Un depredador con pinzas de hace 500 millones de años reescribe el origen de las arañas y los cangrejos herradura

Un fósil excepcional hallado en Estados Unidos revela que las herramientas clave de los quelicerados, como las arañas y los cangrejos herradura, surgieron mucho antes de lo que se creía. El descubrimiento de Megachelicerax cousteaui, una criatura depredadora de las aguas del Cámbrico, obliga a replantear el origen y la evolución temprana de algunos de los artrópodos más exitosos del planeta.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Reconstrucción artística de Megachelicerax cousteaui, un quelicerado del Cámbrico con una anatomía sorprendentemente compleja que revela los orígenes tempranos de arañas y cangrejos herradura.

Reconstrucción artística de Megachelicerax cousteaui, un quelicerado del Cámbrico con una anatomía sorprendentemente compleja que revela los orígenes tempranos de arañas y cangrejos herradura. Cortesía: Masato Hattori (© Harvard University).

Una tarde cualquiera de trabajo acabó convirtiéndose en un hallazgo que obliga a reescribir una parte clave de la historia de la vida. El paleontólogo Rudy Lerosey-Aubril, tras una larga jornada docente, decidió premiarse con la observación detallada de un fósil que llevaba días intrigándole. Procedía del Cámbrico, hace unos 500 millones de años, y a simple vista parecía encajar con lo esperado. Pero algo no cuadraba: donde debería haber una antena, había una pinza.

«Las pinzar nunca aparecen en esa posición en un artrópodo del Cámbrico —recuerda el investigador en un comunicado de la Universidad de Harvard—. Me llevó unos minutos darme cuenta de lo evidente: acababa de descubrir el quelícero más antiguo jamás encontrado». A grandes rasgos, un quelícero es un apéndice en forma de pinza situado en la parte frontal de algunos artrópodos, como arañas y escorpiones, que sirve para capturar alimento y, en muchos casos, inocular veneno.

Ese detalle aparentemente menor ha resultado ser decisivo. En un estudio publicado en la revista Nature, Lerosey-Aubril y el profesor asociado Javier Ortega-Hernández, ambos de Harvard, describen una nueva especie de artrópodo: Megachelicerax cousteaui. Se trata un depredador marino del desierto occidental de Utah que se convierte en el quelicerado más antiguo conocido.

Recordemos que el subfilo de los quelicerados (Chelicerata) incluye en la actualidad a las arañas, los escorpiones, los cangrejos herradura y las arañas marinas. Los biólogos clasifica a los quelicerados en cuatro grandes clases taxonómnicas —Arachnida, Xiphosura, Eurypterida y Pycnogonida— que abarcan desde formas actuales muy conocidas, como las arañas, los escorpiones, los ácaros y los cangrejos herradura, hasta linajes completamente extinguidos, como los euriptéridos o escorpiones marinos, y otros menos familiares, como las arañas de mar.

Todos ellos se diferencian de los demás artrópodos por una serie de características anatómicas, como son la posesión de quelíceros y la ausencia de antenas, y por una notable diversidad de formas y modos de vida en ambientes tanto terrestres como acuáticos..

Un adelanto en la aparición de los quelicerados

El nuevo descubrimiento retrasa el origen evolutivo de los quelicerados en unos 20 millones de años.

«Este fósil documenta el origen cámbrico de los quelicerados —explica Lerosey-Aubril—. Y muestra que el plano anatómico de las arañas y los cangrejos herradura ya estaba dibijándose hace 500 millones de años».

El estudio del Megachelicerax cousteaui ha sido minucioso. Lerosey-Aubril dedicó más de cincuenta horas a limpiar el fósil bajo el microscopio con una aguja superfina. El artrópodo, de poco más de ocho centímetros, presenta un exoesqueleto dorsal compuesto por un escudo cefálico y nueve segmentos corporales. En la cabeza se concentran seis pares de apéndices especializados en la alimentación y la percepción, mientras que bajo el cuerpo se conservan estructuras respiratorias en forma de láminas, similares a las branquias en libro de los actuales cangrejos herradura.

Ejemplar holotipo o referente oficial de Megachelicerax cousteaui, donde se aprecian sus espectaculares quelíceros en forma de pinza, una de las evidencias más antiguas de esta estructura en el registro fósil.

Ejemplar holotipo o referente oficial de Megachelicerax cousteaui, donde se aprecian sus espectaculares quelíceros en forma de pinza, una de las evidencias más antiguas de esta estructura en el registro fósil. Cortesía: Rudy Lerosey-Aubril.

Un fósil que resuelve un debate evolutivo

Sin embargo, la pieza clave en la anatomía del Megachelicerax cousteaui es ese quelícero inconfundible: un artejo en forma de pinza que, como hemos dicho, define a los quelicerados y los distingue de los insectos. Mientras estos últimos poseen antenas sensoriales, los quelicerados cuentan con herramientas de agarre, a menudo ponzoñosas.

Pese a la abundancia de fósiles del Cámbrico, hasta ahora no se había identificado ningún artrópodo de esa época con quelíceros inequívocos.

Antes de este descubrimiento, los quelicerados más antiguos conocidos procedían de Marruecos y databan de hace unos 480 millones de años. La existencia de Megachelicerax cousteaui 20 millones de años antes lo sitúa como una rama temprana del árbol evolutivo, una especie de eslabón entre los artrópodos cámbricos aparentemente carentes de quelíceros y formas posteriores similares a los cangrejos herradura.

🗣️ «Megachelicerax demuestra que los quelíceros y la división del cuerpo en dos regiones funcionales evolucionaron antes de que los apéndices de la cabeza perdieran sus ramas externas y se transformaran en patas como las de las arañas actuales —explica Ortega-Hernández. Y añade—: Reconcilia varias hipótesis evolutivas en competencia; en cierto modo, todo el mundo tenía parte de razón».

La explosión cámbrica y la complejidad temprana

No cabe duda de que el fósil captura un momento crucial en la construcción del cuerpo de estos animales, justo después de la llamada explosión cámbrica, también conocida como radiación evolutiva del Cámbrico. Se trata de un periodo de innovación evolutiva extraordinariamente rápida durante un periodo de alrededor de 40 millones de años que transformó por completo la vida en los océanos: en ese intervalo surgieron la mayoría de los grandes grupos animales actuales, aparecieron por primera vez estructuras complejas como ojos, esqueletos y apéndices articulados, y se establecieron las bases de las redes ecológicas modernas, con depredadores activos y nuevas formas de interacción entre especies.

🗣️ «Esto nos dice que, ya en el Cámbrico medio, cuando las tasas evolutivas eran notablemente altas, los océanos estaban habitados por artrópodos con una complejidad anatómica comparable a la de las formas modernas», afirma Ortega-Hernández.

Sin embargo, esa sofisticación temprana no se tradujo de inmediato en éxito ecológico. Durante millones de años, los quelicerados permanecieron en un discreto segundo plano, eclipsados por grupos aparentemente más simples, como los trilobites, antes de diversificarse y colonizar tierra firme.

Recreación artística de Megachelicerax cousteaui, un depredador marino que habitó los océanos hace 500 millones de años y cazaba con sus características pinzas frontales.

Recreación artística de Megachelicerax cousteaui, un depredador marino que habitó los océanos hace 500 millones de años y cazaba con sus características pinzas frontales. Cortesía: Masato Hattori (© Harvard University).

Innovación no siempre significa éxito evolutivo

«Un patrón evolutivo similar se ha documentado en otros grupos animales —apunta Lerosey-Aubril—. Esto demuestra que el éxito evolutivo no depende solo de la innovación biológica: el momento y el contexto ambiental también importan».

La historia del fósil de Megachelicerax cousteaui‍ ‍es casi tan singular como su anatomía. Fue recolectado en la formación Wheeler de Utah por el aficionado Lloyd Gunther y donado en 1981 a la Universidad de Kansas. Durante décadas permaneció entre una colección de ejemplares aparentemente poco llamativos hasta que Lerosey-Aubril decidió revisarlos en el marco de su investigación sobre los primeros artrópodos.

El nombre de la especie rinde homenaje al explorador francés Jacques-Yves Cousteau. «Cousteau y su equipo inspiraron a generaciones a mirar bajo la superficie —señala Lerosey-Aubril. Y añade—: Parecía apropiado nombrar a este antiguo animal marino en honor a alguien que cambió nuestra forma de ver la vida oceánica». De algún modo, Megachelicerax cousteaui ha hecho lo propio con la historia evolutiva de su linaje.

Hoy, los quelicerados suman más de 120.000 especies vivas, desde arañas y escorpiones hasta ácaros y cangrejos herradura, presentes tanto en ecosistemas terrestres como acuáticos.

«Durante miles de años, estos animales han coexistido discretamente con nosotros, influyendo profundamente en nuestras vidas, desde la cultura popular hasta aportaciones médicas y agrícolas —dice Ortega-Hernández. Y concluye—: Este descubrimiento arroja nueva luz sobre sus orígenes evolutivos».▪️(2-abril-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Fósiles y Cámbrico

🕷️ ¿Qué es un quelicerado?

Un quelicerado es un tipo de artrópodo que posee quelíceros (pinzas frontales) en lugar de antenas. Incluye arañas, escorpiones y cangrejos herradura.

🕷️ ¿Por qué es importante este fósil?

Porque Megachelicerax cousteaui es el quelicerado más antiguo conocido, lo que adelanta su origen en 20 millones de años y redefine su evolución.

🕷️ ¿Qué es la explosión cámbrica?

Un periodo hace unos 540 millones de años en el que surgieron rápidamente muchos grupos animales complejos.

🕷️ ¿Dónde se encontró el fósil de Megachelicerax cousteaui?

En Utah (Estados Unidos), en la formación Wheeler del Cámbrico medio.

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