Redescubren las vértebras gigantes del megalodón que llevaban 40 años desaparecidas y arrojan nuevos secretos del mayor tiburón de la historia
Un fabulosos descubrimiento extraviado en un museo durante cuatro décadas devuelve a la ciencia las mayores vértebras de tiburón jamás encontradas y ofrece nuevas pistas sobre el tamaño, la longevidad y la dieta del colosal megalodón.
Por Enrique Coperías, periodista científico
La paleontóloga Mette Elstrup sostiene una de las gigantescas vértebras fosilizadas de Otodus megalodon. Al fondo, una reconstrucción de la mandíbula del mayor tiburón que ha existido. Cortesía: Museum of Southern Jutland (Dinamarca).
Una simple jornada de trabajo en una cantera del sur de Dinamarca acabó convirtiéndose en uno de los hallazgos paleontológicos más sorprendentes relacionados con el megalodón, también conocido como megalodonte. Poco antes del verano de 1978, una excavadora sacó a la luz una veintena de enormes vértebras fosilizadas pertenecientes al mayor tiburón que ha surcado jamás los océanos.
El descubrimiento fue estudiado por un equipo de paleontólogos y publicado pocos años después, pero los fósiles desaparecieron, de forma casi novelesca, durante una mudanza de las colecciones del museo.
Durante casi cuatro décadas se dieron por perdidos. Ahora, un golpe de suerte los ha devuelto a la ciencia, y, con ellos, nuevas pistas sobre la biología del megalodón, el gigantesco depredador marino que dominó los mares hace millones de años.
Qué es el megalodón y por qué sigue fascinando a los científicos
La historia parece sacada de una película de aventuras paleontológicas. Todo cambió cuando una trabajadora del Museo de Historia Natural de Dinamarca encontró unas cajas olvidadas entre las colecciones. En su interior aparecían fragmentos de aquellas vértebras gigantescas descritas en los años ochenta y desaparecidas poco después.
El redescubrimiento ha permitido que un equipo internacional de investigadores vuelva a analizarlas con técnicas que ni siquiera existían cuando fueron excavadas y publique ahora sus conclusiones en la revista Palaeontologia Electronica.
El protagonista de esta historia es Otodus megalodon, el colosal tiburón prehistórico que vivió entre hace unos 15 y 3,6 millones de años y cuyo nombre se ha convertido en sinónimo de monstruo marino. Aunque el cine lo ha retratado como una especie de tiburón blanco descomunal, los paleontólogos insisten en que aún sabemos sorprendentemente poco sobre su aspecto real. La razón es sencilla: nunca se ha encontrado un esqueleto completo.
A diferencia de los dinosaurios o de los mamíferos, los tiburones poseen un esqueleto formado casi por completo por cartílago, un tejido que apenas fosiliza. Por eso, la inmensa mayoría de los restos de megalodón encontrados en todo el mundo son dientes. Sus vértebras, mucho más mineralizadas, son extraordinariamente escasas y constituyen auténticos tesoros para reconstruir su anatomía.
El megalodón descubierto en Dinamarca pudo alcanzar los 24,3 metros, una longitud equivalente aproximadamente a dos autobuses urbanos colocados uno detrás de otro. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
Las vértebras gigantes aparecieron hace casi 50 años… y después desaparecieron
Las vértebras recuperadas proceden de la formación Gram, un yacimiento del Mioceno superior situado en Dinamarca que hace unos 10,8 millones de años era un fondo marino situado a más de cien metros de profundidad.
Allí aparecieron alrededor de veinte vértebras asociadas pertenecientes al mismo individuo, algunas incrustadas en concreciones de siderita que favorecieron su conservación.
Aunque gran parte del material resultó dañado tras décadas de almacenamiento y traslados, los fragmentos recuperados siguen siendo suficientes para confirmar una cifra que llevaba años alimentando el debate científico: el diámetro máximo de estas vértebras alcanzaba 23 centímetros.
Cómo calculan los científicos el tamaño de un animal del que nunca ha aparecido un esqueleto completo
Puede parecer un detalle menor, pero esa medida resulta crucial. De hecho, constituye uno de los pilares sobre los que se apoya la estimación más aceptada del tamaño máximo del megalodón.
🗣️ Como explica el paleobiólogo Kenshu Shimada, de la Universidad DePaul de Chicago, en Estados Unidos, y autor principal del estudio, «el redescubrimiento de las vértebras confirma empíricamente el diámetro máximo de 23 centímetros citado en la literatura». Y añade un dato aún más llamativo: «No solo representan las vértebras de tiburón más grandes conocidas hasta la fecha, sino probablemente las mayores vértebras de cualquier pez registradas hasta ahora».
Una bestia de casi 25 metros de largo
La ausencia de esqueletos completos obliga a los científicos a recurrir a ingeniosas comparaciones anatómicas. En este caso, los investigadores comparan estas enormes vértebras con otra columna vertebral relativamente completa hallada en Bélgica, perteneciente a un ejemplar de unos 16,4 metros de longitud.
A partir de esa relación proporcional concluyen que el individuo danés pudo alcanzar 24,3 metros, una longitud equivalente aproximadamente a dos autobuses urbanos colocados uno detrás de otro o a un edificio de ocho plantas tumbado sobre el mar.
Sin embargo, los propios autores son prudentes. El nuevo modelo de crecimiento desarrollado durante la investigación incluso sugiere que este ejemplar podría haber llegado a ser algo mayor. Aun así, Shimada insiste en que los datos actuales no permiten afirmarlo con seguridad:
🗣️«Aunque nuestro modelo indica que el megalodón podría haber crecido ligeramente más, los 24,3 metros siguen siendo, por ahora, la mayor estimación científicamente justificable»
Comparación entre los fósiles y las vértebras de distintos tiburones utilizada por los investigadores para confirmar que las gigantescas vértebras halladas en Dinamarca pertenecen al Otodus megalodon y no a un tiburón peregrino. Cortesía: Palaeontologia Electronica
Los anillos de crecimiento delatan la edad del megalodón
El estudio también permite asomarse a la vida de este gigantesco depredador. Para ello, los investigadores recurrieron a una tecnología habitual en medicina, pero todavía poco utilizada en paleontología: la tomografía computarizada de alta resolución o micro-TC.
Al igual que los troncos de los árboles conservan anillos de crecimiento, las vértebras de muchos tiburones presentan bandas concéntricas que, según numerosos estudios, suelen formarse anualmente. Contarlas permite estimar la edad del animal cuando murió.
En el caso del megalodón danés no fue una tarea sencilla. Las enormes vértebras estaban rodeadas por arcilla y concreciones minerales que dificultaban enormemente la obtención de imágenes. «Escanear estos fósiles de gran tamaño y bajo contraste fue un auténtico desafío técnico», explica Henrik Lauridsen, de la Universidad de Aarhus, responsable de las exploraciones mediante micro-TC.
Lauridsen generó más de 100 gigabytes de imágenes digitales antes de poder reconstruir su estructura interna.
El esfuerzo mereció la pena. Los análisis indican que aquel gigantesco tiburón tenía al menos 64 años cuando murió y que, según el modelo de crecimiento elaborado por el equipo, podría haber alcanzado teóricamente una longevidad cercana a los 96 años, una cifra comparable a la de algunos de los grandes tiburones actuales.
El hallazgo más sorprendente: el posible primer contenido estomacal de un megalodón
Pero quizá la sorpresa más inesperada apareció donde nadie esperaba buscar: entre los sedimentos que rodeaban las vértebras.
Los investigadores encontraron decenas de diminutas escamas dérmicas y fragmentos de branquias pertenecientes a un tiburón peregrino (Cetorhinus), el segundo pez más grande que existe en la actualidad y un animal completamente inofensivo que se alimenta filtrando plancton.
Al principio, el equipo consideró la posibilidad de que las vértebras pertenecieran precisamente a ese tiburón. Sin embargo, tras comparar cuidadosamente su forma, proporciones y grado de mineralización con otros fósiles y con ejemplares actuales, descartaron esa hipótesis. Las vértebras del tiburón peregrino son proporcionalmente mucho más largas y presentan características anatómicas claramente distintas.
La explicación que proponen resulta mucho más fascinante.
🗣️ «Interpretamos que esos restos del tiburón peregrino representan el contenido estomacal del megalodón», afirma el paleontólogo australiano Mikael Siversson. Si la hipótesis es correcta, sería la primera evidencia fósil directa de qué estaba comiendo un megalodón en el momento de su muerte.
Hasta ahora, los científicos ya sospechaban, gracias a estudios isotópicos y al análisis de marcas de mordeduras en huesos fósiles, que el megalodón ocupaba la cima de la cadena alimentaria y cazaba mamíferos marinos como ballenas, focas o delfines. El nuevo hallazgo amplía ese menú potencial e indica que también pudo capturar grandes tiburones filtradores cuando tenía ocasión.
Escena de la película Megalodón 3, una superproducción que lleva al extremo el mito del gigantesco tiburón prehistórico. Cortesía: Warner Bros. Pictures
El yacimiento danés aporta nuevas pistas sobre la distribución del megalodón
El yacimiento de Gram aporta además otra información interesante. Según Mette Elstrup, responsable de la sección de Historia Natural del Museo del Sur de Jutlandia, en Dinamarca, se trata del registro confirmado de megalodón situado más al norte del planeta.
«El tamaño es fundamental para comprender la biología, el impacto ecológico y la distribución geográfica de este gigantesco depredador — señala Elstrup—. El descubrimiento encaja con una tendencia observada en otros yacimientos: los ejemplares de mayor tamaño parecen ser relativamente más frecuentes en regiones templadas que en aguas tropicales».
Su compañera Trine Sørensen, conservadora del museo y encargada de preparar cuidadosamente los fósiles, recuerda que el hallazgo es excepcional por otra razón:
«Los esqueletos cartilaginosos de los tiburones tienen muy pocas probabilidades de conservarse. La Formación Gram es especial porque ha preservado numerosas vértebras fósiles de distintas especies de tiburones además de sus dientes, aunque las del megalodón siguen siendo extraordinariamente rara».
Aún quedan muchos misterios por resolver de este tiburón
El redescubrimiento de estas vértebras no resuelve todos los misterios del mayor tiburón de la historia. Los propios autores reconocen que solo el hallazgo de un esqueleto mucho más completo, preferiblemente acompañado de dientes en posición anatómica, permitirá conocer con mayor precisión cuál era el verdadero tamaño máximo de la especie.
Pero la investigación demuestra también algo igual de importante: los museos no son simples almacenes de fósiles, sino auténticos archivos del pasado donde todavía pueden esconderse descubrimientos capaces de cambiar lo que sabemos sobre la vida prehistórica. Durante casi cuarenta años, las vértebras más grandes conocidas de un pez permanecieron olvidadas dentro de unas cajas.
Su redescubrimiento no solo devuelve a la ciencia una pieza única del rompecabezas evolutivo del megalodón, sino que recuerda que, en paleontología, algunos de los hallazgos más espectaculares no siempre aparecen bajo tierra. A veces llevan décadas esperando, en silencio, en una estantería de un museo.▪️(29-junio-2026)
PALEONTOLOGÍA Y FÓSILES
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Megalodón y Biología
🦈 ¿Qué era el megalodón?
El Otodus megalodon fue un gigantesco tiburón prehistórico que vivió entre hace aproximadamente 15 y 3,6 millones de años y ocupó la cima de la cadena alimentaria en los océanos.
🦈 ¿Cuánto medía el megalodón?
La estimación científicamente mejor respaldada sitúa su longitud máxima en 24,3 metros, aunque algunos modelos sugieren que pudo ser ligeramente mayor.
🦈 ¿Por qué es tan importante este descubrimiento?
Porque confirma el mayor tamaño conocido de sus vértebras, aporta nuevos datos sobre su crecimiento y longevidad y ofrece la primera posible evidencia fósil de su contenido estomacal.
🦈 ¿Qué comía el megalodón?
Los estudios indican que cazaba grandes mamíferos marinos y, según esta nueva investigación, también pudo alimentarse de tiburones peregrinos.
🦈 ¿Dónde aparecieron las vértebras?
En la Formación Gram, un yacimiento del Mioceno superior situado en el sur de Dinamarca.
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
Unas vértebras fósiles de megalodón desaparecidas durante casi 40 años han sido redescubiertas en Dinamarca.
Confirman que el mayor ejemplar conocido pudo alcanzar 24,3 metros de longitud.
Los análisis mediante micro-TC indican que el animal tenía al menos 64 años cuando murió y que pudo vivir cerca de 96 años.
Los fósiles contienen restos de un tiburón peregrino, posiblemente el primer contenido estomacal identificado en el registro fósil del megalodón.
El estudio refuerza el papel delOtodus megalodon como uno de los mayores depredadores marinos que han existido.
Información facilitada por el Museum Sønderjylland
Fuente: Kenshu Shimada, Mette Elstrup, Henrik Lauridsen, Trine Sørensen, and Mikael Siversson. Rediscovery of the associated gigantic vertebrae of the extinct megatooth shark, Otodus megalodon, from the Upper Miocene Gram Formation in Denmark, and comments on its paleobiological significance and the maximum possible size of the species. Palaeontologia Electronica (2026). DOI: https://doi.org/10.26879/1674

