Descubren una nueva técnica de caza de las orcas: embisten a gran velocidad a los peces luna hasta hacerlos estallar

Las orcas vuelven a sorprender a la ciencia. Los científicos han documentado en vídeo que estos inteligentes cetáceos embisten a gran velocidad a los peces luna hasta hacerlos estallar en decenas de fragmentos, una sofisticada estrategia que podría servir para alimentar a sus crías, enseñarles a cazar o incluso jugar con la presa.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Recreación artística basada en el estudio: dos orcas cooperan para ejecutar la técnica de caza descrita por los científicos: una inmoviliza un pez luna mientras la otra lo embiste a gran velocidad, fragmentando su cuerpo en numerosos trozos.

Recreación artística basada en el estudio: dos orcas cooperan para ejecutar la técnica de caza descrita por los científicos: una inmoviliza un pez luna mientras la otra lo embiste a gran velocidad, fragmentando su cuerpo en numerosos trozos. Crédito: IA-DALL-E / RexMolón Producciones

Hay pocos depredadores capaces de imponer tanto respeto en el océano como las orcas. Su inteligencia, su extraordinaria coordinación y su capacidad para aprender unas de otras las convierten en auténticas estrategas de los mares. Ahora, un equipo de investigadores acaba de informar de una técnica de caza nunca vista: embestir a toda velocidad contra enormes peces luna hasta hacerlos literalmente estallar en cientos de fragmentos.

La escena parece sacada de un documental de ficción, pero ocurrió dos veces frente a las costas del golfo de California, y fue registrada en vídeo por investigadores y operadores turísticos. Los científicos creen que este comportamiento podría servir para facilitar la alimentación de las crías, aunque tampoco descartan que las orcas, famosas por su compleja vida social, estén simplemente jugando con la comida.

La imagen resulta tan espectacular como inquietante. Un enorme pez luna de cola afilada (Masturus lanceolatus) flota inmóvil cerca de la superficie. Una orca adulta lo mantiene firmemente sujeto con la boca mientras otra se aleja unos metros. De repente acelera con toda la potencia de sus más de cinco toneladas de peso y se lanza como un torpedo viviente contra el cuerpo del pez. El impacto produce un fuerte estruendo bajo el agua y el animal se desintegra parcialmente en una nube de carne y tejidos que queda suspendida en el océano.

No se trata de una exageración literaria. Es exactamente lo que describe un estudio publicado en Frontiers in Ethology, cuyos autores documentan por primera vez esta conducta, bautizada como ram-to-fragment, es decir, «embestir para fragmentar».

Por qué las orcas hacen estallar a los peces luna

Las orcas (Orcinus orca) figuran entre los depredadores más versátiles del planeta. Se han descrito poblaciones especializadas en cazar salmones, tiburones, rayas, focas, leones marinos, tortugas e incluso grandes ballenas. Algunas trabajan en equipo para generar olas que arrastran focas desde placas de hielo; otras arrancan con precisión quirúrgica el hígado de los tiburones blancos o coordinan ataques contra el pez más grande del mundo, el tiburón ballena.

Sin embargo, nadie había observado hasta ahora una técnica tan violenta para procesar una presa.

El trabajo, liderado por Kathryn A. Ayres, de la organización estadounidense Beneath the Waves, describe dos episodios independientes ocurridos en 2024 y 2025 en el sur del golfo de California, en México. Ambos presentan una secuencia prácticamente idéntica, lo que sugiere que no se trata de un accidente, sino de una estrategia deliberada.

En los dos casos participaron grupos familiares compuestos por varias hembras adultas y ejemplares jóvenes. En ambos, una orca inmovilizó al pez luna mientras otra adquiría velocidad antes de golpearlo con enorme precisión. Tras la colisión, los fragmentos quedaron dispersos por toda la columna de agua.

Lo más llamativo llegó después.

Mientras los adultos continuaban alimentándose del cuerpo principal del pez, las crías nadaban entre la nube de pequeños trozos arrancados por el impacto y los iban engullendo uno a uno.

Una orca adulta sujeta un pez luna de cola afilada mientras un segundo adulto lo embiste a gran velocidad, provocando que su cuerpo se fragmente en numerosos trozos.

Secuencia de la inédita técnica de caza observada en el golfo de California. Una orca adulta sujeta un pez luna de cola afilada mientras un segundo adulto lo embiste a gran velocidad, provocando que su cuerpo se fragmente en numerosos trozos. A continuación, una cría entra en escena para alimentarse de los pequeños fragmentos suspendidos en el agua. Cortesía: Ayres et al. / Frontiers in Ethology (2026).

Así atacan las orcas a los peces luna: una explosión orquestada

Aunque la escena pueda recordar a un ataque impulsivo, todo indica que se trata de una operación perfectamente coordinada.

1️⃣ En el primer episodio documentado, una hembra adulta sostenía el pez luna de cola afilada por su característica cola mientras un macho adulto se aproximaba boca arriba a gran velocidad. Justo antes del choque, la hembra soltó la presa con una sincronización casi perfecta para evitar el impacto. El golpe fue tan intenso que provocó una auténtica lluvia de tejidos.

2️⃣ En el segundo caso, registrado un año después, tres hembras adultas y una cría reprodujeron prácticamente la misma maniobra. Una estabilizó al pez; otra ejecutó la embestida; una tercera se incorporó inmediatamente después para consumir los restos mientras la cría aprovechaba los pequeños fragmentos desprendidos.

La repetición casi exacta de la secuencia hace pensar que las orcas dominan una técnica que requiere una coordinación extraordinaria entre varios individuos.

Una estatagema «post mortem»

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que los investigadores descartan que el objetivo de la embestida fuera acabar con la vida del pez luna.

Cuando se produjo el impacto, el animal ya estaba muerto.

Además, los adultos ya le habían extraído previamente las vísceras, una de las partes más nutritivas del cuerpo. La colisión ocurrió después, cuando apenas quedaba el grueso cuerpo cubierto por una piel superresistente.

Eso cambia por completo la interpretación del comportamiento. Según los autores del trabajo, todo apunta a que el golpe sirve para procesar la presa, rompiendo en pedazos un cuerpo demasiado grande y difícil de consumir entero.

La explicación resulta lógica si se tiene en cuenta la anatomía de las orcas.

🗣️ «Las orcas no pueden masticar —explica en la revista Science Michael Weiss, ecólogo del comportamiento del Center for Whale Research, que no participó en la investigación. Y añade—: Así que, independientemente de lo que coman, necesitan convertirlo en trozos del tamaño adecuado para poder tragarlos».

Pero Weiss añade inmediatamente que esa quizá no sea toda la historia:

🗣️ «El propósito del comportamiento podría ser cualquier cosa —o varias al mismo tiempo—: diversión, procesado de la presa, práctica, enseñanza... lo que se quiera imaginar».

El pez luna de cola afilada (Masturus lanceolatus) es uno de los peces óseos más grandes del mundo y una de las presas favoritas de algunas poblaciones de orcas del golfo de California.

El pez luna de cola afilada (Masturus lanceolatus) es uno de los peces óseos más grandes del mundo y una de las presas favoritas de algunas poblaciones de orcas del golfo de California. Cortesía: Hectonichus 

Qué tiene de especial el pez luna

El protagonista involuntario de esta historia tampoco es un pez cualquiera.

Los peces luna, pertenecientes a la familia Molidae, son los peces óseos más pesados del planeta. Algunos especímenes superan ampliamente las dos toneladas y presentan un aspecto inconfundible: un cuerpo enorme, casi circular, comprimido lateralmente y rematado por una peculiar estructura posterior llamada clavus, que sustituye a la cola convencional.

A pesar de su tamaño, son animales sorprendentemente indefensos frente a grandes depredadores.

Se alimentan sobre todo de medusas y otros organismos gelatinosos, pasan buena parte del tiempo cerca de la superficie para calentarse al sol y permitir que otras especies eliminen los parásitos de su piel, una costumbre que los deja muy expuestos.

Durante años se creyó que eran nadadores torpes y lentos, aunque investigaciones recientes han demostrado que pueden realizar largas migraciones y ejecutar maniobras de escape mucho más ágiles de lo que se pensaba. Aun así, frente a una orca coordinada, sus posibilidades de sobrevivir son prácticamente nulas.

En el golfo de California constituyen, de hecho, uno de los peces óseos capturados con mayor frecuencia por estos cetáceos, lo que convierte la región mexicana en un auténtico laboratorio natural para estudiar estas sorprendentes interacciones entre depredador y presa.

Podríamos estar ante una clase de estrategia de caza…

Los investigadores creen que la explicación más plausible es que las orcas estén utilizando esta técnica como una forma de alimentar y entrenar a los individuos jóvenes.

En el primer episodio, la secuencia resulta especialmente reveladora. Fueron los adultos quienes provocaron la fragmentación del pez, pero no consumieron la mayor parte de los pequeños restos. Quien los aprovechó fue un ejemplar juvenil, de aproximadamente entre la mitad y las tres cuartas partes del tamaño de una hembra adulta.

Los adultos continuaban arrancando grandes porciones del cuerpo principal mientras el joven iba recogiendo los fragmentos suspendidos en el agua, mucho más fáciles de tragar.

Para Ayres y sus colaboradores, este patrón recuerda a otras formas de inversión parental observadas en estos peces de la familia Delphinidae, en las que los adultos modifican de forma deliberada una presa para facilitar la alimentación de las crías.

Sin embargo, los propios autores son prudentes. Reconocen que tal vezno exista una única explicación.

La fragmentación también podría facilitar el reparto del alimento entre varios miembros del grupo, mejorar el procesamiento de una presa especialmente difícil o formar parte de complejas interacciones sociales dentro de la familia.

… o ante un simple divertimento

Existe otra posibilidad que los investigadores no descartan: que las orcas simplemente disfruten haciéndolo.

Puede sonar sorprendente, pero no sería la primera vez.

🗣️ «Las orcas son conocidas por jugar con su comida», recuerda Ayres en declaraciones difundidas por Beneath the Waves.

La lista de comportamientos documentados en los últimos años parece casi interminable.

En algunos lugares del Pacífico se ha observado a orcas colocándose salmones muertos sobre la cabeza como si fueran sombreros, una moda pasajera que incluso llegó a extenderse entre distintos grupos. En otras ocasiones lanzan peces al aire de forma repetida con la cola, los hacen girar antes de capturarlos de nuevo o se pasan las presas unas a otras como si participaran en una especie de partido improvisado.

Lejos de interpretarse como una pérdida de tiempo, muchos etólogos creen que estos juegos constituyen auténticas actividades de aprendizaje. Los jóvenes perfeccionan las técnicas de captura, aprenden observando a los adultos y refuerzan los vínculos sociales que mantienen cohesionados a los grupos familiares.

Weiss coincide con esa visión: «El motivo de ese comportamiento podría ser cualquier cosa (o cualquier combinación de cosas): diversión, procesamiento de la presa, práctica, enseñanza… lo que se te ocurra».

En animales con un cerebro tan desarrollado y una vida social tan rica como las orcas, resulta muy difícil separar el juego del aprendizaje.

Una orca sostiene al pez luna de cola afilada con la boca mientras un segundo ejemplar lo embiste violentamente.

Otra secuencia de la técnica de caza documentada por los investigadores. Una orca sostiene al pez luna de cola afilada con la boca mientras un segundo ejemplar lo embiste violentamente. Cortesía: Héctor Franz / Ayres et al.

Por qué este descubrimiento es importante

Aunque la espectacularidad del choque acapara toda la atención, el estudio pone de manifiesto algo quizá aún más impresionante: la enorme precisión con la que cooperan estos cetáceos.

La maniobra exige que un individuo mantenga inmóvil un pez que puede superar ampliamente la tonelada de peso mientras otro calcula la trayectoria, acelera y golpea con exactitud en el momento adecuado.

Si la sincronización falla apenas unas décimas de segundo, el resultado podría ser un impacto entre las propias orcas.

Los investigadores comparan esta coordinación con otras sofisticadas estrategias ya conocidas en esta especie:

En el golfo de California, por ejemplo, las orcas colaboran para inmovilizar tiburones ballena antes de consumir solo las partes más energéticas de su cuerpo.

En Sudáfrica, atacan a los tiburones blancos para extraer exclusivamente el hígado, extraordinariamente rico en grasa.

En el noroeste del Pacífico, seleccionan salmones chinook con mayor contenido lipídico.

En la Antártida, generan olas para hacer caer focas desde placas de hielo flotantes.

La nueva técnica se suma así a un catálogo de comportamientos que sigue creciendo año tras año y que confirma que las orcas no son simples cazadoras poderosas, sino auténticas estrategas capaces de adaptar sus métodos a cada presa.

Un océano lleno de sorpresas

Los científicos también llaman la atención sobre un aspecto curioso del descubrimiento.

Las dos observaciones fueron realizadas gracias a cámaras de acción, drones y grabaciones obtenidas durante actividades de turismo de observación de fauna marina. Hace apenas dos décadas, una conducta tan breve y espectacular habría pasado probablemente inadvertida.

Los autores reconocen que el creciente número de personas equipadas con cámaras en el mar está multiplicando las posibilidades de documentar comportamientos raros.

Eso sí, advierten de que este aumento de observaciones plantea un dilema. ¿Las orcas están realizando estas maniobras con mayor frecuencia o simplemente ahora hay muchos más ojos observándolas?

De momento nadie puede responder con certeza.

Precisamente por ello, los investigadores consideran esencial que las futuras observaciones vayan acompañadas de fotografías de alta calidad que permitan identificar individualmente a las orcas y averiguar si esta técnica pertenece únicamente a determinados grupos familiares o si está extendiéndose entre distintas poblaciones del Pacífico mexicano.

Las orcas, uno de los depredadores más inteligentes del océano

Las orcas llevan décadas fascinando a los científicos por su extraordinaria capacidad para innovar.

Se sabe que desarrollan tradiciones culturales, transmiten conocimientos de generación en generación y adaptan sus tácticas de caza según el entorno y el tipo de presa. Algunas poblaciones incluso poseen dialectos propios y especializaciones alimentarias tan marcadas que apenas comparten recursos con grupos vecinos.

El nuevo comportamiento descrito en el golfo de California encaja perfectamente en esa imagen de depredadores inteligentes cuya conducta continúa evolucionando.

Los autores subrayan que todavía es imposible saber si esta estrategia de «embestir para fragmentar» es exclusiva del pez luna de cola afilada o si las orcas podrían aplicarla también a otras especies de gran tamaño.

Lo que sí parece claro es que el hallazgo amplía una vez más el repertorio de técnicas conocidas en uno de los mamíferos más inteligentes del planeta.

🗣️ Como resume Ayres, «las orcas son uno de los depredadores marinos más icónicos del mundo y, aun así, continúan sorprendiéndonos».

Y quizá esa sea la mayor enseñanza del estudio. Cuanto más creemos conocer a estos gigantes del océano, más evidente resulta que todavía conservan un repertorio de comportamientos ocultos esperando a ser descubierto bajo la superficie del mar.▪️(1-agosto-2026)

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Científicos han documentado por primera vez una técnica de caza inédita en orcas: embestir a gran velocidad a peces luna hasta fragmentar sus cuerpos.
  • La maniobra requiere una coordinación precisa entre varios adultos: uno inmoviliza la presa mientras otro la golpea violentamente, haciendo que se desprendan numerosos fragmentos.
  • Las crías aprovechan los pequeños trozos para alimentarse, lo que sugiere que esta estrategia podría facilitar su aprendizaje y alimentación.
  • El comportamiento podría cumplir varias funciones, como procesar una presa demasiado grande, enseñar a los jóvenes a cazar o reforzar la cohesión social del grupo.
  • Las dos observaciones se realizaron en 2024 y 2025 en el golfo de California, México, donde los peces luna forman parte habitual de la dieta de algunas poblaciones de orcas.
  • El descubrimiento amplía el repertorio de conductas conocidas de uno de los depredadores más inteligentes del planeta y demuestra que las orcas siguen sorprendiendo a la ciencia.
  • Información facilitada por Frontiers

  • Fuente: Ayres K. A., Gallagher A. J., Avena C. V., Duarte C. M. and Higuera Rivas J. E. Fragmentation of sharp-tail sunfish (Masturus lanceolatus) caused by high-impact ramming behavior in orcas (Orcinus orca). Frontiers in Ethology (2026). DOI: 10.3389/fetho.2026.1835536

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