La metformina reduce el riesgo de covid-19 prolongado: la evidencia científica de los ensayos clínicos
Varios ensayos clínicos y estudios con historias clínicas electrónicas indican que la metformina, un fármaco ampliamente utilizado para la diabetes, reduce de forma significativa el riesgo de desarrollar covid-19 prolongado cuando se administra en los primeros días de la infección por el virus ARS-CoV-2. La evidencia abarca poblaciones de riesgo bajo, medio y alto, y apunta a una estrategia preventiva segura y accesible.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Pastillas de metformina, un fármaco barato y ampliamente utilizado desde hace décadas, que estudios recientes asocian con una reducción del riesgo de covid-19 prolongado cuando se administra en fases tempranas de la infección. Foto de Karolina Grabowska
Durante los primeros compases de la pandemia, la prioridad fue clara: evitar las muertes masivas y el colapso sanitario. Cinco años después, con el virus SARS-CoV-2 convertido en un huésped persistente, la preocupación se ha desplazado hacia otro frente más silencioso y difícil de acotar: el covid-19 prolongado o persistente.
Fatiga extrema, niebla mental, disnea, dolor muscular, trastornos cardiovasculares o neurológicos que duran meses —a veces años— afectan a millones de personas en todo el mundo y suponen una carga creciente para los sistemas de salud. Se estima que entre el 10% y el 15% de los pacientes que se ha contagiado por el SARS-CoV-2 acaba desarrollando un covid-19 que se resiste a los tratamientos.
En este contexto de incertidumbre clínica y escasez de tratamientos eficaces, un fármaco antiguo, barato y ampliamente utilizado ha empezado a destacar de forma inesperada: la metformina, una biguanida que actúa reduciendo la producción de glucosa en el hígado y mejorando el uso de la energía en las célula
La metformina: de fármaco antidiabético a herramienta preventiva
Conocida desde hace décadas como tratamiento de primera línea para la diabetes de tipo 2, la metformina ha demostrado en varios ensayos clínicos aleatorizados y estudios observacionales rigurosos que puede reducir de manera significativa el riesgo de desarrollar covid-19 persistente cuando se administra en los primeros días de la infección por SARS-CoV-2.
No se trata de un resultado aislado ni de una señal débil: la evidencia científica acumulada apunta a una reducción del riesgo de entre el 40% y el 60% en distintos contextos clínicos y poblaciones de riesgo.
El respaldo más sólido procede de dos grandes ensayos clínicos aleatorizados, controlados con placebo, realizados en Estados Unidos: el COVID-OUT y el ACTIV-6. Ambos estudios evaluaron el uso de metformina en pacientes no hospitalizados con infección aguda por SARS-CoV-2, e incluyeron personas vacunadas y no vacunadas, infectadas durante la ola de la variante ómicron y, en el caso de ACTIV-6, incluso con infecciones previas documentadas.
Qué dice el COVID-OUT
En el ensayo COVID-OUT, que incluyó a adultos con sobrepeso y obesidad —uno de los principales factores de riesgo para complicaciones por COVID-19—, los investigadores observaron que quienes recibieron metformina durante la fase aguda de la infección presentaron un 41% menos de diagnósticos de covid-19 prolongado durante los diez meses de seguimiento.
El efecto fue aún mayor cuando el tratamiento se inició de forma muy temprana: entre los participantes que comenzaron la medicación en los tres primeros días desde el inicio de los síntomas, la reducción del riesgo alcanzó el 63%.
El diseño del estudio es relevante no solo por su tamaño y rigor metodológico, sino también por la forma en que se definió el covid-19 prolongado. Ante la falta de un consenso clínico claro en los primeros momentos de la pandemia, los investigadores optaron por una definición pragmática: se consideró caso de covid-19 persistente aquel participante que había sido diagnosticado como tal por un profesional sanitario fuera del estudio.
Esta estrategia permitió verificar los diagnósticos mediante historias clínicas reales y reflejar cómo se reconoce la enfermedad en la práctica clínica cotidiana, lejos de criterios experimentales demasiado rígidos.
El covid-19 persistente es un síndrome que se caracteriza por la persistencia de síntomas del covid-19 semanas o meses después de la infección inicial, o por la aparición de los síntomas tras un tiempo sin ellos. Foto: Adrian Vieriu
Y qué dice el ensayo ACTIV-6
Los resultados del COVID-OUT no se quedaron aislados. El ensayo ACTIV-6, diseñado inicialmente para evaluar distintos tratamientos reutilizados frente al covid-19, incorporó la metformina con el mismo esquema de dosificación y amplió el perfil de los participantes: personas con índice de masa corporal normal, con o sin infecciones previas, y en combinación con otros tratamientos antivirales autorizados.
De nuevo, la señal fue consistente. A los seis meses, la proporción de personas con síntomas persistentes o diagnóstico clínico de covid-19 prolongado fue aproximadamente la mitad en el grupo tratado con metformina en comparación con el grupo al que se le dio un placebo.
Para reforzar estos hallazgos, los investigadores recurrieron además a una estrategia cada vez más habitual en epidemiología clínica: la emulación de ensayos clínicos a partir de grandes bases de datos de historias clínicas electrónicas.
Dos análisis independientes, realizados sobre poblaciones similares a las de los ensayos y con miles de pacientes, confirmaron que el uso temprano de metformina se asociaba con una reducción significativa del riesgo de padecer un covid-19 prolongado, con estimaciones prácticamente idénticas a las observadas en los ensayos aleatorizados.
🗣️ «La metformina se ha consolidado como la primera intervención capaz de prevenir el covid persistente en adultos con riesgo bajo, medio y alto, y en múltiples ensayos clínicos y estudios de historias clínicas electrónicas de alta calidad —señala Carolyn Bramante, investigadora clínica del Departamento de Medicina, en la University of Minnesota Medical School, y una de las autoras principales de los estudios, que recoge un artículo publicado en la revista Clinical Infectious Diseases.
En palabras de Bramante, «este conjunto de evidencias científicas indica que iniciar la metformina en el momento de la infección puede reducir el riesgo de contraer un covid-19 prolongado en la mayoría de los adultos que contraen esta infección vírica en la actualidad».
Por qué la metformina podría funcionar
Más allá de los números, la pregunta clave es por qué. ¿Qué hace un fármaco antidiabético interfiriendo en la evolución de una infección viral? Aunque la respuesta completa aún no se conoce, las hipótesis se apoyan en décadas de investigación científica previa.
Antes de convertirse en un pilar del tratamiento de la diabetes, las biguanidas —la familia farmacológica a la que pertenece la metformina— ya se habían estudiado como agentes frente a infecciones y enfermedades inflamatorias. La metformina actúa sobre el metabolismo celular y el sistema inmunitario modulando vías inflamatorias y energéticas que muchos virus, incluido el SARS-CoV-2, explotan para replicarse.
Ensayos mecanicistas recientes han mostrado que la metformina reduce de forma significativa la carga viral en los primeros días de la infección. En un pequeño estudio aleatorizado, los pacientes tratados con metformina alcanzaron niveles indetectables de virus en menos tiempo que quienes recibieron placebo.
Es más, en el ensayo COVID-OUT, el fármaco también se asoció con una disminución medible de la carga viral. Reducir la cantidad de virus circulante en la fase inicial podría ser clave para prevenir la cascada inflamatoria y el daño tisular que, en algunos pacientes, desemboca en síntomas persistentes.
El covid-19, causado por el virus SARS-CoV-2 —arriba—, es una infección respiratoria que puede provocar fiebre, tos, dificultad respiratoria y fatiga, y se transmite principalmente a través de microgotas expulsadas al hablar, toser o estornudar. Cortesía: CDC
Seguridad, efectos secundarios y limitaciones
La seguridad es otro de los puntos fuertes del fármaco. Utilizada por millones de personas en todo el mundo, la metformina tiene un perfil bien conocido, es barata, no requiere monitorización clínica especial en tratamientos cortos y apenas presenta interacciones farmacológicas relevantes con otros medicamentos empleados frente al covid-19.
En los ensayos revisados, los efectos adversos fueron escasos y leves, principalmente molestias gastrointestinales transitorias. No se detectaron problemas graves, ni siquiera en poblaciones más amplias y diversas como las incluidas en ACTIV-6.
Pese a esta acumulación de pruebas científicas, la metformina todavía no figura de forma explícita en la mayoría de guías clínicas como herramienta para prevenir el covid-19 persistente. Los autores del comentario editorial que revisa estos estudios sostienen que ha llegado el momento de dar ese paso.
Subrayan que, aunque el diagnóstico del covid-19 prolongado sigue siendo imperfecto y variable, la comparación entre tratamiento y placebo en ensayos aleatorizados permite extraer conclusiones sólidas sobre el efecto preventivo del fármaco.
Qué falta por saber y próximos pasos
La historia de la medicina está llena de reutilizaciones farmacológicas inesperadas. Antibióticos que se convierten en antidepresivos, antihipertensivos que acaban siendo tratamientos para la insuficiencia cardíaca o fármacos oncológicos que encuentran un nuevo uso en enfermedades autoinmunes. En ese linaje, la metformina parece estar escribiendo un nuevo capítulo.
Como recordaba el médico canadiense y padre de la medicina moderna William Osler hace más de un siglo, el médico joven cree necesitar muchos fármacos para cada enfermedad; el veterano acaba utilizando uno para muchas.
En un escenario en el que el covid-19 persistente amenaza con convertirse en una pandemia dentro de la pandemia, disponer de una herramienta preventiva, segura, accesible y respaldada por ensayos clínicos de calidad sería un avance notable. No es una solución mágica ni elimina la necesidad de seguir investigando, pero sí ofrece algo poco frecuente en este terreno: una opción concreta, basada en datos científicos, para reducir el riesgo de que una infección aparentemente leve se convierta en una enfermedad crónica.
La metformina, un viejo conocido de la farmacología, podría estar ofreciendo una de las respuestas más prometedoras a uno de los problemas más complejos que ha dejado la covid-19.▪️(30-enero-2026)
Fuente: Carolyn T. Bramante, David R. Boulware. Preventing Long COVID With Metformin. Clinical Infectious Diseases (2026). DOI: https://doi.org/10.1093/cid/ciaf700

