Las zancadas más cortas pueden ser una señal precoz de demencia en los perros mayores

Mucho antes de que un perro empiece a desorientarse o a olvidar rutinas, su forma de caminar podría estar revelando que algo no va bien en su cerebro. Un estudio descubre que unas zancadas más cortas pueden convertirse en una de las primeras señales de alerta del deterioro cognitivo canino.

Por Enrique Coperías, periodista cintífico

El envejecimiento cerebral no siempre se manifiesta primero con problemas de memoria. Un estudio demuestra que el acortamiento de las zancadas de las patas delanteras puede ser una de las primeras señales del deterioro cognitivo en perros mayores.

El envejecimiento cerebral no siempre se manifiesta primero con problemas de memoria. Un estudio demuestra que el acortamiento de las zancadas de las patas delanteras puede ser una de las primeras señales del deterioro cognitivo en perros mayores. Foto de Brian Gerry en Unsplash

Cuando el caminar revela qué ocurre en el cerebro

Hay algo que muchos propietarios de perros mayores observan casi sin darse cuenta. Su peludo sigue paseando con entusiasmo, pero sus pasos parecen haberse vuelto más cortos. Camina un poco más despacio, duda antes de cambiar de dirección o parece menos ágil que unos meses atrás.

Hasta ahora, estos cambios se atribuían casi siempre a la artrosis, al desgaste de las articulaciones o, simplemente, al paso de los años.

Sin embargo, una nueva investigación sugiere que, en algunos casos, esas zancadas más cortas podrían estar revelando algo mucho más profundo: el inicio del deterioro cognitivo en el animal.

Qué es el síndrome de disfunción cognitiva canina

El estudio, publicado en la revista Frontiers in Veterinary Science, demuestra que los perros de edad avanzada que desarrollan síndrome de disfunción cognitiva —la enfermedad equivalente al alzhéimer humano— acortan progresivamente la longitud de las zancadas de sus patas delanteras. Se trata de un cambio que recuerda notablemente al observado desde hace años en las personas con demencia, donde las alteraciones de la marcha pueden aparecer incluso antes de que los problemas de memoria resulten evidentes.

Los investigadores creen que este hallazgo podría convertirse en una nueva herramienta objetiva para que los veterinarios detecten antes la enfermedad y hagan un seguimiento más preciso de su evolución.

🗣️ «En nuestro estudio mostramos que la longitud de las zancadas de las patas delanteras disminuye con la edad, pero, aún más importante, disminuye con el deterioro cognitivo. De hecho, comprobamos que el efecto del deterioro cognitivo es mayor que el propio efecto del envejecimiento», explica la neuróloga veterinaria Natasha J. Olby, profesora de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (Estados Unidos) y autora principal del trabajo.

Un laboratorio para estudiar cómo envejece el cerebro de los perros

El descubrimiento procede de uno de los proyectos más ambiciosos dedicados al estudio del envejecimiento en perros de compañía. Durante años, el equipo de Olby ha seguido la evolución de 88 perros de distintas razas —machos, hembras, mestizos y de raza pura— incluidos en el denominado Longitudinal Study of Canine Neuroaging, una investigación que analiza cómo envejecen nuestros compañeros de cuatro patas.

Los animales fueron incorporados al estudio cuando habían alcanzado aproximadamente el 75 % de la esperanza de vida prevista para su tamaño y raza, lo que equivalía, de media, a unos 12,7 años.

A partir de ese momento, regresaban al laboratorio cada seis meses durante tres jornadas consecutivas. Allí eran sometidos a un exhaustivo examen físico, neurológico y ortopédico, además de pruebas de memoria, movilidad, audición, visión y fuerza muscular. Paralelamente, sus propietarios respondían a cuestionarios estandarizados para valorar tanto el estado cognitivo como la posible presencia de dolor crónico.

Uno de esos cuestionarios, conocido como CADES (Canine Dementia Scale), permite medir el grado de deterioro cognitivo mediante preguntas sobre desorientación, alteraciones del sueño, cambios en la interacción social o pérdida de hábitos aprendidos, como dejar de controlar dónde hacen sus necesidades. Otro cuestionario evalúa el dolor asociado, sobre todo, a enfermedades articulares.

Pero la parte más llamativa del experimento era, probablemente, la más sencilla.

Los investigadores analizaron la forma de caminar de 88 perros mayores en una pasarela de cinco metros. Descubrieron que la longitud de las zancadas delanteras disminuye a medida que progresa el deterioro cognitivo.

Los investigadores analizaron la forma de caminar de 88 perros mayores en una pasarela de cinco metros. Descubrieron que la longitud de las zancadas delanteras disminuye a medida que progresa el deterioro cognitivo, lo que podría ayudar a los veterinarios a detectar antes la demencia canina. Foto de leonides ruvalcabar en Unsplash‍ ‍

Cinco metros de paseo bastan para detectar cambios

En cada visita, los perros recorrían tranquilamente una pasarela recta de cinco metros mientras eran grabados en vídeo. No recibían premios, ni órdenes, ni estímulos especiales. Caminaban simplemente a su ritmo habitual, sujetos con una correa floja para evitar interferencias.

Posteriormente, los investigadores analizaban cuidadosamente las imágenes para contar cuántos pasos daba cada una de las cuatro patas y calcular así la longitud media de cada zancada, corrigiendo además el resultado en función del tamaño del animal para poder comparar perros grandes y pequeños.

El resultado fue sorprendentemente claro.

Las patas delanteras iban acortando progresivamente sus zancadas conforme aumentaba el deterioro cognitivo. En cambio, las patas traseras apenas mostraban cambios relacionados con la evolución de la enfermedad.

Cuando los investigadores incorporaron al análisis tanto la edad como el grado de deterioro cognitivo, descubrieron que el verdadero factor determinante no era simplemente cumplir más años. Lo que realmente explicaba el acortamiento de la zancada era el empeoramiento de las funciones cognitivas.

En términos numéricos, cada incremento de diez puntos en la escala CADES se asociaba con una reducción aproximada del 1,2 % en la longitud relativa de las zancadas delanteras. Puede parecer una diferencia pequeña, pero resulta suficientemente consistente para convertirse en un marcador útil cuando se sigue la evolución del mismo perro durante meses o años.

Al igual que ocurre en las personas con alzhéimer, la marcha puede convertirse en una ventana al estado del cerebro. Los científicos recomiendan consultar al veterinario si un perro comienza a caminar con pasos cada vez más cortos.

Al igual que ocurre en las personas con alzhéimer, la marcha puede convertirse en una ventana al estado del cerebro. Los científicos recomiendan consultar al veterinario si un perro comienza a caminar con pasos cada vez más cortos. Foto de Sandra Seitamaa en Unsplash‍ ‍

Por qué cambian antes las patas delanteras

La respuesta parece estar en el propio funcionamiento del cerebro.

Mientras las patas traseras se encargan principalmente de impulsar el cuerpo hacia delante, las patas delanteras desempeñan funciones mucho más complejas. Son las responsables de iniciar los cambios de dirección, mantener el equilibrio, frenar y adaptar continuamente el movimiento al entorno.

Todo ello requiere una intensa comunicación entre distintas regiones cerebrales, especialmente la corteza cerebral, encargada de integrar la información sensorial y planificar los movimientos.

«Es fascinante comprobar que el deterioro cognitivo afecta de forma diferente a las patas delanteras y traseras —señala Olby. Y continúa—: La corteza cerebral integra mucha más información sensorial en los circuitos neuronales que controlan las patas delanteras, por lo que la pérdida de esa integración sensoriomotora de alto nivel repercute especialmente sobre ellas».

En otras palabras, el perro no camina peor simplemente porque sus músculos sean más débiles. Su cerebro empieza a tener más dificultades para coordinar con precisión un movimiento que hasta entonces realizaba de forma automática.

Ese mismo fenómeno se ha descrito ampliamente en medicina humana. Numerosos estudios han demostrado que las personas con alzhéimer o con otras demencias comienzan a caminar con pasos más cortos, más lentos y menos regulares años antes de que aparezcan los problemas de memoria más evidentes. Los neurólogos consideran desde hace tiempo que la marcha constituye una auténtica ventana al funcionamiento del cerebro. Ahora, todo indica que esa misma relación existe también en nuestros perros.▪️(25-junio-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Perros y Demencia

🐕 ¿Las zancadas más cortas significan siempre que un perro tiene demencia?

No. También pueden deberse a artrosis, dolor, problemas cervicales u otras enfermedades musculoesqueléticas o neurológicas. Siempre deben ser evaluadas por un veterinario.

🐕 ¿Qué es el síndrome de disfunción cognitiva canina?

Es una enfermedad neurodegenerativa asociada al envejecimiento del cerebro del perro y considerada el equivalente veterinario del alzhéimer humano.

🐕 ¿Puede tratarse?

No existe una cura, pero el diagnóstico precoz permite aplicar medidas que ayudan a ralentizar la progresión y mejorar la calidad de vida.

🐕 ¿Qué descubrió exactamente este estudio?

Que el acortamiento de las zancadas de las patas delanteras se relaciona más estrechamente con el deterioro cognitivo que con el envejecimiento cronológico, lo que lo convierte en un prometedor marcador precoz de la enfermedad.

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Las zancadas más cortas de las patas delanteras se asocian al deterioro cognitivo en perros mayores.

  • El hallazgo reproduce un patrón ya conocido en personas con alzhéimer y otras demencias.

  • El estudio siguió durante años a 88 perros de distintas razas mediante evaluaciones periódicas.

  • La reducción de la longitud de la zancada depende más del estado cognitivo que de la edad cronológica.

  • Medir la marcha podría ayudar a los veterinarios a detectar antes la enfermedad y monitorizar su evolución.

  • Información facilitada por Frontiers

  • Fuente: Rafatpanah Baigi S., Stywall A., Yang C. C., Mondino A., Fefer G., Panek W. K., Simon K. E., Case B. C., Gruen M. E. and Olby N. J. Thoracic limb stride length is associated with cognitive impairment in aging dogs. Frontiers in Veterinary Science (2026). DOI: 10.3389/fvets.2026.1814017

Siguiente
Siguiente

Una proteína de un diente antiguo apunta a un posible cementerio exclusivamente femenino de «Homo naledi»