Un fármaco contra el cáncer de huesos reduce de forma inesperada el dolor de los tumores

Un tratamiento experimental diseñado para destruir tumores en los huesos ha revelado un efecto inesperado: también reduce de forma drástica el dolor asociado al cáncer. En pruebas con ratones, el fármaco no solo frena la enfermedad, sino que altera los nervios que transmiten el sufrimiento.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Ilustración conceptual de nanopartículas terapéuticas atacando células cancerosas en el hueso.

Ilustración conceptual de nanopartículas terapéuticas atacando células cancerosas en el hueso. El tratamiento experimental, probado en ratones, destruye las células tumorales y activa la respuesta inmunitaria, al tiempo que interrumpe las señales nerviosas responsables del dolor asociado al cáncer de huesos. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones

El dolor asociado al cáncer de huesos es uno de los más difíciles de tratar en medicina. No solo es intenso y persistente, sino que a menudo resiste a los analgésicos convencionales, incluidos los opioides.

Ahora, un estudio experimental acaba de mostrar que una terapia contra el cáncer de huesos hace algo más: reduce de forma drástica el crecimiento de los nervios que transmiten el dolor tumoral alrededor del tumor. El hallazgo, observado en modelos animales, abre una vía prometedora para tratar al mismo tiempo el cáncer y uno de sus síntomas más devastadores.

El trabajo, publicado en la revista Science Advances, describe una nueva estrategia de nanoterapia dirigida a las metástasis óseas, una complicación frecuente en los cánceres de mama, de próstata o de pulmón, que no solo activa el sistema inmunitario y destruye las células tumorales, sino que además, de manera inesperada, reduce el dolor al alterar los nervios que rodean al tumor.

«La radioterapia, en la que se disparan rayos X contra los tumores, y la quimioterapia, que ataca las células que se dividen rápidamente con potentes fármacos, se utilizan de forma habitual para reducir estos crecimientos óseos —explica Jiajia Xiang, investigador de la Universidad de Zhejiang, en China, y autor principal del estudio. Y añade—: Sin embargo, el dolor suele persistir porque las células cancerosas restantes siguen interactuando con los nervios. Además, las terapias convencionales suelen dañar el tejido sano, lo que lleva a un uso prolongado de analgésicos como los opioides, que conllevan el riesgo de adicción».

Cuando el cáncer invade el hueso

Las metástasis óseas afectan a más del 70% de los pacientes con cáncer avanzado de mama o próstata. Cuando las células cancerosas colonizan el hueso, no solo debilitan su estructura, ya que provocan fracturas óseas y destrucción del hueso, sino que desencadenan un dolor crónico intenso, de origen neuropático, que deteriora gravemente la calidad de vida.

Durante años, este dolor se ha considerado una consecuencia inevitable del daño tisular. Sin embargo, en la última década ha emergido una idea clave: el tumor no solo daña el hueso, sino que reprograma los nervios sensoriales que lo rodean. Las células cancerosas liberan moléculas que estimulan el crecimiento de fibras nerviosas sensibles al dolor, y esos nervios, a su vez, secretan sustancias que favorecen el crecimiento tumoral. Se crea así un círculo vicioso entre cáncer y sistema nervioso.

👉 «El tumor y los nervios mantienen un diálogo constante — explican los autores del estudio—. Ese diálogo amplifica tanto el dolor oncológico como la progresión del cáncer».

Una nanoterapia con varios objetivos

Para romper ese círculo, los investigadores han desarrollado una plataforma de nanomedicina que actúa de forma selectiva en el microambiente tumoral del hueso. Se trata de diminutas partículas lipídicas —liposomas— que transportan dos cargas terapéuticas clave y que solo se activan cuando detectan altos niveles de estrés oxidativo, una característica típica de los tumores óseos.

Por un lado, la terapia activa la vía STING, un potente mecanismo del sistema inmunitario innato que despierta la respuesta inmunitaria contra el cáncer. Por otro, induce un tipo de muerte celular inflamatoria llamada piroptosis, en la que las células tumorales mueren literalmente perforadas desde dentro. Este proceso libera señales inmunológicas que atraen a las células del sistema inmune y refuerzan el ataque al tumor.

En ratones con metástasis óseas de cáncer de mama, el tratamiento logró reducir el crecimiento tumoral en un 94%, restaurar la estructura ósea y prolongar significativamente la supervivencia de los animales. Hasta aquí, los resultados ya eran llamativos. Pero lo más sorprendente apareció al analizar el dolor.

Menos nervios, menos dolor

Los investigadores observaron que los ratones tratados no solo tenían menos tumor, sino que mostraban una reducción casi completa de los síntomas de dolor: caminaban mejor, apoyaban más peso sobre la extremidad afectada y reaccionaban mucho menos a estímulos dolorosos mecánicos o al frío.

Al examinar el tejido tumoral, el equipo descubrió la clave: alrededor de los tumores tratados había muchos menos nervios sensoriales. La terapia no estaba actuando como un analgésico, sino que estaba evitando que los nervios crecieran y se hiperactivaran en torno al tumor.

Este efecto no era secundario ni accidental. Experimentos posteriores demostraron que la terapia alteraba profundamente las señales bioquímicas entre las células tumorales y las neuronas, interrumpiendo el cableado que normalmente se establece en las metástasis en hueso.

El papel inesperado del calcio

La pista decisiva surgió del análisis genético de las células tumorales. Tras el tratamiento, estas células recuperaban la expresión de unos canales de calcio dependientes de voltaje (CCDV), que suelen estar reprimidos en los tumores agresivos. Estos canales regulan la entrada de calcio en las células, una señal fundamental tanto para las neuronas como para las células cancerosas.

Paradójicamente, al restaurar estos canales en las células tumorales, el tratamiento hacía que el tumor secuestrara calcio del entorno, lo que reducía la disponibilidad de este ion para las neuronas cercanas. Como el calcio es esencial para la excitabilidad neuronal y el crecimiento nervioso, los nervios quedaban funcionalmente silenciados.

🗣️ «El tumor deja de enviar señales que promueven el crecimiento nervioso y, además, compite con las neuronas por el calcio», resume el estudio. El resultado es una menor innervación tumoral, menos inflamación nerviosa y, en última instancia, menos dolor por cáncer.

Células de osteosarcoma humano. Cortesía: Mario E. Lacouture / https://www.nikonsmallworld.com/

Un nuevo enfoque frente al dolor oncológico

Este hallazgo tiene implicaciones profundas. El dolor causado por el cáncer de hueso se trata hoy principalmente con opioides y otros analgésicos que no actúan sobre la causa biológica del dolor y que conllevan efectos secundarios, incluida la adicción y la inmunosupresión.

La nueva estrategia apunta a algo distinto: tratar el dolor atacando la interacción entre el tumor y el sistema nervioso. No se trata de anestesiar al paciente, sino de impedir que el tumor convierta los nervios en aliados.

Además, el estudio muestra que esta modulación nerviosa va de la mano de una respuesta inmunitaria antitumoral más eficaz. Al romper el diálogo tumor-nervio, también se reduce la inmunosupresión tumoral, lo que facilita que el sistema inmunitario controle mejor el cáncer.

Aún lejos de la práctica clínica

Pese al entusiasmo que generan estos resultados, los propios autores subrayan que se trata de un estudio preclínico. Todo el trabajo se ha realizado en ratones, y la complejidad de la terapia —que combina nanotecnología, terapia génica e inmunoterapia— plantea desafíos importantes para su traslado a pacientes humanos.

Sin embargo, el valor del estudio va más allá de un fármaco concreto. Demuestra que el dolor oncológico no es solo un síntoma, sino una parte activa de la biología del cáncer, y que puede abordarse desde nuevas estrategias terapéuticas.

En palabras implícitas del trabajo, combatir el cáncer de huesos podría significar, por primera vez, no solo prolongar la vida, sino devolverla sin dolor.▪️(26-enero-2026)

  • Fuente: Zhaowei Zhang et al. Oxidation-activated nanotherapy boosts tumor immunity and disrupts tumor-nerve crosstalk to combat bone metastases and cancer pain. Science Advances. DOI:10.1126/sciadv.ady1292

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