¿Qué desató la mayor extinción masiva de la Tierra? Un estudio confirma por qué desapareció el 96 % de la vida marina

Un trabajo liderado por científicos de la Universidad de Stanford concluye que el calentamiento extremo de los océanos y la pérdida de oxígeno fueron los factores decisivos de la Gran Mortandad, la peor extinción masiva de la historia de nuestro planeta.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Hace 252 millones de años, una intensa actividad volcánica liberó enormes cantidades de gases de efecto invernadero, calentó los océanos, redujo su oxígeno y desencadenó la mayor pérdida de biodiversidad de la historia de la Tierra.

Hace 252 millones de años, una intensa actividad volcánica liberó enormes cantidades de gases de efecto invernadero, calentó los océanos, redujo su oxígeno y desencadenó la mayor pérdida de biodiversidad de la historia de la Tierra. Crédito: IA-DALL-E / RexMolón Producciones

La mayor extinción de la historia estuvo a punto de acabar con la vida en la Tierra

Hace 252 millones de años, la Tierra estuvo a punto de convertirse en un planeta casi sin vida. Los océanos, que durante cientos de millones de años habían rebosado de vida, se transformaron en un escenario hostil donde desapareció el 96 % de las especies marinas. En tierra firme tampoco hubo refugio: siete de cada diez especies de vertebrados se extinguieron.

Ningún otro episodio conocido del pasado ha provocado una devastación comparable a la extinción masiva del Pérmico-Triásico (PT), también conocida de manera informal como la Gran Mortandad.

Los paleontólogos llevan décadas intentando responder a una pregunta fundamental relacionada con esta catástrofe: ¿por qué algunos grupos de animales sucumbieron casi por completo mientras otros lograron sobrevivir y acabar dominando los océanos hasta nuestros días? Un estudio internacional liderado por la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, asegura haber encontrado, por fin, la explicación definitiva.

Una cuestión de fisiología

La investigación, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), concluye que la diferencia estuvo en algo tan básico como la fisiología de los animales. Las especies incapaces de soportar el aumento de la temperatura del agua y la pérdida de oxígeno fueron barridas por la escoba de la extinción.

En cambio, aquellos especímenes con organismos mejor preparados para afrontar esas condiciones extremas consiguieron superar la crisis y heredaron los mares del planeta.

🗣️ «Con este estudio queríamos resolver el misterio de por qué, cuando uno pasea por la playa, encuentra conchas de almejas y caracoles, pero prácticamente nunca de braquiópodos —explica José Andrés Márquez, autor principal del trabajo y antiguo doctorando en el laboratorio del paleobiólogo Erik Anders Sperling, en Stanford. Y añade—: Nuestros resultados muestran que, independientemente del grupo de animales, las tasas de extinción fueron mucho mayores entre aquellos más vulnerables al incremento de la temperatura del agua y a la disminución del oxígeno disponible».

Reconstrucción del mecanismo que desencadenó la Gran Mortandad hace 252 millones de años. El aumento de los gases de efecto invernadero calentó los océanos y redujo su concentración de oxígeno.

Reconstrucción del mecanismo que desencadenó la Gran Mortandad hace 252 millones de años. El aumento de los gases de efecto invernadero calentó los océanos y redujo su concentración de oxígeno. Cortesía: J. PENN AND C. DEUTSCH; FOSSIL DRAWINGS BY E. HAECKEL; PHOTOS BY W. KAVENEY (BLUE CRAB), H. FJELD (ATLANTIC COD), J. WHITE (CHAMBERED NAUTILUS)

Por qué unos animales sobrevivieron y otros desaparecieron

La vida marina del Pérmico —el último del Paleozoico, que sucesió al Carbonífero y precedió al Triásico— era muy diferente a la que conocemos hoy. Los fondos oceánicos estaban dominados por braquiópodos —animales con dos valvas parecidos superficialmente a las almejas—, lirios de mar, corales primitivos y otros organismos que apenas se desplazaban. Permanecían anclados al fondo filtrando diminutas partículas del agua con un metabolismo extremadamente lento.

Ese ecosistema había reinado durante cerca de 280 millones de años. Sin embargo, la Gran Mortandad acabó casi de un plumazo con sus protagonistas.

Los supervivientes fueron otros. Moluscos como almejas y caracoles, peces, erizos y estrellas de mar resistieron el colapso y ocuparon los nichos ecológicos vacíos. Desde entonces, son ellos quienes dominan los océanos.

El calentamiento de los océanos cambió las reglas de la evolución

La respuesta parece estar en la forma en que cada organismo obtenía y utilizaba la energía.

Hay que decir que la extinción coincidió con una gigantesca fase de vulcanismo que liberó cantidades colosales de dióxido de carbono y metano a la atmósfera. El planeta comenzó a calentarse y los mares perdieron de forma progresiva oxígeno, dos cambios que alteraron por completo las condiciones de vida.

Los investigadores comprobaron que los antiguos animales paleozoicos podían sobrevivir en aguas muy pobres en oxígeno, incluso en condiciones que resultarían asfixiantes para muchas especies actuales. Pero tenían un punto débil.

Cuando la temperatura aumentaba, sus metabolismos eran incapaces de adaptarse a la nueva situación climática. Sus necesidades de oxígeno crecían con rapidez, pero sus organismos no disponían de los mecanismos necesarios para satisfacer esa demanda.

Los grupos modernos funcionan justo al contrario. Aunque necesitan más oxígeno para vivir, porque poseen metabolismos más rápidos y estilos de vida más activos, también cuentan con músculos, sistemas respiratorios y estructuras corporales mucho más eficaces para obtenerlo cuando las condiciones ambientales cambian.

Comparación entre especies marinas actuales (izquierda) y organismos representativos de la fauna paleozoica (derecha). El estudio demuestra que estos antiguos animales eran mucho más vulnerables al calentamiento de los océanos y a la pérdida de oxígeno. Cortesía: Sarah Leibovitz

Un cambio evolutivo que todavía define los océanos actuales

Para demostrarlo, el equipo recopiló especies actuales representativas tanto de la fauna dominante antes de la Gran Mortandad como de la que prosperó después. En experimentos realizados tanto en estaciones marinas como en los laboratorios de Stanford, los investigadores midieron cómo variaba el consumo de oxígeno de cada grupo al aumentar la temperatura del agua.

Los resultados encajaron con una claridad sorprendente con el registro fósil.

Antes de la gran extinción, los braquiópodos eran mucho más abundantes que las almejas y otros bivalvos. Hoy apenas sobreviven unas 400 especies de braquiópodos en todo el mundo, mientras que existen entre 10.000 y 15.000 especies de bivalvos.

🗣️ «Por eso comemos sopa de almejas y no sopa de braquiópodos —comenta con humor Sperling—. Los braquiópodos apenas tienen carne».

El ejempo de la caída de los dinoaurios y el ascenso de los mamíferos

Más allá de la anécdota gastronómica, el investigador considera que aquel relevo ecológico fue comparable a otro mucho más conocido: la desaparición de los dinosaurios no avianos hace 66 millones de años y la posterior expansión de los mamíferos.

Según Sperling, el nuevo trabajo también cierra definitivamente uno de los debates más importantes de la paleontología.

🗣️ «Este estudio supone prácticamente el último clavo en el ataúd sobre cuál fue la causa de la extinción masiva del Pérmico-Triásico —afirma Sperling—. Y continúa—: La mayor extinción de todos los tiempos comenzó en un mundo muy parecido al actual, con océanos relativamente fríos y bien oxigenados. Después llegó una enorme inyección de dióxido de carbono al sistema terrestre. Comprender cómo respondió entonces la Tierra y su biodiversidad puede ayudarnos a entender lo que podría ocurrir en el futuro».

Erizos de mar utilizados en los experimentos de laboratorio que permitieron medir cómo aumenta el consumo de oxígeno de los organismos marinos a medida que se eleva la temperatura del agua.

Erizos de mar utilizados en los experimentos de laboratorio que permitieron medir cómo aumenta el consumo de oxígeno de los organismos marinos a medida que se eleva la temperatura del agua. Cortesía: Murray Duncan

Calentamiento, pérdida de oxígeno y acidificación

Los científicos ya habían demostrado en un trabajo publicado en 2018, en el que participó Sperling y Jon Payne, también coautor del nuevo estudio, que el calentamiento de los océanos y la pérdida de oxígeno desempeñaron un papel decisivo durante la Gran Mortandad. Sin embargo, aquella investigación utilizaba principalmente datos fisiológicos de especies modernas, por lo que no podía explicar del todo por qué los organismos paleozoicos desaparecieron en una proporción mucho mayor.

«En este nuevo estudio hemos llenado ese vacío incorporando información fisiológica de la fauna paleozoica para comprobar si podíamos explicar no solo dónde ocurrió la extinción, sino también por qué fue tan selectiva desde el punto de vista evolutivo», señala Sperling.

Los autores reconocen que la acidificación de los océanos también contribuyó casi con seguridad a la catástrofe al dificultar la formación de conchas y esqueletos calcáreos, pero consideran que su efecto fue mucho menor que el provocado por la combinación de calentamiento global y pérdida de oxígeno.

El investigador José Andrés Márquez realiza uno de los experimentos del estudio en el Instituto Hakai (Canadá).

El investigador José Andrés Márquez realiza uno de los experimentos del estudio en el Instituto Hakai (Canadá). El equipo analizó cómo cambia el consumo de oxígeno de distintos organismos marinos al aumentar la temperatura del agua para reconstruir las condiciones que desencadenaron la mayor extinción masiva de la historia de la Tierra. Cortesía: Erik Sperling

Una advertencia para el cambio climático actual

La conclusión trasciende la historia de la Tierra. Los tres procesos que desencadenaron aquella crisis —el aumento de la temperatura, la desoxigenación de los océanos y la acidificación— vuelven a estar presentes como consecuencia del cambio climático provocado por las actividades humanas.

«La mala noticia es que, en los peores escenarios, avanzamos hacia niveles de calentamiento comparables a los del límite entre el Pérmico y el Triásico», advierte Sperling. Durante aquella extinción, la temperatura global aumentó entre 8 y 12 grados centígrados a lo largo de miles de años. Hoy, el planeta podría calentarse entre 1,5 y 4 grados respecto a la era preindustrial en apenas uno o dos siglos.

El investigador, sin embargo, lanza un mensaje menos pesimista que hace 252 millones de años: «La buena noticia es que todavía estamos a tiempo de cambiar las cosas y hacer algo para evitarlo». ▪️(11-julio-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Gran Mortandad y Extinción Animal

☠️ ¿Cuál fue la mayor extinción masiva de la historia?

La extinción del Pérmico-Triásico, ocurrida hace unos 252 millones de años.

☠️ ¿Qué provocó la Gran Mortandad?

Según este nuevo estudio, el calentamiento extremo de los océanos y la pérdida de oxígeno fueron los factores principales, favorecidos por una enorme liberación de gases de efecto invernadero procedentes del vulcanismo.

☠️ ¿Qué animales sobrevivieron?

Sobrevivieron mejor los moluscos, los peces y muchos equinodermos, mientras que los braquiópodos y numerosos organismos del fondo marino sufrieron extinciones mucho mayores.

☠️ ¿Qué relación tiene con el cambio climático actual?

Los investigadores advierten de que algunos procesos que desencadenaron la Gran Mortandad —calentamiento oceánico, desoxigenación y acidificación— también están ocurriendo hoy debido al aumento de los gases de efecto invernadero.

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Hace 252 millones de años ocurrió la extinción masiva del Pérmico-Triásico, la mayor conocida.

  • Desapareció el 96 % de las especies marinas y alrededor del 70 % de los vertebrados terrestres.

  • Un estudio publicado en PNAS identifica el calentamiento del océano y la pérdida de oxígeno como la causa principal.

  • Los animales con metabolismos menos adaptados al calor fueron los más afectados.

  • La investigación advierte de que algunos cambios que sufrieron los océanos entonces recuerdan a los provocados hoy por el cambio climático.

  • Información facilitada por la Universidad de Stanford

  • Fuente: J. A. Marquez, J. L. Penn, R. G. Stockey, T. H. Boag, M. I. Duncan, K. N. McClure, K. Matsumoto, K. F. Ashing-Giwa, C. P. Noll, C. Deutsch, J. L. Payne & E. A. Sperling. Differences in physiological tolerance to global warming caused the Permian–Triassic transition between the Paleozoic and Modern faunas. PNAS (2026). DOI: https://doi.org/10.1073/pnas.2533086123

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