Los alimentos ultraprocesados aumentan el riesgo de fractura de cadera y reducen la densidad ósea, según un estudio con 160.000 personas
Consumir más alimentos ultraprocesados no solo se asocia con obesidad o enfermedades cardiovasculares: también podría afectar a la salud de los huesos. Un estudio con más de 160.000 personas encuentra que una mayor ingesta de estos productos se relaciona con menor densidad ósea y más riesgo de fracturas de cadera.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Los alimentos ultraprocesados se han convertido en uno de los principales focos de preocupación de la investigación nutricional por su relación con la obesidad, las enfermedades cardiovasculares o la diabetes. Ahora, un nuevo estudio científico añade otra posible consecuencia a la lista: la salud de los huesos.
Un equipo de investigadores de China y Estados Unidos que han analizado datos de más de 160.000 personas concluye que consumir más alimentos ultraprocesados se asocia con una menor densidad mineral ósea y con un mayor riesgo de sufrir fracturas de huesos, especialmente en la cadera.
El trabajo, basado en datos del gran estudio poblacional UK Biobank, sugiere que cada aumento significativo en la ingesta de estos productos podría incrementar el riesgo de padecer una fractura de cadera en torno a un 10%. Los resultados refuerzan la preocupación de los expertos por el papel creciente de los ultraprocesados en la dieta moderna y sus posibles efectos a largo plazo sobre el organismo.
Un estudio con más de 160.000 participantes
Según explica Lu Qi, coautor correspondiente del estudio, catedrático de la Facultad de Salud Pública y Medicina Tropical, en Universidad de Tulane (Nueva Orleans), la información procede del seguimiento de 163.855 adultos, con una edad media de 56 años, que participaban en el citado UK Biobank,una de las bases de datos biomédicas más completas y ambiciosas del mundo: «Nuestra cohorte de estudio fue seguida durante más de doce años, y descubrimos que un consumo elevado de alimentos ultraprocesados estaba vinculado a una reducción de la densidad mineral ósea en varias zonas, incluidas áreas clave de la parte superior del fémur y la región de la columna lumbar».
En total, durante el periodo de seguimiento se documentaron 1.097 fracturas de cadera y 7.889 fracturas de cualquier tipo.
Para evaluar la salud ósea, los científicos midieron la densidad mineral ósea (DMO) en varias zonas del cuerpo, como el cuello del fémur, el trocánter femoral, la columna lumbar y el cuerpo total, mediante técnicas de absorciometría de rayos X de doble energía, una herramienta estándar para detectar la osteoporosis y la fragilidad ósea.
Después compararon estos datos con la proporción de alimentos ultraprocesados consumidos por cada participante.
Qué es un alimento ultraprocesado
Los alimentos ultraprocesados son productos industriales elaborados a partir de ingredientes refinados y aditivos. Incluyen desde refrescos, snacks y bollería industrial hasta platos preparados, carnes procesadas, cereales azucaradosy salsas listas para consumir. Hablamos de formulaciones industriales elaboradas a partir de sustancias derivadas de alimentos baratos y aditivos, diseñadas y comercializadas para reemplazar los alimentos integrales y las dietas basadas en comidas reales.
Estos productos suelen caracterizarse por:
✅ Alto contenido en azúcares añadidos, grasas y sal.
✅ Bajo aporte de fibra y micronutrientes.
✅ Presencia de aditivos alimentarios, emulsionantes, colorantes y conservantes.
En muchos países, estos alimentos representan ya una proporción muy significativa de la dieta diaria. Su expansión ha sido especialmente rápida en España, donde el aporte de estos productos en la dieta diaria ha pasado del 11% al 32% en las últimas tres décadas, es decir, prácticamente se ha triplicado, según un análisis de la evidencia científica publicado en la revista médica The Lancet.
Menor densidad ósea en quienes consumen más ultraprocesados
Los resultados del estudio mostraron una relación clara entre una mayor ingesta de comida ultraprocesada y una menor densidad mineral ósea.
En comparación con las personas que consumían menos cantidades de estos alimentos, quienes estaban en el grupo de mayor consumo presentaban valores más bajos de densidad ósea en varias partes del esqueleto, entre ellas:
✅ El cuello del fémur.
✅ El trocánter femoral.
✅ La columna lumbar.
✅ El cuerpo total.
Aunque las diferencias observadas son relativamente pequeñas a nivel individual, los investigadores señalan que pueden tener un impacto significativo cuando se analizan a escala poblacional.
La relación no fue completamente lineal en todos los casos. En una de las regiones analizadas, el trocánter femoral, los científicos detectaron una curva en forma de U invertida: niveles moderados de consumo no parecían asociarse con una peor densidad ósea, pero los niveles más altos sí mostraban un efecto negativo.
FERTILIDAD MASCULINA Y NUTRICIÓN
Más fracturas a largo plazo
Además de estudiar la densidad ósea, los investigadores analizaron la aparición de fracturas durante el seguimiento.
El análisis estadístico reveló que cada incremento equivalente a una desviación estándar en la ingesta de ultraprocesados se asociaba con:
❌ Un 10,5% más de riesgo de fractura de cadera.
❌ Un 2,7% más de riesgo de fracturas en general.
La fractura de cadera es una de las lesiones más graves asociadas a la fragilidad ósea, especialmente en personas mayores, ya que puede provocar pérdida de autonomía, hospitalizaciones prolongadas e incluso aumentar el riesgo de mortalidad.
Efectos más claros en menores de 65 años
Uno de los hallazgos llamativos del estudio es que la asociación entre ultraprocesados y menor densidad ósea fue más evidente en personas menores de 65 años.
También se observó una relación particularmente fuerte entre quienes tenían bajo peso corporal.
Este resultado podría parecer contraintuitivo, ya que la fragilidad ósea suele relacionarse con edades avanzadas. Sin embargo, los autores sugieren que la alimentación durante la mediana edad podría desempeñar un papel importante en el mantenimiento de la masa ósea y en la prevención de problemas futuros.
El esqueleto alcanza su pico de densidad mineral ósea aproximadamente en la tercera década de la vida y después comienza un lento proceso de pérdida. Factores dietéticos durante la edad adulta podrían acelerar o frenar esa tendencia.
Sobre esta posible explicación, el investigador señala que la asociación más clara en menores de 65 años podría tener relación con el metabolismo:
«La asociación puede ser más fuerte entre los menores de 65 años debido a una función digestiva más activa que absorbe una mayor cantidad de los ingredientes poco saludables presentes en los alimentos ultraprocesados».
¿Por qué los ultraprocesados podrían afectar a los huesos?
El estudio es observacional, lo que significa que no demuestra una relación causal directa. Sin embargo, los investigadores apuntan varios mecanismos plausibles que podrían explicar los resultados.
Uno de ellos es el perfil nutricional de los alimentos ultraprocesados. Estos productos suelen contener menos nutrientes esenciales para el hueso, como calcio, magnesio y vitamina K, y más componentes asociados a la inflamación metabólica.
Otra posible explicación es la presencia de aditivos alimentarios, algunos de los cuales podrían interferir con el metabolismo mineral o con la microbiota intestinal, un factor que cada vez se relaciona más con la salud ósea.
También es probable que el consumo elevado de ultraprocesados desplace en la dieta a alimentos tradicionalmente asociados con la salud del esqueleto, como frutas, verduras, lácteos o pescado.
👉 «Una dieta rica en alimentos altamente procesados suele ser pobre en nutrientes beneficiosos para el hueso», señalan los autores del estudio.
El consumo de alimentos ultraprocesados, fáciles de de adquirir en los supermercados, ha aumentado con rapidez en las últimas décadas y ya representa una parte creciente de la dieta en muchos países. Foto de Ishaq Robin en Unsplash
Un patrón dietético que preocupa a los científicos
En las últimas dos décadas, el consumo de ultraprocesados ha aumentado de forma notable en muchos países, como ya se ha mencionado. En algunas poblaciones occidentales, estos productos representan más del 50% de la ingesta energética diaria.
«Los alimentos ultraprocesados pueden encontrarse fácilmente en cualquier visita al supermercado, y estos hallazgos se suman a la preocupación sobre cómo pueden afectar a la salud de nuestros huesos», advierte Qi.
Numerosos estudios han vinculado ya este patrón alimentario con diversos problemas de salud, entre ellos:
✅ Obesidad.
✅ Enfermedades cardiovasculares.
✅ Síndrome metabólico.
✅ Depresión.
✅ Mayor mortalidad.
La posible relación con la salud ósea añade una nueva dimensión a este debate.
Limitaciones del estudio
Los propios autores advierten de varias limitaciones que deben tenerse en cuenta. En primer lugar, la información sobre la dieta se basó en cuestionarios alimentarios, lo que puede introducir errores en la estimación real del consumo de alimentos.
Además, al tratarse de un estudio observacional, no puede descartarse que otros factores asociados al estilo de vida, como el ejercicio físico, el tabaquismo y la calidad general de la dieta, influyan en parte de los resultados.
Aun así, los investigadores ajustaron sus análisis para numerosos factores potencialmente confusores, como el índice de masa corporal, el nivel socioeconómico, el consumo de alcohol o la actividad física.
Implicaciones para la salud pública
Los expertos señalan que, aunque el efecto observado en cada individuo pueda parecer moderado, el impacto potencial a nivel poblacional podría ser considerable si se tiene en cuenta la extensión del consumo de alimentos ultraprocesados.
La osteoporosis y las fracturas asociadas a la fragilidad ósea representan un problema creciente en sociedades envejecidas. En Europa, millones de personas sufren fracturas relacionadas con la fragilidad ósea cada año.
Si la alimentación desempeña un papel en este proceso, modificar los patrones dietéticos podría convertirse en una herramienta preventiva relevante.
Las dietas basadas en alimentos frescos o mínimamente procesados, como verduras, pescado o productos naturales, se han relacionado en diversos estudios con una mejor salud ósea. Imagen de Nick_the_Photographer en Pixabay
Volver a la comida menos procesada
Aunque el estudio no propone recomendaciones dietéticas específicas, sus resultados se alinean con la evidencia acumulada en favor de patrones alimentarios basados en alimentos frescos o mínimamente procesados.
Dietas como la dieta mediterránea, ricas en frutas, verduras, legumbres, pescado, frutos secos y aceite de oliva, se han asociado en otros trabajos con una mejor salud ósea.
Los investigadores subrayan que reducir la presencia de ultraprocesados en la dieta podría tener beneficios más allá del control del peso o la prevención de enfermedades metabólicas.
La salud del esqueleto, que a menudo pasa desapercibida hasta que aparecen problemas graves, podría ser otro de los sistemas afectados por la creciente industrialización de la alimentación.
Como resume el propio Qi, «nuestros resultados no son sorprendentes. Los alimentos ultraprocesados se han asociado de forma consistente con diversos trastornos relacionados con la nutrición, y la salud ósea depende de una nutrición adecuada».
En un contexto en el que los ultraprocesados ocupan cada vez más espacio en los supermercados y en las mesas, los científicos sugieren que volver a alimentos menos procesados podría ser también una forma de cuidar los huesos a largo plazo.▪️(13-martes-2026)
Fuente: Huaying Hu, Huan Huang, Lishan Cai, Lu Qi, Tao Zhou. Associations of ultra-processed food intake with bone mineral density and fractures in the UK Biobank. British Journal Of Nutrition (2026). DOI: 10.1017/S0007114526106710

