El ADN antiguo resuelve el misterio de los Médici: la malaria, y no un asesinato, mató al gran duque de Toscana
Durante más de cuatro siglos, la muerte de Francisco I de Médici estuvo rodeada de sospechas de asesinato por envenenamiento. Ahora, un estudio basado en el ADN antiguo demuestra que el gobernante renacentista murió a causa de la malaria, lo que pone fin a uno de los grandes enigmas históricos del Renacimiento italiano.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Francisco I de Médici (izquierda) y su hermano, el cardenal Juan de Médici, cuyas costillas han permitido recuperar ADN del parásito de la malaria más de cuatro siglos después de su muerte. Crédito: IA-DALL-E / Imagen basada en un cuadro de Rubens y Baccio Lomi / RexMolón Producciones
De qué murió realmente Francisco I de Médici
Durante más de cuatrocientos años, la muerte de Francisco I de Médici, II gran duque de Toscana, de 1574 a 1587, ha alimentado novelas, ensayos históricos y teorías conspirativas. ¿Fue víctima de la malaria, como diagnosticaron los médicos de la época, o cayó asesinado por orden de su ambicioso hermano Ferdinando, Fernando I de Médici, para hacerse con el poder del Gran Ducado de Toscana?
Ahora, una investigación basada en ADN antiguo parece haber zanjado definitivamente el debate.
Gracias a las técnicas más avanzadas de paleogenómica, un equipo internacional de investigadores ha encontrado en los restos del gobernante las huellas genéticas del Plamodium, el parásito responsable de la malaria, lo que desmonta una de las hipótesis criminales más célebres del Renacimiento.
Un misterio histórico que comenzó en 1587
La historia comienza el 19 de octubre de 1587. Francisco I de Médici, hijo mayor de Cosme I de Médici y de su esposa Leonor Álvarez de Toledo, y uno de los personajes más influyentes de la Italia renacentista, fallecía tras varios días de fiebre intensa en la villa de Poggio a Caiano, cerca de Florencia. Apenas un día después moría también su esposa, Bianca Cappello, aquejada de síntomas similares.
La coincidencia resultó demasiado llamativa para muchos contemporáneos.
Poco después comenzaron a circular rumores de que ambos habían sido envenenados con arsénico por el cardenal Fernando I de Médici, hermano menor de Francisco y siguiente en la línea sucesoria. La teoría encontraba terreno fértil en una corte plagada de intrigas políticas y rivalidades familiares. Con el paso de los siglos, esa sospecha se convirtió casi en una leyenda histórica.
Sin embargo, los médicos que atendieron al gran duque nunca pensaron en un asesinato. Sus descripciones clínicas hablaban de fiebres intermitentes muy elevadas, un cuadro perfectamente compatible con la malaria o paludismo, una enfermedad que en aquella época castigaba amplias zonas de Italia.
Investigadores analizan los restos de los hermanos Juan y Francisco de Médici, dos destacados miembros de la dinastía que dominó la política de la Toscana durante el Renacimiento. Cortesía: Valentina Giuffra / University of Pisa
Los Médici tampoco pudieron escapar de la malaria
La familia Médici simboliza como pocas el esplendor del Renacimiento italiano. Banqueros, mecenas y gobernantes, financiaron a artistas como Miguel Ángel, Botticelli y Leonardo da Vinci, y transformaron Florencia en uno de los grandes centros culturales de Europa.
Pero ni el inmenso poder económico ni la influencia política podían protegerlos de uno de los mayores enemigos invisibles de su tiempo: los mosquitos.
Durante los siglos XVI y XVII, buena parte de la Toscana estaba salpicada de marismas, arrozales, llanuras inundables y zonas pantanosas que constituían un hábitat ideal para los mosquitos del género Anopheles, transmisores de los parásitos del género Plasmodium. La malaria era entonces una enfermedad endémica que afectaba tanto a campesinos como a nobles.
De hecho, Francisco no fue el único miembro de la dinastía alcanzado por la enfermedad. En 1562, su madre y dos de sus hermanos —entre ellos, el cardenal Juan de Médici— enfermaron gravemente tras un viaje a la costa toscana, cerca de Pisa. Todos fallecieron pocas semanas después con síntomas compatibles con la malaria.
Aquellas muertes familiares ya sugerían que la enfermedad circulaba ampliamente entre las élites italianas. Sin embargo, la espectacular muerte simultánea de Francisco y Bianca mantuvo viva durante siglos la sospecha de un crimen palaciego.
El ADN antiguo resuelve un caso de hace más de 400 años
Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad Yale, en Estados Unidos, y de la Universidad de Pisa, en Italia, ha recurrido a una herramienta que los médicos del Renacimiento jamás habrían imaginado: el ADN antiguo conservado en los huesos de los propios Médici.
Los científicos analizaron fragmentos de costillas pertenecientes a Francisco I y a su hermano Juan, cuyos restos permanecían cuidadosamente conservados en las Capillas Mediceas de Florencia. El objetivo era buscar rastros genéticos de seis especies distintas del parásito Plasmodium, responsable de la malaria.
El trabajo no resultaba sencillo.
Esquema del estudio que permitió resolver el misterio de los Médici. Los investigadores extrajeron ADN antiguo de restos óseos de Francisco I y del cardenal Juan de Médici para identificar parásitos del género Plasmodium. Cortesía: iScience
Pescadas dos especies de «Plasmodium»
Después de más de cuatrocientos años, el ADN está extraordinariamente degradado y mezclado con material genético humano y de multitud de microorganismos. Para superar ese obstáculo, los investigadores utilizaron técnicas de enriquecimiento molecular capaces de pescar únicamente los diminutos fragmentos correspondientes al ADN mitocondrial de los parásitos de la malaria antes de secuenciarlos.
El resultado fue revelador.
En los restos de Francisco aparecieron secuencias genéticas pertenecientes a dos especies de Plasmodium:
✅ El Plasmodiu falciparum, la forma más letal de malaria en seres humanos.
✅ Pequeñas trazas de Plasmodium malariae.
Aunque la cantidad de ADN recuperada del gran duque fue escasa, constituye la primera confirmación genética directa de que había sufrido una infección por malaria.
Su hermano Juan ofreció una sorpresa todavía mayor.
Los investigadores recuperaron una cantidad mucho más abundante de ADN de Plasmodium falciparum, suficiente para reconstruir parcialmente su genoma mitocondrial y descubrir una variante nunca descrita hasta ahora.
El descubrimiento de una variante desconocida de la malaria
Serena Tucci, profesora de Antropología en la Facultad de Artes y Ciencias de Yale y autora principal del estudio, que ha sido publicado en iScience, reconoce en declaraciones recogidas por la revista Science la emoción que supuso encontrar aquellas diminutas huellas genética:
🗣️ «Nos emocionó sobremanera descubrir fragmentos diferenciados de ADN de Plasmodium falciparum que seguían presentes en las muestras».
El análisis reveló que la variante detectada en Juan presentaba dos mutaciones que no habían sido observadas en ninguna otra muestra antigua ni moderna conocida.
El hallazgo de que Francisco de Medici presentaba rastros de dos especies de parásitos de la malaria concuerda con análisis anteriores de muestras procedentes de Bélgica, del mismo período histórico, que mostraban la coexistencia de la malaria en distintos individuos. Sin embargo, según Ochoa, se necesitan más secuenciaciones genéticas para confirmar que ambas especies coexistían en el centro de Italia durante el siglo XVI.
La cepa de Plasmodium falciparum recuperada de Juan de Medici incluye dos mutaciones genéticas únicas que probablemente se derivaron de la expansión demográfica a medida que el parásito se propagaba por Europa, según el estudio.
La tecnología para perseguir en el tiempo a los agentes patógenos
Al comparar ese ADN con otros genomas históricos procedentes de Austria, Francia, España, Italia, Taiwán y el Caribe, los investigadores comprobaron que aquella cepa pertenecía a un antiguo linaje europeo que quizá llevaba siglos circulando por el continente antes de desaparecer.
El hallazgo tiene un enorme valor científico, porque permite reconstruir cómo evolucionaban los plasmodios mucho antes de que existieran los antibióticos, los insecticidas o los programas modernos de control sanitario. «Nuestro estudio es un magnífico ejemplo de cómo podemos utilizar métodos avanzados de laboratorio sobre ADN antiguo para reconstruir la historia de este patógeno mortal», dice Tucci.
«El estudio del ADN antiguo nos ofrece la oportunidad no solo de diagnosticar la malaria en los restos de personas del pasado, sino que también nos abre una ventana para comprender la evolución de las especies de malaria —en este caso, el Plasmodium falciparum—, lo que puede ayudar a los científicos a entender mejor cómo se adapta el patógeno a lo largo del tiempo», sostiene Alexander Ochoa, investigador del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva y del Departamento de Antropología de la Universidad Yale, y primer autor del estudio.
Pero, además, aporta una prueba mucho más llamativa: refuerza de manera extraordinaria la hipótesis de que la malaria, y no un elaborado complot palaciego, fue la verdadera responsable de la muerte del gran duque de Toscana.
Por qué este descubrimiento es importante para la ciencia
Más allá de resolver un célebre misterio histórico, el estudio ofrece una ventana privilegiada a una enfermedad que durante milenios condicionó la vida de millones de europeos. Hoy la malaria suele asociarse a África tropical o al sudeste asiático, pero durante siglos fue una presencia habitual en buena parte del continente.
Desde la Antigüedad, médicos como Hipócrates y Galeno describieron fiebres periódicas compatibles con esta infección. Las marismas, los deltas fluviales y las llanuras costeras proporcionaban el hábitat perfecto para los mosquitos del género Anopheles, que transmitían los parásitos Plasmodium de una persona a otra. Toscana era uno de esos territorios especialmente castigados. Las zonas pantanosas próximas a Pisa, la Maremma o los arrozales cercanos a Florencia constituían auténticos focos permanentes de transmisión.
🗣️ «La malaria fue una de las enfermedades infecciosas más extendidas en la Italia del Renacimiento», explica en Science la paleopatóloga Valentina Giuffra, de la Universidad de Pisa y coautora del estudio. La investigadora recuerda que la enfermedad siguió siendo un importante problema de salud pública en Italia y en buena parte del sur de Europa hasta bien entrado el siglo XX. Solo la desecación de humedales, las campañas de control de mosquitos y la mejora de las condiciones sanitarias permitieron erradicarla definitivamente.
Aquella realidad ayuda a comprender por qué incluso una de las familias más poderosas de Europa no pudo escapar del parásito.
Micrografía electrónica coloreada de un esporozoíto de Plasmodium, el parásito causante de la malaria, mientras atraviesa el intestino de un mosquito Anopheles. Cortesía: Ute Frevert
Mucho más que resolver un asesinato histórico
Aunque el titular más llamativo sea el de la exoneración de Ferdinando de Médici, los propios investigadores consideran que el principal valor del trabajo reside en otro lugar: reconstruir la evolución histórica de uno de los agentes patógenos más letales de la humanidad.
El ADN recuperado permitió identificar una variante de Plasmodium falciparum desconocida hasta ahora. Ese linaje presenta dos mutaciones que no habían aparecido en ninguna muestra antigua ni moderna analizada hasta la fecha y parece estar emparentado con cepas que circularon durante siglos por Italia, Austria, Francia, España, Taiwán e incluso el Caribe. Según los análisis filogenéticos, podría formar parte de una expansión demográfica del parásito ocurrida en Europa hace cientos de años.
«Nos emocionó enormemente descubrir fragmentos diferenciados de ADN de Plasmodium falciparum que seguían presentes en las muestras», afirma Tucci en Science.
El descubrimiento demuestra hasta qué punto el ADN antiguo se ha convertido en una poderosa herramienta para reconstruir epidemias del pasado. Hace apenas dos décadas resultaba impensable recuperar el material genético de microorganismos presentes en restos óseos con más de cuatrocientos años de antigüedad. Hoy es posible seguir la pista evolutiva de virus, bacterias y parásitos que marcaron la historia de la humanidad.
Una prueba muy sólida... aunque no definitiva
Los propios autores son prudentes al interpretar sus resultados.
En el caso de Francisco I, la cantidad de ADN recuperada fue relativamente pequeña. Los investigadores detectaron fragmentos compatibles con el Plasmodiumfalciparum y también con el Plasmodium malariae, aunque reconocen que no pueden determinar con absoluta certeza si el gran duque sufrió una coinfección por ambas especies o si parte de esa señal genética procede de las limitaciones técnicas inherentes al análisis de ADN tan degradado.
Aun así, la evidencia apunta claramente en la misma dirección que las descripciones médicas de la época y confirma que ambos hermanos estuvieron infectados por parásitos de la malaria.
Albert Zink, paleopatólogo de la Universidad de Múnich, en Alemania, que no participó en la investigación, considera que el trabajo aporta una prueba muy convincente. «Esto podría ayudar a poner fin al debate sobre otras posibles causas de la muerte, como el supuesto envenenamiento», afirma en Science. «El estudio confirma que la malaria estaba ampliamente extendida durante el Renacimiento y que era endémica en buena parte del sur y del centro de Europa».
Otro experto independiente, Antonio de Dios Martínez, arqueólogo y especialista en ADN antiguo de la Universidad de Tartu, en Estonia, destaca que el trabajo trasciende el ámbito biomédico. «El éxito de este enfoque es extraordinario», señala en la revista estadounidense. A su juicio, la investigación no solo demuestra la presencia del parásito, sino que también ayuda a resolver uno de los casos sin resolver más famosos de la historia europea.
Placa original de la tumba de Francisco I de Médici, que fallecido el 19 de octubre de 1587. Más de cuatro siglos después de su entierro, el análisis de ADN antiguo extraído de sus restos ha confirmado que el gran duque de Toscana murió de malaria. Cortesía: Valentina Giuffra
El ojo de la cerradura del pasado
La malaria sigue siendo hoy una de las enfermedades infecciosas más devastadoras del planeta. Solo en 2024 provocó alrededor de 280 millones de infecciones y más de medio millón de muertes, la inmensa mayoría causadas por Plasmodium falciparum, la misma especie detectada en los restos de los Médici. La diferencia es que, mientras Europa consiguió eliminarla hace apenas medio siglo, continúa siendo una amenaza cotidiana en numerosas regiones tropicales.
Para los científicos, la nueva investigación demuestra además que los archivos históricos ya no se limitan a manuscritos, cartas o crónicas. Los propios esqueletos conservan información capaz de reescribir episodios completos del pasado.
Cada fragmento de ADN recuperado actúa como un documento biológico que complementa —o corrige— los testimonios escritos.
Y en ocasiones, como ha ocurrido con Francisco I de Médici, basta un puñado de moléculas para desmontar una teoría aceptada durante más de cuatrocientos años.
Tucci resume esa sensación con una imagen especialmente evocadora: «A veces, trabajar con ADN antiguo es como mirar directamente por el ojo de la cerradura de la historia», explica en Science.
Gracias a ese diminuto agujero abierto por la genética, uno de los grandes enigmas del Renacimiento parece haber encontrado, por fin, una respuesta mucho más convincente que las intrigas palaciegas: el gran duque no murió asesinado por su hermano. Su verdugo fue un enemigo infinitamente más pequeño, silencioso y letal: el parásito de la malaria, transmitido por la picadura de un mosquito.▪️(12-julio-2026)
PREGUNTAS & RESPUESTAS: ADN Antiguo y Muerte de Francisco I de Médici
🧬 ¿Qué es el ADN antiguo?
Es el material genético que puede recuperarse de restos arqueológicos, huesos, dientes o tejidos conservados durante siglos o incluso miles de años. Permite estudiar enfermedades, migraciones y parentescos del pasado.
🧬¿Qué enfermedad mató a Francisco I de Médici?
El estudio concluye que padecía una infección por Plasmodium falciparum, el parásito responsable de la forma más grave de malaria.
🧬¿Fue asesinado Francisco I de Médici?
Las nuevas pruebas genéticas apoyan que murió de malaria y debilitan de forma muy significativa la antigua hipótesis del envenenamiento con arsénico.
🧬 ¿Por qué este estudio es importante?
Porque demuestra que el ADN antiguo puede resolver debates históricos abiertos desde hace siglos y ayuda a reconstruir la evolución de enfermedades infecciosas como la malaria.
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
El ADN antiguo confirma que Francisco I de Médici estaba infectado por el parásito de la malaria.
El estudio descarta que el gran duque muriera envenenado por su hermano Ferdinando, una teoría defendida durante siglos.
Los investigadores identifican una variante desconocida de Plasmodium falciparum que circulaba en la Europa renacentista.
El trabajo demuestra el enorme potencial del ADN antiguo para reconstruir enfermedades históricas y resolver casos sin resolver.
La investigación aporta nuevos datos sobre la evolución de la malaria en Europa, donde la enfermedad fue endémica hasta el siglo XX.
Información facilitada por la Universidad Yale
Fuente: Ochoa A., Miller S., Reilly P. ... Ancient DNA analyses of remains of the Medici family (16th century) provide insights into the genetic variation of Plasmodium falciparum. iScience (2026). DOI: 10.1016/j.isci.2026.116371

