Peces que trepan cascadas de 15 metros: el asombroso caso del pez «Parakneria thysi» en el Congo
En lo profundo del África Central, miles de peces diminutos desafían la gravedad al escalar paredes de agua de hasta 15 metros de altura. El fenómeno, protagonizado por el enigmático pez Parakneria thysi, pone sobre la mesa una de las adaptaciones más sorprendentes jamás documentadas en peces de agua dulce.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Ilustración conceptual de un grupo de peces Parakneria thysi humanizados escalando una cascada como si fueran montañeros, una metáfora visual de su sorprendente capacidad real para trepar paredes de roca en los ríos del Congo. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
En algún punto remoto del África central, donde el agua cae en cortinas blancas sobre la roca oscura, miles de pequeños peces desafían la lógica. No nadan río abajo, como cabría esperar. Tampoco se limitan a resistir la corriente. Hacen algo mucho más extraordinario: trepan por las rocas de las cascadas.
La escena, documentada por primera vez con imágenes y vídeos científicos, tiene lugar en las cataratas de Luvilombo, en la cuenca alta del Congo.
Allí, ejemplares diminutos de la especie Parakneria thysi, de apenas cuatro centímetros de longitud, ascienden por una pared vertical de unos 15 metros de altura. No saltan ni vuelan: se adhieren a la roca mojada y avanzan, centímetro a centímetro, en una migración tan silenciosa como espectacular.
Un comportamiento casi mítico
Durante décadas, los relatos sobre peces capaces de trepar cascadas en África habían circulado entre pescadores y naturalistas como una especie de leyenda. Se conocían casos en Asia y América, pero en el continente africano las pruebas eran escasas y, en su mayoría, anecdóticas.
El nuevo estudio, publicado en la revista Scientific Reports, pone fin a esa incertidumbre: por primera vez, se ha documentado de manera detallada este comportamiento en una especie de pez africana.
Lo que los investigadores observaron en el río Luvilombo supera cualquier expectativa. En determinados momentos del año, coincidiendo con el final de la estación lluviosa, en los meses de abril y mayo, miles de estos minúscyulosa peces inician una migración ascendente. Se agrupan en la base de la cascada y, poco a poco, comienzan a escalar por la zona de salpicadura, una franja húmeda donde el agua no cae con toda su fuerza pero mantiene la roca constantemente mojada.
No se trata de individuos aislados. Es un fenómeno colectivo. Filas enteras de peces se adhieren a la superficie, avanzando unos sobre otros, como si formaran una especie de flujo viviente que desafía la gravedad.
Evidencias del ascenso de Parakneria thysi en las cataratas de Luvilombo: (a) migración masiva de ejemplares trepando por la zona de salpicadura de la roca; (b) detalle de un individuo (~4 cm) con las aletas pectorales y pélvicas desplegadas durante el ascenso; (c–d) microestructuras adhesivas (unculi) en las aletas, clave para aferrarse a la superficie húmeda. Cortesía: Kiwele Mutambala, P., Ngoy Kalumba, L., Cerwenka, A.F. et al.
Cómo se escala una pared de roca siendo un pez
El secreto de esta hazaña no está en la fuerza bruta, sino en una combinación de adaptaciones anatómicas extremadamente precisas.
A diferencia de otros peces, el Parakneria thysi, un pez endémico de la familia Kneriidae y conocido vulgarmente como shellear, posee en sus aletas pectorales y aletas pélvicas unas estructuras especiales: almohadillas adhesivas cubiertas de diminutas proyecciones microscópicas en forma de gancho, llamadas unculi. Estas actúan como un sistema de anclaje que permite al animal adherirse a la roca húmeda con sorprendente eficacia.
El movimiento de los shellears, sin embargo, recuerda al de un pez nadando. Una vez fijado a la superficie, el animal impulsa su cuerpo mediante ondulaciones laterales, como si estuviera en el agua, pero aprovechando la fricción de sus aletas contra la roca. Primero se sujeta con las aletas pectorales y luego refuerza la posición con las pélvicas, avanzando en pequeños impulsos.
El proceso es lento y exigente. Para superar un metro de altura, estos peces necesitan entre 30 y 60 segundos de movimiento efectivo, intercalado con pausas constantes para recuperar fuerzas.
👉 «Además, se han identificado nueve salientes horizontales principales en los que los peces parecen descansar, por ejemplo, durante aproximadamente una hora en cada uno. Por lo tanto, un pez tardaría aproximadamente 9 horas y 45 minutos en recorrer toda la altura de las cataratas. Esto sugiere que los peces podrían necesitar casi un día o una noche enteros para superar por completo las cataratas», escriben los autores del estudio, dirigido por Pacifique Kiwele Mutambala, de la Université de Lubumbashi (República Democrática del Congo), y Emmanuel Vreven, del Museo Real de África Central (Bélgica).
Una escalada de casi diez horas
La imagen romántica de una ascensión continua se desvanece al analizar los detalles. En realidad, la subida es una sucesión de esfuerzos y descansos. Los peces avanzan unos centímetros, se detienen, se aferran, recuperan energía y vuelven a intentarlo.
A lo largo de la cascada existen pequeñas repisas naturales donde se acumulan decenas o cientos de individuos. Allí pueden permanecer minutos o incluso más de una hora antes de reanudar la marcha.
En total, el ascenso completo de los 15 metros puede durar cerca de diez horas. Es, en términos energéticos, una proeza. Y no está exenta de riesgos: algunos individuos caen al ser golpeados por chorros de agua o al intentar superar zonas con salientes.
UNOS ESCALADORES DE ARMAS TOMAR
Vídeo de ejemplares de Parakneria thysi escalando la cascada de Luvilomb. Cortesía: Kiwele Mutambala, P., Ngoy Kalumba, L., Cerwenka, A.F. et al.
Solo los pequeños lo consiguen
Curiosamente, no todos los peces participan en esta migración. Solo los individuos de tamaño pequeño o mediano —entre unos 37 y 48 milímetros— parecen capaces de completar la subida. Los ejemplares más grandes, aunque pertenecen a la misma especie, quedan excluidos de esta proeza.
La razón es solo física. Aunque las almohadillas adhesivas no cambian proporcionalmente con el tamaño del pez, su peso sí aumenta de forma notable. Llega un punto en que la capacidad de agarre ya no es suficiente para sostener el cuerpo durante la escalada.
Este detalle revela una dinámica fascinante: la migración parcial no es universal dentro de la población, sino parcial. Solo una fracción de los individuos —los más ligeros— puede acceder a los tramos superiores del río.
¿Por qué trepan estos peces?
Responder a esta pregunta es uno de los grandes retos del estudio. Los investigadores plantean varias hipótesis, probablemente complementarias:
1️⃣ La primera tiene que ver con las crecidas del río. Durante la temporada de lluvias, amplias zonas aguas abajo se inundan, lo que crea hábitats temporales donde los peces pueden ser arrastrados. La subida permitiría a estos individuos regresar a las zonas de corriente rápida donde prospera la especie.
2️⃣ Otra explicación apunta a la competencia por el alimento. En la base de las cascadas, donde se concentran muchas especies, los recursos son más escasos. Ascender supondría acceder a zonas menos saturadas.
3️⃣ También podría tratarse de una estrategia para evitar depredadores. Durante las inundaciones, las áreas bajas del río se llenan de peces carnívoros que encuentran en estos pequeños migrantes un objetivo fácil.
Quiza la respuesta sea una combinación de factores ecológicos: supervivencia, reproducción indirecta y aprovechamiento del hábitat.
Comparación anatómica del aparato pectoral en peces africanos: reconstrucciones en 3D (escáner CT) muestran la estructura del cinturón pectoral en Parakneria thysi (izquierda) frente a Kneria stappersii (derecha). Las imágenes evidencian adaptaciones más robustas en P. thysi —como radios especializados y una amplia unión escapular— que favorecen su capacidad de adherirse y trepar superficies rocosas.
Amenazas: un fenómeno en riesgo
Más allá de su espectacularidad, esta migración es también un indicador de la fragilidad del ecosistema.
El río Luvilombo sufre una fuerte presión humana. Durante la estación seca, parte de su caudal se desvía para regar cultivos, lo que puede llegar a secar completamente tramos del río. Además, en los periodos de migración, la concentración de peces en la base de la cascada los convierte en presa fácil para la pesca intensiva, incluso con redes ilegales.
Estas prácticas no solo afectan a una especie concreta, sino que amenazan un comportamiento único en el mundo. Los autores del estudio advierten de la necesidad de proteger este entorno y proponen incluso su reconocimiento como espacio natural de interés.
La lección de los peces que escalan
En un planeta donde la biodiversidad aún guarda secretos, el caso del pez Parakneria thysi es un recordatorio poderoso: incluso los animales más pequeños pueden desarrollar soluciones extraordinarias a los desafíos de su entorno.
Lo que a primera vista parece una rareza —peces que trepan cascadas— es, en realidad, el resultado de millones de años de adaptación a ríos turbulentos, estaciones impredecibles y presiones ecológicas constantes.
En las cataratas de Luvilombo, cada año, miles de estos peces repiten la misma hazaña. Sin público, sin ruido, sin titulares. Aferrados a la roca, avanzan lentamente hacia arriba, desafiando no solo la corriente, sino también nuestras ideas sobre lo que un pez puede hacer.
Y, en ese gesto mínimo —subir donde todo empuja hacia abajo—, hay algo profundamente revelador sobre la vida en la Tierra.▪️(5-abril-2026)
PALEONTOLOGÍA Y FÓSILES
Un caso paleontológico de «muerte absurda»: peces del Jurásico mueren asfixiados tras tragar restos de cefalópodos.
Un equipo alemán documenta cómo pequeños peces del Jurásico sucumbieron al tragar restos flotantes de belemnites, unos cefalópodos similares a los calamares.
PREGUNTAS&RESPUESTAS: Peces que trepan
🐠 ¿Existen otros peces que trepan cascadas?
Sí, especialmente en Asia y el Pacífico (como algunos gobios), pero este caso es único en África.
🐠 ¿El pez shellear (Parakneria thysi) pueden vivir fuera del agua?
No. Aunque escala superficies húmedas, depende del agua para respirar en todo momento.
🐠 ¿Por qué no todos los peces escalan las cascadas?
Porque para hacerlo se requiere adaptaciones específicas y una relación favorable entre peso corporal y capacidad de agarre.
🐠 ¿Es un comportamiento evolutivo?
Sí. Es resultado de adaptaciones a ambientes con corrientes fuertes y obstáculos naturales.
Fuente: Kiwele Mutambala, P., Ngoy Kalumba, L., Cerwenka, A.F. et al. Fish climbing in the upper Congo Basin (Central Africa), first report for the shellear Parakneria thysi on the Luvilombo Falls. Science Reports (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41598-026-42534-8

