Cómo ralentizar el deterioro cognitivo en el alzhéimer: una nueva diana terapéutica podría mejorar la memoria y el aprendizaje

Un equipo científico identifica en ratones una proteína que podría reforzar la capacidad del cerebro para eliminar las lesiones asociadas al alzhéimer. El hallazgo abre la puerta a tratamientos que no solo actúen sobre las placas, sino que ayuden a ralentizar el deterioro cognitivo en los pacientes.

Por Enrique Coperías, periodista científico

La inhibición de la proteína PTP1B en un modelo de ratón de alzhéimer mejora la capacidad de las células inmunitarias del cerebro (en verde) para eliminar las placas dañinas de beta amiloide (en gris), visibles en la columna izquierda.

La inhibición de la proteína PTP1B en un modelo de ratón de alzhéimer mejora la capacidad de las células inmunitarias del cerebro (en verde) para eliminar las placas dañinas de beta amiloide (en gris), visibles en la columna izquierda; en la fila inferior se observa el efecto tras eliminar PTP1B. Cortesía: Tonks lab / CSHL

El alzhéimer suele medirse en cifras: millones de personas afectadas en todo el mundo, una incidencia en aumento y un coste económico que ya se cuenta en billones a escala global.

Pero para las familias la enfermedad se vive de forma mucho más íntima. «Es un duelo lento —afirma Nicholas Tonks, profesor del Cold Spring Harbor Laboratory, cuya madre convivió con la enfermedad. Y añade—: Vas perdiendo a la persona pieza a pieza».

Casi desde que el psiquiatra alemán Alois Alzheimer identificara en 1901 el primer caso de lo que se conoce hoy como enfermedad de Alzheimer en una mujer de 51 años de edad llamaba Auguste Deter, buena parte de la investigación se ha centrado en entender qué provoca la degeneración neuronal característica del alzhéimer.

Qué provoca el alzhéimer: el papel del beta amiloide en la degeneración neuronal

Uno de los mecanismos más estudiados es la acumulación en el cerebro de unas placas formadas por beta amiloide (Aβ), un péptido que se produce de forma natural en el organismo a partir de la fragmentación de una proteína mayor presente en las neuronas, conocida como proteína precursora amiloide (APP).

En condiciones normales, estos fragmentos se eliminan sin causar daño, pero en el alzhéimer pueden plegarse de forma anómala y adherirse entre sí, formando agregados insolubles. Con el tiempo, estos cúmulos se depositan en el espacio entre las neuronas y dan lugar a las llamadas placas amiloides. Su acumulación interfiere en la comunicación neuronal, altera el funcionamiento de las sinapsis y desencadena respuestas inflamatorias en el cerebro.

Además, la presencia de beta amiloide favorece procesos tóxicos que dañan las células nerviosas, lo que provoca su disfunción y muerte progresiva. Esa combinación de inflamación, pérdida sináptica y muerte neuronal se considera un factor clave en el desarrollo de la enfermedad y en el deterioro gradual de la memoria y otras capacidades cognitivas.



Un nuevo hallazgo científico: inhibir la proteína PTP1B para mejorar memoria y aprendizaje

Ahora, un equipo liderado por Tonks, junto a la estudiante de posgrado Yuxin Cen y el investigador posdoctoral Steven Ribeiro Alves, ha identificado una nueva vía para frenar el deterioro cognitivo en modelos animales de alzhéimer. Sus resultados sugieren que la inhibición de una proteína denominada PTP1B puede mejorar el aprendizaje y la memoria en ratones que reproducen la enfermedad en los humanos.

Tonks descubrió esta enzima en 1988, y desde entonces ha estudiado su papel en la salud y la enfermedad. En el nuevo trabajo, él y su equipo demuestra que la PTP1B interactúa directamente con otra proteína, la quinasa tirosina del bazo (SYK). Esta ¡regula el funcionamiento de las microglías, las células inmunitarias del cerebro.

Estas células se encargan de eliminar desechos, entre ellos el exceso de beta amiloide.

🗣️ «A lo largo de la enfermedad, las microgías se agotan y se vuelven menos eficaces —explica Cen—. Nuestros resultados sugieren que la inhibición de PTP1B puede mejorar la función de la microglía y ayudar a eliminar las placas de Aβ».

Nuevas estrategias terapéuticas para el alzhéimer más allá del beta amiloide

El hallazgo, que aparece detallado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), abre la puerta a una estrategia terapéutica distinta, centrada no solo en eliminar las placas, sino en reforzar los mecanismos naturales del cerebro para hacerlo.

En los últimos años, los tratamientos aprobados para el alzhéimer se han orientado principalmente a facilitar la eliminación del beta amiloide, pero sus beneficios clínicos han sido modestos para muchos pacientes.

🗣️ «El uso de inhibidores de PTP1B que actúen sobre múltiples aspectos de esta enfermedad neurodegenerativa, incluida la eliminación de la Aβ, podría aportar un impacto adiciona», señala Ribeiro Alves.

El desarrollo de inhibidores de PTP1B, en combinación con tratamientos ya aprovados, podría ralentizar la progresión del alzhéimer y mejorar la calidad de vida de los pacientes, según los autores del nuevo estudio.

El desarrollo de inhibidores de PTP1B, en combinación con tratamientos ya aprovados, podría ralentizar la progresión del alzhéimer y mejorar la calidad de vida de los pacientes, según los autores del nuevo estudio. Foto de Andrea Piacquadio

Relación entre alzhéimer, obesidad y diabetes de tipo 2

La investigación también se apoya en otro dato bien conocido: la obesidad y la diabetes de tipo 2 son factores de riesgo importantes para el alzhéimer y se cree que contribuyen a su creciente prevalencia mundial. Estas enfermedades metabólicas están relacionadas con PTP1B, que ya se considera una diana terapéutica validada en ese ámbito. Esto refuerza el interés por explorar su papel en el deterioro cognitivo.

El laboratorio de Tonks trabaja actualmente con la empresa DepYmed para desarrollar inhibidores de la PTP1B con diversas aplicaciones médicas.

En el caso del alzhéimer, el investigador imagina un futuro en el que estos fármacos se utilicen en combinación con los tratamientos ya aprobados. «El objetivo es ralentizar la progresión del alzhéimer y mejorar la calidad de vida de los pacientes», afirma.

Aunque los resultados se han obtenido por ahora en modelos animales y todavía queda un largo camino hasta su posible aplicación clínica, el estudio identifica a PTP1B como una prometedora diana terapéutica. En un campo en el que los avances suelen ser lentos y parciales, cualquier estrategia que permita retrasar el deterioro cognitivo representa un paso relevante. Para millones de familias, ese tiempo ganado puede marcar la diferencia.▪️ (6-febrero-2026)

Anterior
Anterior

Materia oscura en el centro de la Vía Láctea: ¿y si allí no hubiera un agujero negro?

Siguiente
Siguiente

Kanzi, el bonobo que imagina: un experimento científico revela que la capacidad de fingir y seguir objetos inexistentes no es solo humana