Ver series del tirón y leer durante horas puede tener beneficios psicológicos ocultos, según un estudio científico

Darse un atracón de series o perderse durante horas en una novela podría ser algo más que ocio: la ciencia sugiere que estas prácticas dejan huella en la memoria y la imaginación. Un nuevo estudio nos descubre que el consumo narrativo intensivo puede convertirse en una herramienta inesperada para gestionar el estrés y reforzar el bienestar psicológico.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Una joven lee una novela sentada en una montaña de libros: según el estudio, la lectura prolongada puede activar la implicación imaginativa retrospectiva, un proceso por el que la historia sigue viva en la mente incluso después de cerrar el libro.

Una joven lee una novela sentada en una montaña de libros: según el estudio, la lectura prolongada puede activar la implicación imaginativa retrospectiva, un proceso por el que la historia sigue viva en la mente incluso después de cerrar el libro. Foto de Clay Banks en Unsplash

Durante años, las expresiones darse un atracón o darse una maratón de series, o sea, devorar varios capítulos de la misma serie de televisión en formato digital y de una sentada, ha ido acompañado de cierta culpa. Algo parecido ocurre con esos fines de semana en los que un lector apenas levanta la vista de una novela. ¿Es una pérdida de tiempo? ¿Estamos ante un exceso poco saludable?

Un nuevo estudio internacional propone mirar estas prácticas con otros ojos: ver varios episodios seguidos de una serie o encadenar capítulos de un libro durante horas y horas podría dejar una huella más profunda en la memoria y, a la larga, convertirse en un recurso psicológico para afrontar el estrés cotidiano.

La investigación, publicada en Acta Psychologica, explora un fenómeno poco estudiado pero muy común: la tendencia a seguir pensando en las historias mucho después de haber cerrado el libro o apagado la pantalla del televisor o la tableta. Joshua Baldwin, el autor del trabajo del Departamento de Publicidad y Relaciones Públicas, en Universidad de Georgia (Estados Unidos), y sus colegas lo han denominado implicación imaginativa retrospectiva (RII, por sus siglas en inglés).

Pensar en qué habría pasado si tal personaje hubiera tomado otra decisión. Imaginar conversaciones alternativas. Recrear escenas en la cabeza mientras paseamos o estamos en la ducha… Lejos de ser una distracción banal, esta actividad mental podría cumplir una función restauradora.

¿Qué dice el estudio sobre ver series del tirón y zamparse un libro de una sentada?

La idea central del estudio es sencilla: las historias no se acaban cuando termina el episodio de la serie o el capítulo de la novela. Muchas personas continúan interactuando mentalmente con los mundos narrativos. Recuperan escenas, reconstruyen tramas, amplían biografías de personajes o incluso modifican los acontecimientos en su imaginación.

Los investigadores distinguen entre dos tipos de implicación retrospectiva:

✅ Una más estática, que consiste en recordar personajes y eventos tal como ocurrieron.

✅ Y otra más dinámica, en la que el espectador o lector altera la historia: cambia finales, imagina giros distintos o inventa antecedentes no contados.

¿Por qué hacemos esto? El trabajo se apoya en teorías psicológicas que sostienen que las narraciones permiten «expandir temporalmente los límites del yo»: al identificarnos con personajes o mundos ficticios, experimentamos de forma vicaria sensaciones de competencia, autonomía o conexión con otros. Es decir, satisfacemos necesidades psicológicas básicas.

La novedad del estudio es preguntarse qué condiciones hacen que una historia permanezca más accesible en la memoria y, por tanto, esté más disponible para ese juego imaginativo posterior.

¿Por qué ver varios episodios seguidos mejora la memoria de la historia?

Para comprobarlo, Baldwin y su equipo realizó dos estudios con estudiantes universitarios. A los participantes se les pidió que recordaran historias —series, películas o libros— que consideraban especialmente memorables y otras menos memorables. Después respondieron a preguntas sobre cuánto tiempo solían dedicarles en una sola sesión, cuánto las habían disfrutado, qué les motivó a consumirlas y con qué frecuencia pensaban en ellas después.

El patrón fue claro: las historias que los participantes consideraban más accesibles en su memoria eran también aquellas que habían consumido durante más tiempo seguido. En el caso de las series, ver varios episodios consecutivos se asociaba a un mayor recuerdo posterior. En el caso de los libros, leer durante sesiones más largas también aumentaba la probabilidad de que la historia se mantuviera viva en la mente.

Además, las historias más memorables eran aquellas sobre las que los participantes decían implicarse más imaginativamente después: pensaban más en sus personajes, recreaban más sus escenas y jugaban más con sus tramas.

En otras palabras, la memoria parece ser el primer paso imprescindible. Sin una representación mental sólida de la historia —de sus personajes, escenarios y conflictos— es difícil volver a ella en la imaginación.

El papel del «binge-watching» en el bienestar psicológico

Uno de los hallazgos más interesantes tiene que ver con el maratón de series o binge-watching. Las personas con mayor tendencia a ver varios episodios seguidos no solo recordaban más las historias, sino que también se implicaban más en esa actividad imaginativa retrospectiva.

El estudio sugiere que consumir una narrativa de forma consecutiva puede facilitar la construcción de modelos mentales más ricos: al pasar más tiempo inmersos en un mismo universo ficticio sin largas interrupciones, los espectadores integran mejor la información sobre personajes y tramas. Esa cohesión facilitaría después la recuperación de la historia en la memoria.

Esto matiza una visión muy extendida que asocia el consumo intensivo de series únicamente con efectos negativos —como la alteración del sueño o la sensación de pérdida de control—. Sin negar esos riesgos, los autores apuntan que también puede haber beneficios psicológicos menos visibles.

Las plataformas de streaming como Netflix, HBO o Disney+ impulsan el binge-watching al estrenar temporadas completas y activar la reproducción automática del siguiente episodio.

Las plataformas de streaming como Netflix, HBO o Disney+ impulsan el binge-watching al estrenar temporadas completas y activar la reproducción automática del siguiente episodio. Foto: BoliviaInteligente

Motivación, disfrute y significado: qué influye más

No todas las motivaciones son iguales. El estudio analizó también por qué las personas eligen determinadas historias. Quienes afirmaban consumir ficción para escapar de los problemas cotidianos tendían a implicarse más de manera retrospectiva, especialmente en formas de recuerdo más literal (volver a pensar en lo que ocurrió).

Pero las motivaciones relacionadas con la expansión personal —buscar experiencias distintas, explorar emociones nuevas— mostraron una relación aún más consistente con la implicación imaginativa. Cuanto más se buscaba en la ficción una ampliación de horizontes, más probable era que la historia siguiera activa en la mente tiempo después.

El disfrute y la apreciación también contaron. Las historias que se consideraban más significativas o más disfrutadas generaban más actividad retrospectiva. Es lógico: volvemos mentalmente a aquello que nos ha marcado.

¿Influye el estrés en este proceso?

¿Y qué ocurre con el estrés? Aquí los resultados fueron más matizados. En uno de los estudios, mayores niveles de estrés se asociaban con menor implicación imaginativa en algunas dimensiones; en el otro, la relación no fue significativa.

Esto sugiere que el estrés puede, en ciertos casos, limitar los recursos cognitivos necesarios para volver mentalmente a una historia.

El tiempo libre, en cambio, sí mostró una relación positiva con algunas formas de implicación retrospectiva. Tener espacios de ocio facilitaría esa deriva mental hacia mundos narrativos ya conocidos.

¿Es saludable hacer maratones de series o leer durante horas?

Los autores plantean una hipótesis sugerente: la implicación imaginativa retrospectiva podría funcionar como un mecanismo flexible de recuperación psicológica. Cuando no podemos sentarnos a ver un episodio o a leer, podemos volver a la historia desde la memoria.

Esa actividad podría ayudar a restaurar recursos mentales desgastados por el día a día.

Imaginar de nuevo la victoria de un personaje, o reconstruir una relación ficticia que nos resultó especialmente significativa, puede reforzar sensaciones de competencia o conexión social. No se trata de confundir ficción y realidad, sino de aprovechar la capacidad simbólica de las historias.

Las historias continúan después de terminar

El estudio no invita a un consumo acrítico o ilimitado de series y libros. Tampoco afirma que maratonear series sea, en sí mismo, terapéutico. Pero sí cuestiona una narrativa cultural muy asentada: la de que ver varios episodios seguidos o leer durante horas es necesariamente una conducta superficial o improductiva.

En determinadas condiciones, estas prácticas pueden favorecer una mayor inmersión, un recuerdo más sólido y, con ello, una actividad imaginativa posterior que podría contribuir al bienestar psicológico.

👉 «En general, este estudio destaca cómo el recuerdo que uno tiene de una historia (y los factores que determinan su memorabilidad) influye en la imaginación y la fantasía. Los resultados sugieren que la formación de modelos mentales sólidos sobre las narrativas podría facilitarse mediante el visionado compulsivo, lo que podría ayudar a las personas a recuperarse del estrés diario mediante la imaginación retrospectiva», concluyen los autores del estudio.

La próxima vez que alguien diga solo un capítulo más o un capítulo más y lo dejo, quizá no esté simplemente cediendo a la tentación. Puede que, sin saberlo, esté construyendo un pequeño reservorio mental al que volver cuando la realidad apriete.

Porque, a veces, las historias no solo nos entretienen mientras duran: también nos acompañan después.▪️(27-febrero-2026)

  • Fuente: Joshua Baldwin, Ezgi Ulusoy, Morgan Durfee, Rick Busselle, David R. Ewoldsen. Watching one more episode and reading one more chapter: What entertainment contexts lead to retrospective imaginative involvement? Acta Psychologica (2025). DOI: https://doi.org/10.1016/j.actpsy.2025.105101.

Anterior
Anterior

El suelo de Marte pone a prueba a los osos de agua: claves para sembrar de vida el planeta rojo

Siguiente
Siguiente

Cáncer de páncreas: el tumor podría empezar a ocultarse del sistema inmunitario años antes del diagnóstico