¿Tienen olor tus sueños? La ciencia descubre que las «mentes ciegas» no imaginan igual ni siquiera cuando duermen

¿A qué huele un sueño? ¿Puede alguien soñar con el aroma del café o el sabor de un limón si es incapaz de imaginarlos cuando está despierto? Un estudio internacional muestra que las llamadas mentes ciegas son mucho más diversas de lo que se creía y ofrece nuevas pistas sobre cómo el cerebro construye la realidad mientras soñamos.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Podcast RexMolón: «¿A qué huelen los sueños?»
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Representación artística de un sueño multisensorial: imágenes, sonidos, olores, sabores y sensaciones pueden aparecer mientras dormimos, incluso en personas con afantasía.

Representación artística de un sueño multisensorial: imágenes, sonidos, olores, sabores y sensaciones pueden aparecer mientras dormimos, incluso en personas con afantasía. Crédito: IA-DALL-E / Rexmolón Producciones

Qué es la afantasía

Hay personas incapaces de visualizar un rostro, un paisaje o una puesta de sol cuando cierran los ojos. Tampoco pueden recrear mentalmente el aroma del café recién hecho, el sabor de un limón o la melodía de su canción favorita. Sin embargo, muchas de ellas aseguran que, mientras duermen, sí experimentan imágenes, sonidos e incluso otras sensaciones. ¿Cómo es posible?

Un nuevo estudio acaba de arrojar luz sobre este enigma, y su conclusión es tan fascinante como desconcertante: no todas las personas con afantasía sueñan de la misma manera. De hecho, existen tantas formas distintas de imaginar como cerebros.

Durante años, la afantasía se definió como la incapacidad para generar imágenes mentales de forma voluntaria. Pero una serie de investigaciones centradas en este fenómeno, que fue descrito por primera vez por el polímata británico Francis Galton en 1880, ha ido desmontando esa visión simplista. Hoy sabemos que esta condición no afecta únicamente a la vista. Algunas personas tampoco pueden imaginar sonidos, olores, sabores, texturas o incluso la sensación de mover su propio cuerpo. Es como si determinados sentidos se apagaran cuando intentan recrearlos mentalmente.

¿Esa ausencia de imaginación también aparece durante los sueños?

Ahora, investigadores de la Universidad de Queensland (Australia) y de la Universidad de Bonn (Alemania) han querido responder a una cuestión que llevaba años intrigando a los neurocientíficos: ¿esa ausencia de imaginación también aparece durante los sueños o el cerebro funciona de otra manera mientras dormimos?

La respuesta, publicada en la revista Scientific Reports, es mucho más compleja de lo esperado.

➡️ «Solemos pensar que todos experimentamos el mundo de una forma parecida, pero cada vez descubrimos más evidencias de que nuestra vida mental puede ser radicalmente distinta de una persona a otra —explican en The Conversation Derek H. Arnold y Loren N. Bouyer, dos de los autores del estudio, ambos con afantasía visual. Y añaden—: La imaginación no funciona igual en todos los cerebros».

Las personas con afantasía no experimentan todas los sueños de la misma manera.

Las personas con afantasía no experimentan todas los sueños de la misma manera. Mientras algunas describen escenas visuales muy vívidas, otras viven experiencias oníricas sin imágenes, lo que revela la enorme diversidad con la que el cerebro construye la realidad durante el sueño. Foto de Jr Korpa en Unsplash

Cómo se realizó el estudio

Los científicos estudiaron a 84 personas con afantasía visual y las compararon con un grupo de control. Además de evaluar su capacidad para imaginar experiencias sensoriales mientras estaban despiertas, les preguntaron con qué frecuencia sus sueños incluían imágenes, sonidos, conversaciones internas, olores, sabores, tacto o sensaciones de movimiento.

El objetivo no era otro que averiguar si existía una relación entre la imaginación consciente y la que aparece de forma involuntaria mientras dormimos.

«Nuestros resultados muestran que no existe un único tipo de afantasía —señalan Arnold y Bouyer en su artículo en The Conversation —. En algunas personas los sueños reflejan bastante bien las capacidades imaginativas que tienen durante la vigilia, mientras que en otras esa correspondencia prácticamente desaparece».

Para Arnold y Bouye, así como para el tercer autor del estudio, Merlin Monzel, esa enorme diversidad constituye el hallazgo más importante del trabajo, y obliga a abandonar la idea de que todas las llamadas mentes ciegasfuncionan del mismo modo.

Soñar sin poder imaginar

A primera vista parece una contradicción. Si alguien no puede formar imágenes mentales cuando está despierto, ¿cómo puede ver escenas mientras duerme?

Precisamente esa paradoja ha alimentado durante años un intenso debate científico. Algunos investigadores habían propuesto que la afantasía afectaba solo a la imaginación voluntaria, mientras que los mecanismos cerebrales responsables de los sueños permanecerían intactos.

El nuevo estudio no descarta esa posibilidad, pero la matiza de manera muy profunda.

Casi la mitad de los participantes con afantasía visual afirmaron que siempre tienen sueños visuales. Sin embargo, alrededor de un 8 % aseguró no experimentar nunca imágenes mientras duerme. Entre ambos extremos aparece toda una gama de situaciones intermedias que desmonta la idea de una explicación única.

➡️ «La heterogeneidad observada desafía a las teorías actuales», sostienen los investigadores. A su juicio, cualquier modelo futuro tendrá que explicar por qué unas personas mantienen una estrecha relación entre la imaginación despierta y la de los sueños, mientras que otras muestran una separación casi total entre ambas.

Por qué unas personas sueñan con imágenes y otras no

El aspecto más novedoso del trabajo es que deja de centrarse exclusivamente en la visión.

Hasta ahora, la mayor parte de los estudios sobre afantasía analizaban únicamente la capacidad para visualizar objetos o escenas. Pero imaginar no consiste solo en producir imágenes.

Cuando pensamos en una playa podemos escuchar el oleaje, oler la brisa marina, sentir la arena bajo los pies o incluso saborear la sal. Todos esos componentes forman parte de la imaginación humana.

Los investigadores analizaron precisamente esas distintas modalidades sensoriales.

Descubrieron que las asociaciones más consistentes entre la imaginación despierta y los sueños aparecían en la voz interior y en la capacidad para imaginar sonidos. También encontraron relaciones más moderadas con el gusto, el tacto o la percepción del movimiento corporal. En cambio, la conexión entre la capacidad de visualizar estando despierto y la presencia de imágenes visuales durante los sueños resultó sorprendentemente débil.

Este hallazgo sugiere que los mecanismos cerebrales responsables de generar imágenes visuales durante el sueño podrían ser diferentes, al menos en parte, de los que intervienen cuando intentamos imaginar voluntariamente.

Los sueños no solo pueden contener imágenes. El estudio analizó también sonidos, olores, sabores, tacto y sensación de movimiento, y descubrió que cada persona combina estas experiencias sensoriales de una forma única.

Los sueños no solo pueden contener imágenes. El estudio analizó también sonidos, olores, sabores, tacto y sensación de movimiento, y descubrió que cada persona combina estas experiencias sensoriales de una forma única. Foto de Jr Korpa en Unsplash‍ ‍

¿Los sueños tienen olor, sabor o tacto?

La pregunta puede parecer extraña, pero es una de las cuestiones más sugerentes que plantea el estudio.

Los participantes no solo respondieron sobre imágenes o sonidos. También informaron de la presencia de olores, sabores, sensaciones táctiles y movimientos en sus sueños.

En ambos grupos —tanto en personas con afantasía como sin ella— los olores y el tacto aparecieron con mucha menos frecuencia que las imágenes o los sonidos. Es decir, los sueños parecen ser, en general, mucho más visuales y auditivos que olfativos o táctiles.

Sin embargo, las personas con afantasía mostraban una mayor incertidumbre al describir el contenido de sus sueños. Con mucha más frecuencia respondían que no sabían si experimentaban determinadas sensaciones mientras dormían.

Ese detalle puede parecer menor, pero resulta muy revelador. Sugiere que la diferencia no consiste únicamente en lo que sueñan, sino también en cómo recuerdan y describen esas experiencias.

Una ventana fascinante al funcionamiento del cerebro

Arnold, Bouye y Monzel fueron un paso más allá. Compararon el contenido de los sueños con la frecuencia con la que los participantes utilizaban espontáneamente distintos tipos de imaginación en su vida cotidiana.

Y se toparon con un patrón muy llamativo:

✅ Las personas que afirmaban soñar de forma habitual con conversaciones también tendían a ensayar diálogos mentalmente durante el día.

✅ Quienes soñaban con movimientos corporales eran más propensos a imaginar esos movimientos antes de realizarlos en la vida real.

En otras palabras, el contenido de los sueños permitía predecir, hasta cierto punto, cómo utilizaban su imaginación mientras estaban despiertos.

➡️ «El contenido multisensorial de los sueños predice el uso cotidiano de las experiencias imaginadas», concluyen los tres investigadores. Para ellos, este resultado apunta a que ambos procesos podrían compartir, al menos parcialmente, algunos mecanismos neuronales.

La investigación sugiere que la imaginación durante la vigilia y la que aparece en los sueños no siempre dependen de los mismos mecanismos cerebrales.

La investigación sugiere que la imaginación durante la vigilia y la que aparece en los sueños no siempre dependen de los mismos mecanismos cerebrales. Comprender estas diferencias podría ayudar a explicar cómo el cerebro genera la experiencia consciente. Foto de Egor Vikhrev en Unsplash‍ ‍

No existe una única afantasía

Quizá la principal enseñanza del estudio sea precisamente esa. Durante mucho tiempo la afantasía se presentó como un rasgo relativamente homogéneo: personas incapaces de visualizar imágenes mentales.

Hoy esa definición empieza a quedarse pequeña.

Existen individuos que tampoco imaginan sonidos, olores o sabores. Otros conservan algunas de esas capacidades. Algunos tienen sueños muy ricos desde el punto de vista sensorial; los hay apenas los recuerdan. Y hay quienes muestran una correspondencia casi perfecta entre su imaginación despierta y sus sueños, mientras que en otros ambos mundos parecen no tener ninguna relación.

Los propios autores reconocen que esta diversidad obliga a replantear las teorías existentes. Una posibilidad es que existan diferentes mecanismos cerebrales responsables de estas variantes, aunque por ahora esa hipótesis deberá confirmarse mediante estudios neurofisiológicos.

Qué significa este descubrimiento para la neurociencia

La investigación responde a varias preguntas, pero abre muchas más.

Todavía no sabemos exactamente cómo construye el cerebro un sueño. Tampoco por qué algunas personas pueden ver mientras duermen aunque sean incapaces de hacerlo conscientemente durante el día. Ni por qué unas modalidades sensoriales —como la voz interior o los sonidos— parecen conservar mejor esa continuidad entre vigilia y sueño que otras.

Quizá la conclusión más sorprendente sea que la imaginación no es una capacidad única, sino un mosaico formado por múltiples sistemas cerebrales que pueden combinarse de maneras muy diferentes en cada individuo.

Y eso significa que, cuando dos personas dicen haber soñado la noche anterior, es muy posible que no estén hablando de la misma experiencia. Para una, el sueño pudo estar lleno de imágenes, voces, movimientos e incluso sabores. Para otra, quizá solo existió una sucesión de ideas sin imágenes, sin olores y sin colores.

Por qué este estudio puede cambiar lo que sabemos sobre la imaginación

Los investigadores creen que comprender estas diferencias puede ayudar a responder una de las grandes preguntas de la neurociencia: cómo genera el cerebro la experiencia consciente.

➡️ «Quizá algún día podamos explicar por qué algunas personas son capaces de imaginar el olor de la cena antes incluso de encender los fogones y otras son completamente incapaces de hacerlo», apuntan Arnold y Bouyer.

Además de su interés científico, este conocimiento podría tener aplicaciones en la educación y en la psicología, donde muchas técnicas de aprendizaje y terapia se apoyan precisamente en la capacidad de visualizar escenas o situaciones.

En definitiva, la ciencia empieza a descubrir que los sueños no solo hablan de lo que imaginamos mientras dormimos. También revelan hasta qué punto cada cerebro construye su propia realidad interior.▪️(11-julio-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Mente Ciega y Sueño

😴 ¿Qué es una mente ciega?

Es una forma coloquial de referirse a una persona con afantasía, una condición caracterizada por la incapacidad para generar imágenes mentales de forma voluntaria.

😴 ¿Las personas con afantasía pueden soñar?

Sí, pero depende de cada persona. Algunas tienen sueños muy visuales, mientras que otras apenas experimentan imágenes durante el sueño.

😴 ¿Los sueños pueden incluir olores y sabores?

Sí. Aunque son menos frecuentes que las imágenes o los sonidos, algunas personas afirman experimentar olores, sabores, tacto o sensación de movimiento mientras sueñan.

😴 ¿Qué descubre este nuevo estudio?

Demuestra que no existe una única forma de afantasía y que la relación entre la imaginación durante la vigilia y la de los sueños varía enormemente entre individuos.

😴 ¿Por qué es importante esta investigación?

Porque ayuda a comprender cómo el cerebro genera las experiencias conscientes y podría tener aplicaciones futuras en psicología, educación y neurociencia clínica.

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Un nuevo trabajo de investigación demuestra que no todas las personas con afantasía sueñan de la misma manera.

  • Algunas personas incapaces de visualizar imágenes cuando están despiertas sí tienen sueños visuales, mientras que otras no.

  • La investigación también analiza sonidos, olores, sabores, tacto y sensación de movimiento en los sueños.

  • Los científicos encuentran una relación entre el contenido sensorial de los sueños y la imaginación durante la vigilia, aunque con grandes diferencias entre individuos.

  • Los resultados sugieren que podrían existir distintos mecanismos cerebrales responsables de la imaginación consciente y la que aparece mientras soñamos.

  • Fuente: Arnold, D.H., Bouyer, L.N. & Monzel, M. Heterogeneous relationships between the multisensory content of aphantasics’ dreams and their volitional waking imagined experiences.Scientific Reports (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41598-026-56386-9

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