Los perros chatos son más difíciles de entender: el cerebro humano necesita un esfuerzo extra para leer sus expresiones
Los perros de hocico coto, chatos o braquicéfalos nos parecen irresistibles, pero entender lo que sienten podría ser mucho más difícil de lo que creemos. Un estudio con tecnología de seguimiento ocular muestra que el cerebro humano necesita un esfuerzo extra para descifrar las expresiones faciales de esto perros.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Un bulldog, perro braquicéfalo de hocico chato, observa fijamente a la cámara. Un nuevo estudio revela que interpretar las expresiones faciales de razas como los bulldogs o los carlinos exige un mayor esfuerzo cognitivo por parte de los humanos debido a la extrema modificación de sus rasgos faciales. Foto de Josue Michel en Unsplash
Los perros braquicéfalos, conocidos por sus caras achatadas y ojos saltones, como los bulldogs franceses, los carlinos o pugs, los pequineses y los boston terrier, despiertan ternura casi instantánea. Sus ojos grandes, sus frentes redondeadas y sus rasgos infantiles parecen diseñados para conquistar a los seres humanos.
Pero esa apariencia adorable podría tener un coste inesperado: entender lo que sienten resulta más difícil para nuestro cerebro. Un nuevo estudio internacional sugiere que leer las expresiones faciales de los perros braquicéfalos exige un esfuerzo cognitivo adicional por parte de las personas, que necesitan mirar sus caras más veces y durante más tiempo para interpretar sus señales emocionales.
La investigación, publicada en la revista científica Frontiers in Veterinary Science, utilizó tecnología de seguimiento ocular oeye tracking para analizar cómo observan los seres humanos los rostros de distintas razas de peludos. El trabajo comparó las reacciones visuales de 44 voluntarios frente a imágenes de unos boston terrier, representantes de las razas braquicéfalas, y de unos Jack Russell terrier, considerados perros de morfología normal o normocéfala.
Los participantes debían interpretar situaciones emocionales distintas —juego, amenaza, separación de sus dueños o llamada por su nombre— mientras un sistema registraba hacia dónde dirigían la mirada, cuánto tiempo permanecían observando cada zona del rostro y cuántas veces volvían a ella.
El cerebro humano trabaja más para interpretar a los perros braquicéfalos
El resultado sorprendió incluso a los investigadores. Los rostros de los perros braquicéfalos generaron entre un 45% y un 46% más de atención visual que los de hocico alargado. Los voluntarios fijaban más veces la mirada en ellos, recorrían más regiones faciales y realizaban más movimientos oculares tratando de descifrar sus expresiones faciales.
Sin embargo, el tiempo dedicado a cada fijación individual era prácticamente idéntico entre ambos grupos. Eso significa, según los autores, que nuestro cerebro no procesa con más profundidad cada mirada, sino que necesita muestrear de manera repetida distintas partes de la cara para entender qué está sintiendo el animal.
🗣️ «Lo que observamos no es una atención más intensa, sino una atención más fragmentada —explica Julia Sheidin, investigadora del Departamento de Ingeniería de Software y Sistemas de Información, en la Facultad de Ingeniería de Braude (Israel), y autora principal del estudio. Y añade—: Los participantes volvían una y otra vez a diferentes regiones faciales de los perros braquicéfalos, como si el cerebro necesitara recopilar más pistas antes de llegar a una interpretación».
Esa diferencia podría parecer sutil, pero tiene implicaciones importantes para la convivencia entre los seres humanos y sus mascotas caninas.
Imágenes de perros utilizadas en el experimento: en la fila superior aparecen perros braquicéfalos de hocico chato, como el boston terrier, mientras que en la inferior se muestran perros normocéfalos. Los investigadores analizaron cómo los humanos interpretan sus expresiones faciales en distintas situaciones emocionales, desde el juego hasta la separación o la amenaza de un extraño. Cortesía: Julia Sheidin et al.
Por qué nos atraen los «rasgos pedomórficos»
Durante miles de años de domesticación, los perros han desarrollado una extraordinaria capacidad para comunicarse con nosotros. Las expresiones faciales son una pieza esencial de ese lenguaje silencioso. Nosotros utilizamos sobre todo la región de la cara para interpretar el estado emocional de un perro: si está relajado, excitado, asustado o irritado. El problema es que la selección artificial moderna ha transformado radicalmente la anatomía de algunas razas.
Es el caso de los perros braquicéfalos, que poseen hocicos extremadamente cortos, cráneos redondeados, ojos prominentes y rostros achatados. Esa combinación genera un aspecto infantil, lo que los científicos llaman rasgos pedomórficos, que despierta respuestas emocionales positivas en las personas. Pero, al mismo tiempo, también puede alterar o limitar las señales faciales naturales que utilizan los perros para comunicarse.
🗣️ «El rostro de estos perros ha cambiado muchísimo respecto al de sus antepasados —señala Anna Zamansky, coautora del estudio que trabaja en el Tech4Animals Lab, de la Univerisdad de Haifa (Israel). Y continñúa—: La disposición espacial de ojos, hocico y orejas es diferente, y eso puede dificultar que los humanos reconozcan rápidamente las señales emocionales».
Las orejas y los ojos son claves para interpretar emociones caninas
Uno de los hallazgos más llamativos del trabajo es que las orejas fueron la región facial que más atención adicional generó en los perros braquicéfalos. Los participantes miraban de forma repetida esa zona, quizá porque buscaban información emocional que normalmente también obtendrían del hocico o de la tensión muscular de la cara.
En cambio, los perros normocéfalos captaban más atención en el ojo derecho, tal vez porque sus expresiones resultaban más fáciles de integrar visualmente.
Los humanos no somos conscientes de cómo miramos las caras de los perros
El estudio también revela una curiosa contradicción entre lo que creemos mirar y lo que realmente observamos. Cuando los participantes respondían después qué partes del rostro habían utilizado para interpretar las emociones del perro, la mayoría aseguraba haberse fijado sobre todo en los ojos y las orejas.
Sin embargo, el seguimiento ocular mostró que gran parte de la atención real se repartía también entre la frente y el hocico. Es decir, los seres humanos no somos plenamente conscientes de cómo exploramos visualmente las expresiones caninas.
Las zonas coloreadas muestran las distintas áreas faciales analizadas por el sistema de seguimiento ocular en perros braquicéfalos y normocéfalos. Los investigadores midieron cuánto tiempo dedicaban los participantes a observar ojos, orejas, hocico, mejillas y frente para interpretar las emociones de los animales en cuatro situaciones distintas. Cortesía: Julia Sheidin et al.
De problemas respiratorios a dificultades de comunicación social
La investigación se suma a un creciente debate científico sobre las consecuencias de la cría selectiva extrema en ciertas razas. Desde hace años, veterinarios y expertos en bienestar animal alertan de que la braquicefalia no es solo una cuestión estética.
Los perros de hocico corto sufren con frecuencia problemas respiratorios, trastornos oculares, dificultades para regular la temperatura corporal y complicaciones durante el ejercicio o el sueño. Ahora aparece una nueva dimensión menos visible: las posibles dificultades de comunicación social.
🗣️ «Si los humanos interpretan peor las señales emocionales de estos perros, pueden producirse malentendidos —apunta Péter Pongrácz, etólogo de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest y coautor del trabajo—. Y los malentendidos aumentan el riesgo de interacciones negativas, especialmente en situaciones de estrés o miedo».
La paradoja de los perros más adorables
La cuestión no es menor. Diversos estudios han mostrado que gran parte de las mordeduras de perro ocurren porque las personas no reconocen correctamente las señales de incomodidad, ansiedad o amenaza del animal. Si algunas razas expresan esas señales de manera menos legible para nosotros, la convivencia podría volverse más compleja de lo que parece.
Paradójicamente, esa misma apariencia infantil que dificulta la lectura emocional podría ser precisamente la razón de su enorme popularidad. Los investigadores recuerdan que los rasgos braquicéfalos activan mecanismos psicológicos similares a los que despiertan los bebés humanos: ojos grandes, frente prominente y cara redondeada.
Numerosos estudios han demostrado que esos rasgos generan respuestas automáticas de cuidado y protección.
Pero el atractivo visual tiene consecuencias biológicas. La cría selectiva llevada al extremo ha modificado la estructura facial de estos animales hasta el punto de afectar no solo a su salud física, sino también a la claridad de sus señales sociales. Y eso podría influir incluso en la relación entre perros y personas.
Los autores del estudio creen que sus resultados pueden tener aplicaciones prácticas en veterinaria, educación canina y bienestar animal. Comprender que ciertos perros requieren una interpretación más cuidadosa de sus expresiones podría ayudar a prevenir errores de comunicación y mejorar las interacciones cotidianas.
Un carlino —una de las razas braquicéfalas más populares— posa junto a su dueña. Un estudio científico sugiere que los humanos necesitan dedicar más atención visual para interpretar correctamente las expresiones faciales y emociones de estos perros de hocico corto. Foto de Volker Thimm
Qué preguntas abre esta investigación
Los científicos creen que futuras investigaciones deberán responder a nuevas cuestiones, y destacan estas:
✅ ¿Los dueños de perros braquicéfalos aprenden a interpretar mejor sus expresiones? La experiencia cotidiana podría ayudar al cerebro humano a adaptarse a estos rostros extremos.
✅ ¿Existen diferencias culturales en la interpretación de las emociones caninas? La percepción emocional de los perros podría variar entre sociedades y contextos culturales.
✅ ¿La convivencia prolongada modifica nuestros patrones visuales? El cerebro humano podría desarrollar estrategias específicas para interpretar mejor estas caras.
Mientras tanto, el estudio deja una idea inquietante: quizá la evolución artificial impulsada por los humanos esté llevando a algunos perros hacia rostros cada vez más difíciles de entender. Y cuanto más adorables nos parecen, más complicado podría resultar saber realmente qué están intentando decirnos.▪️(27-mayo-2026)
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Perros Braquicéfalos y Comunicación Canina
🐶 ¿Qué significa que un perro sea braquicéfalo?
Significa que tiene el hocico muy corto y el cráneo ancho y redondeado. Ejemplos típicos son los carlinos o bulldogs franceses.
🐶 ¿Por qué cuesta más interpretar sus expresiones faciales?
Porque su anatomía facial extrema altera la disposición natural de ojos, hocico y musculatura, dificultando que el cerebro humano procese rápidamente sus señales emocionales.
🐶 ¿Los perros braquicéfalos tienen más problemas de salud?
Sí. Estas razas suelen sufrir más problemas respiratorios, oculares y dificultades para regular la temperatura corporal.
🐶 ¿Qué tecnología utilizaron los científicos?
Usaron sistemas de eye tracking o seguimiento ocular para registrar exactamente hacia dónde miraban los participantes y durante cuánto tiempo.
🐶 ¿Este problema afecta a la relación entre humanos y perros?
Según los investigadores, sí podría influir en la comunicación emocional y favorecer malentendidos durante las interacciones cotidianas.
Fuente: Sheidin J., Asaad S. Y., Ghazawi S., Chaloupková H., Eretová P., Přibylová L., Pongrácz P. and Zamansky A. Analysis of human-oriented facial signals of the domestic dog using eye tracker technology. Frontiers in Veterinary Science (2026). DOI: 10.3389/fvets.2026.1829873.

