¿Los impactos de meteoritos originaron la vida en la Tierra?

Las respuestas al origen de la vida podrían no estar enterradas en las profundidades del océano, sino en las cicatrices de antiguos impactos cósmicos. Una nueva investigación plantea que los meteoritos crearon los entornos químicos ideales para que surgieran las primeras células.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Recreación del impacto de un meteorito en la Tierra primitiva: el cráter resultante, lleno de agua caliente y rica en minerales, podría haber generado un entorno hidrotermal clave para el origen de la vida.

Recreación del impacto de un meteorito en la Tierra primitiva: el cráter resultante, lleno de agua caliente y rica en minerales, podría haber generado un entorno hidrotermal clave para el origen de la vida. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones

Una nueva hipótesis sobre el origen de la vida

En algún momento, hace más de 3.500 millones de años, la Tierra dejó de ser un planeta químicamente activo para convertirse en algo mucho más extraño: un mundo vivo. El salto entre ambas realidades, esto es, de la geológica a la biológica, sigue siendo uno de los grandes enigmas científicos. ¿Cómo surgieron las primeras células a partir de la materia inerte? ¿Dónde ocurrió ese tránsito tan fascinante como improbable?

«Nadie sabe, desde una perspectiva científica, cómo pudo formarse la vida a partir de una Tierra primitiva que no tenía vida. ¿Cómo surge algo de la nada?», plantea Shea Cinquemani, bióloga marina del Departamento de Ciencias Marinas y Costeras, en la Universidad Rutgers (Estados Unidos).

Cinquemani es la autora principal de un estudio científico, publicado en el Journal of Marine Science and Engineering, que analiza de manera minuciosa dónde pudo haberse fraguado la vida en la Tierra. El artículo centra el foco en las fuentes o fumarolas hidrotermales, entornos del fondo oceánico donde el agua caliente, cargada de minerales, circula a través de las rocas y emerge al medio marino, donde crea las condiciones químicas y los gradientes energéticos necesarios para que se produzcan reacciones complejas.

¿Qué son los sistemas hidrotermales y por qué importan?

En concreto, su investigación señala a los sistemas hidrotermales generados por impactos de meteoritos como un escenario donde pudieron confluir los ingredientes de la sopa prebiótica y que hasta ahora había sido infravalorado por los biólogos para explicar el origen de la vida. De este modo, amplía el marco más allá de las teorías tradicionales centradas en las fuentes hidrotermales oceánicas.

Cinquemani sostiene que estos sistemas provocados por las rocas espaciales habrían sido comunes en la Tierra primitiva, lo que los convierte en entornos especialmente favorables para el surgimiento de la vida.

El artículo, escrito en colaboración con el oceanógrafo de la Rutgers Richard Lutz, supone un logro excepcional para una recién licenciada cuyo trabajo comenzó como un trabajo de clase y se transformó en una publicación en una revista científica de gran prestigio.

Dos escenarios principales: océanos profundos vs. impactos de meteoritos

1️⃣ Fuentes hidrotermales marinas.

Durante décadas, la respuesta favorita al enigma de la vida terrestre apuntaba al fondo del océano. Allí, en las profundidades abisales donde la luz solar no llega y en lugares volcánicamente activos donde el magma está muy cerca de la superficie del planeta, se aben dichos respiraderos hidrotermales de agua sobrecalentada y rica en minerales y energía química.

Desde su descubrimiento en 1977, en la dorsal de las Galápagos por un equipo de la Institución Oceanográfica de Woods Hole, estos sistemas han sido considerados canditos para el origen de la vida. De hecho, las áreas que rodean a estas fuentes hidrotermales son auténticos oasis de vida en el fondo oceánico. A su alrededor se desarrollan ecosistemas complejos y altamente productivos, sostenidos no por la luz solar, sino por la energía química liberada por estos respiraderos.

En su base se encuentran arqueas quimiosintéticas, microorganismos capaces de transformar compuestos inorgánicos en materia orgánica, que sirve de sustento a una sorprendente diversidad de organismos, desde gusanos de tubo gigantes hasta moluscos y crustáceos.

Fumarolas hidrotermales blancas en el campo volcánico de Eifuku (Japón), donde fluidos ricos en minerales emergen del fondo oceánico y alimentan ecosistemas basados en la energía química en ausencia de luz solar

Fumarolas hidrotermales blancas en el campo volcánico de Eifuku (Japón), donde fluidos ricos en minerales emergen del fondo oceánico y alimentan ecosistemas basados en la energía química en ausencia de luz solar. Cortesía: NOAA

2️⃣ Sistemas hidrotermales generados por impactos.

Sin embargo, la nueva línea de investigación propuesta por Cinquemani y Lutz introduce un competidor inesperado: los cráteres de impacto de meteoritos.

La idea es tan sugerente como radical: los mismos impactos de meteoritos que moldearon la superficie primitiva de la Tierra podrían haber creado, en sus cicatrices, entornos ideales para que surgieran las primeras formas de vida.

«Estos sistemas habrían estado muy extendidos en la Tierra primitiva, lo que los convierte en entornos especialmente convincentes para el origen de la vida», insiste en señalar Cinquemani.

Un planeta moldeado por impactos extraterrestres

Para entender esta hipótesis hay que viajar en el tiempo hasta los primeros cientos de millones de años de existencia de nuestro planeta. Durante el llamado gran bombardeo tardío, la Tierra fue golpeada de forma constante por asteroides y cometas. Estos impactos no eran eventos aislados, sino una lluvia sostenida de rocas espaciales capaces de fundir la corteza terrestre y alterar profundamente el entorno.

Cada uno de esos choques extraterrestres liberaba enormes cantidades de energía. El resultado no era solo un cráter, sino un sistema geológico dinámico:

✅ Roca fundida.

✅ Fracturas profundas.

✅ Calor retenido durante miles de años.

Tal y como podemos leer en el artículo cientídfico, ese calor residual podía generar sistemas hidrotermales similares —aunque no idénticos— a los de las profundidades oceánicas.

En esencia, los impactos actuaban como descomunales reactores naturales. El agua, al infiltrarse en las rocas calientes del cráter, iniciaba una circulación hidrotermal que movilizaba minerales, generaba gradientes químicos y creaba condiciones energéticas sostenidas en el tiempo.

Colonia de gusanos de tubo gigantes (Riftia pachyptila) en el fondo oceánico profundo, organismos que prosperan junto a respiraderos hidrotermales en zonas geológicamente activas del Pacífico gracias a bacterias quimiosintéticas que les proporcionan energía. Cortesía: NOOA

Por qué el origen de la vida podría estar en los cráteres de impacto

Toda hipótesis sobre el origen de la vida debe responder a una pregunta clave: ¿dónde se reunieron los ingredientes necesarios para su aparición? Para que la química prebiótica avance hacia algo parecido a una célula, hacen falta varias condiciones:

✅ Una fuente de energía.

Moléculas básicas, como carbono, hidrógeno y nitrógeno.

✅ Un medio acuoso.

Entornos donde puedan concentrarse y reaccionar.

Las chimeneas hidrotermales cumplen muchos de estos requisitos. En ellas, el agua caliente interactúa con rocas ricas en hierro, azufre y otros elementos, lo que da lugar a una sopa química compleja. Además, los gradientes de temperatura y pH crean microambientes en los que pueden ocurrir distintas reacciones de manera simultánea.

Ventajas frente a los océanos profundos

Pero los cráteres de impacto podrían haber ofrecido algo adicional. A diferencia del océano profundo, rico en sales y con condiciones relativamente estables, los sistemas hidrotermales generados por impactos podían incluir lagos de agua dulce, ciclos de evaporación y condensación, y variaciones más extremas de temperatura.

Estos ciclos de humedad y sequedad son especialmente interesantes. Algunos biólogos creen que pudieron ser cruciales para la formación de moléculas complejas, como los primeros polímeros biológicos, o sea, moléculas grandes formadas por la unión repetida de unidades más pequeñas (monómeros), como los aminoácidos y los nucleótidos. Ejemplos clave son las proteínas, el ADN y el ARN, esenciales para la estructura y el funcionamiento de los seres vivos..

El agua es necesaria para la vida, pero también puede destruir enlaces químicos frágiles. Alternar periodos de hidratación y desecación podría haber permitido construir estructuras más estables.

Evidencias geológicas: tres ejemplos clave

Cinquemani y Lutz analizan varios ejemplos de sistemas hidrotermales asociados a impactos en la Tierra, como son el cráter de Haughton en Canadá, el lago Lonar, en la India; y el famoso Chicxulub, en la península de Yucatán (México), supuesto responsable de la extinción de los dinosaurios.

1️⃣ En el caso de Haughton, que está localizado en la isla Devon y tiene 23 kilómetros de diámetro y entre 23 y 39 millones de años de antigüedad, los datos geológicos indican que el sistema hidrotermal se mantuvo activo durante miles de años, con temperaturas que descendieron gradualmente desde unos 200 °C hasta condiciones más moderadas. Ese enfriamiento progresivo habría creado una secuencia de entornos aptos para distintos tipos de reacciones químicas.

2️⃣ El cráter de Chicxulub, de 180 km de diámetro, ofrece un ejemplo aún más extremo. Tras el impacto, hace unos 65 millones de años, el sistema hidrotermal pudo permanecer activo durante aproximadamente dos millones de años, y generó fluidos ricos en hierro y azufre, elementos clave en muchos metabolismos microbianos actuales.

3️⃣ Incluso en el lago Lonar, un cráter que se formó hace unos 52.000 años, los investigadores han encontrado una notable diversidad de microorganismos en los sedimentos, aunque en este caso es difícil descartar la contaminación posterior por formas de vida ya existentes.

Lo relevante no es tanto la vida actual en estos lugares como lo que revelan sobre las condiciones físicas y químicas que pudieron existir en el pasado.

Imagen coloreada de satélite del cráter de impacto del meteorito Haughton, en la isla Devon (Nunavut, Canadá). Tiene unos 20 kilómetros de diámetro y se formó hace 23 millones de años.

Imagen coloreada de satélite del cráter de impacto del meteorito Haughton, en la isla Devon (Nunavut, Canadá). Tiene unos 20 kilómetros de diámetro y se formó hace 23 millones de años. Situado en el alto Ártico, es uno de los cráteres terrestres a mayor latitud y el único conocido en una zona de escombros helados, un entorno de desierto polar. Foto: NASA, Haughton-Mars Project 2001

¿Un origen múltiple de la vida?

La hipótesis de los impactos no sustituye necesariamente a la de las chimeneas hidrotermales marinas, sino que la complementa. Ambas comparten elementos clave: calor, agua y una rica química mineral.

Sin embargo, presentan diferencias importantes. Las chimeneas oceánicas pueden mantenerse activas durante largos periodos gracias al calor interno de la Tierra, pero están limitadas por su entorno: alta salinidad, ausencia de ciclos secos y, en algunos casos, condiciones químicamente hostiles.

Los sistemas hidrotermales generados por impactos, en cambio, son más efímeros, ya que dependen del calor inicial del choque. Pero durante su existencia pueden ofrecer una mayor diversidad de condiciones, que incluyen ambientes menos salinos y con variaciones físicas más pronunciadas.

Según el análisis del artículo, estos entornos cumplen mejor ciertos criterios considerados esenciales para el origen de la vida, como la disponibilidad de agua no tóxica y la posibilidad de que surgan ciclos físico-químicos que favorezcan la complejidad molecular.

Una química impulsada por meteoritos

Hay otro aspecto fascinante en favor de las rocas alienígenas: los propios meteoritos podrían haber aportado ingredientes adicionales. Experimentos de laboratorio han demostrado que materiales meteóricos pueden catalizar la formación de moléculas orgánicas, incluso aminoácidos, los ladrillos de las proteínas; y bases nitrogenadas, que forman parte del ADN y el ARN.

Además, compuestos como el cianuro de hidrógeno —quizá presente en la atmósfera primitiva— podrían haber reaccionado en estos entornos para producir azúcares simples, precursores de los componentes del ARN.

En este escenario, el impacto no solo crea el reactor, sino que también aporta parte de la materia prima.

Cinco vistas en infrarrojo de Encélado, la luna helada de Saturno, donde un océano global oculto bajo la superficie emerge a través de fracturas en el polo sur (en rojo).

Cinco vistas en infrarrojo de Encélado, la luna helada de Saturno, donde un océano global oculto bajo la superficie emerge a través de fracturas en el polo sur (en rojo). Estos entornos hidrotermales potenciales refuerzan la idea de que procesos similares a los de la Tierra primitiva —como los asociados a impactos o actividad interna— podrían favorecer el origen de la vida más allá de nuestro planeta. Cortesía: NASA/JPL-Caltech/Universidad de Arizona/LPG/CNRS/Universidad de Nantes/Instituto de Ciencias Espaciales

Vida más allá de la Tierra

Las implicaciones de esta hipótesis van mucho más allá de nuestro planeta. Si los impactos de meteoritos pueden generar entornos favorables para la vida, entonces mundos como Marte, marcado por cráteres, o las lunas heladas con actividad hidrotermal, como las lunas Encélado de Saturno y Europa de Júpiter, podrían haber experimentado procesos similares.

En Marte, por ejemplo, se han identificado evidencias de sistemas hidrotermales asociados a impactos. Y algunos meteoritos marcianos contienen estructuras que recuerdan a las producidas por bacterias terrestres, aunque su origen sigue siendo objeto de debate.

Esto abre la puerta a una idea sugerente: la vida podría no ser un fenómeno exclusivo de la Tierra, sino el resultado de procesos geológicos relativamente comunes en el universo.

¿Un origen múltiple de la vida?

Quizá la lección más importante de este trabajo es que el origen de la vida no tiene por qué haber ocurrido en un único lugar ni mediante un único mecanismo. Es posible que diferentes entornos —chimeneas submarinas, lagos volcánicos, cráteres de impacto— hayan contribuido de forma simultánea o secuencial.

La Tierra primitiva era un laboratorio caótico, con miles de reacciones ocurriendo al mismo tiempo. En ese contexto, los impactos de meteoritos no fueron solo episodios destructivos, sino también oportunidades químicas.

🗣️ «Tienes un lago que rodea un centro muy, muy caliente. Y entonces se forma un sistema hidrotermal, igual que en el fondo del mar, pero generado por el calor de un impacto», explica Cinquemani.

En palabras implícitas del estudio, la vida pudo haber nacido en el lugar menos intuitivo: en las cicatrices de una violencia cósmica.

La paradoja es tan poderosa como poética. Lo que parecía una condición hostil —un planeta sometido a constantes colisiones— pudo ser, en realidad, el catalizador necesario para que la materia diera el salto hacia la vida.

«Durante muchos años hemos hablado de la posibilidad de que la vida se originara en fuentes hidrotermales del fondo marino», recuerda Lutz, que subraya cómo esta nueva hipótesis amplía el marco tradicional.

Y, quizá, esa misma historia se esté repitiendo ahora mismo en otros rincones del cosmos. «Los seres humanos somos increíblemente curiosos. Nos cuestionamos todo. Puede que nunca sepamos exactamente cómo empezamos, pero podemos hacer todo lo posible por entender cómo pudieron ocurrir las cosas», concluye Cinquemani.▪️(5-abril-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Asteroides y Origen de la Vida

🌏 ¿Dónde se originó la vida en la Tierra?

No hay consenso definitivo, pero las principales hipótesis incluyen chimeneas hidrotermales y cráteres de impacto.

🌏 ¿Qué papel jugaron los meteoritos?

Pudieron generar calor, liberar compuestos químicos y crear entornos favorables para la química prebiótica.

🌏 ¿Por qué son importantes los sistemas hidrotermales?

Porque proporcionan energía, agua y minerales necesarios para reacciones químicas complejas.

🌏 ¿Podría existir vida en otros planetas gracias a impactos?

Sí. Si estos procesos ocurrieron en la Tierra, podrían repetirse en Marte u otros cuerpos del sistema solar.

  • Información facilitada por la Universidad Rutgers

  • Fuente: Cinquemani, S. M.; Lutz, R. A. Deep-Sea Hydrothermal Vent and Impact-Generated Hydrothermal Vent Systems: Insights into the Origin of Life. Journal of Marine Science and Engineering (2026). DOI: https://doi.org/10.3390/jmse14050486

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