Por qué las mujeres sufren más dolor crónico que los hombres: la respuesta podría estar en una molécula del sistema inmunitario

Un estudio identifica una pieza biológica clave que acelera —o retrasa— la desaparición del dolor tras una lesión. La interleucina-10, producida por ciertas células inmunitarias y regulada por hormonas sexuales, podría explicar por qué ellas tardan más en recuperarse que ellos.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Las mujeres experimentan dolor crónico más intenso y duradero que los hombres, una diferencia que podría explicarse por mecanismos del sistema inmunitario, según un nuevo estudio científico.

Las mujeres experimentan dolor crónico más intenso y duradero que los hombres, una diferencia que podría explicarse por mecanismos del sistema inmunitario, según un nuevo estudio científico. Foto de Sora Shimazaki

La ciencia médica lleva décadas enfrentándose a un dato incómodo: las mujeres sufren más dolor crónico que los hombres. Migrañas, fibromialgia, dolor lumbar, trastornos inflamatorios… la prevalencia femenina es sistemáticamente mayor: entre un 30,5% y un 35,6% en ellas frente a un 21,3%–29,4% en ellos.

Las explicaciones han oscilado entre factores hormonales, psicológicos y sociales, pero el mecanismo biológico concreto que explica por qué el dolor tarda más en resolverse en ellas seguía siendo una incógnita. Ahora, un estudio publicado en la revista Science Immunology aporta una pieza clave al rompecabezas: una molécula antiinflamatoria producida por los monocitos —un tipo de célula inmunitaria— parece determinar cuánto tiempo persiste el dolor tras una lesión, y lo hace de manera distinta en uno y otro sexo.

El trabajo, liderado por Geoffroy Laumet, dela Universidad Estatal de Míchigan (Estados Unidos), identifica a la interleucina 10 (IL-10), una citoquina conocida por su función antiinflamatoria, como mediadora central en la resolución del dolor inflamatorio. Y no solo eso: demuestra que los hombres producen más monocitos capaces de secretar IL-10 que las mujeres, lo que acelera la desaparición del dolor.

El papel del sistema inmunitario en la duración del dolor

El dolor no es solo una señal nerviosa. Es el resultado de una compleja conversación entre el sistema inmunitario y el sistema nervioso. Cuando un tejido se inflama —por ejemplo, tras una lesión cutánea— las neuronas sensoriales que detectan estímulos nocivos se vuelven más excitables. Moléculas proinflamatorias como el factor de necrosis tumoral alfa o TNF-α y la IL-1β amplifican esa señal.

Pero el proceso no es unidireccional. También existen mecanismos biológicos destinados a apagar la alarma.

La IL-10 es una de esas señales de Off. Tradicionalmente se la ha considerado una molécula que frena la inflamación, pero este estudio muestra que también actúa directamente sobre las neuronas del dolor. Estas neuronas expresan un receptor específico, el IL-10R1, que les permite responder a la presencia dedicha citoquina y reducir su excitabilidad.

Diferencias entre machos y hembras en la resolución del dolor

Para investigar cómo influye esta vía en las diferencias entre sexos, los investigadores utilizaron un modelo clásico de dolor inflamatorio en ratón: la inyección de un adyuvante (CFA) en la piel de la pata, que provoca inflamación persistente y sensibilidad mecánica.

El resultado fue despejó cualquier duda: los ratones macho comenzaban a resolver el dolor alrededor de una semana después de la lesión, mientras que las hembras mantenían la hipersensibilidad durante más tiempo. Sin embargo, el grado de inflamación —medido por el edema— era similar en ambos sexos. La diferencia no estaba en la intensidad inicial del daño, sino en la velocidad de recuperación.

La pista apareció al analizar qué células producían IL-10 en la zona inflamada. Utilizando ratones modificados genéticamente para que las células productoras de IL-10 brillaran en verde, los autores observaron que los monocitos infiltrados en la piel eran la principal fuente de esta molécula. Y, crucialmente, los machos presentaban un número significativamente mayor de monocitos productores de IL-10 que las hembras.

La correlación era directa: cuantos más monocitos IL-10 positivos había en la piel, mayor era el umbral de retirada ante estímulos mecánicos, es decir, menor dolor. Cuando los investigadores inyectaron IL-10 recombinante directamente en la zona inflamada, el dolor se resolvió más rápido tanto en uno como otros sexo. En cambio, bloquear la IL-10 o eliminar su receptor específicamente en las neuronas sensoriales prolongó la hipersensibilidad. La comunicación entre monocitos y neuronas resultó ser indispensable para apagar el dolor.

Recreación de un monocito, una célula del sistema inmunitario que produce interleucina-10, una molécula clave para apagar el dolor inflamatorio y que podría explicar por qué las mujeres lo sufren durante más tiempo que los hombres.

Recreación de un monocito, una célula del sistema inmunitario que produce interleucina-10, una molécula clave para apagar el dolor inflamatorio y que podría explicar por qué las mujeres lo sufren durante más tiempo que los hombres. Cortesía: Blausen Medical - BruceBlaus

La influencia de las hormonas sexuales en el dolor

El siguiente paso fue determinar si todos los monocitos eran iguales. Mediante citometría de flujo de alta dimensión, el equipo identificó varios subtipos de esta células. Uno de ellos, caracterizado por una alta expresión de la proteína CD206, concentraba la mayor proporción de células productoras de IL-10. Este subgrupo era especialmente abundante en machos. En otras palabras, no solo había más monocitos en estos últimos, sino que una fracción concreta, especializada en producir IL-10, estaba sobrerrepresentada.

¿Qué explica esa diferencia? La respuesta apunta a las hormonas sexuales, y en particular a los andrógenos. Cuando las hembras fueron ovariectomizadas y tratadas con dihidrotestosterona (DHT), un potente andrógeno, comenzaron a comportarse como los machos: resolvían el dolor más rápido y aumentaban sus niveles de monocitos IL-10 positivos, especialmente del subtipo CD206 alto.

En cambio, cuando los machos fueron castrados o tratados con flutamida —un antagonista del receptor androgénico— la producción de IL-10 disminuyó y el dolor se prolongó.

Evidencia en humanos: por qué los hombres se recuperan antes

Para confirmar que el efecto dependía directamente de la acción hormonal sobre los monocitos, los investigadores eliminaron el receptor de andrógenos específicamente en células mieloides. El resultado fue el mismo: menor producción de IL-10 y retraso en la resolución del dolor. El mensaje es contundente: la señalización androgénica potencia la capacidad de los monocitos para producir IL-10 y acelerar el apagado del dolor.

El estudio no se limita al modelo inflamatorio clásico. En un segundo modelo más cercano a la experiencia humana —una incisión quirúrgica combinada con estrés— volvió a observarse que los machos resolvían el dolor antes que las hembras y presentaban mayores niveles de IL-10.

La pregunta inevitable era si este mecanismo también se observa en personas. Para explorarlo, los autores recurrieron a datos del estudio AURORA, que sigue a pacientes tras padecer un traumatismo, en su mayoría accidentes de tráfico. En este grupo, hombres y mujeres presentaban niveles similares de dolor agudo inicial, pero a lo largo de 84 días los hombres mostraban una recuperación más rápida.

Además, ellos tenían niveles plasmáticos más elevados de IL-10 y una mayor proporción estimada de monocitos circulantes. Ambos parámetros se correlacionaban con menor dolor a los tres meses. Los análisis estadísticos sugieren incluso que la IL-10 media parcialmente la relación entre monocitos y resolución del dolor.

Un hombre con heridas en el rostro tras una lesión: el estudio sugiere que, ante un daño similar, el organismo masculino podría resolver antes la señal de dolor por mecanismos biológicos del sistema inmunitario

Un hombre con heridas en el rostro tras una lesión: el estudio sugiere que, ante un daño similar, el organismo masculino podría resolver antes la señal de dolor por mecanismos biológicos del sistema inmunitario, aunque la experiencia del dolor también depende de factores psicológicos y sociales. Foto: Tom Jur

Un cambio de paradigma en la investigación del dolor

El hallazgo tiene implicaciones profundas. En primer lugar, refuerza la idea de que el dolor crónico puede ser, en parte, un fracaso de los mecanismos de resolución más que una mera persistencia de inflamación. En segundo lugar, identifica una diana terapéutica concreta: potenciar los monocitos productores de IL-10 podría acelerar la recuperación y reducir el riesgo de cronificación.

En esa línea, los investigadores probaron resolvina D1, un mediador lipídico conocido por favorecer la resolución de la inflamación. Una única inyección local aumentó el número de monocitos IL-10 positivos y aceleró la desaparición del dolor en ambos sexos, eliminando de este modo las diferencias entre ellos. Sin embargo, el efecto desaparecía si los monocitos no podían producir IL-10, lo que confirma que la molécula es el eje central del proceso.

El trabajo no pretende simplificar una cuestión compleja ni reducir las diferencias de género en dolor a un único factor biológico. La experiencia del dolor está modulada por variables psicológicas, culturales y sociales. Pero sí aporta una base molecular sólida para entender por qué, tras una misma lesión, el organismo masculino tiende a apagar antes la señal dolorosa.

Qué significa este descubrimiento para el futuro

La IL-10, producida por monocitos bajo la influencia de los andrógenos, emerge así como un interruptor biológico de la resolución del dolor. En un contexto en el que el dolor crónico afecta a más de cien millones de personas solo en Estados Unidos, comprender estos mecanismos no es un ejercicio académico.

Es un paso hacia tratamientos más personalizados, capaces de tener en cuenta el sexo biológico como variable clínica relevante.

La investigación abre nuevas preguntas tan interesantes como estas:

✅ ¿Puede estimularse selectivamente este subtipo de monocitos en pacientes con riesgo de cronificación?

✅ ¿Influyen otros factores hormonales o genéticos?

✅ ¿Existen diferencias similares en otros tipos de dolor, como el neuropático o el visceral?

Lo que parece claro es que el sistema inmunitario no solo enciende la alarma del dolor, sino que también tiene la llave para apagarla. Y esa llave, al menos en parte, tiene una firma hormonal.▪️(21-febrero-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Dolor y género

🤕 ¿Por qué las mujeres sufren más dolor crónico que los hombres?
Porque, según nuevas investigaciones, producen menos monocitos capaces de generar interleucina-10, una molécula que ayuda a resolver el dolor inflamatorio.

🤕 ¿Qué es la interleucina-10 y qué función tiene en el dolor?
Es una molécula antiinflamatoria del sistema inmunitario que reduce la excitabilidad de las neuronas del dolor y acelera la recuperación tras una lesión.

🤕 ¿Influyen las hormonas en la duración del dolor?
Sí. Los andrógenos como la testosterona aumentan la producción de IL-10 en monocitos, lo que acelera la resolución del dolor.

🤕 ¿Podría este descubrimiento cambiar los tratamientos del dolor crónico?
Sí. Potenciar la IL-10 o los monocitos que la producen podría convertirse en una nueva estrategia terapéutica para prevenir el dolor crónico.

  • Fuente: Jaewon Sim et al. Monocyte-derived IL-10 drives sex differences in pain duration. Science Immunology (2026). DOI:10.1126/sciimmunol.adx0292

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