Una proteína de un diente antiguo apunta a un posible cementerio exclusivamente femenino de «Homo naledi»

Un análisis de proteínas conservadas durante más de 300.000 años en el esmalte de antiguos dientes ha revelado un hallazgo tan inesperado como desconcertante: los restos de Homo naledi recuperados en una cueva sudafricana podrían pertenecer exclusivamente a mujeres.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Recreación artística de una posible mujer de Homo naledi en el sistema de cuevas de Rising Star (Sudáfrica).

Recreación artística de una posible mujer de Homo naledi en el sistema de cuevas de Rising Star (Sudáfrica). Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones

Desde que se descubrieron los primeroa fósiles a finales de 2013, la cueva sudafricana de Rising Star ha desconcertado a los paleoantropólogos. Allí aparecieron los restos de Homo naledi, una especie humana de cerebro pequeño y anatomía desconcertante que vivió hace entre 335.000 y 241.000 años.

Ahora, un análisis de proteínas fosilizadas conservadas en el esmalte dental ha añadido un nuevo enigma a esa historia: todos los individuos estudiados parecen pertenecer al mismo sexo. Si la interpretación es correcta, estaríamos ante el primer yacimiento funerario conocido de una especie humana extinta reservado exclusivamente para las hembras.

La conclusión, publicada en la revista Cell, no solo arroja nueva luz sobre la biología del Homo naledi. También reabre uno de los debates más intensos de la paleoantropología moderna: si esta especie, muy distinta de nuestra propia línea evolutiva, era capaz de desarrollar comportamientos simbólicos y prácticas funerarias complejas mucho antes de lo que se creía.

Quién era el «Homo maledi» y por qué es una especie tan desconcertante

Desde que el paleoantropólogo y arqueólogo estadounidense Lee Berger y su equipo descubrieron en 2013 cientos de fósiles en la cámara Dinaledi del sistema de cuevas Rising Star, situado en la denominada Cuna de la Humanidad, a unos 50 kilómetros de Johannesburgo, el Homo nalediha desafiado prácticamente todas las expectativas.

Su anatomía combina rasgos muy primitivos —como un cerebro comparable al de un chimpancé y unos hombros similares a los de los australopitecos— con otros sorprendentemente modernos, como unas manos adaptadas para manipular objetos y unas piernas muy parecidas a las de los humanos actuales.

Pero existía otro detalle que llevaba años intrigando a los especialistas. Los esqueletos adultos recuperados en Rising Star eran extraordinariamente parecidos entre sí. Apenas presentaban diferencias de tamaño o robustez, algo muy poco habitual en cualquier especie de primate, donde machos y hembras suelen mostrar cierto grado de dimorfismo sexual. Incluso los dientes mostraban una uniformidad llamativa.

¿Era simplemente casualidad? ¿Había quedado representado solo uno de los sexos? ¿O Homo naledi era una especie con escasas diferencias anatómicas entre machos y hembras?

Hasta ahora era imposible responder.

Mandíbula parcial de Homo naledi descubierta durante las excavaciones en el sistema de cuevas de Rising Star (Sudáfrica).

Mandíbula parcial de Homo naledi descubierta durante las excavaciones en el sistema de cuevas de Rising Star (Sudáfrica). Cortesía: Matthew Berger

Proteínas fósiles: una alternativa cuando el ADN ha desaparecido

El ADN antiguo ha revolucionado el estudio de nuestros antepasados durante las dos últimas décadas. Sin embargo, el clima cálido africano destruye el material genético con relativa rapidez. Después de cientos de miles de años, recuperar ADN resulta prácticamente imposible.

Las proteínas, en cambio, cuentan otra historia.

El esmalte dental es el tejido más duro del cuerpo humano y actúa como una auténtica cápsula del tiempo. Durante cientos de miles e incluso millones de años protege diminutos fragmentos proteicos frente a la humedad, las bacterias y la degradación ambiental.

Eso fue precisamente lo que aprovechó un equipo internacional dirigido por investigadores de la Universidad de Copenhague, la Universidad de York y otras instituciones. En lugar de extraer grandes fragmentos de los dientes, utilizaron una técnica mínimamente invasiva: un suave grabado con ácido que apenas altera la superficie del esmalte y permite recuperar microscópicos péptidos conservados desde el Pleistoceno.

Entre esos péptidos buscaban uno muy concreto: la amelogenina Y (AMELY), una proteína codificada exclusivamente por el cromosoma Y masculino. Si aparecía, el individuo era un macho. Si solo estaba presente la versión codificada por el cromosoma X (AMELX), probablemente se trataba de una hembra.

El procedimiento ya había demostrado su eficacia en otros homínidos fósiles, incluidos el Homo antecessor, el Australopithecus africanus, el Paranthropus robustuse incluso un denisovano hallado en Taiwán. Por tanto, los investigadores sabían que la metodología era lo suficientemente sensible como para detectar machos cuando realmente estaban presentes.

Veinte individuos… y ningún marcador masculino

Los científicos, con Enrico Cappellini al frente, un experto en Geogenética del Globe Institute, en la University of Copenhagen (Dinamarca), analizaron proteínas procedentes de veintitrés dientes pertenecientes al menos a veinte individuos diferentes recuperados en distintas zonas del sistema de cuevas Rising Star.

El resultado fue tan inesperado como contundente. En ninguno de ellos apareció un marcador masculino inequívoco.

Tras repetir los análisis con diferentes métodos, controles y programas informáticos, los investigadores descartaron que se tratara de un fallo técnico. De los veinte individuos estudiados, diecinueve pudieron clasificarse estadísticamente como hembras con una probabilidad superior al 95 %. El vigésimo también era compatible con esa clasificación, aunque con un grado algo menor de certeza.

Además, todas las proteínas recuperadas mostraban una homogeneidad extraordinaria. Apenas existían diferencias entre unos individuos y otros, algo muy difícil de explicar si procedieran de una población amplia y genéticamente diversa.

Los investigadores incluso compararon esta ausencia de variabilidad con miles de genomas humanos modernos. La probabilidad de obtener una muestra de veinte personas completamente homogénea resultó prácticamente nula.

Todo apuntaba a que aquellos individuos compartían una historia biológica muy singular.

Conjunto de fósiles de Homo naledi recuperados en la cámara Dinaledi del sistema de cuevas de Rising Star (Sudáfrica).

Conjunto de fósiles de Homo naledi recuperados en la cámara Dinaledi del sistema de cuevas de Rising Star (Sudáfrica). Los 737 restos óseos identificados, pertenecientes a múltiples individuos, constituyen una de las colecciones más completas de una especie humana extinta. Cortesía: Lee Roger Berge

¿Un cementerio reservado para mujeres?

La interpretación más llamativa es también la más difícil de demostrar. Si todos los restos pertenecen realmente a mujeres, Rising Star podría constituir el primer ejemplo conocido de un lugar funerario reservado específicamente para individuos de un solo sexo en una especie distinta deHomo sapiens.

Sería una posibilidad extraordinaria.

Implicaría que el Homo naledi pudo desarrollar reglas sociales suficientemente complejas como para decidir quién era depositado en determinadas cámaras de la cueva y quién no. Eso supondría atribuir a una especie de cerebro relativamente pequeño un comportamiento simbólico mucho más sofisticado de lo que tradicionalmente se ha aceptado.

La idea no surge de la nada. Desde hace años Lee Berger y otros investigadores defienden que muchos de los cuerpos hallados en Rising Star fueron colocados deliberadamente en el interior de las cuevas por otros miembros de la especie. Esa hipótesis ha generado una intensa controversia, ya que numerosos paleoantropólogos consideran que aún no existen pruebas concluyentes de enterramientos intencionados.

Este nuevo trabajo no resuelve ese debate, pero introduce un elemento inesperado. Si la cámara estaba ocupada solo por cadáveres femeninos, sería difícil explicar esa distribución únicamente mediante procesos naturales.

La otra explicación

Los propios autores insisten, sin embargo, en que conviene ser prudentes. Existe una segunda posibilidad igualmente compatible con los datos. Quizá hubiera machos entre los restos, pero estos carecieran del marcador proteico utilizado para identificarlos.

En algunas poblaciones humanas actuales se conocen casos extremadamente raros en los que el gen AMELY ha desaparecido o presenta mutaciones importantes. En esos individuos, los análisis basados en la amelogenina pueden confundir a un varón con una mujer.

Los investigadores plantean que algo parecido pudo ocurrir en el Homo naledi. Si la población permaneció aislada durante mucho tiempo, el gen masculino podría haber mutado o incluso haberse perdido completamente, haciendo invisibles a los machos para esta técnica.

La hipótesis parece poco probable, pero no puede descartarse con la información disponible. De hecho, los propios autores reconocen que ambas explicaciones siguen abiertas y que harán falta nuevos fósiles y nuevos análisis para resolver definitivamente el enigma.

Mapa del sistema de cuevas de Rising Star, en Sudáfrica, donde se localizaron las cámaras Dinaledi y Lesedi, dos de los principales yacimientos de Homo naledi.

Mapa del sistema de cuevas de Rising Star, en Sudáfrica, donde se localizaron las cámaras Dinaledi y Lesedi, dos de los principales yacimientos de Homo naledi. Cortesía: Cell

Mucho más que determinar el sexo

Más allá del misterio sobre las mujeres de Rising Star, el estudio demuestra el enorme potencial de la paleoproteómica.

A diferencia del ADN, las proteínas sobreviven durante periodos muchísimo más largos y, como ya hemos mencionado, el esmalte dental actúa como un auténtico archivo molecular capaz de conservar información evolutiva cuando todo el material genético ha desaparecido.

🗣️ «La ausencia de marcadores masculinos es realmente fascinante —explica Marc Dickinson, químico de la Universidad de York, en el Reino Unido. Y añade—: Es increíble poder asomarnos no solo a la biología de nuestros antepasados, sino también a cómo vivían. Estos hallazgos ofrecen una perspectiva excepcional sobre una cultura que hasta ahora era muy difícil estudiar directamente. Los avances en el análisis de proteínas antiguas están abriendo la puerta a una comprensión mucho más rica y matizada de los homínidos antiguos».

Su compañera Palesa Madupe, primera autora del estudio, destaca igualmente el valor de esta herramienta: «A diferencia de lo que ocurre en otros restos, como los fragmentos óseos, las proteínas del esmalte dental permanecen protegidas porque el esmalte es el tejido más duro del cuerpo humano. Esto las convierte en portadoras ideales de información genética procedente de épocas muy remotas. Nuestro estudio ayuda a resolver un antiguo misterio sobre la escasa variación observada en el Homo naledi: tal vez se deba a que todos los individuos pertenecían al mismo sexo».

Cráneo LES1 de Homo naledi, descubierto en la cámara Lesedi del sistema de cuevas de Rising Star (Sudáfrica).

Cráneo LES1 de Homo naledi, descubierto en la cámara Lesedi del sistema de cuevas de Rising Star (Sudáfrica). Con una capacidad cerebral de apenas unos 500 centímetros cúbicos, este excepcional fósil ilustra la singular combinación de rasgos primitivos y modernos. Cortesía: John Hawks et al. / eLife

Rasgos compartidos con el «Paranthropus robustus»

Además de determinar el sexo de los fósiles, el equipo identificó pequeñas diferencias en determinadas proteínas que ayudarán en el futuro a situar con mayor precisión alHomo naledidentro del árbol evolutivo humano. Algunas variantes parecen exclusivas de esta especie, mientras que otras conservan características ancestrales compartidas con el Paranthropus robustus.

Recordemos que esta última fue una especie de homínido extinta que habitó el sur de África hace entre unos 2 y 1,2 millones de años. Se caracterizaba por su cráneo muy robusto, una potente mandíbula y grandes molares adaptados para masticar alimentos duros y fibrosos, como raíces, tubérculos y semillas. Aunque pertenecía a una rama distinta de la evolución humana y no es un antepasado directo de Homo sapiens, convivió con los primeros representantes del género Homo antes de desaparecer.

Un rompecabezas que sigue creciendo

Paradójicamente, cuanto más aprendemos sobre el Homo naledi, más difícil resulta encajarlo en nuestra historia evolutiva.

Era una especie de cerebro pequeño, pero quizá practicaba comportamientos funerarios complejos. Conservaba rasgos muy primitivos, aunque sus manos parecían preparadas para fabricar herramientas. Y ahora, además, podría haber dejado un depósito formado exclusivamente por mujeres… o pertenecer a una población cuya biología sexual era distinta de la de cualquier otra especie humana conocida.

Sea cual sea la explicación definitiva, el hallazgo demuestra que la evolución humana fue mucho más diversa de lo que durante décadas imaginaron los paleoantropólogos.

En apenas un puñado de proteínas conservadas en dientes de hace más de 300.000 años, los científicos han encontrado una nueva pista para reconstruir la vida social de unos parientes lejanos que todavía guardan muchos secretos bajo la roca caliza de Rising Star. Y todo indica que ese rompecabezas está lejos de completarse.▪️(25-junio-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: «Homo naledi» y Enterramientos

💀 ¿Qué han descubierto los científicos?

Han analizado proteínas conservadas en el esmalte dental de 20 individuos de Homo naledi y no han encontrado ningún marcador masculino.

💀 ¿Qué es Homo naledi?

Es una especie humana extinta que vivió en Sudáfrica hace entre 335.000 y 241.000 años. Poseía una combinación única de rasgos primitivos y modernos.

💀 ¿Por qué los científicos no utilizaron ADN antiguo?

Porque el ADN se degrada rápidamente en climas cálidos como el africano. En cambio, las proteínas del esmalte dental pueden conservarse durante cientos de miles de años.

💀 ¿Qué es la amelogenina?

La amelogenina es una proteína del esmalte dental. Su versión AMELY, codificada por el cromosoma Y, permite identificar individuos masculinos mediante análisis paleoproteómicos.

💀 ¿Demuestra el estudio que todos eran mujeres?

No de forma definitiva. Los autores consideran esa la explicación más probable, pero también contemplan que los machos hubieran perdido el gen AMELY, lo que impediría detectarlos.

💀 ¿Por qué es importante este hallazgo?

Porque puede cambiar la comprensión de la organización social, los comportamientos funerarios y la evolución de las especies humanas extintas, además de consolidar la paleoproteómica como una herramienta fundamental para estudiar fósiles demasiado antiguos para conservar ADN.

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Científicos han analizado por primera vez proteínas fósiles conservadas en el esmalte dental de 20 individuos de Homo naledi.

  • Ninguno presenta el marcador proteico masculino AMELY, asociado al cromosoma Y.

  • El hallazgo plantea que el yacimiento de Rising Star, en Sudáfrica, podría estar formado exclusivamente por mujeres.

  • Otra posibilidad es que los machos de esta especie hubieran perdido el gen AMELY, por lo que serían indistinguibles de las hembras mediante esta técnica.

  • El estudio, publicado enCell, abre nuevas preguntas sobre la organización social, la evolución humana y los posibles comportamientos funerarios de una especie humana extinta.

  • Información facilitada por la Universidad de York

  • Fuente: Madupe P., Taurozzi A., Koenig C. et al. Proteomic analysis of dental enamel from 20 Homo naledi individuals shows no male markers. Cell (2026). DOI: 10.1016/j.cell.2026.05.04

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