Una prueba de orientación en realidad virtual permite detectar el riesgo de padecer alzhéimer antes de que aparezcan los síntomas

¿Y si una simple prueba de orientación pudiera revelar que el cerebro ha comenzado a cambiar años antes de los primeros olvidos? Un estudio demuestra que la realidad virtual puede detectar señales tempranas asociadas al alzhéimer en personas aparentemente sanas, mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Imagen conceptual de una participante realizando una prueba de navegación en realidad virtual similar a la utilizada por los investigadores japoneses.

Imagen conceptual de una participante realizando una prueba de navegación en realidad virtual similar a la utilizada por los investigadores japoneses. Los errores de orientación registrados en este entorno inmersivo permitieron identificar señales tempranas de vulnerabilidad cerebral asociadas al riesgo de Alzheimer antes de la aparición de síntomas cognitivos. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones

Perderse en una ciudad desconocida es normal. Pero equivocarse al intentar regresar al punto de partida después de recorrer apenas unos metros podría revelar algo mucho más profundo: cambios cerebrales sutiles que preceden durante años a los síntomas del alzhéimer.

Esta es la conclusión de un estudio japonés que acaba de demostrar que una sencilla prueba de navegación en realidad virtual es capaz de identificar a personas aparentemente sanas cuyo cerebro muestra señales tempranas de deterioro cognitivo.

El trabajo, publicado en la revista Alzheimer’s Research & Therapy, siguió durante un año a 71 adultos cognitivamente sanos, de entre 22 y 79 años, para averiguar si pequeños errores de orientación espacial podían anticipar cambios estructurales en el cerebro asociados al envejecimiento y a las fases iniciales de la enfermedad de Alzheimer, un trastorno neurodegeneratico que comienza con la aparición en el cerebro de una acumulación de proteínas en forma de placas amiloides y ovillos neurofibrilares.

Los resultados sugieren que sí: cuanto peor era el desempeño de los participantes en una tarea de navegación inmersiva, mayor era la pérdida posterior de tejido cerebral en regiones especialmente vulnerables al alzhéimer.

La investigación se suma a una creciente corriente científica que considera que la orientación espacial podría convertirse en una de las herramientas más prometedoras para la detección precoz de esta demencia antes incluso de que aparezcan los clásicos problemas de memoria.

Qué es la integración de trayectoria

Orientarse en el espacio parece una tarea sencilla, pero en realidad implica una compleja red de mecanismos cerebrales. Cada vez que caminamos por una calle o atravesamos una habitación, nuestro cerebro calcula constantemente dónde estamos, hacia dónde nos dirigimos y cuánto hemos avanzado.

Los neurocientíficos llaman a este proceso integración de trayectoria (path integration). Consiste en actualizar de forma continua nuestra posición utilizando señales procedentes de:

✅ La visión.

✅ El sistema vestibular del oído interno.

✅ La percepción del movimiento corporal.

Ataque a las células rejilla

Buena parte de este trabajo recae en una estructura situada en el lóbulo temporal medial —una estructura cerebral crítica situada en la cara interna de ambos hemisferios—, denominada corteza entorrinal. Allí se encuentran las famosas células de red rejilla, también conocidas como células rejilla, que fueron descubiertas por los neurocientíficos May-Britt Moser, Edvard Moser y John O'Keefe, galardonados con el Premio Nobel de Medicina en 2014. Estas neuronas actúan como un sistema de coordenadas interno que permite al cerebro construir mapas espaciales.

El problema es que precisamente esta región figura entre las primeras afectadas por la enfermedad de Alzheimer. Los depósitos anómalos de proteína tau, que forman los ya mencionados ovillos neurofibrilares, comienzan a acumularse en la corteza entorrinal muchos años antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos evidentes.

Por esa razón, numerosos investigadores sospechan desde hace tiempo que las alteraciones de navegación podrían convertirse en una señal de alarma precoz.

Infografía del estudio japonés que relaciona los errores de navegación en realidad virtual con una mayor pérdida de tejido cerebral y con biomarcadores sanguíneos asociados al alzhéimer.

Infografía del estudio japonés que relaciona los errores de navegación en realidad virtual con una mayor pérdida de tejido cerebral y con biomarcadores sanguíneos asociados al alzhéimer. Los participantes que obtuvieron peores resultados en la prueba mostraron un adelgazamiento acelerado de regiones clave para la memoria y la orientación espacial, como el giro parahipocampal, incluso antes de presentar síntomas cognitivos. Cortesía: Dr. Hirohisa Watanabe from Fujita Health University, Japan

Cómo funciona la prueba de navegación en realidad virtual

Para poner a prueba esta hipótesis, los investigadores de la Universidad de Salud Fujita, en Japón, recurrieron a un sistema de realidad virtual inmersiva.

Los voluntarios se colocaban unas gafas de realidad virtual y accedían a una arena circular digital prácticamente vacía, sin referencias visuales destacables. Debían desplazarse primero hasta una bandera amarilla, después hasta una roja y, finalmente, regresar al punto de partida.

La clave del experimento estaba en el último tramo. Cuando los participantes iniciaban el regreso, las banderas desaparecían. Ya no existían puntos de referencia externos. Solo podían confiar en su memoria espacial y en su capacidad para reconstruir mentalmente la trayectoria recorrida.

Los científicos calcularon dos medidas principales:

1️⃣ El error de integración de trayectoria, es decir, la distancia entre el punto donde realmente habían empezado y el lugar donde creían haber regresado.

2️⃣ El error angular, que mide cuánto se desvía la dirección elegida respecto a la ruta correcta.

Aunque los participantes no presentaban problemas cognitivos detectables mediante pruebas convencionales, las diferencias en estos errores resultaron extraordinariamente reveladoras.

Qué regiones cerebrales resultaron afectadas

Todos los participantes fueron sometidos a resonancias magnéticas cerebrales al inicio del estudio y aproximadamente un año después.

Al comparar ambas exploraciones, los investigadores observaron que quienes habían cometido más errores de navegación experimentaban una pérdida más rápida de grosor cortical y volumen cerebral en varias regiones críticas del encéfalo.

Entre ellas destacaba especialmente el giro parahipocampal, una estructura íntimamente relacionada con la memoria espacial y la navegación. También aparecieron cambios en el córtex cingulado posterior, el giro temporal medio y determinadas áreas frontales implicadas en la planificación y el control de la conducta.

➡️ «Los resultados sugieren una vulnerabilidad longitudinal robusta de una red de navegación centrada en la corteza entorrinal y sus conexiones», señalan los autores en el artículo.

Lo llamativo es que estas alteraciones aparecieron en personas que seguían obteniendo puntuaciones normales en las pruebas cognitivas habituales. Es decir, el cerebro ya estaba cambiando cuando todavía no existían síntomas apreciables.

La realidad virtual permite recrear entornos inmersivos que ayudan a evaluar cómo el cerebro construye mapas espaciales y mantiene el sentido de la orientación.

La realidad virtual permite recrear entornos inmersivos que ayudan a evaluar cómo el cerebro construye mapas espaciales y mantiene el sentido de la orientación. Foto de Vitaly Gariev en Unsplash

Los biomarcadores sanguíneos también «anuncian» el riesgo

El estudio fue más allá de las imágenes cerebrales.

En efecto, los investigadores analizaron también varias proteínas presentes en la sangre relacionadas con el alzhéimer. Entre ellas figuraba la p-tau181, considerada actualmente uno de los biomarcadores más prometedores para detectar la enfermedad en fases muy tempranas.

Los resultados mostraron que los participantes con peores puntuaciones en la prueba de navegación presentaban niveles más elevados de esta proteína. También se observó una asociación con el GFAP, un marcador vinculado a la activación de células gliales y a procesos neurodegenerativos.

➡️ «Las asociaciones con p-tau181 y GFAP indican que los errores de navegación pueden reflejar procesos degenerativos cerebrales latentes», explican los investigadores.

En otras palabras, una tarea aparentemente simple realizada con unas gafas de realidad virtual parece captar señales biológicas que hoy se consideran características de las primeras etapas de la enfermedad.

«Nuestros hallazgos sugieren que el rendimiento en las pruebas de integración de trayectoria mediante realidad virtual capta tanto señales moleculares —detectables a través de biomarcadores en sangre— como cambios estructurales observables mediante resonancia magnética, que aparecen antes de que se manifieste un deterioro clínico evidente», comenta Kazuya Kawabata, neurólogo del Departamento de Neurología, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Salud Fujita (Japón), y coautor del estudo.

Según Kawabata y sus colaboradores, los déficits de navegación observados en realidad virtual no son simples diferencias de rendimiento entre individuos, sino que reflejan procesos neurodegenerativos subyacentes que ya están produciendo cambios biológicos y estructurales en el cerebro mucho antes de la aparición de los síntomas.

Una precisión sorprendente para identificar personas vulnerables

Uno de los hallazgos más llamativos surgió cuando los científicos intentaron determinar si la prueba podía identificar a las personas que experimentarían un deterioro cerebral acelerado.

Utilizando solo el error de navegación inicial, consiguieron distinguir con una notable precisión a quienes sufrirían una pérdida más rápida de tejido en el giro parahipocampal durante el año siguiente.

La capacidad predictiva alcanzó un valor AUC de 0,87, una cifra que los especialistas consideran elevada para una prueba de detección.

«Los participantes con mayores errores de integración de trayectoria mostraron más tarde un adelgazamiento acelerado del giro parahipocampal», destacan los autores.

Aunque todavía se trata de una investigación preliminar y realizada en una muestra relativamente pequeña, el resultado sugiere que este tipo de pruebas podría convertirse en una herramienta útil para identificar a personas con mayor susceptibilidad neurodegenerativa.

Más allá de los test de memoria

Durante décadas, la detección precoz del alzhéimer se ha basado principalmente en pruebas de memoria y otras funciones cognitivas. Sin embargo, numerosos estudios recientes indican que las alteraciones espaciales podrían aparecer incluso antes.

La razón es sencilla. La memoria episódica depende de varias regiones cerebrales, mientras que la navegación espacial involucra directamente estructuras como la corteza entorrinal, uno de los primeros objetivos de la proteína tau.

Por eso, algunos investigadores consideran que perder precisión al orientarse podría ser una señal más temprana que olvidar nombres, fechas o conversaciones.

Los autores del nuevo trabajo insisten, sin embargo, en que sus resultados no demuestran que los participantes desarrollaran Alzheimer ni que los cambios observados se deban exclusivamente a esta enfermedad. El envejecimiento normal, factores vasculares u otros procesos biológicos también podrían contribuir a las alteraciones detectadas.

Esquema de la prueba de navegación en realidad virtual utilizada en el estudio. Los participantes debían regresar al punto de partida sin referencias visuales, para medir los errores de orientación y dirección. Los investigadores comprobaron que un peor rendimiento en esta tarea se asocia con biomarcadores del Alzheimer y con una mayor probabilidad de sufrir pérdida acelerada de tejido cerebral en regiones clave para la memoria y la navegación espacial. Cortesía: Dr. Hirohisa Watanabe / Fujita Health University (Japón).

Un futuro diagnóstico en unas gafas de realidad virtual

La idea de diagnosticar riesgos neurológicos mediante videojuegos o entornos virtuales habría parecido ciencia ficción hace apenas unos años. Hoy empieza a convertirse en una posibilidad real.

Las pruebas de navegación tienen varias ventajas. Son relativamente rápidas, no invasivas y potencialmente mucho más económicas que técnicas como la tomografía por emisión de positrones (PET) o algunas pruebas de biomarcadores.

🗣️ «Nuestro enfoque podría permitir identificar antes el riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas, incluido el alzhéimer —dice Kawabata. Y concluye—: A largo plazo, podría contribuir a un cambio de paradigma hacia una detección más temprana, y facilitar intervenciones terapéuticas en fases preclínicas y ayudando a retrasar la progresión de la enfermedad, preservando así la función cognitiva y la calidad de vida».

Aún será necesario confirmar estos resultados en poblaciones más amplias y seguir a los participantes durante varios años para comprobar cuántos terminan desarrollando deterioro cognitivo. Pero la dirección parece clara.

Si futuras investigaciones confirman estos hallazgos, una simple prueba de orientación en realidad virtual podría convertirse en una de las herramientas más eficaces para detectar décadas antes quién tiene más probabilidades de iniciar el camino hacia el alzhéimer, que solo en España afecta a unas 800.000 personas, según estimaciones de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Y, en una enfermedad donde el tiempo es quizá el recurso más valioso, adelantarse unos años puede marcar toda la diferencia.▪️(30-mayo-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Alzhéimer y Realidad Virtual

🥽 ¿Qué es la integración de trayectoria?

Es la capacidad del cerebro para calcular continuamente nuestra posición durante el movimiento utilizando información visual, vestibular y corporal.

🥽 ¿Por qué la orientación espacial puede detectar el alzhéimer?

Porque depende de regiones cerebrales como la corteza entorrinal, una de las primeras afectadas por la enfermedad.

🥽 ¿La realidad virtual puede diagnosticar el alzhéimer?

No. Actualmente solo permite detectar patrones asociados a una mayor vulnerabilidad cerebral.

🥽 ¿Qué biomarcadores se relacionaron con los errores de navegación?

Principalmente p-tau181 y GFAP, dos proteínas asociadas con procesos neurodegenerativos.

🥽 ¿Cuándo podrían utilizarse estas pruebas en hospitales?

Todavía son necesarias investigaciones más amplias y seguimientos de varios años antes de que puedan incorporarse a la práctica clínica habitual.

  • Información facilitada por la Fujita Health University

  • Fuente: Kawabata, K., Shima, S., Ohdake, R. et al.VR-based path integration predicts individual risk of rapid cortical decline: a one-year longitudinal study in cognitively unimpaired adults. Alzheimer's Research & Therapy (2026). DOI: https://doi.org/10.1186/s13195-026-02056-x

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