Tres vértebras olvidadas durante casi 30 años pertenecieron a una nueva salamandra gigante extinta

Tres humildes vértebras halladas en Japón en los años noventa han cambiado la historia evolutiva de las salamandras gigantes. Su reanálisis ha revelado una nueva especie extinta que vivió hace 3,5 millones de años y demuestra que estos colosales anfibios fueron mucho más diversos de lo que imaginábamos.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Recreación artística de Limnospondylus ajimuensis, la salamandra gigante que habitó los lagos y humedales subtropicales de Japón hace 3,5 millones de años.

Recreación artística de Limnospondylus ajimuensis, la salamandra gigante que habitó los lagos y humedales subtropicales de Japón hace 3,5 millones de años. Crédito: IA-DALL-E / RexMolón Producciones

A veces la paleontología no avanza gracias a un nuevo y espectacular hallazgo, sino porque alguien decide volver a mirar con otros ojos unos fósiles que llevaban décadas guardados en un museo. Es exactamente lo que ha ocurrido en Japón, donde tres vértebras descubiertas en los años noventa han resultado pertenecer no a una salamandra gigante ya conocida por la ciencia, sino a un animal sin identificar.

Tan distinto, de hecho, que los investigadores han tenido que crear para el anfibio un nuevo género y especie: Limnospondylus ajimuensis, una salamandra gigante extinta que vivió hace unos 3,5 millones de años en un paisaje de lagos, pantanos y bosques subtropicales hoy desaparecido.

El descubrimiento, hecho público en la revista PeerJ por un equipo de la Universidad de Kioto, trastoca la historia evolutiva de uno de los grupos de anfibios más antiguos del planeta, y sugiere que la diversidad de las salamandras gigantes fue mucho mayor de lo que se pensaba. También plantea una posibilidad fascinante: muchos fósiles repartidos por museos de todo el mundo, clasificados durante décadas bajo el mismo nombre, podrían esconder especies completamente desconocidas.

Cómo descubrieron que pertenecía a un nuevo género

La historia comenzó entre 1995 y 1997, cuando aparecieron tres vértebras fosilizadas en la formación geológica de Tsubusugawa, en la región japonesa de Ajimu, en la isla de Kyushu. Los sedimentos donde fueron halladas pertenecen al Plioceno superior y tienen una antigüedad cercana a los 3,5 millones de años.

En aquel momento, los paleontólogos las atribuyeron provisionalmente al género Andrias, al que pertenece la salamandra gigante japonesa actual (Andrias japonicus), que puede alcanzar el metro y medio de longitud. Era una identificación razonable: apenas existían fósiles comparativos y el conocimiento sobre la evolución de estos anfibios era todavía muy limitado.

Sin embargo, durante más de veinte años esas tres vértebras permanecieron prácticamente olvidadas hasta que los herpetólogos Masahiro Noda y sus colegas Masafumi Matsui y Kanto Nishikawa, decidieron reexaminarlas con la ayuda de técnicas modernas de análisis anatómico, tomografía computarizada de alta resolución y comparaciones detalladas con esqueletos de todas las salamandras gigantes vivas y con los escasos fósiles conocidos de esta familia.

El resultado fue tan inesperado como contundente.

El holotipo de Limnospondylus ajimuensis, la nueva salamandra gigante descrita a partir de tres vértebras fósiles halladas en Japón. Las imágenes muestran el principal fósil desde distintos ángulos.

El holotipo de Limnospondylus ajimuensis, la nueva salamandra gigante descrita a partir de tres vértebras fósiles halladas en Japón. Las imágenes muestran el principal fósil desde distintos ángulos. Cortesía: Noda M., Matsui M., Nishikawa K. 2026

Qué nos dicen las tres vértebras

Las tres piezas pertenecían a regiones diferentes de la columna vertebral: una vértebra del tronco anterior, otra del tronco medio y una tercera de la región sacrocaudal. Pero la vértebra central presentaba una combinación de características anatómicas que no aparece en ninguna salamandra gigante conocida, ni viva ni fósil.

Las superficies articulares eran extraordinariamente anchas, el cuerpo vertebral era mucho más corto y alto de lo habitual y la disposición de varios procesos óseos mostraba una arquitectura completamente diferente.

En taxonomía, una diferencia aislada rara vez basta para describir una nueva especie. Pero cuando varias características fundamentales aparecen combinadas de una forma inédita y además superan las diferencias existentes entre géneros ya reconocidos, la conclusión resulta difícil de evitar.

Los investigadores no estaban ante una nueva especie deAndrias. Estaban contemplando un linaje completamente distinto.

Así nació Limnospondylus ajimuensis.

Cómo era de grande

El nombre tampoco es casual. Limnospondylus combina las palabras griegas limne, lago, y spondylos, vértebra, una referencia tanto al ambiente lacustre donde vivía como a las vértebras que permitieron descubrirlo. El epíteto ajimuensis homenajea a Ajimu, la localidad donde aparecieron los fósiles.

Aunque solo se han encontrado tres vértebras, los investigadores pudieron estimar el tamaño del animal comparando las dimensiones de estos huesos con las de salamandras gigantes actuales. Sus cálculos indican que un adulto alcanzaría aproximadamente 1,1 metros de longitud, lo que lo convierte en uno de los mayores anfibios de su época, aunque algo más pequeño que los ejemplares más grandes de las salamandras gigantes modernas, capaces de superar, en el caso de la salamandra gigante china (Andrias davidianus), los 1,8 metros.

Además, los anillos de crecimiento conservados en una de las vértebras sugieren que aquel individuo tenía unos diecisite o dieciocho años cuando murió; las modernas salamandras gigantes japonesas puede vivir hasta cincuenta años.

Reconstrucción de Limnospondylus ajimuensis, la salamandra gigante que habitó los lagos y humedales de Ajimu hace 3,5 millones de años.

Reconstrucción de Limnospondylus ajimuensis, la salamandra gigante que habitó los lagos y humedales de Ajimu hace 3,5 millones de años. Hoy, esa misma región alberga a Andrias japonicus, la salamandra gigante japonesa. Cortesía: Kanon Tanaka

De cinco a seis géneros

Lo más llamativo del descubrimiento no es únicamente la descripción de una nueva especie, sino la creación de un nuevo género. Hasta ahora solo se habían descrito cinco géneros dentro de la familia Cryptobranchidae, el reducido grupo al que pertenecen las salamandras gigantes: Andrias, Cryptobranchus, Aviturus, Zaissanurus y Ukrainurus. Los tres últimos, extintos.

Incorporar un sexto género supone ampliar de forma significativa el árbol evolutivo de estos anfibios.

🗣️ «Ajimu contiene el único lugar del mundo donde se han encontrado fósiles de salamandras gigantes junto con representantes de géneros que todavía existen en la actualidad —explica Noda. Y añade—: Me alegra enormemente que este trabajo haya puesto de relieve la importancia de Japón para comprender la historia evolutiva de estos animales».

Un Japón muy diferente al actual

La investigación también obliga a replantear muchos fósiles antiguos. Durante décadas, la mayoría de los restos fragmentarios de salamandras gigantes hallados en Europa, Asia y Norteamérica se asignaban de menera automática al género Andrias, sencillamente porque no existían criterios suficientes para diferenciarlos.

Ahora los autores creen que algunos de esos fósiles podrían pertenecer en realidad a linajes completamente desconocidos que esperan ser identificados. En otras palabras, es posible que las salamandras gigantes del pasado fueran mucho más diversas de lo que imaginábamos.

El escenario donde vivía la salamandra Limnospondylus ajimuensi tampoco se parecía demasiado al Japón actual.

Hace 3,5 millones de años, Kyushu era una región mucho más cálida y húmeda. Grandes lagos de agua dulce ocupaban amplias depresiones del terreno, rodeados de extensos humedales y bosques. En aquel ecosistema convivían animales hoy impensables en Japón, como cocodrilos, elefantes primitivos, rinocerontes, tortugas tropicales y ciervos procedentes del continente asiático. Era un paisaje subtropical que mezclaba especies propias del Paleártico con otras típicas del sudeste asiático.

Salamandra gigante japonesa (Andrias japonicus).

Salamandra gigante japonesa (Andrias japonicus). Cortesía: Centro de Biodiversidad Naturalis - Naturalis.nl Sieboldcollectie

Por qué desapareció esta salamandra gigante

Todo indica que Limnospondylus ajimuensi estaba perfectamente adaptada a aquellos grandes sistemas lacustres. De hecho, los investigadores creen que ocupaba un nicho ecológico diferente del de la salamandra gigante japonesa moderna, que vive exclusivamente en ríos de corriente rápida y aguas muy oxigenadas.

Paradójicamente, la misma región donde apareció este fósil sigue albergando hoy poblaciones de Andrias japonicus.

La desaparición de Limnospondylus ajimuensi, según plantean los autores, probablemente estuvo relacionada con las profundas transformaciones ambientales ocurridas al comienzo del Pleistoceno, hace unos 2,6 millones de años. El enfriamiento global, unido a la desaparición progresiva de lagos y humedales por cambios climáticos, movimientos tectónicos o variaciones del nivel del mar, habría eliminado el hábitat del que dependía esta salamandra gigante. Su pariente, adaptado a los ríos de montaña, consiguió sobrevivir.

La historia adquiere así un inesperado paralelismo con la actualidad.

El descubrimiento también habla del presente

Las salamandras gigantes actuales figuran entre los anfibios más amenazados del planeta. La destrucción de los ríos, la contaminación y, especialmente en Japón, la hibridación con especies introducidas desde China están comprometiendo la supervivencia de poblaciones que representan decenas de millones de años de evolución.

«Recientemente, las salamandras gigantes autóctonas de Japón se han enfrentado a amenazas como la hibridación con especies exóticas y la destrucción de su hábitat —recuerda Noda—. Esta investigación me ha hecho apreciar aún más la importancia de conservar las especies que todavía existen para el futuro».

Quizá esa sea la lección más profunda que dejan estas tres modestas vértebras.

Durante casi treinta años permanecieron clasificadas bajo un nombre equivocado, esperando que alguien formulara las preguntas adecuadas. Hoy no solo han permitido descubrir un animal completamente desconocido, sino que recuerdan que la historia de la vida sigue escribiéndose tanto en los grandes yacimientos como en los cajones de los museos. A veces basta con volver a mirar un viejo fósil para descubrir que la naturaleza aún guarda capítulos enteros que nadie había leído.▪️(12-julio-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Salamandras Gigantes y Fósiles

🦎 ¿Cuál es la salamandra gigante más grande del mundo?

Las salamandras gigantes pertenecen a la familia Cryptobranchidae y constituyen los anfibios vivos de mayor tamaño. Algunas especies actuales pueden superar los 1,8 metros de longitud.

🦎 ¿Qué es Limnospondylus ajimuensis?

Es un nuevo género y especie de salamandra gigante extinta descubierto a partir de tres vértebras fósiles halladas en Japón y datadas en unos 3,5 millones de años.

🦎 ¿Dónde apareció el fósil?

Los restos fueron encontrados en la región de Ajimu, en la isla japonesa de Kyushu, dentro de sedimentos del Plioceno superior.

🦎 ¿Por qué es importante descubrir un nuevo género?

Porque implica que las diferencias evolutivas son mucho mayores que las existentes entre especies de un mismo género. En este caso, además, solo se conocían cinco géneros de salamandras gigantes en todo el registro fósil y actual.

🦎 ¿Cómo saben cuánto medía este anfibio?

Los científicos compararon las dimensiones de sus vértebras con las de salamandras gigantes actuales y estimaron que alcanzaba aproximadamente 1,1 metros de longitud.

🦎 ¿Por qué se extinguió?

Todo apunta a que el enfriamiento climático y la desaparición progresiva de los ecosistemas lacustres durante el paso del Plioceno al Pleistoceno redujeron su hábitat hasta provocar su desaparición.

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Unos fósiles descubiertos en Japón en los años noventa pertenecen a una salamandra gigante extinta desconocida hasta ahora.

  • Los investigadores han descrito un nuevo género, Limnospondylus ajimuensis, algo excepcional dentro de la familia Cryptobranchidae.

  • El animal vivió hace 3,5 millones de años, durante el Plioceno, en un paisaje de lagos y humedales subtropicales.

  • Alcanzaba aproximadamente 1,1 metros de longitud, lo que lo convertía en uno de los mayores anfibios de su época.

  • El descubrimiento indica que la diversidad evolutiva de las salamandras gigantes fue mucho mayor de lo que se pensaba.

  • Los científicos creen que el cambio climático y la desaparición de los humedales pudieron provocar su extinción.

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