Científicos reaniman retinas humanas que vuelven a responder a la luz hasta 10 horas después de la muerte

Un innovador sistema que restablece el flujo de oxígeno y nutrientes mantiene activas retinas humanas de donantes durante horas fuera del cuerpo. El avance abre nuevas perspectivas para el trasplante completo de ojos, el desarrollo de terapias contra la ceguera y la investigación en medicina regenerativa.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Mantener la retina funcional fuera del organismo durante varias horas supone un importante avance hacia futuros trasplantes oculares y el desarrollo de terapias para recuperar la visión.

Primer plano del iris de un ojo humano. Mantener la retina funcional fuera del organismo durante varias horas supone un importante avance hacia futuros trasplantes oculares y el desarrollo de terapias para recuperar la visión. Foto de Maria Maximova en Unsplash‍ ‍

¿Pueden las retinas volver a funcionar después de la muerte?

La inmensa mayoria de los científicos da por sentado que la retina es uno de los tejidos más vulnerables del organismo y que, una vez interrumpido el riego sanguíneo, su actividad desaparece en cuestión de minutos. Un nuevo estudio cuestiona esa idea. Investigadores europeos han logrado que retinas de ojos humanos donados respondan de nuevo a la luz hasta diez horas después de la muerte.

No significa que hayan devuelto la visión a una persona fallecida, pero sí abre una puerta inesperada hacia el futuro de los trasplantes oculares y de nuevas terapias contra la ceguera.

La muerte no siempre supone un apagón instantáneo para todos los tejidos del cuerpo. Algunos órganos conservan durante un tiempo una sorprendente capacidad de recuperación si vuelven a recibir oxígeno y nutrientes. El corazón, el hígado o los riñones son ejemplos bien conocidos. Sin embargo, los ojos parecían pertenecer a otra categoría: la retina, esa finísima capa de tejido nervioso situada en la parte posterior del globo ocular, se consideraba extraordinariamente sensible a la falta de oxígeno.

Recientemente un equipo internacional liderado por investigadores del Centro de Regulación Genómica (CRG), en Barcelona, junto con especialistas del King's College de Londres, la Universidad Bar-Ilan de Israel y el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, ha conseguido algo que hasta hace poco parecía inalcanzable: mantener funcionales retinas completas dentro de ojos intactos extraídos de donantes y lograr que siguieran respondiendo a estímulos luminosos muchas horas después del fallecimiento.

El trabajo, publicado como preprint en bioRxiv y todavía pendiente de revisión por pares, representa uno de los avances más prometedores en el camino hacia el trasplante completo de ojos, una intervención que hoy sigue siendo imposible en la práctica clínica.

Un vistazo a los pasos anteriores

Hay que decir que no es la primera vez que la ciencia consigue despertar una retina después de la muerte, pero sí la primera que lo logra manteniendo intacto el ojo completo durante tantas horas. En 2022, un equipo de la Universidad de Utah y del Scripps Research Institute, en Estados Unidos, consiguió restaurar respuestas a la luz en retinas humanas extraídas de donantes fallecidos hasta cinco horas antes.

Aquella investigación demostró que los fotorreceptores —las células especializadas de la retina conocidas como conos y bstones que captan la luz y la convierten en señales eléctricas que el cerebro interpreta como imágenes— podían recuperar parte de su actividad eléctrica cuando se les suministraban oxígeno y nutrientes en condiciones de laboratorio, e incluso restablecer la comunicación entre distintas neuronas de la retina si el tejido se obtenía muy poco tiempo después del fallecimiento.

Sin embargo, aquellos experimentos se realizaron sobre retinas aisladas, separadas del globo ocular. El nuevo trabajo va un paso más allá: mantiene el ojo completo perfundido a través de su circulación natural y consigue que la retina vuelva a responder a la luz hasta 10 horas después de la muerte, un avance que acerca mucho más la posibilidad de conservar ojos viables para futuros trasplantes e investigaciones biomédicas.

Micrografía de una retina humana donde se distinguen las distintas capas de tejido nervioso y los fotorreceptores (conos y bastones), las células encargadas de transformar la luz en impulsos eléctricos.

Micrografía de una retina humana donde se distinguen las distintas capas de tejido nervioso y los fotorreceptores (conos y bastones), las células encargadas de transformar la luz en impulsos eléctricos. Cortesía: Dr. Nicolás Cuenca & Isabel Ortuño-Lizarán / University of Alicante / Department of Physiology, Genetics and Microbiology/ https://www.nikonsmallworld.com/

Un pequeño cerebro dentro del ojo

La retina no es una simple película fotosensible. En realidad, consiste en una prolongación directa del sistema nervioso central. Contiene millones de fotorreceptores capaces de transformar la luz en impulsos eléctricos que viajan por el nervio óptico hasta el cerebro, donde finalmente se convierten en imágenes.

Toda esa maquinaria consume enormes cantidades de energía. Por eso, la retina depende de un suministro constante de sangre y oxígeno. Cuando ese aporte se interrumpe, las neuronas comienzan a deteriorarse muy rápido.

Esa fragilidad explica por qué enfermedades como la degeneración macular asociada a la edad, el glaucoma y la retinopatía diabética provocan pérdidas de visión difíciles de revertir. También explica por qué los trasplantes completos de ojo nunca han llegado a convertirse en una realidad médica.

No basta con implantar un globo ocular. Hay que conseguir que sobreviva la retina, restablecer su circulación sanguínea y, además, lograr que el nervio óptico vuelva a conectarse funcionalmente con el cerebro. Es uno de los mayores desafíos de la medicina regenerativa.

ECaBox,una unidad de cuidados intensivos para un ojo

Para intentar superar el primer obstáculo —mantener vivo el tejido ocular fuera del cuerpo— los investigadores diseñaron un dispositivo bautizado como ECaBox (Eye-in-Care-Box).

➡️ El sistema funciona como una auténtica unidad de cuidados intensivos para el ojo. Tras extraer cuidadosamente el globo ocular, los investigadores introducen una diminuta cánula en la arteria oftálmica y hacen circular de forma continua una solución fisiológica rica en oxígeno. Unos sensores controlan la presión, el flujo y otros parámetros mientras diferentes técnicas de imagen permiten observar el estado de los vasos sanguíneos y de la retina en tiempo real.

Antes de probar la tecnología en tejido humano, el equipo la perfeccionó utilizando ojos de cerdo, cuya anatomía y organización vascular son muy similares a las del ojo humano. Las imágenes obtenidas mostraron que prácticamente toda la red de vasos sanguíneos volvía a llenarse correctamente con el líquido de perfusión, incluso hasta el nivel de los capilares más finos.

Validación de la perfusión del ojo de cerdo mediante el sistema ECaBox.

Validación de la perfusión del ojo de cerdo mediante el sistema ECaBox. Las imágenes muestran cómo la solución oxigenada vuelve a recorrer progresivamente la red de vasos sanguíneos de la retina, mientras reconstrucciones tridimensionales y análisis con inteligencia artificial confirman que el flujo alcanza incluso los capilares más finos. Este paso fue esencial para demostrar que el dispositivo puede mantener viable el tejido ocular fuera del organismo. Cortesía: Maria Pia Cosma et al

El experimento que sorprendió a los investigadores

La retina volvió a responder a la luz

El verdadero reto no consistía solo en conservar la estructura del tejido, sino en comprobar si seguía funcionando. Para averiguarlo, los científicos recurrieron a una técnica clásica en oftalmología: el electrorretinograma, una prueba que registra la actividad eléctrica de la retina cuando recibe un destello luminoso.

Los resultados fueron sorprendentes.

En una parte importante de los ojos perfundidos, las retinas recuperaron respuestas eléctricas características después de iniciar el suministro de oxígeno. Esas respuestas no aparecieron inmediatamente: durante los primeros minutos no se detectó actividad apreciable, como si el tejido necesitara despertar de forma progresiva.

Sin embargo, una vez restablecida la circulación artificial, las señales comenzaron a emerger y pudieron mantenerse durante periodos de hasta diez horas —e incluso doce en un caso— tras la muerte del animal. El detalle más llamativo llegó cuando los investigadores interrumpieron de forma deliberada la perfusión en algunos experimentos.

La respuesta eléctrica desapareció, y al restablecer nuevamente el flujo de la solución oxigenada, la actividad regresó. Ese comportamiento indicaba que la recuperación no era un artefacto experimental, sino una consecuencia directa del restablecimiento del aporte de oxígeno y nutrientes.

➡️ Según explican los autores, estos resultados demuestran que la retina conserva una capacidad de recuperación mucho mayor de la que tradicionalmente se había asumido cuando se restauran unas condiciones fisiológicas adecuadas.

Mucho más que mantener vivo un tejido

El estudio también mostró que la perfusión protegía la arquitectura de la retina y mantenía vivas muchas más células que en ojos conservados sin intervención. En los experimentos con ojos humanos procedentes de donantes, las retinas perfundidas conservaron una viabilidad celular claramente superior respecto al ojo contralateral que no recibió tratamiento.

Para los investigadores, este hallazgo tiene un enorme valor práctico.

Como señala el equipo, disponer de ojos completos funcionales fuera del organismo permitiría ensayar terapias experimentales en condiciones mucho más parecidas a las del paciente que los modelos animales o los cultivos celulares habituales. También ofrecería una plataforma para probar tratamientos génicos, nuevas terapias celulares o dispositivos destinados a recuperar la visión antes de iniciar ensayos clínicos.

ECaBox, el dispositivo desarrollado por los investigadores para mantener un ojo completo funcional fuera del organismo.

ECaBox, el dispositivo desarrollado por los investigadores para mantener un ojo completo funcional fuera del organismo. El sistema perfunde una solución rica en oxígeno a través de la arteria oftálmica y permite monitorizar en tiempo real la estructura y la actividad de la retina. Cortesía: Maria Pia Cosma et al

Hacia el trasplante de ojos completos

¿Significa esto que podremos trasplantar ojos? Todavía no.

Los propios investigadores insisten en que el estudio constituye una prueba de concepto y no una solución clínica inmediata.

El principal obstáculo continúa siendo el nervio óptico. Aunque un ojo trasplantado pudiera mantenerse vivo y conservar una retina funcional, todavía no existe una técnica capaz de reconectar de forma eficaz los más de un millón de fibras nerviosas que comunican el ojo con el cerebro.

Sin esa conexión, recuperar la visión sigue siendo imposible.

Qué implicaciones tiene este descubrimiento

Sin embargo, los autores consideran que mantener el ojo íntegro y funcional durante horas fuera del organismo elimina una de las barreras más importantes para que algún día el trasplante ocular completo pueda convertirse en una realidad.

También señalan que futuras versiones del sistema, con líquidos de perfusión más sofisticados y equipos portátiles para utilizar directamente en hospitales, podrían prolongar aún más ese tiempo de conservación.

Más allá de la oftalmología, el trabajo plantea una cuestión científica de gran calado: ¿hasta qué punto algunos tejidos nerviosos conservan una capacidad de recuperación mayor de la que creíamos tras un episodio de falta de oxígeno?

➡️ Los autores sugieren que sus resultados invitan a replantear algunas ideas sobre la resistencia del tejido nervioso frente a la isquemia, aunque advierten de que extrapolar estas observaciones al cerebro humano sería prematuro. La retina forma parte del sistema nervioso central, pero posee características propias y el estudio no demuestra en ningún caso una recuperación de funciones cerebrales tras la muerte.

Aun así, si futuras investigaciones confirman estos hallazgos, el estudio podría marcar un antes y un después en la medicina ocular. Por primera vez, la ciencia dispone de una estrategia capaz de mantener un ojo completo funcional fuera del organismo durante muchas horas. No es el trasplante de ojo que durante décadas ha alimentado la imaginación de médicos y pacientes, pero sí puede representar el primer peldaño sólido hacia un objetivo que hasta hace muy poco parecía reservado a la ciencia ficción. ▪️(11-julio-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Retina y Oftalmología

👁️ ¿Las retinas humanas pueden volver a responder a la luz tras la muerte?

Sí. En este estudio, las retinas de ojos humanos donados recuperaron respuestas eléctricas a la luz hasta diez horas después del fallecimiento cuando se restableció artificialmente su circulación sanguínea.

👁️ ¿Los científicos han conseguido devolver la visión?

No. El trabajo demuestra que la retina recupera parte de su actividad funcional, pero no que una persona pueda volver a ver tras un trasplante ocular.

👁️ ¿Qué es ECaBox?

ECaBox es un dispositivo desarrollado para mantener un ojo completo fuera del organismo mediante perfusión continua con una solución rica en oxígeno, conservando su estructura y función durante horas.

👁️ ¿Para qué servirá este avance?

Podría facilitar el desarrollo del trasplante completo de ojos, acelerar la investigación en enfermedades degenerativas de la retina y ofrecer una plataforma mucho más realista para probar nuevas terapias.

👁️ ¿Está demostrado definitivamente?

Todavía no. Los resultados son muy prometedores, pero el estudio se encuentra pendiente de revisión por pares y deberá ser confirmado por investigaciones independientes.

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Las retinas humanas pueden recuperar su respuesta a la luz hasta 10 horas después de la muerte cuando se restablece artificialmente su circulación sanguínea.

  • Los investigadores han desarrollado ECaBox, un dispositivo que mantiene el ojo completo perfundido con una solución oxigenada.

  • El sistema conserva la estructura, viabilidad y actividad eléctrica de la retina, uno de los tejidos más delicados del organismo.

  • El avance podría facilitar en el futuro el trasplante completo de ojos y acelerar el desarrollo de nuevas terapias para recuperar la visión.

  • El estudio se ha realizado con ojos de cerdo y ojos humanos de donantes, aunque todavía no permite devolver la visión mediante un trasplante.

  • Fuente: Eimear M. Byrne, Umberto Di Vicino, Nairouz Farah, Marta Cadevall Angles, Manuel Fernández Merino, Mikhail Rotkevich, Daniel Caravaca Rodriguez, Mark Balashov, Miguel Guerra Solano, Mohammed Salim Ibrahim, Jose Alejandro Marin Figuera, Javier José Puig Galy, Alberto Sandiumenge, Ricardo Casaroli Marano, Jack Lee, Yossi Mandel, Maria Pia Cosma. Retinal resuscitation in post-mortem eyes. BioRxiv (20026). DOI: https://doi.org/10.64898/2026.06.25.733416

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