El hidrógeno pesado de 3I/ATLAS apunta a que este cometa nació en un mundo extremadamente frío

El telescopio James Webb ha descubierto en el metano de 3I/ATLAS una huella química extraordinaria: una proporción de deuterio trece veces superior a la medida en un cometa del Sistema Solar. Esta pista podría ayudar a descubrir cómo y en qué condiciones se formaron sus hielos hace miles de millones de años.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Recreación artística del posible nacimiento de 3I/ATLAS en un entorno extremadamente frío, donde el hielo y el polvo cósmico dieron forma a este antiguo cometa interestelar.

Recreación artística del posible nacimiento de 3I/ATLAS en un entorno extremadamente frío, donde el hielo y el polvo cósmico dieron forma a este antiguo cometa interestelar. Crédito: IA-DALL-E / RexMolón Producciones

Hay viajeros que llevan consigo recuerdos de los lugares por los que han pasado. El cometa interestelar 3I/ATLAS, cuyo paso por el Sistema Solar alimentó en las redes sociales la disparatada teoría de que se trataba de una nave extraterrestre, también guarda sus propios recuerdos. Pero estos no están grabados en su superficie, sino que se encuentran atrapados en el hielo que forma su núcleo, dentro de moléculas que pudieron originarse hace miles de millones de años, mucho antes de que este visitante comenzara su travesía por el sistema solar.

Ahora, un grupo internacional de astrónomos ha descubierto una nueva pista sobre su pasado: una cantidad extraordinaria de deuterio, una variedad pesada del hidrógeno, en las moléculas de metano que libera al espacio.

Las observaciones del telescopio espacial James Webb han revelado un dato extraordinario: en el metano de 3I/ATLAS, la proporción de deuterio respecto al hidrógeno ordinario (D/H) alcanza el 3,18 %, un valor unas trece veces superior al que midió la misión Rosetta en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Es la proporción más elevada registrada hasta ahora en el metano de un cometa y apunta a que sus hielos se formaron en un ambiente extremadamente frío, tal vez durante las primeras etapas de nacimiento de un sistema planetario diferente del nuestro.

El descubrimiento no permite identificar la estrella alrededor de la cual nació 3I/ATLAS, pero sí reconstruir algunas de las condiciones químicas y físicas que probablemente existieron en su lugar de origen. Los resultados son compatibles con una formación en una nube molecular interestelar o un entorno protoestelar, donde las temperaturas pudieron descender hasta unos 10 kelvin, equivalentes a -263 ºC.

La investigación, dirigida por Nathan X. Roth, investigador de la American University y del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, se ha publicado en la revista científica Nature Astronomy. En ella participan especialistas de diferentes instituciones estadounidenses y europeas, entre ellos Martin Cordiner, Stefanie Milam, Geronimo Villanueva y Steven Charnley.

Qué revela el hidrógeno pesado encontrado en 3I/ATLAS

De entrada, el estudio ofrece tres conclusiones fundamentales. La primera es que el metano de 3I/ATLAS contiene una proporción excepcional de deuterio, superior a todas las medidas directamente en el metano de objetos del sistema solar. La segunda es que ese enriquecimiento resulta unas tres veces mayor que el encontrado en el agua del propio cometa. Y la tercera es que ambas características son compatibles con la formación de sus hielos en un ambiente mucho más frío y químicamente diferente del que dio origen a la Tierra.

Detrás de este descubrimiento se esconden unas cifras que cuentan una historia fascinante. El 3,18 % del hidrógeno del metano de 3I/ATLAS es deuterio, una proporción trece veces superior a la encontrada en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Y hay otro detalle revelador: el agua del visitante interestelar también contiene una cantidad extraordinaria de este isótopo, aunque bastante menor, del 0,98 %. Estas diferencias son mucho más que una curiosidad química. Podrían ser las huellas de un nacimiento en una región de la galaxia sumida en un frío extremo, con una composición química peculiar y sometida a una intensa influencia de los rayos cósmicos, hace miles de millones de años.

No cabe duda de que estos datos convierten al visitante interestelar en un laboratorio natural excepcional para investigar cómo se forman las moléculas y los hielos alrededor de otras estrellas.

Imagen procesada de 3I/ATLAS, captada por la sonda europea JUICE, rumbo a Júpiter. Su cámara JANUS obtuvo más de 120 imágenes que permiten estudiar la estructura de la coma del cometa interestelar.

Imagen procesada de 3I/ATLAS, captada por la sonda europea JUICE, rumbo a Júpiter. Su cámara JANUS obtuvo más de 120 imágenes que permiten estudiar la estructura de la coma del cometa interestelar. Crédito: ESA / JUICE / JANUS

Qué es 3I/ATLAS y por qué es diferente de los cometas del sistema solar

El comenta 3I/ATLAS fue descubierto en julio de 2025 por el Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides (ATLAS, por sus siglas en inglés). Su trayectoria hiperbólica, que no está ligada gravitatoriamente al Sol, confirmó que procedía del espacio interestelar. Se convirtió así en el tercer objeto de origen extrasolar identificado atravesando nuestro sistema solar, después de ʻOumuamua, descubierto en 2017, y del cometa 2I/Borisov, detectado en 2019.

A diferencia de sus predecesores, 3I/ATLAS mostró una actividad cometaria suficientemente intensa como para permitir un análisis muy detallado de los gases desprendidos de su núcleo.

El calentamiento provocado por la radiación solar hizo que parte de sus hielos se sublimaran, es decir, que pasaran directamente del estado sólido al gaseoso. Esas sustancias formaron una envoltura difusa alrededor del núcleo, denominada coma cometaria, cuya composición puede estudiarse mediante espectroscopia, una técnica que permite identificar moléculas a partir de la radiación que absorben o emiten.

Los investigadores aprovecharon las observaciones realizadas por el James Webb los días 22 y 23 de diciembre de 2025, cuando 3I/ATLAS se encontraba a unos 360 millones de kilómetros del Sol. En concreto, utilizaron el espectrógrafo de infrarrojo cercano NIRSpec para estudiar la radiación emitida por las moléculas presentes en su coma.

Entre las señales identificadas aparecieron las correspondientes al metano ordinario y a una variante mucho menos abundante que contiene deuterio.

Qué es el deuterio y por qué permite descubrir dónde nació un cometa

Para comprender la importancia del hallazgo hay que detenerse en la estructura de los átomos. Veamos: el hidrógeno común, el elemento más abundante del universo, posee un núcleo formado por un único protón. El deuterio, conocido también como hidrógeno pesado, es un isótopo del hidrógeno cuyo núcleo contiene un protón y un neutrón. Ambos pertenecen al mismo elemento químico, pero sus núcleos tienen masas diferentes.

Esa pequeña diferencia puede influir de manera decisiva en determinadas reacciones químicas, especialmente cuando tienen lugar a temperaturas muy bajas. En esas condiciones, algunos procesos favorecen la incorporación de deuterio a las moléculas en proporciones muy superiores a las que cabría esperar teniendo en cuenta su escasa abundancia cósmica.

Por este motivo, la relación entre deuterio e hidrógeno, denominada D/H, funciona como un indicador de las condiciones físicas y químicas en las que se formaron determinados materiales cósmicos.

El metano ordinario está formado por un átomo de carbono unido a cuatro de hidrógeno, por lo que su fórmula química es CH₄. Cuando uno de esos hidrógenos se sustituye por deuterio, aparece el llamado metano monodeuterado, CH₃D.

Ambas moléculas poseen propiedades químicas semejantes, pero sus diferencias de masa modifican de manera ligera la forma en que absorben y emiten radiación infrarroja. Esta particularidad permitió a los astrónomos distinguir sus señales en los espectros obtenidos por el James Webb.

La detección no fue sencilla. Las emisiones del metano deuterado eran mucho más débiles que las del metano común y aparecían mezcladas con las de otros compuestos, entre ellos metanol, formaldehído y etano. Los astrónomos tuvieron que modelizar y descontar cuidadosamente estas contribuciones antes de aislar la señal correspondiente al CH₃D.

El resultado fue sorprendente, ya que la relación D/H del metano de 3I/ATLAS alcanzó el 3,18 % ± 0,30 %, un valor superelevado para un cometa. La proporción está corregida estadísticamente para tener en cuenta las cuatro posiciones equivalentes que puede ocupar el hidrógeno dentro de la molécula de metano.

«Supera cualquier otro valor medido para el metano en el Sistema Solar», escriben Roth y sus colaboradores en su investigación.

Imagen en color aproximado del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, captada por la sonda Rosetta el 17 de marzo de 2015, a unos 82 kilómetros de su núcleo. Su metano contiene una proporción de deuterio trece veces inferior a la de 3I/ATLAS.

Imagen en color aproximado del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, captada por la sonda Rosetta el 17 de marzo de 2015, a unos 82 kilómetros de su núcleo. Su metano contiene una proporción de deuterio trece veces inferior a la de 3I/ATLAS. Cortesía: ESA / Rosetta / OSIRIS / Justin Cowart

Por qué el metano de 3I/ATLAS es tan diferente del observado por Rosetta

La comparación más reveladora es la que puede hacerse con el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, que fue explorado entre 2014 y 2016 por la misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Hasta ahora, el 67P era el único cometa en el que se había identificado con seguridad metano monodeuterado. Los análisis efectuados por los instrumentos de aquella sonda establecieron una relación D/H en el metano del 0,241 %.

La diferencia es considerable: el metano del visitante interestelar presenta una proporción de deuterio trece veces superior a la del cometa 67P, teniendo en cuenta las incertidumbres de las mediciones.

Hay, además, una diferencia metodológica importante entre ambos descubrimientos. Rosetta pudo estudiar el 67P desde las proximidades de su núcleo y analizar directamente los gases mediante espectrometría de masas. El James Webb, en cambio, ha conseguido identificar el metano deuterado de 3I/ATLAS a gran distancia, gracias a la luz infrarroja procedente de su coma.

Este resultado constituye una de las escasas detecciones fiables de metano deuterado en un cometa y proporciona una referencia excepcional para comparar materiales de nuestro sistema solar con otros nacidos alrededor de estrellas diferentes.

Por qué el metano de 3I/ATLAS contiene más deuterio que su agua

La nueva investigación adquiere todavía mayor interés cuando sus resultados se comparan con los obtenidos en otras moléculas del mismo cometa.

En junio de 2026, un trabajo dirigido por Martin Cordiner, del NASA Goddard Space Flight Center, y publicado en la revista Nature había revelado que el agua de 3I/ATLAS también poseía una composición isotópica extraordinaria. Los científicos calcularon una relación D/H del 0,98 % ± 0,06 %, muy superior a la observada en los cometas conocidos del sistema solar.

Ese resultado ya sugería que los hielos del visitante interestelar se habían formado en condiciones de frío extremo. Sin embargo, la nueva medición del metano aporta una segunda prueba especialmente valiosa, porque permite comparar dos familias de moléculas distintas que pudieron originarse en momentos diferentes.

La proporción de deuterio en el metano de 3I/ATLAS es unas 3,2 veces superior a la registrada en su agua. Esta diferencia no es exclusiva del visitante interestelar. Rosetta también encontró un mayor enriquecimiento de deuterio en el metano que en el agua del cometa 67P, aunque las proporciones absolutas eran mucho menores.

Pero ¿por qué sucede esto? La explicación podría encontrarse en la historia química de las nubes que preceden al nacimiento de las estrellas.

En las regiones más frías y densas del espacio interestelar, los átomos y las moléculas se adhieren a diminutos granos de polvo. Sobre sus superficies se desarrollan reacciones que permiten construir hielos de agua y diferentes compuestos orgánicos. Sin embargo, no todas esas moléculas se forman necesariamente al mismo tiempo.

A medida que una nube molecular evoluciona a temperaturas muy bajas, determinadas reacciones favorecen la acumulación progresiva de deuterio en las especies químicas disponibles. Por tanto, una molécula que se forma en una etapa relativamente tardía puede incorporar más hidrógeno pesado que otra surgida anteriormente.

Este comportamiento ya se ha observado en moléculas como el metanol y el formaldehído presentes en regiones donde están naciendo estrellas. Sus concentraciones relativas de deuterio pueden superar ampliamente las del agua.

Roth y sus colaboradores plantean que algo semejante pudo ocurrir con 3I/ATLAS. El fuerte enriquecimiento de su metano podría indicar que este compuesto se incorporó a los hielos cuando la nube originaria ya había experimentado una prolongada evolución química.

En otras palabras, el agua y el metano podrían conservar huellas de diferentes etapas de la formación de los materiales que acabaron constituyendo el cometa.

Comparación de la proporción de deuterio respecto al hidrógeno (D/H) en el Sistema Solar y en otros entornos cósmicos.

Comparación de la proporción de deuterio respecto al hidrógeno (D/H) en el Sistema Solar y en otros entornos cósmicos. 3I/ATLAS destaca por su extraordinario enriquecimiento en hidrógeno pesado, comparable al de algunas moléculas orgánicas presentes en regiones donde nacen las estrellas. Cortesía: Roth, N. X., Cordiner, M., Milam, S. et al.

Un origen extremadamente frío: cómo pudo formarse el metano de 3I/ATLAS

Los científicos consideran que las condiciones más favorables para producir semejante enriquecimiento se encuentran en regiones donde las temperaturas pueden rondar los citados 10 kelvin (-263 ºC). En esos ambientes, determinadas reacciones entre moléculas e iones favorecen la transferencia de deuterio e impiden que se pierda fácilmente mediante los procesos inversos.

Entre los protagonistas de esta química se encuentra el ion H₃⁺, una molécula de hidrógeno cargada positivamente que puede reaccionar con el deuteruro de hidrógeno, HD, para originar especies progresivamente enriquecidas en este isótopo.

Los rayos cósmicos, partículas de alta energía que atraviesan el espacio, también son capaces de desempeñar un papel decisivo. Al ionizar el hidrógeno molecular, desencadenan reacciones que favorecen la incorporación de deuterio a diferentes compuestos. Una mayor tasa de ionización podría, en determinadas condiciones, potenciar considerablemente ese enriquecimiento.

El tercer ingrediente propuesto es una baja metalicidad. En astronomía, este término designa una abundancia relativamente reducida de elementos más pesados que el helio. No significa que un objeto carezca de metales, sino que el material del que se originó contenía una proporción menor de elementos pesados que otros entornos de referencia, como el solar.

En determinados ambientes de baja metalicidad, la menor presencia de monóxido de carbono en fase gaseosa puede favorecer la supervivencia de los iones deuterados responsables de numerosas reacciones químicas.

La combinación de frío prolongado, una intensa ionización y una composición elemental particular ofrece, por tanto, una explicación plausible para el extraordinario contenido de deuterio encontrado en 3I/ATLAS.

Por qué los modelos actuales no consiguen explicar completamente el descubrimiento

No obstante, los autores introducen una cautela fundamental: los modelos astroquímicos disponibles todavía tienen dificultades para reproducir concentraciones tan elevadas de deuterio en el metano.

Algunos modelos de formación estelar y de discos protoplanetarios predicen valores inferiores al 1 %, considerablemente por debajo del resultado observado en 3I/ATLAS.

«No está claro si los modelos teóricos pueden reproducir esta proporción», reconocen los investigadores al discutir las limitaciones de las simulaciones actuales.

La discrepancia convierte al cometa en un desafío para la teoría. Los científicos necesitan desarrollar modelos que incorporen conjuntamente la temperatura, la evolución química del hidrógeno, la metalicidad, la estructura de los hielos y la intensidad de los rayos cósmicos.

Hasta que esas simulaciones reproduzcan satisfactoriamente las observaciones, la hipótesis de un nacimiento en un entorno extremadamente frío y pobre en metales seguirá siendo una interpretación científicamente fundamentada, pero no una reconstrucción definitiva de su origen.

Otros estudios recientes refuerzan la hipótesis de un origen remoto para 3I/ATLAS

El descubrimiento del metano deuterado no constituye una prueba aislada. Durante 2026, distintas investigaciones han reunido evidencias que dibujan una historia cada vez más singular para el visitante interestelar.

El agua de 3I/ATLAS contiene una cantidad excepcional de deuterio

En abril de 2026, un equipo encabezado por Luis E. Salazar Manzano y Teresa Paneque-Carreño, del Departamento de Astronomía, en la Universidad de Míchigan, publicó en Nature Astronomy un estudio basado en observaciones del radiotelescopio ALMA, situado en el desierto de Atacama, en Chile.

Los investigadores establecieron que la relación D/H del agua de 3I/ATLAS era superior al 0,66 %. Ese límite inferior implicaba un enriquecimiento de deuterio más de cuarenta veces superior al del agua de los océanos terrestres.

Las observaciones apuntaban a una formación en condiciones más frías y con un procesamiento térmico menor que las experimentadas por buena parte de los materiales que integran nuestro sistema solar.

Dos meses después, el estudio dirigido por Martin Cordiner, publicado en Nature, permitió precisar la relación D/H del agua en el 0,98 %, confirmando que el visitante interestelar contenía una proporción extraordinaria de hidrógeno pesado.

Los isótopos de carbono y nitrógeno también cuentan una historia diferente

En julio de 2026, otra investigación, dirigida por Cyrielle Opitom, de la Universidad de Edimburgo, en el reino Unido, y publicada en Nature Astronomy, examinó las proporciones de isótopos de carbono y nitrógeno presentes en el radical CN de la coma cometaria.

Los resultados fueron compatibles con un origen en un entorno de formación planetaria distinto del nuestro y posiblemente en regiones alejadas de su estrella, donde la composición isotópica puede verse influida por el frío y por la protección frente a determinados tipos de radiación.

A estas observaciones se sumaron las mediciones del equipo de Cordiner, que detectó proporciones inusualmente elevadas de carbono-12 respecto al carbono-13 en el monóxido y el dióxido de carbono liberados por el cometa.

Esta diferencia posee una importancia especial. La abundancia relativa de los isótopos del carbono cambia a lo largo de la evolución de la galaxia, porque las sucesivas generaciones de estrellas fabrican y dispersan nuevos elementos e isótopos en el medio interestelar.

Su distribución puede aportar pistas sobre la época y las condiciones químicas en las que se formó un determinado sistema planetario.

El observatorio espacial SPHEREx de la NASA captó en diciembre de 2025 la coma del cometa interestelar 3I/ATLAS. A la izquierda, la distribución del polvo; a la derecha, el vapor de agua liberado por sus hielos.

El observatorio espacial SPHEREx de la NASA captó en diciembre de 2025 la coma del cometa interestelar 3I/ATLAS. A la izquierda, la distribución del polvo; a la derecha, el vapor de agua liberado por sus hielos. Crédito: NASA/JPL-Caltech

¿Podría tener 3I/ATLAS entre 10.000 y 12.000 millones de años?

Al comparar sus observaciones con modelos de evolución química galáctica, Cordiner y sus colaboradores plantearon que 3I/ATLAS podría haberse formado hace entre 10.000 y 12.000 millones de años. Esta cifra es una estimación dependiente de los modelos y no una datación directa de la edad del cometa.

Si la interpretación resulta correcta, el objeto habría nacido muchísimo antes que el Sol, cuya formación se remonta a unos 4.600 millones de años. Sería, por tanto, un fragmento conservado de un sistema planetario perteneciente a una etapa muy temprana de la historia de la Vía Láctea.

«Fue una oportunidad única para estudiar un objeto antiguo, probablemente anterior a nuestro Sol y al Sistema Solar», ha declarado Cordiner en una comunicación difundida por la NASA sobre los resultados isotópicos del cometa.

La nueva detección de deuterio en el metano encaja con ese escenario de un origen remoto, aunque por sí sola no permite establecer cuándo nació el objeto.

Qué sabemos y qué sigue siendo un misterio sobre el origen de 3I/ATLAS

Las observaciones realizadas hasta ahora indican que 3I/ATLAS posee una composición química e isotópica extraordinaria. Su coma presenta abundancias destacadas de monóxido de carbono, dióxido de carbono, metanol y otros compuestos volátiles, además de un enriquecimiento de deuterio excepcional en el agua y el metano.

Sin embargo, no se conoce su estrella de origen ni se ha demostrado que tenga una antigüedad de 12.000 millones de años.

Tampoco sabemos hasta qué punto sus hielos conservaron intacta su composición durante su larguísimo viaje interestelar. La exposición a los rayos cósmicos y otros procesos físicos puede modificar los materiales superficiales, aunque las observaciones favorecen la existencia de una importante herencia química procedente de las primeras etapas de formación del objeto.

Otra incógnita es determinar si las proporciones de deuterio observadas son habituales en cometas nacidos alrededor de otras estrellas o si 3I/ATLAS constituye un caso excepcional.

Las mediciones directas del deuterio en el metano de ambientes extrasolares son todavía muy escasas. Algunas estimaciones indirectas basadas en otras moléculas orgánicas de regiones de formación estelar sugieren que podrían existir concentraciones semejantes o incluso superiores, aunque será necesario confirmarlo mediante nuevas observaciones.

La investigación también plantea preguntas fundamentales sobre la química que precede al nacimiento de los planetas. Si el metano y el agua se forman en momentos diferentes dentro de una nube molecular, sus proporciones isotópicas podrían permitir reconstruir la secuencia de procesos que condujo a la aparición de los primeros cuerpos sólidos.

Y si determinados cometas conservan intactas esas señales durante miles de millones de años, podrían actuar como auténticos archivos químicos de la historia de la galaxia.

Durante décadas, los astrónomos han utilizado los cometas del sistema solar para reconstruir las condiciones en las que nació nuestra estrella. Ahora tienen la oportunidad de examinar materiales procedentes de otros sistemas planetarios, posiblemente mucho más antiguos y diferentes.

Quizá ese sea el aspecto más fascinante del nuevo descubrimiento: el hidrógeno pesado encerrado en unas pocas moléculas de metano está proporcionando información sobre una historia que pudo comenzar en una nube helada de la Vía Láctea miles de millones de años antes de que existieran el Sol y la Tierra.▪️(2-noviembre-2026)

Los secretos de 3I/ATLAS: ocho preguntas para entender su misterioso origen

¿De dónde viene este visitante interestelar? ¿Por qué contiene tanto hidrógeno pesado? ¿Podría ser más antiguo que el Sol? La química de sus hielos está revelando pistas fascinantes sobre su nacimiento en un rincón extremadamente frío de la galaxia.

1. ¿Qué han descubierto los científicos en el metano de 3I/ATLAS?

Un equipo internacional ha detectado una proporción excepcional de deuterio o hidrógeno pesado en el metano de 3I/ATLAS. El análisis mediante el telescopio espacial James Webb establece una relación D/H del 3,18 % ± 0,30 %, unas trece veces superior a la medida en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

2. ¿Qué es el hidrógeno pesado o deuterio?

El deuterio es un isótopo estable del hidrógeno cuyo núcleo contiene un protón y un neutrón, mientras que el hidrógeno ordinario solo posee un protón. Su abundancia relativa en determinadas moléculas permite investigar las condiciones físicas y químicas en las que se formaron.

3. ¿Por qué hay tanto deuterio en el metano de 3I/ATLAS?

La explicación propuesta es que sus hielos se formaron en un ambiente extremadamente frío, donde determinadas reacciones químicas favorecieron la incorporación de deuterio a las moléculas. Una baja metalicidad y una elevada tasa de ionización por rayos cósmicos también podrían haber contribuido a ese enriquecimiento.

4. ¿A qué temperatura pudo formarse el metano de 3I/ATLAS?

Los procesos químicos que favorecen una elevada incorporación de deuterio pueden desarrollarse en regiones interestelares a temperaturas próximas a los 10 kelvin, unos 263 grados centígrados bajo cero. El estudio no demuestra una temperatura exacta de formación, pero sus resultados son compatibles con un origen extremadamente frío.

5. ¿Cuántos años tiene el cometa interestelar 3I/ATLAS?

Su edad exacta se desconoce. Un estudio de su composición isotópica sugiere que podría haberse formado hace entre 10.000 y 12.000 millones de años, mucho antes que el Sol, que nació hace unos 4.600 millones de años. Se trata de una estimación basada en modelos de evolución galáctica, no de una datación directa.

6. ¿En qué se diferencia 3I/ATLAS de los cometas del sistema solar?

3I/ATLAS procede del espacio interestelar y presenta una composición isotópica excepcional. Su metano contiene una relación deuterio/hidrógeno unas trece veces superior a la del cometa 67P. Su agua también está mucho más enriquecida en este isótopo que la de los cometas conocidos del sistema solar.

7. ¿El descubrimiento de metano en 3I/ATLAS indica que existe vida extraterrestre?

No. El metano puede originarse mediante procesos químicos completamente abióticos, es decir, sin intervención de organismos vivos. En este caso, su composición isotópica aporta información sobre las condiciones de formación del cometa, pero no constituye una prueba de vida extraterrestre.

8. ¿Qué importancia tiene este descubrimiento para la astronomía?

Permite estudiar directamente la química de hielos que se formaron fuera del sistema solar. La proporción de deuterio en el metano de 3I/ATLAS ofrece una nueva referencia para investigar la formación de moléculas orgánicas, la evolución de las nubes interestelares y las condiciones en las que nacen otros sistemas planetarios.

Fuente científica: Roth, N. X. y colaboradores (2026). An enriched methane D/H ratio in the interstellar object 3I/ATLAS. Nature Astronomy. Consultar el estudio original.

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