Los oviraptores no empollaban como las aves modernas: así incubaban estos «dinos» sus huevos con ayuda del sol
Un estudio desmonta la imagen clásica de estos dinosaurios sentados como gallinas sobre sus nidos y pone sobre la mesa un sistema de incubación mucho más complejo. Lejos de las aves actuales, los oviraptores combinaban el calor de su cuerpo con el del sol para sacar adelante sus huevos.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Un oviraptor vigila su nido de huevos parcialmente enterrados mientras el calor del sol contribuye a la incubación, en una reconstrucción artística basada en las nuevas hipótesis científicas sobre su reproducción. Crédito: IA-Gemini-RexMolón Producciones
La clásica imagen de ciertos dinosaurios sentados sobre sus huevos, en una postura sorprendentemente similar a la de las aves modernas, ha alimentado una idea poderosa entre los peleontólogos y biólogos: que algunos de estos reptiles ya empollaban como lo hacen hoy las gallinas o las aves marinas.
Sin embargo, un nuevo estudio científico cuestiona esa interpretación clásica y propone un escenario más complejo —y quizá más fascinante— sobre cómo se reproducían los oviraptóridos (Oviraptoridae), una familia de dinosaurios terópodos del Cretácico en Asia que se caracterizaban por tener hocicos cortos con mandíbulas muy altas.
Lejos de comportarse como aves actuales, estos dinosaurios podrían haber combinado el calor de su propio cuerpo con el del entorno, especialmente de los rayos de sol, para incubar sus huevos. El resultado sería un sistema híbrido, menos eficiente que el de los pájaros modernos, pero perfectamente adaptado a su tiempo.
«Mostramos que la diferencia en los patrones de eclosión de los oviraptores estaba inducida por la posición relativa del adulto incubador con respecto a los huevos», explica Tzu-Ruei Yang, paleontólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales en Taichung (Taiwán) y uno de los autores del estudio.
La investigación, publicada en la revista Frontiers in Ecology and Evolution, se basa en un enfoque poco habitual en paleontología: la simulación térmica detallada de nidos reconstruidos a tamaño real.
Cómo eran los nidos de los oviraptores y por qué plantean dudas
Los oviraptores han sido protagonistas de algunos de los hallazgos fósiles más evocadores. En varios yacimientos de China y Mongolia se han encontrado esqueletos de adultos situados sobre nidos de dinosaurio circulares, con las extremidades extendidas como si protegieran los huevos. Esa postura, muy parecida a la de aves incubando, llevó a muchos científicos a pensar que estos dinosaurios practicaban lo que se conoce como incubación por contacto: el adulto transmite calor directamente a los huevos.
Pero había un problema. Los nidos de oviraptores no se parecen a los de las aves actuales. Sus huevos no están simplemente agrupados, sino organizados en anillos concéntricos, con varios niveles superpuestos. Cada huevo está parcialmente enterrado, con la parte superior expuesta al aire, y todos apuntan hacia un espacio central vacío.
Este diseño, meticulosamente ordenado, plantea dudas: ¿podía realmente un adulto calentar todos los huevos por igual? ¿O dependían también del entorno?
Un experimento único: recrear la incubación de dinosaurios
Para responder a estas preguntas, los investigadores construyeron una réplica a escala real de un oviraptórido —en concreto, del Heyuannia huangi— utilizando materiales que imitaban su tamaño y forma corporal. También fabricaron huevos de dinosaurio artificiales basados en fósiles reales, con sensores térmicos en su interior.
«Parte de la dificultad radica en reconstruir de forma realista la incubación de los oviraptores. Por ejemplo, sus huevos no se parecen a los de ninguna especie actual, así que creamos huevos de resina para aproximarnos lo mejor posible a los huevos reales de oviraptor», señala el primer autor, Chun-Yu Su, de la Washington High School, en Taichung.
A partir de ahí, recrearon distintos escenarios:
✅ Nidos sin adulto expuestos al sol.
✅ Nidos con un adulto simulando incubación en condiciones frías.
✅ Nidos en ambientes cálidos similares a los del Cretácico.
Además, complementaron los experimentos con simulaciones informáticas de transferencia de calor. El objetivo no era otro que medir cómo se distribuía la temperatura en el interior de los nidos y evaluar si un adulto podía, por sí solo, mantener todos los huevos en condiciones adecuadas para el desarrollo embrionario.
Vista lateral del nido experimental con huevos moldeados en resina para simular los del oviraptor. Cortesía: Chun-Yu Su.
Por qué los oviraptores no podían empollar como las aves
El resultado principal de este singular ensayo es contundente: los oviraptores no podían incubar sus huevos como lo hacen las aves modernas.
El modelo muestra que el cuerpo del adulto solo entraba en contacto directo con los huevos del anillo exterior. Los huevos situados en capas internas quedaban parcialmente aislados, separados por otros huevos y por capas de sedimento.
Esto generaba diferencias de temperatura dentro del mismo nido. Los huevos más externos, especialmente los más cercanos al centro del cuerpo del adulto, alcanzaban temperaturas más altas, mientras que los internos se mantenían más fríos. En algunos casos, la diferencia podía ser de varios grados.
En las aves actuales, estas variaciones son mínimas porque el adulto cubre todos los huevos y los redistribuye constantemente. En cambio, en los oviraptores, la estructura del nido hacía imposible ese contacto uniforme.
Una incubación menos eficiente que la de las aves modernas
El estudio cuantifica esa limitación: la eficiencia de incubación de los oviraptores era significativamente menor que la de las aves modernas. En términos simples, el calor del adulto no bastaba para calentar todo el nido de manera homogénea.
«Además, obtuvimos una estimación de la eficiencia de incubación de los oviraptores, que es mucho menor que la de las aves modernas», añade Su.
Esto cuestiona uno de los pilares de la hipótesis tradicional: que estos dinosaurios ya habían desarrollado un sistema de incubación plenamente aviano. En lugar de eso, los datos apuntan a una estrategia mixta. El adulto contribuía al calor del nido, pero no era la única fuente. El ambiente —especialmente la radiación solar— desempeñaba un papel clave.
El papel clave del sol en la incubación de dinosaurios
Cuando los investigadores analizaron los nidos sin la presencia del ejemplar adulto, observaron que el sol podía calentar los huevos hasta temperaturas elevadas, incluso superiores a las necesarias para el desarrollo embrionario. Sin embargo, esas temperaturas fluctuaban mucho a lo largo del día.
Aquí es donde entra en juego el papel del adulto: no tanto como fuente principal de calor, sino como regulador. Su presencia ayudaba a estabilizar la temperatura del nido, evitando así los extremos térmicos, o sea, demasiado calor durante el día o demasiado frío por la noche.
🗣️ «Es poco probable que los grandes dinosaurios se sentaran encima de sus nidadas. Se supone que utilizaban el calor del sol o del suelo para incubar sus huevos, como hacen las tortugas. Dado que los nidos de oviraptor están abiertos al aire, el calor del sol probablemente era mucho más importante que el del suelo», explica Yang.
En otras palabras, los oviraptores no empollaban en el sentido moderno de este comportamiento, sino que modulaban un sistema de incubación basado en el entorno.
Vista lateral del nido con el modelo de oviraptor colocado encima durante los experimentos de incubación. Cortesía: Chun-Yu Su.
Eclosión asincrónica: por qué no todos los huevos nacían a la vez
Otro aspecto clave del estudio tiene que ver con el desarrollo de los embriones. En algunos fósiles, los científicos han encontrado huevos dentro del mismo nido en diferentes estados de desarrollo, lo que sugiere que no todos eclosionaban al mismo tiempo.
Las simulaciones térmicas ofrecen una explicación plausible: las diferencias de temperatura dentro del nido podrían haber provocado ritmos de desarrollo distintos. Los huevos más calientes —generalmente los del anillo exterior— podrían haber eclosionado antes que los internos, o viceversa dependiendo de su posición.
Este fenómeno, conocido como eclosión asincrónica, es raro en aves modernas y suele estar relacionado con comportamientos específicos. En los oviraptores, en cambio, podría haber sido una consecuencia directa de la física del nido.
Entre los cocodrilos y las aves
El hallazgo sitúa a los oviraptores en un punto intermedio entre dos estrategias reproductivas actuales:
1️⃣ Por un lado, los cocodrilos entierran sus huevos y dependen casi por completo del calor ambiental, como el sol o la descomposición de la materia orgánica.
2️⃣ Por otro lado, las aves incuban activamente sus huevos mediante contacto directo y control térmico preciso.
Los oviraptores parecen haber adoptado una solución híbrida: nidos parcialmente abiertos, calor ambiental combinado con la presencia del adulto y una arquitectura cuidadosamente organizada.
Un comportamiento sofisticado
Lejos de restar complejidad a estos dinosaurios, el estudio sugiere lo contrario. La construcción de nidos en anillos, la colocación ordenada de los huevos y la posible regulación térmica indican un comportamiento reproductivo avanzado, aunque distinto al de las aves modernas.
De hecho, la disposición de los huevos —en pares y con una inclinación específica— apunta a una estrategia deliberada, posiblemente relacionada con la ventilación, la exposición al calor y la protección.
«Puede que los oviraptores no fueran capaces de realizar una incubación por contacto termorregulada, en la que los adultos se sientan directamente sobre los huevos para transferir calor, como hacen las aves modernas», dice Su.
«Los oviraptores no eran aves primitivas que empollaban de forma rudimentaria, sino animales con un sistema propio, adaptado a sus condiciones ambientales», resume implícitamente el trabajo.
Vista dorsal del modelo de oviraptor utilizado como incubador, diseñado para estudiar cómo el adulto transfería calor a los huevos en nidos organizados en anillos. Crédito: Chun-Yu Su.
¿Eran peores incubando que los pájaros?
Más allá del caso concreto de los oviraptores, el estudio tiene implicaciones más amplias. Sugiere que la incubación por contacto no apareció de forma repentina, sino que evolucionó gradualmente a partir de sistemas más mixtos.
En ese proceso, los oviraptores podrían representar una etapa intermedia: dinosaurios que ya mostraban comportamientos similares a los de las aves, pero que aún dependían en gran medida del entorno.
«Las aves modernas no son mejores incubando huevos. Simplemente, las aves actuales y los oviraptores tienen formas de incubación —o, más concretamente, de empollar— muy diferentes. Nada es mejor ni peor. Todo depende del entorno”, apunta Yang.
Un pasado más diverso de lo que imaginábamos
La imagen clásica de los dinosaurios como criaturas torpes y simples hace tiempo que quedó atrás. Hoy sabemos que muchos de ellos tenían comportamientos complejos, desde cuidado parental hasta estructuras sociales.
Este nuevo trabajo añade otra pieza al puzle: la reproducción. Y lo hace mostrando que, incluso en algo tan aparentemente cotidiano como empollar huevos, la naturaleza exploró múltiples soluciones antes de llegar al modelo actual de las aves.
Quizá, después de todo, los oviraptores no se parecían tanto a las gallinas. Pero en su manera de combinar orden, estrategia y adaptación al entorno, estaban mucho más cerca de nosotros —y de la evolución moderna— de lo que podríamos haber imaginado.▪️(17-marzo-2026)
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Información facilitada por Frontiers
Fuente: Su C.-Y., Liao J.-Y., Wu H.-J., Chou K.-Y., Chen C., Lee M.-T. and Yang T.-R. Heat transfer in a realistic clutch reveals a lower efficiency in incubation of oviraptorid dinosaurs than of modern birds. Frontiers in Ecology and Evolution (2026) DOI: 10.3389/fevo.2026.1351288

