¿Puede la contaminación de los neumáticos llegar a nuestros alimentos? Un estudio destapa una nueva vía de exposición
Cada kilómetro recorrido por nuestros vehículos deja un rastro invisible de partículas desprendidas por los neumáticos que acaba dispersándose por el aire, el agua y el suelo. Ahora, un estudio demuestra que algunos de sus contaminantes químicos también pueden ser absorbidos por cultivos como la lechuga, lo que abre una inesperada vía de exposición alimentaria.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Recreación conceptual de una mujer se dispone a cortar un trozo de neumático servido sobre hojas de lechuga, una metáfora visual del posible recorrido de los contaminantes liberados por el desgaste de los neumáticos hasta la cadena alimentaria. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
Cada vez que un coche circula por nuestras carreteras, no solo emite gases por el tubo de escape. Con cada frenazo, aceleración o curva, los neumáticos se desgastan lentamente y liberan millones de diminutas partículas de caucho que quedan esparcidas sobre el asfalto.
Durante años, los científicos las han considerado principalmente una fuente de microplásticos. Sin embargo, una nueva investigación acaba de revelar que su impacto podría ir mucho más allá: esas partículas también liberan sustancias químicas capaces de llegar al suelo agrícola, ser absorbidas por los cultivos e, incluso, incorporarse a la cadena alimentaria.
El estudio, publicado en la revista Environmental Research por investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén (Israel) y de la Universidad de Viena (Austria), aporta una de las pruebas más sólidas hasta la fecha de que el desgaste de los neumáticos constituye una fuente continua de contaminación química para las plantas cultivadas.
Los resultados no significan que comer una ensalada sea peligroso. Tampoco demuestran que exista un riesgo inmediato para la salud humana. Pero sí obligan a replantearse el impacto ambiental de un tipo de contaminación que pasaba prácticamente desapercibido y que acompaña a cada desplazamiento en coche.
Cómo pueden los neumáticos contaminar los alimentos
¿Qué contiene realmente un neumático?
Los neumáticos modernos son mucho más que caucho. Durante su fabricación se incorporan decenas de compuestos químicos destinados a mejorar su resistencia, flexibilidad, adherencia o durabilidad. Algunos de estos aditivos pueden representar hasta el 15 % del peso total del neumático. Conforme este se desgasta contra el pavimento, esas sustancias quedan atrapadas en las partículas de neumático desprendidas y terminan dispersándose por el entorno.
Cada año se producen alrededor de 1.500 millones de neumáticos en todo el mundo. A lo largo de su vida útil, entre un 10% y un 30 % de su masa acaba convertida en partículas microscópicas que son arrastradas por el viento, la lluvia o las escorrentías hacia cunetas, ríos, sistemas de alcantarillado y, finalmente, terrenos agrícolas.
Los estudios realizados cerca de carreteras han encontrado concentraciones de estas partículas superiores al 0,1 % del peso del suelo e incluso próximas al 2 % en las zonas más expuestas.
Hasta ahora, numerosos trabajos habían detectado sustancias procedentes de neumáticos en verduras e incluso en productos comprados en supermercados europeos. Sin embargo, existía una duda fundamental: ¿eran las propias partículas de neumático las responsables directas de esa contaminación o simplemente actuaban como un depósito inerte de sustancias químicas?
El nuevo estudio aporta una respuesta clara.
Extracción de contaminantes de tejidos vegetales mediante un disolvente orgánico. Posteriormente, el extracto se analiza mediante cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas (HPLC-MS) para identificar y cuantificar los compuestos procedentes del desgaste de los neumáticos. Cortesía: Chao Gao
Cómo llegan las partículas de los neumáticos hasta los cultivos
Para comprobarlo, los investigadores cultivaron alfalfa y lechuga en un suelo agrícola mezclado con cantidades de partículas de neumático similares a las que ya se han medido en ambientes reales próximos a carreteras.
Después analizaron cómo seis compuestos químicos habituales presentes en los neumáticos pasaban de las partículas al suelo y, posteriormente, a los tejidos vegetales.
Lo que observaron fue especialmente revelador.
Las partículas no liberan todos sus contaminantes de una sola vez. En realidad funcionan como una especie de cápsula de liberación lenta. Primero desprenden rápidamente las sustancias situadas en su superficie. Después, durante semanas e incluso meses, continúan liberando, poco a poco, los compuestos atrapados en el interior del caucho.
«Nuestra investigación demuestra que las partículas procedentes del desgaste de los neumáticos no son simples microplásticos pasivos que se acumulan en el medio ambiente —explica el investigador Evyatar Ben Mordechay, químico ambiental de la Facultad de Agricultura, Alimentación y Medioambiente, en la Universidad Hebrea de Jerusalén, y autor principal del trabajo. Y añade—: Actúan como reservorios químicos tanto a corto como a largo plazo, liberando de forma gradual contaminantes al suelo, donde quedan disponibles para ser absorbidos por las plantas".
Este mecanismo convierte a los neumáticos en una fuente continua de contaminación, incluso mucho tiempo después de que las partículas hayan llegado al suelo.
Qué es la DPG y la 6PPD-quinona
Entre los seis compuestos analizados hubo uno que llamó especialmente la atención de los investigadores: la 1,3-difenilguanidina (DPG).
Este aditivo utilizado durante la fabricación de los neumáticos para favorecer la vulcanización del caucho fue el que mostró un comportamiento más preocupante.
Mientras otros contaminantes desaparecían relativamente deprisa del suelo, la DPG permanecía disponible durante mucho más tiempo y seguía siendo absorbida por las plantas a medida que avanzaba el experimento. En las hojas de lechuga alcanzó concentraciones muy superiores a las del resto de compuestos analizados.
Los investigadores creen que esto se debe a un doble efecto. Por un lado, las partículas continúan liberando lentamente DPG. Por otro, el propio suelo actúa como un almacén temporal que mantiene el compuesto disponible para las raíces durante largos periodos de tiempo.
El trabajo también detectó otro compuesto especialmente conocido entre los toxicólogos ambientales: la 6PPD-quinona, un producto derivado de un antioxidante presente en los neumáticos que en los últimos años se ha relacionado con la muerte masiva de salmones en algunos ríos de Norteamérica. Aunque en este estudio apareció en concentraciones mucho menores, su presencia tanto en el suelo como en los tejidos vegetales confirma que estos contaminantes pueden desplazarse desde las carreteras hasta los cultivos.
Micrografías obtenidas mediante microscopía electrónica de barrido (SEM) que muestran cómo las partículas procedentes del desgaste de los neumáticos cambian de aspecto tras permanecer en el suelo durante 163 días. Cortesía: Chao Gao et al
Las plantas tampoco permanecen pasivas
El estudio descubrió otro fenómeno interesante.
Una vez absorbidos algunos de estos contaminantes, las propias plantas parecen transformarlos mediante sus mecanismos metabólicos. Los investigadores identificaron diversos productos derivados generados dentro de los tejidos vegetales, un hallazgo que indica que los cultivos no solo acumulan estas sustancias, sino que también pueden modificarlas químicamente.
Todavía se desconoce si estos productos de transformación son más o menos tóxicos que las moléculas originales, por lo que los científicos consideran prioritario investigarlos en futuros trabajos.
Mucho más que un problema de microplásticos
Durante los últimos años, la contaminación por microplásticos procedentes de partículas de neumáticos se ha estudiado sobre todo desde la perspectiva de los microplásticos, diminutas partículas de plástico de menos de 5 milímetros de tamaño que se generan al degradarse objetos plásticos o se fabrican directamente con ese tamaño. Sin embargo, este trabajo propone ampliar esa visión.
🗣️ «Este estudio cambia nuestra forma de pensar sobre la contaminación causada por el desgaste de los neumáticos —afirma Benny Chefetz, profesor de Química Ambiental en la Universidad Hebrea de Jerusalén e investigador principal del proyecto. Y añade—: Las partículas suelen considerarse únicamente un problema de microplásticos. Nuestros resultados muestran que también deben verse como transportadores de contaminantes químicos capaces de desplazarse por el suelo y llegar a los cultivos».
En otras palabras, el problema no reside únicamente en el diminuto fragmento de caucho, sino también en el complejo cóctel químico que transporta consigo durante meses.
Muestra de alfalfa cosechada y triturada antes de la extracción de contaminantes procedentes del desgates de neumáticos. Cortesía: Chao Gao
¿Supone un riesgo para la salud?
Los propios autores del estudio piden prudencia.
Aunque el trabajo demuestra que determinadas sustancias procedentes de los neumáticos pueden llegar a plantas cultivadas, todavía no permite calcular cuánto representa realmente esta vía de exposición para la dieta humana ni cuáles podrían ser sus consecuencias sanitarias.
Además, el experimento se realizó en condiciones controladas de invernadero utilizando partículas procedentes de neumáticos de turismos, por lo que será necesario comprobar si el mismo fenómeno se reproduce con igual intensidad en diferentes tipos de suelos, cultivos y condiciones agrícolas. Los investigadores también reconocen que aún desconocen el destino final de muchos de estos compuestos dentro de las raíces y del suelo, así como el comportamiento de los productos de transformación generados durante su metabolismo.
Qué aporta este estudio respecto a investigaciones anteriores
Aun así, el estudio llena una importante laguna científica. Hasta ahora se sabía que ciertos contaminantes procedentes de los neumáticos aparecían en frutas y verduras. Ahora también se conoce con bastante detalle el camino que siguen para llegar hasta ellas. Aunque las preguntas pendientes de encontrar una respuesta se acumulan sobre la mesa de los investigadores:
✅ ¿Cuánto llegan estos contaminantes a nuestra dieta?
✅ ¿Qué ocurre tras años de acumulación en el suelo?
✅ ¿Qué sucede en otros cultivos?
✅ ¿Cómo afectan las distintas condiciones agrícolas?
✅ ¿Qué efectos tienen los productos derivados que generan las propias plantas?
Es un recordatorio de que la contaminación asociada al tráfico no termina cuando desaparecen los gases de escape. Cada kilómetro recorrido deja un rastro invisible de partículas de neumático que continúa viajando mucho después de que el vehículo haya pasado. Algunas acaban en los ríos, otras permanecen en el aire y otras, lentamente, encuentran el camino hacia los suelos agrícolas donde crecen parte de los alimentos que terminan llegando a nuestra mesa.
Como ocurre con tantos otros contaminantes emergentes, el desafío ya no consiste solo en medir su presencia, sino en comprender qué efectos puede tener esa exposición silenciosa y acumulativa a lo largo del tiempo. Porque, a veces, las consecuencias más importantes de la contaminación no salen del tubo de escape, sino del contacto constante entre cuatro neumáticos y el asfalto.▪️(30-junio-2026)
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Neumáticos y Contaminación
🛞 ¿Los neumáticos pueden contaminar los alimentos?
Sí. El estudio demuestra que determinadas sustancias químicas liberadas por las partículas del desgaste de los neumáticos pueden ser absorbidas por plantas como la lechuga y la alfalfa.
🛞 ¿Qué cultivos se estudiaron?
Lechuga y alfalfa cultivadas en suelo agrícola.
🛞 ¿Qué compuesto preocupa más?
La 1,3-difenilguanidina (DPG), porque permanece más tiempo disponible en el suelo y se acumula con mayor facilidad en las plantas.
🛞 ¿Debemos dejar de comer lechuga?
No. Los investigadores insisten en que el estudio no demuestra un riesgo inmediato para la salud humana.
🛞 ¿Por qué este estudio es importante?
Porque demuestra, por primera vez en condiciones agrícolas realistas, que las partículas del desgaste de los neumáticos son una fuente persistente de contaminantes químicos para los cultivos.
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
Las partículas del desgaste de los neumáticos no solo son microplásticos.
Liberan compuestos químicos durante meses después de depositarse en el suelo.
Investigadores detectaron varios de esos contaminantes en lechuga y alfalfa.
La 1,3-difenilguanidina (DPG) fue el compuesto que mostró mayor persistencia y absorción.
El estudio no demuestra un riesgo inmediato para la salud, pero abre nuevas preguntas sobre la seguridad alimentaria.
CONTAMINACIÓN POR PLÁSTICOS
Información facilitada por la Universidad Hebrea de Jerusalén
Fuente: Chao Gao, Vered Mordehay, Anya Sherman, Luzian Elijah Hämmerle, Thilo Hofmann, Tamara Polubesova, Benny Chefetz, Evyatar Ben Mordechay. Tire wear particles as a source of organic contaminants in the agro-environment: Release of tire wear-derived compounds and their plant uptake. Environmental Research (2026). DOI: https://doi.org/10.1016/j.envres.2026.124681

