Olas en otros planetas: cómo se forman en Titán, Marte y exoplanetas de roca fundida
Desde mares de metano hasta océanos de lava, las olas existen más allá de la Tierra y desafían todo lo que creíamos saber sobre el oleaje. Un modelo del MIT desentraña cómo el viento, la gravedad y el tipo de líquido transforman este fenómeno universal en cada rincón del cosmos.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Olas de magma incandescente rompen en la superficie de 55 Cancri e, un exoplaneta extremo donde océanos de roca fundida se agitan bajo temperaturas abrasadoras. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
En la Tierra, las olas son un fenómeno cotidiano: el viento sopla, el agua responde y el mar dibuja su superficie con ondulaciones que pueden ser suaves, violentas y hasta destructivas. Pero ¿ocurre lo mismo en otros planetas? ¿Cómo sería una ola en un lago de metano o en un océano de roca fundida?
Un nuevo estudio liderado por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, plantea una respuesta ambiciosa: las olas en otros planetas no solo existen en potencia más allá de la Tierra, sino que podrían ser radicalmente distintas según el planeta en el que se formen. Desde ondulaciones apenas perceptibles hasta gigantescas olas rompientes, su tamaño, forma y comportamiento dependen de una combinación de factores físicos que varían enormemente en el cosmos.
El trabajo, publicado en el Journal of Geophysical Research: Planets, propone un modelo científico capaz de predecir cómo se formarían las olas en mundos tan diversos como el Marte primitivo, la luna Titán de Saturno o varios exoplanetas con océanos de ingredientes exóticos.
¿Por qué son diferentes las olas en otros planetas?
Las olas generadas por el viento no son exclusivas de la Tierra. En principio, pueden existir en cualquier planeta que cumpla dos condiciones:
1️⃣ Una atmósfera con vientos sostenidos.
2️⃣ Presencia de líquidos estables en la superficie. Eso incluye no solo agua, sino también hidrocarburos, nitrógeno líquido, ácido sulfúrico o incluso roca fundida.
Sin embargo, trasladar lo que sabemos sobre las olas terrestres a otros mundos no es sencillo. Los modelos clásicos se basan en observaciones hechas en océanos terrestres y no funcionan bien en condiciones radicalmente distintas. La gravedad, la densidad del líquido o la presión atmosférica cambian las reglas del juego.
Para salvar esa limitación, el equipo desarrolló un modelo físico más general que permite simular la formación de olas bajo condiciones planetarias muy diversas. El resultado es una especie de manual universal de olas que muestra hasta qué punto el entorno lo cambia todo.
«En la Tierra, nos acostumbramos a ciertas dinámicas de las olas. Pero con este modelo podemos ver cómo se comportan en planetas con líquidos, atmósferas y gravedades diferentes, lo que puede desafiar nuestra intuición», explica Andrew Ashton, uno de los autores del estudio, en un comunicado de MIT News.
Una ola rompe en la Tierra, donde el oleaje depende del viento, la gravedad y el agua líquida; un equilibrio físico que, según un modelo del MIT, cambiaría radicalmente en otros mundos como Titán o Marte, donde las mismas condiciones pueden generar olas mucho más grandes o, por el contrario, apenas perceptibles. Foto: Matt Paul Catalano
El papel clave de tres variables
Ashton y sus colegas identifica tres factores fundamentales que determinan cómo se forman las olas:
✅ La gravedad del planeta
✅ La densidad y composición del líquido
✅ La presión y densidad de la atmósfera
A partir de estos elementos, los investigadores concluyen que las olas se generan más fácilmente, es decir, que necesitan menos viento, cuando la tensión superficial del líquido es baja, la atmósfera resulta ser más densa y la gravedad es menor.
Además, esas mismas condiciones favorecen que las olas crezcan más y sean más altas. Por el contrario, en entornos con líquidos densos o atmósferas más ligeras, se requiere más viento y las olas resultantes son más pequeñas.
Marte: un pasado con olas más grandes que las terrestres
Uno de los escenarios analizados es el Marte primitivo, cuando el planeta rojo albergaba lagos y posiblemente mares. Aunque hoy su atmósfera es demasiado tenue para mantener agua líquida, existen evidencias geológicas de antiguas masas de agua.
El modelo sugiere que en aquel Marte las olas podían formarse con vientos más suaves que en la Tierra y alcanzar alturas mayores. En algunos casos, bastaban vientos de entre 1,2 y 1,7 metros por segundo —menos que los 2,2 m/s necesarios en la Tierra— para iniciar la formación de un oleaje.
Además, el tamaño de las olas dependía del fetch(distancia del viento), es decir, la distancia sobre la que sopla el viento. En un cráter como Jezero, explorado hoy por el róver Perseverance, las olas podrían haber sido significativamente más grandes en las zonas donde el viento tenía más recorrido.
Estas olas habrían desempeñado un papel importante en la erosión, el transporte de sedimentos y la configuración del paisaje marciano. En otras palabras, el Marte antiguo pudo tener costas dinámicas, modeladas por un oleaje activo.
La misma brisa suave que apenas genera pequeñas ondulaciones en un lago terrestre (derecha) produciría olas mucho más grandes en Titán (izquierda), la mayor luna de Saturno; la escala vertical del poste está en metros. Cortesía: Autores / MIT
Titán: mares tranquilos… o engañosos
Titán, la mayor luna de Saturno, es el único lugar del Sistema Solar, además de la Tierra, donde existen líquidos estables en la superficie hoy en día. Pero allí no hay agua: los lagos están formados por metano y etano líquidos.
Durante años, los científicos han debatido si estos mares presentan olas. Las observaciones de la misión Cassini detectaron superficies sorprendentemente lisas, lo que generó dudas en este sentido.
El nuevo modelo sugiere que, en realidad, las olas deberían formarse con relativa facilidad. En Titán, el umbral de viento necesario puede ser tan bajo como 0,5 metros por segundo, mucho menor que en la Tierra .
🗣️ «En cualquier lugar donde haya una superficie líquida sobre la que sopla el viento, existe el potencial de generar olas —señala Taylor Perron, coautor del trabajo y geomorfólogo y profesor del MIT. Y añade—: En el caso de Titán, lo fascinante es que no tenemos ninguna observación directa de cómo son esos lagos. Así que no sabemos con certeza qué tipo de olas podrían existir allí. Ahora este modelo nos da una idea».
Además, las olas podrían ser más altas y lentas, debido a la combinación de baja gravedad y una atmósfera densa. Sin embargo, su detección sigue siendo complicada: podrían ser intermitentes, localizadas o demasiado suaves para los instrumentos actuales.
«Se parece a olas altas moviéndose a cámara lenta. Si estuvieras en la orilla de ese lago, quizá sentirías solo una brisa suave, pero verías estas enormes olas acercándose hacia ti, algo que no esperaríamos en la Tierra”, describe la autora principal del estudio y experta en ciencias planetarias Una Schneck.
Esto abre una posibilidad intrigante: los mares de Titán podrían ser dinámicos, aunque a simple vista parezcan tranquilos.
Exoplanetas: océanos de ácido y mares de lava
El estudio va más allá del SistemaSolar y explora escenarios aún más extremos. Algunos exoplanetas —mundos que orbitan otras estrellas distintas al Sol— podrían albergar océanos de sustancias muy distintas al agua.
Entre los casos analizados destacan estos tres:
1️⃣ Kepler-1649 b, un exovenus con posibles mares de ácido sulfúrico.
2️⃣ LHS 1140 b, una supertierra con agua líquida.
3️⃣ 55 Cancri e, un planeta con océanos de roca fundida.
En estos mundos, las olas serían muy diferentes a las terrestres. En general, requieren vientos más fuertes para formarse y tienden a ser más pequeñas.
En el caso extremo de 55 Cancri e, donde el mar sería de lava, el viento necesario para generar olas sería enorme y las ondulaciones resultantes serían mínimas. La viscosidad y densidad del material dificultan la formación de oleaje significativo.
Olas de ácido sulfúrico iluminadas por una atmósfera densa y dorada en Kepler-1649 b, un exoplaneta extremo donde el viento apenas logra agitar su superficie corrosiva. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
Mucho más que un fenómeno superficial
Aunque las olas puedan parecer un detalle superficial, su importancia es enorme. En la Tierra, influyen en procesos tan importantes como los que siguen:
✅ La erosión costera
✅ El transporte de sedimentos
✅ La mezcla de nutrientes
✅ La interacción océano-atmósfera
En otros planetas, podrían desempeñar funciones similares. Según el estudio del MIT, las olas pueden afectar la evolución del clima, la química de los océanos y la forma del paisaje a lo largo de millones de años .
Incluso podrían ayudar a detectar océanos en exoplanetas: la presencia de olas modifica cómo la luz se refleja en la superficie, lo que podría observarse desde telescopios.
Un nuevo mapa de los océanos del universo
El modelo desarrollado por el equipo del MIT no solo permite imaginar cómo serían las olas en otros mundos, sino que también ofrece una herramienta para interpretar futuras observaciones.
🗣️ «Si quisiéramos enviar algún día una sonda a los lagos de Titán, este modelo podría servir para diseñar vehículos capaces de resistir las olas —apunta Schneck. Y añade—: Querrías construir algo que pueda soportar la energía de las olas. Por eso es importante saber a qué tipo de oleaje se enfrentarían estos instrumentos».
A medida que telescopios como el James Webb mejoran la caracterización de exoplanetas, entender cómo se comportan sus superficies será crucial. Las olas, lejos de ser un detalle menor, podrían convertirse en una pista clave para identificar océanos extraterrestres.
«¿Podrían las olas ser responsables de esto? Este es el tipo de misterios que este modelo ayudará a resolver», se pregunta Perron.
En última instancia, el estudio nos recuerda que incluso los fenómenos más cotidianos —como el romper de las olas— adquieren nuevas dimensiones cuando se observan desde una perspectiva planetaria.
Porque en algún lugar del universo, puede que exista una playa donde las olas no suenan como en la Tierra, ni se mueven como las conocemos, pero siguen contando la misma historia: la del viento, el líquido y la gravedad danzando juntos sobre la superficie de un mundo. ▪️(17-abril-2026)
PREGUNTAS&RESPUESTAS: Olas y Planetas
🌊 ¿Existen olas en otros planetas?
Sí, siempre que haya viento y líquidos en la superficie.
🌊 ¿Dónde hay olas fuera de la Tierra?
En lugares como Titán, el Marte antiguo y posiblemente en exoplanetas con océanos.
🌊 ¿Son más grandes las olas en otros planetas?
Depende: en Titán pueden ser más grandes; en exoplanetas densos, más pequeñas.
🌊 ¿Por qué cambian las olas entre planetas?
Por diferencias en gravedad, atmósfera y tipo de líquido.
🌊 ¿Se pueden observar estas olas?
En algunos casos sí, pero muchas aún son difíciles de detectar.
Información facilitada por MIT News
Fuente: Una G. Schneck, Charlene E. Detelich, Milan Curcic, Andrew D. Ashton, Alexander G. Hayes, J. Taylor Perron. Modeling Wind-Driven Waves on Other Planets: Applications to Mars, Titan, and Exoplanets. JGR Planet (2026). DOI: https://doi.org/10.1029/2025JE009490

