Científicos rejuvenecen células sanguíneas de un donante de 80 años hasta una edad molecular de menos de 20
A partir de una muestra de sangre, un equipo de Bonn ha logrado obtener en el laboratorio células capaces de producir neuronas. El experimento permite estudiar cómo las células de una persona anciana recuperan características de células jóvenes y qué mecanismos hacen posible ese cambio.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Ilustración conceptual de una célula sanguínea que se transforma en una célula madre capaz de generar neuronas, mientras pierde parte de las señales moleculares asociadas al envejecimiento. Crédito: IA-DALL-E / RexMolón Producciones
Las células de una persona de ochenta años pueden adquirir una edad molecular inferior a veinte. Ese salto hacia atrás en el tiempo se ha observado en un laboratorio de Bonn, en Alemania, mientras unos precursores de glóbulos rojos se transformaban en células madre neurales capaces de originar neuronas y otros tipos de células nerviosas.
El cambio de oficio celular vino acompañado de una profunda reducción de las marcas epigenéticas asociadas al envejecimiento. Y ocurrió con una lentitud que, para los investigadores, constituye una oportunidad única, ya que permite examinar cómo se desmontan esas huellas del tiempo.
El sorprendente dato, difundido por la Universidad de Bonn, necesita una precisión. El donante conserva sus ochenta años y el experimento no ha rejuvenecido su cerebro. Su aportación es otra: observar durante semanas cómo se transforma una célula, en concreto precursores sanguíneos en células madre neurales, y cómo en el camino se atrasa el reloj molecular que estima su edad.
El trabajo, publicado en la revista Aging Cell y encabezado por Lea Jessica Berg, describe un modelo para investigar el rejuvenecimiento celular, un procedimiento que todavía esta lejos de convertirse en un tratamiento para los seres humans.
«En nuestro estudio actual nos centramos en un fenómeno diferente: la observación de que las células rejuvenecen considerablemente durante la reprogramación», explica Oliver Brüstle, director del Instituto de Neurobiología Reconstructiva del Hospital Universitario de Bonn, en un comunicado difundido por la universidad alemana. En el estudio también participan investigadores de la Universidad Técnica de Aquisgrán.
Así se convierten las células sanguíneas en células madre neurales
Una célula sanguínea y una neurona comparten, en lo esencial, el mismo genoma, pero utilizan instrucciones diferentes. La especialización depende de qué genes se activan y cuáles permanecen silenciados. Los científicos pueden intervenir en ese reparto mediante los llamados factores de transcripción, proteínas que regulan la actividad genética.
En este caso, los investigadores aumentaron de forma temporal la expresión de dos genes, el SOX2 y el cMYC, y cultivaron las células afectadas en condiciones que favorecen la adquisición de una identidad neural.
El punto de partida de este interesante ensayo fueron precursores de glóbulos rojos obtenidos a partir de muestras de sangre. Se trata de células inmaduras que, durante su desarrollo normal, dan lugar a los glóbulos rojos encargados de transportar oxígeno. Estos últimos pierden su núcleo al madurar, pero los precursores utilizados en este estudio todavía lo conservan: en él se encuentra el ADN, cuyas instrucciones pueden activar los investigadores para cambiar el destino de la célula.
Neuronas obtenidas al diferenciar células madre neurales inducidas (iNSCs), generadas mediante la reprogramación de células sanguíneas. Cortesía: Grupo de Investigación de Brüstle / Universidad de Bonn
Cómo midieron el grado de rejuvencimiento
El equipo trabajó con quince donantes, desde recién nacidos hasta una persona con 101 años. Tras la reprogramación, las células obtenidas podían multiplicarse y generar neuronas, además de astrocitos y oligodendrocitos, otras células esenciales del sistema nervioso. Curiosamente, la edad avanzada del donante no impidió esa transformación.
Para saber cuánto habían rejuvenecido, los investigadores analizaron la metilación del ADN, un proceso que consiste en añadir pequeñas marcas químicas, llamadas grupos metilo, al ADN. Estas marcas pueden influir en la actividad de los genes: ayudan a regular qué instrucciones utiliza la célula y con qué intensidad. Forman parte de la regulación epigenética, el conjunto de mecanismos que controlan cómo se usa la información genética sin cambiar la secuencia del ADN. Es como añadir anotaciones a un libro sin modificar su texto.
Con la edad, la distribución de algunas de estas marcas cambia de forma relativamente predecible, lo que permite utilizarlas para estimar la edad molecular de las células.
Pues bien, Brüstle y sus colegas echaron mano de un algoritmo desarrollado por el investigador Steve Horvath que permite traducir determinados patrones de metilación en una estimación de edad. Hablamos de una herramienta para leer huellas del envejecimiento, aunque no constituye un inventario completo de todo lo que envejece en una célula.
¿Qué significa tener una edad molecular inferior a 20 años?
Antes de la conversión celular, las estimaciones coincidían estrechamente con la edad cronológica de los donantes. Después, el reloj epigenético retrocedió de forma pronunciada. En los primeros cultivos expandidos, que se dejan multiplicar para obtener una cantidad mayor, las células madre neurales conservaban, de media, una edad epigenética equivalente a alrededor del 13 % de la edad del donante. Tras prolongar el tiempo de cultivo, ese porcentaje rondaba el 5 %.
El ejemplo de las células del octogenario con una edad molecular inferior a veinte años, difundido por la Universidad de Bonn, ilustra esa reducción. Sin embargo, el reloj no mide directamente todas las capacidades de una célula ni permite concluir que se haya reparado cualquier daño acumulado durante su vida.
Un rejuvenecimiento que tarda semanas: ¿por qué es relevante?
La posibilidad de rebajar la edad epigenética mediante reprogramación no es ninguna novedad. Una estretegia habitual en los laboratorios consiste en llevar una célula adulta hasta un estado pluripotente, desde el que puede generar casi cualquier tipo celular, y dirigirla después hacia el tejido deseado. En este estudio, los investigadores transformaron los precursores de glóbulos rojos directamente en células madre capaces de producir células del sistema nervioso, sin un paso demostrado por la pluripotencia. El grupo ya había observado rejuvenecimiento con esta estrategia en 2018. El nuevo estudio amplía las edades analizadas y examina la evolución del proceso.
Sus resultados destacan por cuatro aspectos:
1️⃣ Amplitud de edades: se obtuvieron células madre neurales de donantes de hasta 101 años.
2️⃣ Retroceso del reloj: la edad epigenética disminuyó considerablemente durante la conversión.
3️⃣ Cambio gradual: la mayor parte de las señales epigenéticas de edad se reinició en unos 50 días.
4️⃣ Utilidad experimental: esa lentitud permite investigar los mecanismos del rejuvenecimiento.
Mientras la reprogramación convencional puede reiniciar el reloj en unos 20 días, esta vía ofrece una transición más prolongada.
🗣️ «En nuestro enfoque, el rejuvenecimiento se produjo gradualmente y pudo seguirse durante más de cien días —señala Brüstle. Y añade—: Como los relojes epigenéticos se reinician lentamente durante varias semanas, podemos utilizar este modelo para investigar qué factores y sustancias activas aceleran o ralentizan el proceso de rejuvenecimiento».
Oliver Brüstle, director del Instituto de Neurobiología Reconstructiva del Hospital Universitario de Bonn, investiga cómo la reprogramación celular permite hacer retroceder el reloj epigenético. Cortesía: Universitätsklinikum Bonn / Trabajo digital: IA-DALL-E / RexMolón Producciones
Cambiar de identidad también lleva tiempo
A los doce días aparecían marcadores característicos de células madre neurales, pero los cambios en la actividad genética y la metilación continuaban durante semanas.
La apariencia y los primeros marcadores neurales precedían a la consolidación de la nueva identidad molecular.
Además, al reducir la multiplicación celular mediante dos tratamientos, el reloj siguió retrocediendo. También ocurrió cuando se indujo la diferenciación hacia neuronas. Los datos sugieren que el rejuvenecimiento no necesita una proliferación sostenida, aunque todavía debe aclararse el papel de los factores de reprogramación.
¿Hay pruebas de rejuvenecimiento más allá del reloj epigenético?
El equipo de Brüstle examino otros indicadores relacionados con el envejecimiento: la estructura del núcleo, la senescencia, el daño en el ADN, el estrés oxidativo en las mitocondrias y la autofagia, el sistema de reciclaje de componentes celulares.
En conjunto, las líneas ya establecidas procedentes de donantes muy ancianos se parecían a las obtenidas mediante la vía pluripotente, que presenta características juveniles. También disminuyeron notablemente las diferencias de expresión genética entre células procedentes de donantes jóvenes y ancianos.
«Las células se comportan realmente como células jóvenes», afirma Brüstle. Los ensayos respaldan esa interpretación para los indicadores estudiados, aunque no describen todos los aspectos del envejecimiento celular.
Células madre neurales inducidas (iNSCs), obtenidas mediante la reprogramación de células sanguíneas de un donante de 101 años. Cortesía: Grupo de Investigación de Brüstle / Universidad de Bonn
¿Qué limitaciones tiene el experimento?
Algunos ensayos de seguimiento se realizaron con solo tres donantes. Además, cambiar de tipo celular puede alterar las señales utilizadas por el reloj: los tejidos neurales tienden a recibir estimaciones epigenéticas inferiores a su edad cronológica.
Los autores no pueden excluir que ese efecto influya en la magnitud del rejuvenecimiento calculado. Tampoco descartan por completo estados transitorios próximos a la pluripotencia ni saben cuánto contribuye la expansión de determinadas células dentro de cada cultivo.
Estas limitaciones dejan una pregunta abierta: qué parte del retroceso del reloj refleja rejuvenecimiento y qué parte está ligada a la adquisición de una nueva identidad celular.
¿Podría ayudar a investigar el alzhéimer?
No obstante, el interés para la neurociencia es evidente. «La edad es el factor de riesgo más importante de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer», recuerda Brüstle. Comprender cómo se modifican las señales del envejecimiento tiene, por tanto, un interés directo para la neurociencia.
Según la Universidad de Bonn, trabajos anteriores del grupo mostraron que neuronas obtenidas por esta vía establecían conexiones tras ser trasplantadas al cerebro de ratones. El estudio actual no evalúa un tratamiento para el alzhéimer ni demuestra su eficacia terapéutica.
Su aportación inmediata es un modelo experimental: permite seguir cómo una célula cambia de identidad mientras pierde parte de las huellas moleculares de su edad, y abre la posibilidad de investigar qué mecanismos impulsan ese proceso.▪️(10-octubre-2026)
🕒 LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- El hallazgo: precursores de glóbulos rojos de un donante de 80 años se transformaron en células madre neurales con una edad molecular inferior a 20 años.
- Qué pueden hacer: las células obtenidas pueden multiplicarse y generar neuronas y otras células del sistema nervioso.
- A quiénes se estudió: el equipo trabajó con 15 donantes, desde recién nacidos hasta una persona de 101 años.
- Un cambio gradual: la mayor parte de las señales epigenéticas de edad se reinició en unos 50 días, lo que permite estudiar el proceso paso a paso.
- Para qué sirve: ofrece un modelo de laboratorio para investigar qué mecanismos impulsan el rejuvenecimiento celular.
- La cautela: rejuveneció la edad estimada de células cultivadas, no el donante ni su cerebro. Todavía no es un tratamiento contra el envejecimiento o el alzhéimer.
TRASPLANTES DE ÓRGANOS
Información facilitada por la Universidad de Bonn
Fuente: Berg, L. J., J. Franzen, A. Buness, et al. Protracted Fate Acquisition and Epigenetic De-Aging During Induced Neural Stem Cell Conversion of Human Blood Cells. Aging Cell (2026). DOI: https://doi.org/10.1111/acel.70751.
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