Los diagnósticos de psicosis aumentan entre los jóvenes y se producen a edades cada vez más tempranas
Un estudio con datos de más de 12 millones de personas en Canadá detecta un aumento de los trastornos psicóticos en las generaciones más jóvenes y un adelanto en la edad de diagnóstico. Los resultados apuntan a factores sociales, ambientales y de consumo de sustancias que van más allá de una mejor detección clínica.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Un estudio con datos de más de 12 millones de personas en Canadá detecta un aumento de los trastornos psicóticos en las generaciones nacidas desde los años ochenta y un adelanto en la edad de diagnóstico. Foto: Alice Guardado
La psicosis ha sido considerada un trastorno raro, asociado sobre todo a la entrada en la edad adulta y relativamente estable en su frecuencia en los países ricos. Sin embargo, bajo esa aparente calma estadística se estaba gestando un cambio profundo.
Un amplio estudio poblacional realizado en Canadá acaba de mostrar que los diagnósticos de trastornos psicóticos están aumentando de forma clara entre las generaciones más jóvenes, que además reciben el diagnóstico cada vez antes.
El fenómeno, advierten los autores, no puede explicarse solo por una mejor detección: apunta a transformaciones sociales, ambientales y sanitarias que están dejando huella en la salud mental de quienes nacieron a partir de los años ochenta.
🗣️ «Las personas con trastornos psicóticos afrontan una morbilidad considerable y un mayor riesgo de muerte prematura, y a menudo requieren importantes servicios sanitarios y apoyo social», señala Daniel Myran, investigador principal del estudio, del Departamento de Medicina Familiar y Comunitaria en el Hospital General de North York (Toronto). Y añade— En consecuencia, las tendencias observadas plantean preguntas importantes sobre las posibles causas y consecuencias del aumento en el número de diagnósticos de trastornos psicóticos».
Qué ha analizado el estudio y por qué es relevante
La investigación, publicada en la revista científica Canadian Medical Association Journal, analiza los historiales médicos de más de 12 millones de personas que nacieron entre los años 1960 y 2009 en la provincia canadiense de Ontario.
Se trata de uno de los estudios más exhaustivos realizados hasta la fecha sobre la evolución de la psicosis por generaciones. A lo largo de más de tres décadas de seguimiento, entre 1992 y 2023, los investigadores identificaron más de 150.000 personas diagnosticadas de algún trastorno psicótico no afectivo, una categoría que incluye la esquizofrenia, los trastornos esquizoafectivos y otros cuadros psicóticos no especificados.
A primera vista, los datos generales parecen tranquilizadores. La incidencia total de esquizofrenia en Canadá ha descendido ligeramente en los últimos veinte años. Pero esa media es engañosa.
Mayor número de diagnósticos y a edades más tempranas
Cuando los autores separan los datos por edad y cohorte de nacimiento, el panorama cambia por completo. Entre los adolescentes y adultos jóvenes, de catorce a veinte años, la incidencia anual de los trastornos psicóticos aumentó un 60% entre finales de los noventa y 2023.
En cambio, entre los mayores de veintiún años, las tasas se mantuvieron estables o incluso disminuyeron.
Este contraste generacional es la clave del estudio. Utilizando modelos estadísticos que permiten distinguir los efectos de la edad, del periodo histórico y del año de nacimiento, los investigadores muestran que el riesgo de desarrollar psicosis es significativamente mayor en quienes nacieron a partir de los años ochenta.
En concreto, la incidencia de esquizofrenia fue un 70% más alta entre las personas nacidas entre 2000 y 2004 que entre las nacidas entre 1975 y 1979. El aumento es todavía más acusado en los diagnósticos de psicosis no especificada, que casi se triplican entre las cohortes más jóvenes.
No se trata solo de más casos, sino también de diagnósticos más tempranos.
La psicosis y otros trastornos mentales graves suelen manifestarse por primera vez en la adolescencia o al inicio de la edad adulta, una etapa clave para la detección precoz y la intervención temprana. Foto: Rich Smith
El peso del entorno
«Todavía no sabemos qué está impulsando estos cambios, y es probable que no exista una única explicación —advierte Myran—. Comprender qué hay detrás de esta tendencia será fundamental para la prevención y el apoyo precoz».
La edad media a la que se detecta un trastorno psicótico ha descendido de forma constante en las generaciones recientes. Entre quienes nacieron a finales de los setenta, el diagnóstico llegaba de media a los veinticinco años. En los nacidos a principios de los noventa, se adelanta a poco más de veintitrés.
A los veinte años, la proporción de jóvenes con un diagnóstico de psicosis se ha duplicado en apenas una generación.
Estos resultados obligan a replantear la idea de que la psicosis es una enfermedad con una incidencia fija y determinada casi exclusivamente por la genética. Aunque la predisposición hereditaria sigue siendo un factor clave, desde hace años se acumulan pruebas de que el entorno tiene un peso decisivo.
La novedad del estudio canadiense es que demuestra que esos factores ambientales no solo influyen a nivel individual, sino que están moldeando el riesgo de enfermedad a escala generacional.
¿Mejor detección o aumento real de la enfermedad?
Una explicación posible es la mejora en el acceso a los servicios de salud mental. En Ontario, como en muchos otros lugares dentro y fuera de Canadá, se han multiplicado desde principios de siglo los programas de intervención precoz en psicosis, diseñados para detectar los primeros síntomas y tratar a los pacientes lo antes posible.
Esto podría explicar por qué los diagnósticos se hacen antes y por qué aumentan especialmente los cuadros de psicosis no especificada, que a menudo se utilizan como diagnóstico provisional en fases iniciales.
Pero los autores del estudio son claros al respecto: la expansión de estos programas no basta para explicar el aumento observado. Incluso teniendo en cuenta los cambios en el sistema sanitario, los modelos estadísticos siguen mostrando un efecto de cohorte robusto.
Además, el incremento se observa tanto en los diagnósticos realizados en consultas externas como en los que se producen en hospitales, lo que descarta que se trate solo de un artefacto administrativo o de un cambio en los criterios clínicos.
El cannabis es una de las sustancias cuyo consumo se ha vinculado al riesgo de psicosis en estudios científicos recientes. Foto de Shelby Ireland en Unsplash
El papel del consumo de sustancias
Si no es solo una cuestión de detección, ¿qué está pasando entonces? Las hipótesis apuntan a una combinación de factores que han cambiado de forma profunda en las últimas décadas. Uno de los más señalados es el consumo de drogas.
🗣️ «Una de las hipótesis principales es el consumo de sustancias, incluido el cannabis, los estimulantes, los alucinógenos y las drogas sintéticas —detalla Myran. Y continúa—: El consumo de estas sustancias, especialmente a edades tempranas, se asocia con el desarrollo y el empeoramiento de los trastornos psicóticos, y el consumo de sustancias ilegales en Canadá ha aumentado en las últimas dos décadas».
El uso de cannabis, estimulantes y alucinógenos ha aumentado de manera notable entre los jóvenes, y existe una relación bien documentada entre estas drogas y el riesgo de desarrollar psicosis, especialmente en personas vulnerables. No es casual que muchos de los diagnósticos de psicosis no especificada se den en contextos de consumo de sustancias.
Factores sociales, ambientales y de infancia
También han cambiado las condiciones de la infancia y la adolescencia. Aunque algunos indicadores, como ciertos tipos de maltrato infantil, han disminuido, otros factores de estrés han aumentado.
La precariedad económica, la desigualdad, la presión académica, la exposición constante a entornos urbanos densos y a la contaminación, o la experiencia de la migración y el desarraigo son más frecuentes en las generaciones recientes y se han asociado al riesgo de trastornos psicóticos.
A ello se suman cambios en la salud perinatal. En muchos países occidentales ha aumentado la edad a la que se tienen hijos, así como la prevalencia de enfermedades crónicas durante el embarazo. Al mismo tiempo, los avances en neonatología han permitido la supervivencia de bebés con mayor vulnerabilidad neurológica. Algunos investigadores plantean que esta combinación podría estar influyendo, décadas después, en la salud mental de los adultos jóvenes.
Implicaciones para la salud pública
El estudio también muestra que, aunque los hombres siguen siendo diagnosticados con mayor frecuencia que las mujeres, el aumento relativo del riesgo es similar en ambos sexos. Esto refuerza la idea de que se trata de un fenómeno estructural, ligado a cambios compartidos por toda una generación más que a un grupo concreto.
Las implicaciones de estos hallazgos son profundas. Los trastornos psicóticos están entre las enfermedades mentales más graves, asociadas a una alta discapacidad, dificultades laborales y sociales y una reducción significativa de la esperanza de vida.
Un aumento real de su incidencia supondría una presión creciente sobre los sistemas sanitarios y de protección social, y plantea la necesidad de reforzar tanto los servicios clínicos como las políticas de prevención.
Tres factores claramente asociados a la transición a la psicosis
La preocupación por la detección precoz no es infundada. Como muetra, un botón: un estudio español publicado en 2024 en la revista European Child and Adolescent Psychiatry muestra que uno de cada cuatro adolescentes con alto riesgo clínico de psicosis acaba desarrollando el trastorno en apenas dieciocho meses.
La investigación, liderada por el equipo de Salud Mental Infanto-Juvenil del Hospital Sant Joan de Déu y el Hospital Clínic de Barcelona, siguió a más de un centenar de menores de entre diez y dieciocho años e identificó solo tres factores claramente asociados a la transición a la psicosis:
✅ El retraso en la adquisición del lenguaje.
✅ La presencia de síntomas psicóticos atenuados, como ideas de grandiosidad.
✅ El tratamiento previo con antipsicóticos.
El equipo dirigido por la doctora Montserrat Dolz subrayó que identificar estos marcadores tempranos es clave para prevenir o mitigar trastornos mentales graves en niños y jóvenes.
Un reto abierto para la psiquiatría del siglo XXI
Los propios investigadores del estudio canadiense insisten en que hay que ser prudentes con las conclusiones de su trabajo. Las generaciones más jóvenes , aseguran, todavía no han alcanzado edades en las que puede aparecer una parte de los casos, y será necesario seguir observando si la tendencia se mantiene a lo largo del tiempo.
Además, los diagnósticos administrativos no son perfectos y pueden incluir cierta imprecisión. Aun así, el patrón es consistente y coincide con resultados recientes de otros países como Dinamarca o Australia.
Más allá de los números, el mensaje de fondo es inquietante. La salud mental de los jóvenes no está empeorando solo en términos de ansiedad o depresión, sino también en trastornos severos que hasta hace poco se consideraban relativamente estables.
Entender por qué está ocurriendo y cómo intervenir antes de que los síntomas se consoliden es uno de los grandes retos de la psiquiatría y de la salud pública del siglo XXI. Ignorarlo, advierten los investigadores, no es una opción.▪️(2-febrero-2026)
Información facilitada por el Canadian Medical Association Journal
Fuente: Daniel T. Myran, Maya Gibb, Michael Pugliese, Jess G. Fiedorowicz, Kelly K. Anderson, Tim Ramsay, Hawre Jalal, Paul Kurdyak and Marco Solmi. Incidence of psychotic disorders by birth cohort: a population-based cohort study in Ontario, Canada. Canadian Medical Association Journal (2026). DOI: https://doi.org/10.1503/cmaj.250926

