Los perros comparten con los seres humanos los biomarcadores del envejecimiento y la mortalidad
Durante años, los científicos han buscado en la sangre las huellas químicas que revelan cómo envejecemos y cuánto tiempo podríamos vivir. Ahora, un sorprendente estudio demuestra que nuestros perros comparten muchas de esas mismas señales biológicas, lo que podría ayudar a descifrar algunos de los mayores misterios de la longevidad humana.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Los perros comparten nuestro entorno, nuestra alimentación y muchas de las enfermedades asociadas a la edad, una de las razones por las que los científicos los consideran un modelo excepcional para estudiar el envejecimiento humano. Foto de Daniel Lloyd Blunk-Fernández en Unsplash
Desde que fueron domesticados hace unos 15.000 años, los perros han compartido con los seres humanos hogar, comida, enfermedades y, en muchos casos, una relación emocional tan estrecha que cuesta imaginar una especie sin la otra.
Ahora, un nuevo estudio añade un vínculo inesperado a esa larga convivencia: ambas especies parecen compartir también una misma firma biológica asociada al envejecimiento y al riesgo de muerte.
La investigación, publicada en The Journals of Gerontology: Series A, revela que ciertos compuestos presentes en la sangre de los canes predicen la mortalidad de forma sorprendentemente similar a como lo hacen en las personas. El hallazgo no solo refuerza la idea de que los perros son excelentes modelos para estudiar el envejecimiento humano, sino que podría acelerar la búsqueda de biomarcadores capaces de anticiparnos a ciertas enfermedades y al deterioro físico mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas.
➡️ «Encontramos una correlación fuerte y altamente significativa entre los metabolitos asociados a la mortalidad en humanos y los mismos metabolitos en perros», explican los autores del trabajo, liderado por Benjamin Harrison y Daniel Promislow, investigadores vinculados al Dog Aging Project, uno de los mayores estudios sobre envejecimiento animal realizados hasta la fecha.
Por qué los perros son uno de los mejores modelos para estudiar el envejecimiento humano
La idea de utilizar perros para estudiar el envejecimiento no es nueva. Desde hace años, numerosos científicos consideran que estos animales representan un modelo más realista que los tradicionales ratones de laboratorio. La razón es sencilla: los perros viven en los mismos entornos que nosotros, respiran nuestro aire, beben nuestra agua, reciben atención veterinaria avanzada y desarrollan muchas de las mismas enfermedades asociadas a la edad, desde cáncer y artritis hasta problemas cardiovasculares o deterioro cognitivo.
Además, presentan una enorme diversidad genética. Mientras que los ratones de laboratorio suelen pertenecer a líneas genéticamente muy homogéneas, los perros domésticos incluyen cientos de razas y mezclas raciales con características biológicas muy diferentes. Y, por si fuera poco, envejecen mucho más rápido que nosotros.
«Los perros son genéticamente diversos, viven en ambientes compartidos con los humanos y sufren muchas de las mismas enfermedades relacionadas con la edad, pero tienen vidas mucho más cortas», señalan los investigadores. Precisamente esa combinación los convierte en una herramienta excepcional para estudiar los procesos biológicos del envejecimiento.
El estudio analizó muestras de sangre de 937 perros del Dog Aging Project para identificar metabolitos capaces de predecir el riesgo de mortalidad, de forma similar a lo observado en las personas. Foto de Alexander Mass en Unsplash
Qué son los biomarcadores del envejecimiento y qué descubrieron los científicos
Para llevar a cabo el estudio, Harrison, Promislow y sus colegas analizaron muestras de sangre de 937 peludos pertenecientes al denominado Precision Cohort, una cohorte especial integrada dentro del ambicioso Dog Aging Project estadounidense. Los animales fueron seguidos durante varios años mediante revisiones veterinarias periódicas y cuestionarios completados por sus propietarios.
Los investigadores se centraron en el metaboloma, es decir, el conjunto de pequeñas moléculas que circulan por el organismo y que reflejan el estado de funcionamiento de tejidos y órganos. Estas sustancias actúan como una especie de fotografía química del cuerpo en un momento determinado.
En total, examinaron 133 metabolitos presentes en el plasma sanguíneo y estudiaron cuáles de ellos estaban asociados a un mayor o menor riesgo de muerte. Durante el seguimiento fallecieron 104 perros, lo que permitió comparar sus perfiles metabólicos con los de los animales que permanecían vivos.
Los resultados fueron contundentes. Aproximadamente el 17 % de los metabolitos analizados mostraban relación con la mortalidad y veintitrés de ellos alcanzaban niveles estadísticamente significativos. Algunos se asociaban a un mayor riesgo de muerte cuando aparecían en concentraciones elevadas; otros parecían ejercer el efecto contrario.
Sin embargo, lo más llamativo llegó cuando los científicos compararon esos resultados con los obtenidos previamente en nueve grandes estudios realizados en seres humanos.
Compartimos con los perros los mismos biomarcadores de mortalidad
Las investigaciones en personas llevaban años identificando metabolitos sanguíneos asociados al riesgo de muerte prematura. Pero estos estudios son extraordinariamente complejos: requieren seguir a miles de individuos durante décadas para observar quién desarrolla enfermedades graves o fallece.
Cuando los autores compararon los datos caninos con los humanos, descubrieron que los metabolitos que aumentaban el riesgo de mortalidad en perros tendían a hacerlo también en personas. Y los que parecían protectores mostraban el mismo patrón.
➡️ La coincidencia fue notable. Entre el 64 % y el 100 % de los metabolitos más relevantes presentaban la misma dirección de efecto en ambas especies, una concordancia muy superior a la que cabría esperar por azar.
Más aún: al combinar los resultados de los nueve estudios humanos y compararlos con los datos obtenidos en perros, los investigadores encontraron una correlación estadística muy robusta entre ambas especies.
«No solo observamos que los perros comparten biomarcadores de mortalidad con los humanos, sino que también identificamos una firma general de riesgo de mortalidad presente en distintos estudios humanos independientes», destacan los autores.
En otras palabras, parece existir una especie de lenguaje químico común del envejecimiento que trasciende especies separadas por decenas de millones de años de evolución.
La función renal podría ser una de las claves del envejecimiento
Entre los compuestos más interesantes identificados por el estudio figuran moléculas con nombres poco familiares para el público general, como la pseudouridina, la N2,N2-dimetilguanosina o la homocitrulina. Todas ellas aparecieron asociadas a un mayor riesgo de mortalidad tanto en perros como en humanos. Por el contrario, niveles más elevados de sustancias como la deoxicarntina o la homoarginina parecían relacionarse con una mayor supervivencia.
Pero ¿qué tienen en común estos compuestos?
Muchos están estrechamente vinculados a la función renal. De hecho, varios estudios previos en humanos ya habían mostrado que sus concentraciones reflejan el estado de filtración de los riñones.
Esto sugiere que uno de los procesos biológicos fundamentales que conecta envejecimiento y mortalidad podría encontrarse precisamente en el deterioro progresivo de estos órganos. A medida que los riñones pierden eficiencia, determinados metabolitos se acumulan en la sangre y dejan una huella detectable mucho antes de que aparezcan problemas clínicos evidentes.
Los investigadores tuvieron en cuenta este factor ajustando sus análisis por edad, peso, sexo y niveles de creatinina —otro marcador clásico de función renal—, pero aun así las asociaciones permanecieron.
La estrecha convivencia entre perros y humanos va más allá del vínculo emocional: ambos comparten biomarcadores sanguíneos relacionados con el envejecimiento y la longevidad, según revela la investigación. Foto de Bailey Burton en Unsplash
Por qué los perros permiten estudiar el envejecimiento mucho más rápido
Quizá el aspecto más prometedor del estudio sea la velocidad con la que pueden obtenerse resultados en perros.
Mientras que las cohortes humanas utilizadas para comparar los datos necesitaron seguimientos de entre ocho y veintidós años de duración —algunas incluso durante casi tres décadas—, los científicos lograron detectar señales equivalentes en perros tras una media de apenas 2,6 años de seguimiento.
Esta diferencia temporal podría revolucionar la investigación del envejecimiento.
Si los perros permiten identificar rápidamente biomarcadores fiables de deterioro biológico, también podrían servir para evaluar nuevos tratamientos destinados a retrasar el envejecimiento o prolongar la vida saludable. En lugar de esperar décadas para conocer los resultados de una intervención en humanos, los investigadores podrían obtener respuestas preliminares en unos pocos años.
«La rapidez con la que hemos podido identificar biomarcadores de mortalidad en perros subraya el enorme potencial traslacional de esta especie como modelo de envejecimiento», concluyen los autores.
Mucho más que meras mascotas
El trabajo, como ya se ha mencionado, se enmarca dentro del Dog Aging Project, una iniciativa científica que sigue actualmente a más de 50.000 perros en Estados Unidos con el objetivo de comprender por qué algunos envejecen mejor que otros. El proyecto recopila información genética, clínica, ambiental y metabólica para construir una imagen cada vez más completa de los mecanismos que determinan la longevidad.
Los investigadores creen que, conforme se acumulen más años de seguimiento, será posible identificar biomarcadores relacionados no solo con la mortalidad, sino también con enfermedades asociadas a la edad, como el cáncer, las patologías neurodegenerativas o los trastornos cardiovasculares.
La idea de que nuestros perros puedan ayudar a descifrar los secretos del envejecimiento humano puede parecer sorprendente. Pero quizá no debería serlo tanto. Después de todo, llevan milenios acompañándonos. Ahora la ciencia empieza a descubrir que, además de compartir nuestras casas y nuestras emociones, también comparten parte de la química que marca el paso del tiempo.
Y esa semejanza podría acabar convirtiéndose en una de las herramientas más valiosas para entender cómo envejecemos, qué determina nuestra longevidad y, quizá algún día, cómo vivir más años y con mejor salud.▪️(14-junio-2026)
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Perros, Humanos y Salud
🐶 ¿Los perros envejecen igual que los seres humanos?
No exactamente, pero comparten muchos procesos biológicos relacionados con el envejecimiento, incluidas enfermedades y biomarcadores presentes en la sangre.
🐶 ¿Qué descubrió exactamente el estudio?
Que numerosos metabolitos asociados al riesgo de muerte en humanos muestran el mismo comportamiento en perros.
🐶 ¿Qué es un biomarcador?
Un biomarcador es una característica biológica medible —como una molécula presente en la sangre— que permite evaluar el estado de salud, el envejecimiento o el riesgo de desarrollar enfermedades.
🐶 ¿Qué es el metaboloma?
El metaboloma es el conjunto de pequeñas moléculas producidas por el organismo durante los procesos metabólicos. Su análisis ofrece una fotografía química del estado fisiológico de una persona o un animal.
🐶 ¿Por qué los perros son importantes para estudiar la longevidad?
Porque viven en entornos similares a los humanos, desarrollan enfermedades parecidas y envejecen mucho más rápido, lo que permite obtener resultados científicos en menos tiempo.
🐶 ¿Puede este descubrimiento ayudar a prolongar la vida humana?
Todavía es pronto para afirmarlo, pero los investigadores creen que podría acelerar la identificación de biomarcadores y tratamientos relacionados con el envejecimiento saludable.
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
Los perros y los humanos comparten biomarcadores de mortalidad en la sangre.
Los científicos analizaron 937 perros del Dog Aging Project.
Muchos de los metabolitos asociados al envejecimiento coinciden en ambas especies.
Los resultados sugieren que los perros son un modelo excelente para estudiar la longevidad humana.
Los hallazgos podrían acelerar el desarrollo de tratamientos contra enfermedades relacionadas con la edad.
Fuente: Benjamin R. Harrison, Joshua M. Akey, Noah Snyder-Mackler, Daniel Raftery, Kate E. Creevy, Daniel E. L. Promislow, DAP Consortium. Dogs and humans share biomarkers of mortality.The Journals of Gerontology: Series A. (2026). DOI: https://doi.org/10.1093/gerona/glaf279

