Un fósil de pterosaurio de 113 millones de años desafía las teorías sobre cómo se forman los fósiles
Durante más de un siglo, los científicos creyeron que los fósiles mejor conservados solo podían formarse en ambientes sin oxígeno. Ahora, un extraordinario pterosaurio hallado en Brasil revela que ciertas bacterias y procesos oxidativos pudieron ser, precisamente, la clave de su preservación durante 113 millones de años.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Reconstrucción artística de un pterosaurio del Cretácico temprano sobrevolando un antiguo paisaje costero. Estos reptiles voladores, contemporáneos de los dinosaurios, poseían huesos huecos y alas membranosas que les permitieron convertirse en los primeros vertebrados en dominar el vuelo activo. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Produciones
Un fósil excepcional conservado durante 113 millones de años
Para paleontólogos, los fósiles mejor conservados del planeta son el resultado de una combinación relativamente simple: enterramiento rápido, ausencia de oxígeno y una mineralización temprana que protegía los restos antes de que las bacterias los destruyeran. Sin embargo, un extraordinario fósil de pterosaurio hallado en Brasil acaba de demostrar que la realidad puede ser mucho más compleja.
Un equipo internacional de investigadores ha analizado con técnicas de última generación una falange alar de un pterosaurio de hace 113 millones de años conservada en tres dimensiones dentro de una concreción calcárea de la célebre formación Romualdo, en la cuenca de Araripe, al noreste de Brasil.
Lo que los paleontólogos encontraron no solo revela detalles microscópicos del animal y de su dieta, sino que también proporciona una explicación completamente nueva sobre cómo algunos fósiles excepcionales consiguen sobrevivir durante más de cien millones de años.
La investigación, publicada en iScience, muestra que la preservación del fósil no fue el resultado de un único proceso mineralizador, sino de una auténtica cascada de eventos geoquímicos y biológicos que actuaron como una sofisticada caja fuerte natural.
Un gran reptil que dominaba los cielos del Cretácico
La formación Romualdo es uno de los grandes tesoros paleontológicos del mundo. Sus rocas han proporcionado algunos de los pterosaurios mejor conservados jamás descubiertos, incluídos ejemplares con restos de músculos, tejidos blandos e incluso estructuras internas. Los fósiles suelen aparecer encerrados dentro de concreciones carbonatadas, auténticas cápsulas geológicas que han protegido los restos durante millones de años.
El ejemplar estudiado pertenece a un pterosaurio del grupo de los anhanguéridos, grandes reptiles voladores que dominaban los cielos del Cretácico temprano. Su hueso alar conserva una arquitectura interna sorprendente: paredes extremadamente finas, cavidades huecas y delicadas trabéculas que permitían reducir peso sin perder resistencia estructural.
Los escáneres de microtomografía sacaron a la luz incluso pequeños canales celulares y lagunas osteocíticas u osteoplastos —cavidades ovaladas microscópicas situadas dentro de la matriz ósea o sustancia intersticial, que juegan un papel crucial en la estructura y función del tejido óseo— que normalmente desaparecen durante la fosilización.
Esqueleto fósil de Anhanguera, uno de los grandes pterosaurios que surcaron los cielos del Cretácico temprano. Crédito: GFDL
El hallazgo que desafía las teorías clásicas de la fosilización
Pero el verdadero descubrimiento apareció cuando los investigadores examinaron la composición química del fósil. Para Kliti Grice, profesora distinguida de la Universidad Curtin y autora principal del estudio, el ejemplar constituye «una auténtica cápsula del tiempo».
En palabras de Grice, «no solo está extraordinariamente bien conservado, sino que, por primera vez, hemos detectado rastros de esteroides en un pterosaurio, lo que aporta nuevas evidencias de que estos animales probablemente se alimentaban de peces o calamares».
Tradicionalmente se ha considerado que la fosilización excepcional —un proceso muy raro por el que un organismo se conserva con un nivel de detalle extraordinario, incluyendo no solo los huesos, sino también tejidos blandos, piel, plumas, músculos, órganos o incluso moléculas orgánicas— ocurre en ambientes anóxicos, es decir, pobres en oxígeno.
Cómo las bacterias ayudaron a preservar el pterosaurio
En esos entornos, las bacterias aeróbicas responsables de la descomposición quedan limitadas y los tejidos tienen más posibilidades de conservarse. Sin embargo, los análisis geoquímicos de este hueso contaban una historia distinta.
Los datos mostraban que, justo alrededor del cadáver, se desarrolló un microambiente inesperadamente ácido y oxidante. Paradójicamente, fue la propia descomposición inicial del animal la que generó esas condiciones especiales. A medida que las bacterias degradaban los tejidos, liberaban ácidos orgánicos capaces de alterar radicalmente la química local.
Ese cambio químico desencadenó la primera fase crucial de la preservación: la fosfatización.
➡️ Los minerales originales del hueso comenzaron a transformarse en fluorapatita, una variante especialmente estable de los fosfatos cálcicos. Este proceso actuó como una especie de embalsamamiento mineral. Los tejidos y estructuras microscópicas quedaron rápidamente estabilizados antes de que la degradación pudiera destruirlos.
Sin embargo, la historia no terminó ahí.
Reconstrucción tridimensional de la falange alar fósil del pterosaurio anhanguérido estudiado, junto con la concreción rocosa que la protegió durante 113 millones de años. Los distintos colores muestran las sucesivas capas de mineralización que sellaron el hueso, proporcionando nuevas pistas sobre los procesos químicos y microbianos responsables de la conservación excepcional de este fósil. Cortesía: Grice K et al.
El papel de las bacterias oxidantes del azufre
Los investigadores descubrieron evidencias de una intensa actividad microbiana relacionada con el ciclo del azufre. Determinadas bacterias oxidantes del azufre transformaban compuestos sulfurosos en sulfatos, mientras otras bacterias reducían esos sulfatos nuevamente. Este intercambio generó condiciones químicas cambiantes y favoreció la precipitación de minerales poco habituales dentro y alrededor del hueso.
Entre ellos aparecieron cristales de barita y celestina, minerales ricos en bario y estroncio que funcionan como auténticas huellas fósiles de aquella actividad bacteriana. Su presencia exclusivamente asociada al hueso y no a la roca circundante indica que la química alrededor del cadáver era radicalmente distinta a la del entorno general del fondo marino.
Después llegó una segunda etapa todavía más sorprendente.
Una caja fuerte de origen natural
Una vez estabilizado el hueso mediante fosfatos, comenzaron a precipitar sucesivas capas de calcita. Primero apareció una película de diminutos cristales microscópicos que recubrió las superficies internas y externas del hueso. Más tarde se desarrollaron cristales alargados de mayor calibre. Finalmente, enormes cristales euhedrales o idiomórficos, que presentan una forma definida y caras fácilmente reconocibles, llegaron a rellenar gran parte de la cavidad interna.
Los científicos identificaron al menos tres episodios diferentes de cementación carbonatada. Cada uno de ellos añadió una nueva capa de protección alrededor de los restos orgánicos.
El resultado fue comparable a encerrar el fósil dentro de varias cajas fuertes sucesivas. Cada etapa reducía la exposición de las moléculas originales a procesos de alteración química y aumentaba sus probabilidades de supervivencia durante millones de años.
ESCÁNER DE UNA FALANGE FÓSIL
Animación obtenida mediante microtomografía computarizada (micro-CT) de la falange alar fósil del pterosaurio. Esta técnica permite visualizar el interior del hueso sin dañarlo y revelar detalles microscópicos de su estructura, así como las distintas fases de mineralización que contribuyeron a su extraordinaria conservación durante 113 millones de años. Cortesía: iScience
Un pterosaurio con esteroides
Y precisamente ahí apareció una de las mayores sorpresas del estudio. Los investigadores lograron detectar biomarcadores moleculares, compuestos orgánicos derivados de los organismos originales. Entre ellos encontraron esteranos y otros derivados de esteroides que constituyen la primera evidencia molecular de este tipo obtenida en pterosaurios.
🗣️ «Es la primera vez que se recuperan moléculas de un fósil de pterosaurio —destaca Grice—. «Esto nos proporciona nuevas pistas sobre su dieta y pone de manifiesto el enorme potencial que tiene la paleontología molecular para desvelar secretos ocultos desde hace millones de años».
Estas moléculas no solo informan sobre los procesos de fosilización. También permiten reconstruir aspectos de la biología del animal.
Qué comían los pterosaurios según los nuevos análisis
Mediante análisis isotópicos de carbono, el equipo concluyó que el pterosaurio ocupaba un nivel elevado de la cadena alimentaria y que probablemente se alimentaba principalmente de peces y cefalópodos. La conclusión encaja perfectamente con lo que ya sugerían la anatomía de los anhanguéridos y otros indicios fósiles encontrados en la misma formación geológica.
Aún más impresionante resulta el estado de conservación microscópico del hueso.
Tras eliminar químicamente parte de los minerales carbonatados, los investigadores observaron estructuras que recuerdan claramente a fibras de colágeno. Estas presentan un patrón cruzado muy similar al que aparece en las aves modernas, los parientes vivos más cercanos de los dinosaurios. Aunque el colágeno original ya no se conserva como proteína intacta, su arquitectura tridimensional quedó registrada por minerales de fluorapatita y fluorita que replicaron fielmente su disposición.
Las imágenes obtenidas mediante microscopía electrónica muestran una organización extraordinariamente ordenada de los cristales minerales, algo poco frecuente en fósiles tan antiguos. Según los autores, esta disposición pudo estar mediada por comunidades microbianas capaces de favorecer la precipitación de minerales directamente sobre las fibras orgánicas en descomposición.
Por qué este descubrimiento puede cambiar la paleontología
La importancia del hallazgo va mucho más allá de este pterosaurio concreto.
Los investigadores compararon sus resultados con fósiles excepcionales de otras épocas geológicas, incluidos peces del Eoceno e ictiosaurios jurásicos. En todos ellos encontraron patrones similares: microambientes oxidantes asociados al cadáver, minerales ricos en sulfato y múltiples fases de mineralización.
Esto sugiere que el mecanismo identificado podría representar una nueva vía general de preservación fósil que hasta ahora había pasado desapercibida.
De hecho, uno de los aspectos más llamativos del trabajo es que cuestiona una de las ideas clásicas de la paleontología.
🗣️ «La conservación de esteroides en los fósiles es excepcionalmente rara, pero lo más fascinante es que nuestros hallazgos desafían algunas ideas muy arraigadas sobre la propia fosilización —señala Grice—. En lugar de ser destruidos por el oxígeno, algunos fósiles se preservan precisamente gracias a él, mediante procesos oxidativos llevados a cabo por antiguos microbiomas».
DEL PTEROSAURIO AL FÓSIL
Recreación de un pterosaurio sobrevolando los mares del Cretácico, el primer paso de un viaje extraordinario que culminaría millones de años después en su fosilización. La secuencia ilustra cómo la muerte, el enterramiento y los procesos químicos y microbianos transformaron a estos reptiles voladores en algunos de los fósiles mejor conservados conocidos por la ciencia. Cortesía: Victor O Leshyk and Michael Ovens/Curtin University HIVE.
Cómo fosilizó este pterosaurio
La investigadora cree que el hallazgo puede cambiar la manera en que los científicos buscan fósiles excepcionalmente conservados. «Nuestra investigación revela una nueva vía para la preservación excepcional de fósiles y ofrece una perspectiva inédita sobre la vida antigua y sobre las condiciones ambientales que hacen posible una fosilización tan extraordinaria», afirma.
Según explica, tras la muerte del reptil volador se produjo una cadena de acontecimientos extraordinariamente favorable para la conservación.
🗣️ «Después de que este pterosaurio muriera y se hundiera hasta el fondo marino, se produjo una combinación perfecta de química, biología y condiciones ambientales que permitió sellar su historia en la roca —explica Grice. Y continúa—: Los microorganismos, incluidas bacterias oxidantes del azufre, comenzaron a descomponer los tejidos blandos y las grasas, desencadenando la mineralización alrededor del cuerpo. Con el paso del tiempo, este proceso contribuyó a preservar su estructura con un nivel de detalle extraordinario durante más de 100 millones de años».
La fosilización, un proceso muy dinámico
El estudio también apunta a implicaciones mucho más amplias. «Este trabajo se suma a las crecientes evidencias de que microorganismos diminutos desempeñaron un papel fundamental en este proceso, algo que ahora estamos identificando también en otros yacimientos fósiles —dice Grice. Y añade—: Estamos ante un posible nuevo mecanismo global de formación de lagerstätten, es decir, de esos entornos excepcionales capaces de conservar fósiles con un grado de detalle extraordinario».
En lugar de imaginar la fosilización como un proceso simple que ocurre en ausencia de oxígeno, los autores proponen un escenario mucho más dinámico. La descomposición inicial del organismo genera cambios químicos locales; estos estimulan determinadas comunidades microbianas; las bacterias alteran la química del entorno; y, finalmente, una secuencia de minerales encapsula progresivamente tejidos, células y moléculas orgánicas.
En otras palabras, la muerte no detiene de forma inmediata la actividad biológica. Durante un breve periodo, bacterias y reacciones químicas trabajan juntas para construir el sarcófago mineral que permitirá que un organismo sobreviva al paso del tiempo.
Gracias a ese complejo proceso, una delicada falange hueca de un reptil volador que sobrevoló las costas brasileñas hace 113 millones de años ha llegado hasta nosotros conservando no solo su forma, sino también parte de su historia química. Y con ella, una nueva explicación sobre cómo la naturaleza crea algunos de los fósiles más extraordinarios que conocemos.▪️(19-junio-2026)
PREGUNTAS & RESPUSTAS: Pterosaurio y Fosilización
🪽 ¿Qué es un pterosaurio?
Un pterosaurio fue un reptil volador que vivió durante la era de los dinosaurios. Fue el primer vertebrado en desarrollar vuelo activo y algunas especies alcanzaron envergaduras de hasta 12 metros.
🪽¿Por qué es tan importante este fósil?
Porque conserva estructuras microscópicas, minerales y biomarcadores moleculares con una calidad excepcional después de 113 millones de años.
🪽¿Qué descubrieron los científicos en el fósil?
Por primera vez identificaron moléculas derivadas de esteroides en un pterosaurio, lo que permite obtener información sobre su alimentación y su proceso de fosilización.
🪽¿Qué comían los pterosaurios?
Los análisis isotópicos realizados en este estudio sugieren que el ejemplar estudiado se alimentaba principalmente de peces y cefalópodos, como los antiguos parientes de los calamares.
🪽¿Cómo se conservó tan bien el fósil?
Los investigadores creen que una combinación de bacterias oxidantes del azufre, cambios químicos locales y varias fases de mineralización sellaron progresivamente el cadáver y protegieron sus estructuras internas.
🪽¿Qué cambia este descubrimiento?
El estudio propone que el oxígeno no siempre destruye los restos biológicos. En determinadas circunstancias puede favorecer procesos químicos que contribuyen a la preservación excepcional de los fósiles.
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
🔹 Científicos han analizado un fósil de pterosaurio de 113 millones de años conservado en tres dimensiones.
🔹 Por primera vez se han identificado biomarcadores moleculares y restos de esteroides en un pterosaurio.
🔹 Los análisis sugieren que estos reptiles voladores se alimentaban principalmente de peces y cefalópodos.
🔹 El fósil conserva estructuras microscópicas extraordinarias gracias a un complejo proceso de mineralización.
🔹 El estudio cuestiona la idea tradicional de que el oxígeno siempre destruye los fósiles.
🔹 Los investigadores proponen un nuevo mecanismo global para explicar la formación de fósiles excepcionalmente conservados.
PALEONTOLOGÍA Y FÓSILES
Información facilitada por la Universidad John Curtin
Fuente: Grice K, Poropat S, Schwark L... Multi-staged mineralization and biomarker preservation in a 113-million-year-old pterosaur bone via redox shifts in diagenesis. iScience (2026). DOI: 10.1016/j.isci.2026.116199

