Migraciones, matrimonios mixtos y redes familiares: así eran las sociedades de la costa andina antes del Imperio inca
Mucho antes de la expansión de los incas, las comunidades de la costa peruana ya mantenían rutas migratorias, alianzas familiares y matrimonios mixtos a lo largo de más de 700 kilómetros del Pacífico andino. Un estudio de ADN antiguo muestra ahora hasta qué punto aquellas sociedades estaban conectadas siglos antes de la llegada del Imperio inca.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Recreación artística de una caravana de comerciantes y migrantes recorriendo la costa del Pacífico peruano siglos antes del Imperio inca. El estudio de ADN antiguo revela que estas comunidades mantenían redes de intercambio, parentesco y movilidad a larga distancia mucho antes de la expansión incaica. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
Las antiguas sociedades de la costa peruana estaban mucho más conectadas de lo que creían los arqueólogos. Mucho antes de que el Imperio inca extendiera su dominio sobre los Andes, personas, mercancías y alianzas familiares recorrían cientos de kilómetros a lo largo del Pacífico sudamericano.
Un nuevo estudio internacional basado en ADN antiguo acaba de aportar una de las pruebas más sólidas hasta ahora de esa movilidad humana: grupos procedentes del norte de Perú llegaron al valle de Chincha, en la costa sur, hace al menos 800 años, y sus descendientes se mezclaron con comunidades locales mediante matrimonios y redes de parentesco.
La investigación, publicada en la revista Nature Communications, combina análisis genéticos devintiún individuos enterrados entre los siglos XIII y XVI con datos arqueológicos, históricos y modelos cronológicos de alta precisión. El resultado dibuja un panorama sorprendentemente dinámico de las sociedades costeras preincaicas: comunidades móviles, conectadas entre sí y articuladas por intercambios comerciales y vínculos familiares de largo alcance.
🗣️ «La migración y el parentesco han formado parte desde hace mucho de la historia humana y del desarrollo de sociedades poderosas», afirma Jacob Bongers, arqueólogo digital de la Universidad de Sídney (Australia) y uno de los autores principales del estudio.
Qué revela el estudio sobre las migraciones preincaicas en Perú
Los primeros migrantes llegaron siglos antes de la expansión inca
Hasta ahora, muchos investigadores pensaban que estos desplazamientos masivos de población habían comenzado con los incas, famosos por trasladar comunidades enteras dentro de su imperio mediante el sistema de los mitmaqkuna o mitimaes, grupos de familias reubicadas de forma forzosa por el Estado inca para controlar territorios, explotar recursos y afianzar su dominio político y cultural.
Pero el nuevo trabajo desmonta esa idea. Los datos muestran que los primeros migrantes norteños ya estaban asentados en Chincha hacia el siglo XIII, antes incluso de la expansión inca.
➡️ «Podemos descartar que los incas iniciaran estos movimientos migratorios», sostienen los autores en su publicación. Lo que probablemente hizo el imperio incaico fue reforzar conexiones que ya existían desde generaciones atrás.
El florecimiento de la cultura chincha
El escenario de esta historia es el valle de Chincha, unos 200 kilómetros al sur de Lima. Durante los siglos previos a la conquista española fue uno de los centros económicos más poderosos de la costa peruana. Allí floreció el reino chincha, una entidad política especializada en el comercio marítimo y terrestre que floreció en el período Intermedio Tardío (1100 d. C.-1450 d. C.). Las crónicas del siglo XVI describen la cultura chincha como una sociedad rica y densamente poblada, con miles de pescadores, agricultores, artesanos y comerciantes.
Los mercaderes chincha navegaban en balsas por la costa del Pacífico y también utilizaban caravanas de llamas para conectar la costa con las tierras altas andinas. Intercambiaban metales preciosos, tejidos, conchas marinas y productos de prestigio. Según algunas fuentes coloniales, el señor de Chincha llegó a compartir rango ceremonial con el propio emperador inca en Cajamarca, el día en que Francisco Pizarro capturó a Atahualpa.
Un viaje de más de 700 kilómetros por la costa del Pacífico
El nuevo estudio sugiere que este poder comercial se apoyaba en redes humanas mucho más amplias de lo imaginado. Los investigadores analizaron ADN extraído de huesos y dientes hallados tanto en el valle bajo como en el valle medio de Chincha. Después compararon esos perfiles genéticos con otros individuos antiguos de distintas regiones costeras del Perú.
La sorpresa fue mayúscula: muchos de los individuos enterrados en Chincha no mostraban afinidades genéticas con las poblaciones cercanas del sur peruano, sino con comunidades de la costa norte, situadas hasta 700 kilómetros más allá.
🗣️ «Los datos genómicos y las dataciones por radiocarbono sugieren que los migrantes llegaron al valle de Chincha al menos en el siglo XIII d. C., mucho antes de la expansión inca —explica Bongers. Y añade—: Su ascendencia se remonta a la costa norte del Perú, situada a más de 700 kilómetros, y el ADN antiguo de estos primeros migrantes no muestra evidencias de mezcla con las poblaciones locales».
Mapa de la costa peruana y del valle de Chincha donde se localizaron los restos analizados en el estudio. La flecha señala el recorrido de más de 700 kilómetros que habrían realizado antiguos migrantes desde la costa norte del Perú hasta Chincha siglos antes de la expansión del Imperio inca. Cortesía: Nature Communications
ADN antiguo y matrimonios mixtos: cómo se mezclaron las poblaciones costeras
Los primeros migrantes conservaban prácticamente intacta esa ascendencia norteña. Pero con el paso de las generaciones comenzaron a mezclarse con poblaciones locales y con grupos procedentes de otras zonas costeras. El ADN describe así una historia gradual de integración y matrimonios mixtos. Hacia finales del periodo preincaico ya existían individuos con una combinación genética procedente de las costas norte, central y sur del Perú.
«Esto tal vez significa que, después de que los norteños migraran a Chincha, se casaron con grupos de las áreas costeras vecinas, una práctica que continuó durante el periodo colonial español», señala Bongers.
Por qué emigraban los antiguos habitantes de la costa peruana
Esa mezcla genética coincide además con el auge de las redes comerciales marítimas documentadas por la arqueología. Para los autores, los desplazamientos humanos pudieron estar impulsados por múltiples factores. Entre ellos figuran las crisis climáticas asociadas al fenómeno de El Niño, la expansión del poderoso reino chimú en la costa norte, tras el decaimiento del Imperio wari, entre los departamentos de Tumbes y Lima; o el atractivo económico de Chincha, rico en guano, cobre y rutas comerciales.
«Los riesgos climáticos, la expansión de poderosas entidades políticas septentrionales como los chimúes y el acceso a recursos valiosos, incluido el guano de aves marinas, son posibles factores que impulsaron las migraciones en los Andes antiguos», certifica Bongers.
El hallazgo de un osario familiar revela endogamia y parentesco
Uno de los descubrimientos más llamativos procede de un osario familiar hallado en Las Huacas, uno de los principales complejos funerarios de Chincha. Allí, los investigadores lograron reconstruir parcialmente el árbol genealógico de una familia enterrada junta hace unos 700 años.
Gracias al ADN antiguo pudieron identificar relaciones de primer, segundo y tercer grado entre varios individuos: padres, hijos, tíos, nietos y primos. La disposición de los cuerpos y los lazos biológicos sugieren que algunas estructuras funerarias funcionaban como espacios familiares colectivos.
Qué es la endogamia y por qué era importante en los Andes prehispánicos
Pero hay algo aún más revelador. Los análisis muestran indicios de endogamia, es decir, matrimonios entre personas emparentadas dentro de un grupo reducido. Algunos individuos presentan largas secuencias de homocigosidad genética, eso es, la presencia de fragmentos de ADN iguales heredados tanto del padre como de la madre, una señal típica de uniones entre parientes cercanos.
🗣️ «El enterramiento conjunto de miembros de una misma familia y las evidencias de uniones entre parientes cercanos en el valle bajo de Chincha ponen de relieve la importancia de la unidad familiar para los antiguos andinos», dice Jordan Dalton, profesora de la Universidad Estatal de Nueva York y coautora principal del estudio.
Esto apunta a la existencia de comunidades cerradas organizadas en torno al parentesco, similares a los antiguos ayllus andinos. En estos grupos, mantener los matrimonios dentro de la comunidad podía servir para conservar recursos, privilegios o identidades colectivas.
«Las estrechas relaciones biológicas sugieren que los individuos analizados formaban parte de un ayllu o parcialidad, un grupo tradicional basado en el parentesco que compartía territorio, recursos y ascendencia comunes —explica Dalton—. Las uniones entre parientes cercanos pudieron servir como una estrategia para mantener el control de los recursos dentro del grupo».
Modificación craneal y pigmentos rojos: las tradiciones culturales que sobrevivieron siglos
Curiosamente, ese patrón no aparece con la misma intensidad en el valle medio de Chincha, donde los individuos muestran mayor diversidad genética. Allí parece haber existido una estrategia matrimonial más abierta y conectada con otras regiones.
El estudio también ofrece una nueva mirada sobre ciertas prácticas culturales compartidas a lo largo de la costa peruana. Muchos de los individuos analizados presentaban deformación craneal intencionada —una modificación del cráneo realizada durante la infancia mediante tablillas y vendas— y restos de pigmentos rojos aplicados sobre los huesos tras la muerte.
🗣️ «En los individuos analizados del valle bajo y medio observamos prácticas como la modificación craneal, vértebras humanas ensartadas en cañas y la aplicación post mortem de pigmento rojo sobre el cráneo», indica Bongers.
Ambas costumbres aparecen tanto en personas con ascendencia exclusivamente norteña como en individuos mestizados. Para los investigadores, esto indica la existencia de una identidad cultural común mantenida durante siglos pese a la mezcla biológica.
Una red humana teñida de rojo
«La aplicación post mortem de pigmento rojo y la modificación craneal son tradiciones culturales documentadas desde hace mucho tiempo en la costa norte del Perú, por lo que estas evidencias muestran que los migrantes pudieron llevar consigo hacia el sur sus tradiciones de modificación corporal para marcar identidades de grupo», añade Bongers.
En cierto modo, el ADN está revelando una sociedad costera que funcionaba como una extensa red humana antes de la aparición del gran Estado inca. Las rutas marítimas y comerciales no solo transportaban objetos exóticos; también conectaban familias, linajes y comunidades enteras.
Vista aérea de uno de los cementerios excavados en el valle medio de Chincha, en la costa sur de Perú. En estos complejos funerarios, los investigadores recuperaron restos humanos cuyo ADN revela migraciones de larga distancia, matrimonios mixtos y redes familiares anteriores al Imperio inca. Fotografía: Jacob L. Bongers.
Cómo el ADN antiguo está cambiando la historia de los Andes
Otro aspecto innovador del trabajo es su metodología. Datar los restos humanos de la costa peruana resulta especialmente complicado porque las poblaciones consumían abundante pescado y marisco.
Ese aporte marino altera las dataciones por radiocarbono debido al llamado efecto reservorio marino, capaz de desplazar las fechas varios siglos. Este fenómeno ocurre porque los organismos marinos absorben carbono antiguo procedente de las profundidades oceánicas, de modo que los restos humanos de personas que consumían mucho pescado y marisco pueden parecer artificialmente más viejos en las pruebas de radiocarbono.
Para resolver el problema, el equipo desarrolló un sofisticado modelo bayesiano que incorpora dieta, genealogías familiares y secuencias arqueológicas. Gracias a ello pudieron calcular cronologías mucho más precisas y situar los movimientos migratorios generación por generación.
Qué demuestra este estudio sobre las sociedades preincaicas
La conclusión final de este interesante trabajo es que la costa andina prehispánica era un mosaico mucho más móvil y cosmopolita de lo que sugerían las visiones tradicionales. Lejos de ser comunidades aisladas, los habitantes del Pacífico peruano mantenían contactos constantes a escala regional y suprarregional siglos antes de la llegada de los incas y mucho antes de la irrupción española.
🗣️ «Lo más interesante dela investigación es que muestra las redes sociales estrechas y de gran alcance de las comunidades costeras preincaicas, así como la manera en que las personas mantuvieron durante siglos tradiciones culturales destinadas a marcar identidades de grupo, incluso mientras se mezclaban mediante matrimonios con poblaciones distintas», resume Bongers.
La historia que emerge de los huesos de Chincha no es la de pueblos inmóviles anclados a su territorio, sino la de navegantes, comerciantes y familias que tejieron una compleja red social a lo largo de más de mil kilómetros de costa. Una red hecha de viajes, alianzas y parentescos que ayudó a configurar el paisaje político y cultural que encontraron los incas cuando comenzaron su expansión por los Andes.
«Es importante destacar que esta investigación amplía nuestra comprensión sobre cómo y cuándo se produjeron las interacciones interregionales a lo largo de la costa pacífica andina y deja claro que los incas incorporaron a su imperio comunidades costeras altamente móviles y profundamente conectadas», concluye Bongers.▪️(23-mayo-2026)
PREGUNTAS&RESPUSTAS: Migraciones Preincaicas y ADN
🧬 ¿Qué descubrió el estudio sobre las migraciones preincaicas?
Que poblaciones de la costa norte del Perú migraron al valle de Chincha al menos desde el siglo XIII, siglos antes de la expansión del Imperio inca.
🧬 ¿Cómo se descubrió el origen de los migrantes?
Los investigadores analizaron ADN antiguo extraído de restos humanos hallados en enterramientos prehispánicos de Chincha.
🧬 ¿Qué es un ayllu?
Un ayllu era una organización social andina basada en el parentesco, la propiedad colectiva y la cooperación entre familias.
🧬 ¿Qué prácticas culturales compartían estas comunidades?
La deformación craneal, el uso de pigmentos rojos sobre los muertos y determinadas tradiciones funerarias.
🧬 ¿Por qué es importante este hallazgo?
Porque demuestra que las sociedades costeras andinas ya estaban profundamente conectadas antes de la formación del Imperio inca y que existían redes migratorias y matrimoniales de larga distancia en el Pacífico sudamericano.
Información facilitada por la Universidad de Sídeney
Fuente: Bongers, J. L., Dalton, J. A., Marsh, E. J. et al.Ancient DNA reveals a family ossuary and long-distance migration on the Pacific coast before the Inca Empire. Nature Communications (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41467-026-72216-y

