poblaciones neuronales relacionadas con la respuesta a opioides.
✅ Investigar los efectos de antidepresivos y antipsicóticos sobre células concretas.
✅ Crear modelos animales que reproduzcan mejor la biología del cerebro humano.
✅ Reducir los efectos secundarios de los fármacos mediante tratamientos más selectivos.
Myriam Heiman, directora del Instituto Picower del MIT y una de las responsables del nuevo atlas del cuerpo estriado, investiga por qué ciertas neuronas son especialmente vulnerables al Huntington y otras enfermedades neurodegenerativas. Cortesía: Instituto Picower
Qué limitaciones tiene el estudio
El atlas se ha construido a partir de tejido cerebral donado después de la muerte. Este material permite estudiar la expresión genética y la organización de las células, pero ofrece una fotografía estática, no una película de las neuronas funcionando dentro de un cerebro vivo.
Además, que una población exprese determinados genes no demuestra por sí solo que sea responsable de una enfermedad o de la acción terapéutica de un medicamento. Las asociaciones deberán comprobarse mediante experimentos funcionales, cultivos celulares, organoides cerebrales, modelos animales y ensayos clínicos.
Tampoco puede afirmarse que el atlas vaya a producir inmediatamente nuevos fármacos. Su aportación consiste en reducir parte de la incertidumbre: ayuda a decidir qué células estudiar, qué genes podrían convertirse en dianas y qué modelos experimentales reflejan mejor la biología humana.
Un mapa para encontrar las neuronas que resisten
El cuerpo estriado ya no puede entenderse únicamente como una masa neuronal dividida entre células D1 y D2. El nuevo atlas lo presenta como un mosaico formado por numerosas poblaciones especializadas, cada una con una identidad genética, una localización y una vulnerabilidad particulares.
Esa nueva geografía celular puede revelar dónde comienza el daño, qué neuronas responden a determinados medicamentos y por qué algunas células sobreviven mientras otras sucumben.
Gracias a las personas que donaron sus cerebros y a sus familias, los investigadores disponen ahora de una hoja de ruta mucho más precisa. El siguiente reto será convertir sus coordenadas moleculares en tratamientos capaces de frenar enfermedades tan complejas como el Huntington, la esquizofrenia o la adicción.▪️(1-septiembre-2026)
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- Un mapa sin precedentes: los investigadores han identificado 31 subpoblaciones de neuronas en el cuerpo estriado humano, incluidas nueve clases de neuronas espinosas medianas.
- Una región cerebral decisiva: el estriado interviene en el movimiento, la toma de decisiones, la formación de hábitos, la motivación y el procesamiento de las recompensas.
- Nuevas pistas sobre el Huntington: las neuronas más vulnerables expresan niveles elevados de MSH2 y MSH3, dos proteínas que favorecen la expansión de las repeticiones CAG del gen HTT.
- También existen neuronas resistentes: una población poco frecuente del estriado ventral soporta mejor la acumulación de repeticiones CAG. Descubrir su mecanismo de defensa podría inspirar futuros tratamientos.
- Dianas para combatir las adicciones: algunas neuronas expresan intensamente OPRM1, el gen del receptor opioide mu sobre el que actúan la morfina, la heroína y el fentanilo.
- Claves sobre los psicofármacos: el atlas identifica poblaciones neuronales relacionadas con la respuesta a antidepresivos y a la clozapina, utilizada contra la esquizofrenia resistente.
- Los ratones no siempre imitan al ser humano: existen diferencias importantes en la expresión de genes relacionados con los opioides, lo que puede limitar algunos modelos animales.
- Todavía no es una terapia: el atlas proporciona una hoja de ruta para diseñar medicamentos más selectivos, pero sus posibles aplicaciones deberán validarse experimentalmente y en ensayos clínicos.
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Atlas y Cuerpo Estriado
🧠 ¿Qué es el cuerpo estriado del cerebro?
El cuerpo o núcleo estriado es una región profunda del cerebro que forma parte de los ganglios basales. Interviene en el movimiento, la toma de decisiones, el aprendizaje de hábitos, la motivación y el procesamiento de las recompensas.
🧠 ¿Cuántos tipos de neuronas ha identificado el nuevo atlas?
Los investigadores han distinguido 31 subpoblaciones neuronales en el estriado humano. Nueve de ellas son clases diferentes de neuronas espinosas medianas.
🧠 ¿Qué relación tiene el cuerpo estriado con la enfermedad de Huntington?
El Huntington destruye especialmente las neuronas espinosas medianas del estriado. El nuevo mapa muestra que algunas de estas células expresan niveles elevados de MSH2 y MSH3, dos proteínas que pueden favorecer la expansión de las repeticiones CAG causantes de la enfermedad.
🧠 ¿Puede este atlas conducir a nuevos tratamientos?
Puede ayudar a identificar dianas farmacológicas y poblaciones celulares concretas, pero todavía no constituye una terapia. Sus hallazgos deberán validarse en estudios experimentales y ensayos clínicos.
🧠 ¿Qué es MSH3 y por qué interesa a los investigadores?
MSH3 es una proteína implicada en la reparación del ADN. En el Huntington puede favorecer el crecimiento de las repeticiones CAG del gen HTT. Reducir su actividad ha logrado frenar o detener esa expansión en células humanas cultivadas y en modelos animales.
🧠 ¿Qué relación existe entre el estriado y la adicción a los opioides?
El estriado ventral participa en la recompensa y la motivación. El atlas ha localizado una población neuronal humana que expresa intensamente OPRM1, el gen del receptor opioide mu sobre el que actúan la morfina, la heroína y el fentanilo.
🧠 ¿Por qué son importantes las diferencias entre humanos y ratones?
La distribución de algunos genes y receptores no es idéntica en ambas especies. Estas diferencias pueden hacer que determinados modelos animales no reproduzcan con precisión la respuesta humana a los opioides u otros medicamentos.
🧠 ¿Se podrán diseñar antipsicóticos más seguros que la clozapina?
El atlas identifica poblaciones neuronales asociadas a la respuesta a la clozapina, lo que podría ayudar a encontrar dianas más selectivas. Sin embargo, su mecanismo implica varias células y circuitos, por lo que el desarrollo de un sustituto más seguro requerirá nuevas investigaciones.
Información facilitada por MIT News
Fuente: Linville R., James B., Galani K. et al. Cross-species single-cell atlas of the striatum defines cell-type and subregion disease vulnerabilities. Cell (2026). DOI: 10.1016/j.cell.2026.08.006

